2 de diciembre de 2007

Carta del rey Felipe IV

Carta de Felipe IV a Enrique Enríquez Pimentel, V marqués de Távara, Capitán General de las fronteras de Portugal en Castilla la Vieja, para que resuelva acerca de de la pretensión de Villavieja de Yeltes (Salamanca) que quería exención de guardias en la atalaya que construyó.



El Rey

Marqués de Távara Pariente mi Capitán General de las fronteras de Portugal en Castilla la Vieja.

La villa de Villavieja refiere está en la raya de Portugal, que para su defensa ha hecho una atalaya a su costa donde están seis hombres de posta, dos de la villa y los demás de cuatro lugares convecinos y también asisten otros dos en dos vados del Río Águeda y veinte en el castillo de Sobradillo que se mudan a semanas y suplican que por ser pobres y no tener más trato que la labor del campo respecto de haberles llevado el rebelde los ganados, mande que las guardias de la atalaya y postas del río se hagan con soldados pagados o con la gente de los lugares de Salamanca como lo vereis por la copia del memorial que se os remite y habiendose visto en mi junta de Guerra de España ha parecido ordenaros como lo hago dispongais en esto lo que tuvieredes por conveniente que así es mi voluntad.

Dado en Madrid, a 7 de marzo de mil seiscientos cuarenta y nueve años.

yo El Rey

Villavieja, 1834

Colocamos a continuación, la descripción que se hace de Villavieja en el Diccionario Geográfico Universal redactado por una Sociedad de Literatos y publicado por la imprenta José Torner de Barcelona entre los años 1831 y 1834. En nuestro caso, el artículo aparece en el tomo X, publicado el año 1834.



Villa secular de España, provincia y a 14 leguas al Suroeste de Salamanca, partido, obispado y a 5 leguas al Norte de Ciudad Rodrigo. Es exenta. Alcalde ordinario. Población 1080 habitantes. Tiene una sola parroquia, cuyo edificio si se hallase concluido sería magnífico, le empezó D. Antonio de la Águila, cura que fue de esta villa y después Obispo de Zamora y uno de los padres que asistieron al concilio de Trento. Situada a una legua escas del río (Y)eltes, cuya corriente forma la división de su término por espacio de 3 leguas, quedando la villa al Oeste y Sur de este río por las diversas direcciones o vueltas que toman su curso.
El clima es muy saludable, el cielo alegre y despejado, el terreno abierto con muchas vegas y valles, bien que generalmente es montuoso; se halla en él una grande dehesa y un buen monte de encina y roble.

En sus cercanías se hallan dos fuentes minerales, la una llamada del "Pisón de Hierro" y abundantísima, la cual deja tintado el terreno por donde corre por más de cuarenta pasos, y la otra dicha de la Cotorra que criando por (en)cima una telilla blanca dispide un olor poco grato que a veces no puede tolerarse, aunque el agua corre abundantemente.

Produce bastante trigo, algarrobas, mucho lino y algunas legumbres y cría bastante ganado, principalmente cabrío.

Industrias: ocho tenerías en las que se fabrican numerosas piezas de baqueta, suela, cordobanes de toda clase y mediana calidad, veinte obradores de zapatería en que se ocupan muchos brazos, quince telares de lencería y dos de lana, dos batanes y dieciséis molinos harineros, incluso uno de viento, que proveen a los pueblos comarcanos.

Facilmente se deduce de aquí la laboriosidad de los habitantes de esta villa, pues hasta las mujeres y niñas están ocupadas en hacer encajes, redes y otras labores de su sexo, de las que surten a muchos pueblos circunvecinos. Sostienen activas relaciones con Portugal, de cuyos límites dista cuatro mleguas, por venir de aquel reino la mayor parte de los cueros que trabajan sus fábricas.

Goza de particulares privilegios que le fueron concedidos por el Sr. D. Felipe II, en cuyo reinado se hizo villa, comprando sus vecinos todo el término que antes correspondía a la corona.


Nota.- Desgraciadamente el último párrafo no es cierto. Por lo menos en su totalidad. Los vecinos intentaron comprar la villa a Felipe II, pero al final quien la compró fue Garci López de Chaves de Ciudad Rodrigo en el año 1571.

1 de diciembre de 2007

Contrato sanitario 1878


Gaceta de Madrid

Real orden resolviendo que se debe dejar sin efecto la providencia apelada del Gobernador de la provincia de Salamanca, que anuló un acuerdo de la Junta municipal de Villavieja, por el que se separó de sus cargos al Médico D. Melitón Alvarez y al Farmacéutico D. Miguel Fernández.

Publicación: 29/08/1879, nº 241
Departamento: Ministerio de la Gobernación
Páginas: 687 - 687


La Sección de Gobernación del Consejo de Estado ha emitido el siguiente dictamen:

Excmo. Sr.: La Junta municipal de Villavieja, Salamanca, en sesión de 20 de mayo de 1874 acordó prorrogar hasta 30 de Junio de 1878 el contrato que para la asistencia de los enfermos pobres había celebrado con el médico D. Melitón Álvarez y con el farmacéutico D. Miguel Fernández.

En 20 de mayo del año últimamente citado la Alcaldía hizo saber a ambos facultativos que el Ayuntamiento y asamblea de asociados habían acordado "que desde la misma fecha para el 30 de Junio próximo quedaban deshauciados del cargo que desempeñaban".
Contra este acuerdo recurrieron los interesados al Gobernador, el cual, de conformidad con el dictamen de la Comisión provincial, dejó sin efecto todo lo actuado por la Junta municipal, considerando que carecía de competencia para anular por sí sola la eficacia de los contratos cuya subsistencia y cumplimiento se reclamaba.

El Ayuntamiento acude a este Ministerio solicitando que se deje sin efecto tal providencia, y en si virtud ha sido remitido el expediente de Real orden a informe de esta Sección.

Al proponer la resolución definitiva que estima legal, observa que la separación de los titulares coincide precisamente con el día en que se concluía la prórroga del contrato, y en consecuencia el acuerdo apelado ante el Gobernador no podía versar, como este dice, sobre la subsistencia y cumplimiento de aquel, puesto que había concluido, y era evidente la intención de no prorrogarle nuevamente, sino sobre las atribuciones de la Junta municipal para separar a los interesados.

Alegan éstos que debió de avisárseles con dos meses de anticipación, y no con 40 días, como se verificó; pero el reglamento de 24 de Octubre de 1873, vigente cuando se prorrogó el contrato en 1874 y cuando se decretó la separación en 1878, nada establece acerca del particular, y por tanto la Junta mencionada no infringió la ley en su acuerdo, dictado dentro de la esfera de sus facultades.

Conveniente sería sin embargo que a fin de evitar perjuicios a los Facultativos se restableciese el aviso que con dos meses de anticipación deban dar las Municipalidades a los médicos titulares que cesan en el desempeño de su cometido; pero mientras tal disposición no se restablezca, preciso es reconocer que no existe plazo dentro del cual haya de darse el aviso de que se deja hecho referencia.
Opina por tanto la Sección que se debe dejar sin efecto la providencia apelada, y declarar subsistente el acuerdo de la Junta municipal, por el que se separó de su cargo a D. Melitón Álvarez y a D. Miguel Fernández".

Y conformándose S. M. el REY (Q.D.G.) con el preinserto dictamen, se ha servido resolver como en el mismo se propone.

De real orden lo digo a V.S. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid 3 de Julio de 1879.
SILVELA
Sr. Gobernador de la provincia de Salamanca.

10 de octubre de 2007

Primera Comunión


Fotografía enviada por Marian González Bernal.

7 de septiembre de 2007

Pregón de Fiestas 2007

FRANCISCO ESTÉVEZ GONZÁLEZ
25 de Agosto de 2007

Buenas noches

Sr Alcalde, Señoras Concejalas, Sres Concejales.
Queridos familiares, amigas, amigos, paisanos todos.

En primer lugar les ruego a todos Ustedes la máxima benevolencia y comprensión por mi atrevimiento al haber aceptado la responsabilidad de ser el Pregonero de las Fiestas de nuestra Villa en el presente año de 2007.

En segundo lugar, mi agradecimiento a la Corporación Municipal por haberme concedido la oportunidad de desempeñar esta tarea que, para mi personalmente, representa un alto honor.

Pese a las dificultades que un acontecimiento de este tipo entraña, acepté la invitación de “pregonar” nuestras fiestas por responsabilidad y por el afán de colaboración que tengo y he tenido siempre con nuestro pueblo.

Antes de seguir mas adelante con estas palabras, vais a permitirme que os tutee. Os pido que no lo entendáis como una falta de respeto. Lo hago porque, sencillamente, me encuentro más cómodo y me siento más cercano a todos vosotros.

Pregonero viene de pregón. Y pregón, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua significa, entre otras cosas:

1. Promulgación o divulgación que en voz alta se hace en los sitios públicos de algo que conviene que todos sepan.
2. Discurso elogioso en que se anuncia al público la celebración de una festividad y se le incita a participar en ella.
3. Alabanza hecha en público de alguien o algo.

Es evidente que este acto que estamos realizando, encaja en la segunda de las acepciones. No obstante, voy a desarrollar esta alocución tomando también como base las otras definiciones. De acuerdo con lo que termino de decir, este Pregón lo voy a dividir en tres partes. En la primera os contaré algunos hechos puntuales de mi vida, parte de los cuales aparecen ya reflejados en el programa de festejos. Os comentaré después algunos datos referentes a nuestro pueblo y por último intentaré hacer una alabanza de nuestras Fiestas.
Nací el 7 de Octubre de 1948 en la finca de Santidad. En la parte de Don José María Hernández. Lo hice en esa casa que está situada a unos ciento cincuenta metros a la izquierda de la carretera que nos lleva a los “Puentes de Castillejo” o “del Collado”, que así es como vulgarmente la solíamos llamar. Hoy día se denomina SA-322, pero se identifique como se identifique, de una cosa si estamos seguros. Se trata de esa carretera que nuestros políticos no nos quieren arreglar.
Os decía que nací en Santidad y en esa finca crecí –poco, pero crecí-. Lo hice junto a mis padres Ramón y Pepa, que en paz estén. Mi padre fue, para mí, una persona de gran bondad y humildad y mi madre, … pues eso, ha sido mi madre y como dice el proverbio “madres no hay mas que una”. Decía que crecí junto a mis padres y como no, junto a mis hermanas, Nati, Isabel y Mari Jose.
Mi infancia transcurrió, por tanto, entre Santidad, Valdelacalzada (finca situada en la otra orilla del río Yeltes, donde vivían mis abuelos maternos y mis tíos) y Pozos de Hinojo. En esta localidad fui a la escuela con Don Juan, una fenomenal persona y un magnifico maestro.

Allí donde viví y crecí, fui dejando mi huella y un “rosario de picardías y trastadas”. Supongo que como todos los niños. Os voy a relatar una de ellas, porque si os contara todas se nos pasaría la noche.
En Santidad solíamos tener pavos. Todos los años criábamos unos cincuenta o sesenta y cuando llegaba el mes de Junio había que salir de “pastoreo” con ellos. Justamente, por esas fechas nos daban las vacaciones escolares. Así que, os podéis imaginar quien era el encargado de salir con ellos. En cuanto llegaba a casa, el consabido estribillo: “Venga, Paco, a cuidar los pavos”.
La verdad es que era dificilísimo controlarlos ya que corrían a gran velocidad detrás de los “salticones”. Además, se separaban los pavos de las pavas. Mientras ellos corrían en una dirección, ellas lo hacían en otra. La consecuencia era que al “pastor” le podía dar, y frecuentemente le daba, un ataque de nervios. Cuando esto ocurría, le atizabas al primero que pillabas y con lo primero que tenías a mano. Resultado: alguno ya no volvía a correr. ¿Y que hacía yo entonces con el pavo muerto? Para que no se enteraran en casa, lo enterraba en una pedrera. Mi padre, el hombre, de vez en cuando los solía contar. Y como casi siempre faltaba alguno, lo único que se le ocurría decir era: “¡Hay que ver! Ya nos ha comido la zorra otro pavo”. Así continuó la cosa, hasta que un buen día, en lugar de enterrarlo en una pedrera, lo tiré medio vivo, medio muerto, entre dos peñas. La mala suerte para mi y buena para el resto de los pavos, hizo que mi padre se diese al día siguiente una vuelta por el vaqueril. El pavo no había muerto y lo sintió piar. Así descubrió realmente quien era el “zorro”. Y no sigo, porque el resto os lo podéis imaginar. Hubo leña.
Fui a la Escuela de Pozos. La verdad es que ignoro las circunstancias que se dieron para ir allí, porque mis hermanas vinieron a las de Villavieja viviendo en casa de mi abuela Josefa. Intuyo que dada mi forma de ser, no era muy de fiar y decidieron evitarle “esa carga” a mi abuela. En consecuencia me mandaron a Pozos. Lo que si tengo claro es que una vez allí, entre D. Bernardo, que era el párroco y D. Juan, el maestro consiguieron convencerme para que fuese a estudiar al Seminario de Ciudad Rodrigo. Después de tres años en ese Centro, llegué al convencimiento de que aquel no era mi camino.
A los dieciséis años me fui a trabajar a los astilleros de Murueta, en las cercanías de Guernica (Vizcaya). Comencé como Ayudante de construcción de buques y terminé como soldador. En diciembre de 1966 abandoné los astilleros y me vine al Salto de Villarino. En principio, mi puesto de trabajo iba a ser soldador, pero Santos Mateos hace una serie de gestiones y al final termino trabajando como Ayudante de Topógrafo con técnicos de Iberdrola.
A comienzos de 1970, y como consecuencia del Servicio Militar, -aunque luego no me incorporaría al mismo hasta el mes de Septiembre- me vengo a Villavieja. Desde Marzo a Septiembre trabajo en el tejar con el Sr. Primi y sus hijos Paco, Miguel y Maxi. Hubo que trabajar duro. Os aseguro que fui en buena forma física a la “mili”, que cumplí primero en el CIR nº 3 de Cáceres y luego en el cuartel de Artillería Antiaérea de Campamento, en Madrid. Como anécdota os diré que el entonces coronel al mando del Cuartel era Alfonso Armada Comín (uno de los golpistas más significativos del 23F) y que por aquellas fechas era además el secretario del Rey. Tuve bastante contacto con dicho coronel, pues yo era uno de los telefonistas del Cuartel y varias veces al día tuve que establecer las conversaciones entre el entonces príncipe Juan Carlos y él.
En febrero de 1972 comienzo a trabajar de Auxiliar Administrativo con Paco Mateos, pasando luego -marzo de 1976- a realizar el mismo trabajo con Santos Mateos. Finalicé esta etapa de mi vida laboral en Febrero de 1997. Fueron en total veinticinco años en los que tuve la oportunidad de conocer y trabajar con mucha gente de la que guardo estupendos recuerdos y de la que aprendí muchas cosas buenas.
En marzo de 1997 comienzo a trabajar por mi cuenta en el ramo de Administración de Empresas y desde 1982 alterno todos estos trabajos con el de Agente de Seguros de la Compañía Mapfre y la Mutua Fremap.
Además de mi trabajo como Administrador de Empresas y Agente de Seguros, también dedico parte de mi tiempo al Patronato de la Residencia de Ancianos, del cual formo parte. Desde que se inició su construcción, allá por el año 1988, hasta la actualidad, llevo la contabilidad de esa institución benéfica, haciéndolo de manera totalmente gratuita.
Me casé con Desi en Agosto de 1975 y por ello entré a formar parte de la familia de los “alguaciles”, un grupo familiar muy unido y en el que he encajado bien. No hemos tenido hijos, pero si una buena tropa de sobrinos por ambas partes y que hoy observo nos acompañan (casi) todos, grandes y pequeños. Desafortunadamente, tampoco están ya entre nosotros mis suegros, José Manuel, una persona de gran humanidad y muy querida y apreciada en nuestro pueblo porque siempre estuvo al servicio de todo el que lo necesitaba, y mi suegra Agustina, una gran ama de casa pendiente de los suyos. No quiero dejar pasar esta ocasión para mencionar también a una familia, con la que hemos tenido y tenemos una gran amistad. Se trata de Carmen y Cesáreo, que desgraciadamente nos dejó ya también, de sus hijos y sus nietos, a los que suelo denominar como “los otros sobrinos”, ¿verdad que si,. Paula, Andrea…
Además de los aspectos laboral y personal de mi vida, también dediqué buena parte de mi tiempo a la vida pública, interviniendo activamente en la política local. Formé parte de la lista que la denominada Coalición Democrática Independiente presentó en las primeras elecciones municipales, celebradas allá por el año 1979, siendo elegido concejal. Con posterioridad y a través de las candidaturas del Partido Socialista, volví a formar parte de la Corporación Municipal, permaneciendo en esa tarea ocho años, de 1995 a 2003.
Pero dejemos ya esta tema y pasemos a la segunda parte de esta disertación. En ella os voy a recordar algunos datos que considero especialmente importantes en el devenir de la historia de Villavieja en los últimos años.
Tiene nuestro municipio una extensión de poco mas de 51 km2, o sea 5.100 Ha, encontrándose el pueblo a 740 m de altitud sobre el nivel del mar. A lo largo de los últimos cien años su población ha ido variando de forma que podríamos dividir dicho periodo de tiempo en dos partes, tal y como podremos ver con los siguientes datos. En 1900 había en Villavieja 1850 habitantes de hecho (entendiendo con este término a todas aquellas personas que viven en un lugar, aunque no estén empadronados en el mismo). Decíamos pues, que en 1900 , había 1850 habitantes.
En 1920 2.400
En 1940 2.378
En 1960 2.792
Como se puede ver por las cifras anteriores, la población fue en constante aumento en esa primera mitad del siglo, alcanzándose el máximo, a finales de la década de los cincuenta. Según un periódico provincial, Villavieja tenía en el año 1959 nada más y nada menos, que 3.018 habitantes de hecho. Me parece una cifra algo exagerada, porque según el Instituto Nacional de estadística (INE) Villavieja alcanzó en 1960, los 2792 habitantes de derecho (es decir, empadronados). A partir de ese año, comienza el declive poblacional, que desgraciadamente aún continúa.
Veamos los datos:
En 1970 2.149
En 1991 1.211
En 2006 989

A finales de los cincuenta, cuando se alcanzó el máximo de la población villaviejense, había en nuestro pueblo:
• 180 agricultores y ganaderos
• 251 personas entre obreros agrícolas, jornaleros, pastores, vaqueros, etc.
• 70 curtidores
• 48 zapateros
• 63 canteros
• 56 albañiles
• 19 carpinteros
• 16 ferroviarios

Como se deduce de los datos anteriores, Villavieja era ya en aquella época un pueblo diferente, sobre todo por las especialidades de sus industrias: curtidores, zapateros, canteros, ….

Desde el advenimiento de la democracia, Villavieja ha logrado dotarse de algunos servicios básicos con gran antelación con respecto a los municipios de nuestra comarca. Y todo ello, gracias a la colaboración y generosidad de sus habitantes, que han sabido arrimar el hombro cuando se ha necesitado. ¿Ejemplos?

- PISCINA: Se inauguró en el verano de 1982, lo que significa que llevamos disfrutando de ella mas de veinticinco años. Seguramente todos recordáis la gran cantidad de horas trabajadas gratuitamente por hombres y mujeres de este pueblo. ¿Cuántos pueblos tenían piscina hace 25 años?

- MULTIFUNCIONAL: un hermoso edificio que se terminó de construir hace ya más de 22 años y que como su nombre indica sirve para acoger diversos servicios básicos: Consultorio Médico, Biblioteca, Salón de actividades culturales, … Estamos seguros que por aquellos años, pocos municipios podían disfrutar de instalaciones como éstas.

- HOGAR DE LOS JUBILADOS: Lleva funcionando ya más de 17 años, desde Agosto de 1990. ¿Cuántos pueblos pueden presumir, hoy día, de contar con unas instalaciones de esta naturaleza?

- RESIDENCIA. Otro servicio básico en nuestra comunidad y en el que Villavieja fue también pionera. Su construcción fue un hermoso ejemplo de solidaridad y colaboración de todo el pueblo. Sin esa ayuda es mas que probable que su entrada en funcionamiento se hubiese retrasado considerablemente. Lo hizo en 1993, es decir, hace 14 años. Esperamos que en la posible ampliación de este edificio, los vecinos vuelvan a comportarse de manera similar.

- POTABILIZADORA. Una gran obra también, imprescindible para garantizar una buena calidad en el suministro de agua. Lleva ya funcionando desde el año 1995, es decir, doce años.

- PRESAS EN EL RIO YELTES. Evidentemente fundamentales y necesarias para el suministro de agua al pueblo

- PABELLÓN DE DEPORTES. Hace ya diez años que se inauguró, y, podemos asegurar que es, sin lugar a dudas, el mejor de la comarca. Se hizo también, con las aportaciones y las ayudas de muchos vecinos, sobre todo jóvenes. Acoge, no solamente, actividades deportivas, sino también de otra naturaleza. Como recordareis en el se celebró la primera final del Torneo de pelota a mano organizado por la Junta de Castilla y León y transmitido por TVE. Ahora sería imposible realizar algo similar, porque se la disputan los grandes municipios de nuestra Comunidad. Hace unas semanas, se celebró en el una jornada de convivencia entre los clubes de jubilados de la comarca de Vitigudino. No era la primera y no será la última. En toda nuestra comarca no hay ningún edificio que reúna las condiciones para albergar acontecimientos de este tipo.

- VELATORIO. Ha sido el último de los servicios en ser inaugurado. Hace unos meses. Es indudablemente un servicio básico hoy día, que le permite a las familias permanecer en el pueblo, sin necesidad de efectuar desplazamientos en momentos tan angustiosos y difíciles.

Como veis, en 25 años Villavieja se ha dotado de los mejores servicios e instalaciones y todo ello gracias a que sus vecinos han sabido captar perfectamente las necesidades de esta villa, prestando en la mayor parte de los casos su colaboración y ayuda. Por eso, repito, ¡somos diferentes! porque con hechos hemos demostrado el afecto que todos sentimos por nuestro pueblo y así lo decimos cuando cantamos el “himno”

Villavieja de mi amor
villa charra sin igual
lo digo de corazón
que no te puedo olvidar

Vamos a ir repasando ahora algunos de los aspectos más interesantes de todas nuestras fiestas. Comienzo con la de los quintos, por Nochevieja. El 8 de Diciembre, festividad de la Inmaculada, era el primer día de reunión. Nos acompañaba el siempre añorado y recordado Juan Ignacio. Se trataba de:

aprender bien el cantar,
“pa” que la noche del baile lo podamos “corear”

Eso es precisamente lo que decía parte de la letra de la canción de nuestra quinta, la del 69. El aprendizaje de la melodía estaba acompañado, ¡claro está!, con buenos tragos de “champán”…, del “champán de pobres” que es como denominábamos en aquellos tiempos a la mezcla de vino blanco con gaseosa.

También en esa fiesta éramos la referencia en la comarca. Ya lo decía la canción de los quintos del 66:

“Nochevieja en Villavieja,
tiene fama en la región,
donde todos los quintos dejan
bien grabada su canción,
que se la llevará el viento
hasta lejana la nación
de donde vienen contentos
a celebrar la función”

La letra hace también referencia a la brutal emigración que había comenzado en aquellos años sesenta.

La Pascua. Otra de nuestras fiestas más tradicionales. La mayor parte de nosotros recordamos con nostalgia esos días. La Dehesa llena de familias para comer nuestro tradicional hornazo, la diversión, las partidas de calva, … la Señora Elena y su hija Mari con los cartones, los caramelos de Bernardo Corral, los de Agustín “Pulisia”, los del tío “Suly Buly” con su recordado sonsonete de “unos los pagan y otros los rechupetean” …

Y en este repaso rápido que estamos haciendo, nos acercamos ya a nuestras Ferias y Fiestas de Agosto. Desde hace ya bastantes años, el pistoletazo de salida es la Romería a Santidad. Se empiezan a colocar las vallas. Se cierra la Plaza. Las calles de la villa se van llenando de coches. Comercios, panaderías y bares atestados de gente, nos indican bien a las claras que las fiestas están ya muy cerca y que los “villaviejenses” no se las quieren perder,…

Sin darnos cuenta apenas, estamos ya disfrutando de los grupos folklóricos, de los juegos de calva, rana y petanca y de otras actividades culturales.

Y llega la “nocturna”. El alcalde, desde el balcón de la Justicia, nos aconseja prudencia y cuidado con los “josetos”.

Día veintisiete. Vísperas de la Fiesta grande. Charras y charros ataviados ya con sus mejores trajes realizan los últimos ensayos de la Jota y el Cordón junto al Ayuntamiento.

Está anocheciendo.
Las campanas repican con alegría
para anunciarle a la gente
que hoy es EL DÍA.

Ya sale de la ermita la Virgen.
Ya empieza la procesión.
Cofrades y mayordomos la escoltan con velas
mientras la imagen
con devoción en andas llevan.

Cánticos, letanías
Calle Caballeros, Plaza Mayor.
¡Aplausos!, ¡vivas!
¡Que gran emoción!
Ya está en la Plaza,
mirándonos a todos.

Tras el saludo de rigor,
espera una vez más
que se cumpla la tradición,
que charras y charros
hagan la reverencia
y bailen el cordón.

Con devoción
le cantamos la Salve.
Con emoción
el “Villavieja de mi amor”.

Y mientras la imagen se traslada hacia la Iglesia, Fita lanza el tradicional “¡Viva la Virgen de Caballeros! y todos la aclamamos “Madre y Patrona de nuestro pueblo”.
Estamos ya a 28. El día grande de las fiestas. A primeras horas de la mañana, cabezudos, charanga y acompañantes recorren las calles de la villa. Nuestras mejores galas nos ponemos para ir a Misa, ofrecer a la Virgen y llevarla a la Ermita de los Caballeros.

“Tan, tan,”, suena ya la campana
“Tan, tan”, al encierro nos llama.

Y como no queremos perdernos nada, nos apresuramos para coger un buen sitio. En el recorrido, vallas, aceras y balcones se van poblando de gente. De repente, ¡más emoción!. ¡Más nervios! ¡Ha sonado el bombazo! Las puertas de los corrales del Valle de los Prados se abren de par en par. ¡Ya salen los “galaches”! Se dirigen como balas hacia la Ermita, donde Mateo con su carrera los encamina calle abajo.

En un momento
están en la plaza del Ayuntamiento.
¡Recortes, desconcierto!
Nano, Juanan y los “mellizos”
enfilan la manada hacia el grifo.
Traspiés, codazos, empujones
y a veces algunos revolcones
Jose y Jazmín arriesgan en este último tramo y dan el tirón decisivo. ¡Ya están en las barreras! ¡Ya entran en la Plaza!.

Los corredores se felicitan
y están contentos
porque en el encierro
ha habido lucimiento

Por la tarde, novillada. Luego, desencierro. Al día siguiente, descanso en lo que a toros se refiere. Muy de pasada recordaremos aquí, aquellos mercados de Ganado que se formaban a la entrada de la Dehesa. los días 29 y 30. ¡Eran las Ferias que tanto renombre tenían en toda la comarca! En esos días se celebraban también excepcionales Partidos de Pelota a mano, como el que tuvo lugar en el año 56 entre el equipo vasco compuesto por los jugadores "Somorrostro II", "Zurdo de Baracaldo" y "Urrestarazu", y la mejor selección de la provincia formada por los jugadores de La Fuente de San Esteban, Valdecarros y Alba de Tormes.

Ya estamos a 30. ¡Ultimo día de las fiestas! Y con él, nuestro tradicional y admirado “Encierro a caballo”. La manada bien controlada por los jinetes, aguarda pacientemente la orden en la Antanilla.

Desde la villa
y con puntualidad
así lo dispone la autoridad.
¡Que comience el encierro!
¡Que bajen ya!

La campana con su insistente y cada vez más apresurado “tan, tan” avisa a la gente. ¡Ya vienen!

Por el camino de la Antanilla
despacio bajan andando.
Novillos y cabestros,
para los lados van mirando
con intención de salir escapando,
pero los caballistas bien colocados
se lo impiden,
porque los traen bien arropados

¡Hay que evitar la estampida! ¡Hay que evitar que escapen!.
Cuando llegan al Valles de los Prados, los jinetes pican fuerte. La manada acelera y a gran velocidad pasa por la Ermita. ¡Van bien enfilados!

Un experto jinete con maestría
por delante va guiándolos.
Mozos y mozas en apretadas carreras,
Caballeros abajo, los van controlando,
porque los “josetos”,
con mucho peligro se van arrancando.

De repente, el “tan, tan”
de la campana ha cesado.
Novillos y cabestros
en la Plaza han entrado.

¡Enhorabuena y ovación
para corredores y jinetes
porque el encierro
ha terminado sin incidentes!

Familiares, amigas, amigos, villaviejenses todos, voy a ir terminando. Quiero reiteraros una vez más mi agradecimiento por haberme acompañado en este acto, tan importante para mi. Quiero también pediros disculpas por si las palabras que acabáis de escuchar no han tenido la brillantez que esperabais, pero os aseguro, que han sido pronunciadas con el cariño y la confianza del que le habla a los suyos.

Sr Alcalde, Sras. concejalas, Sres. concejales, ustedes, como representantes del pueblo me encomendaron la tarea de ser el Pregonero de este año y es por ello, por lo que me tomo la libertad de anunciaros que ¡la fiesta ha comenzado!

Termino ya.
Mi mas ferviente deseo de que todos, villaviejenses y forasteros, paséis unas felices fiestas. ¡Que las sintáis, las viváis y las disfrutéis! ¡Que reine la armonía, la cordialidad, el respeto y la diversión!.
¡VIVAN LAS FIESTAS!
¡VIVA VILLAVIEJA!