31 de octubre de 2010

Una esquela de 1919

Fue publicada en "El Adelanto" del día 26 de Septiembre de 1919. En ella se nos indica el fallecimiento en Villavieja de Yeltes de Agustina Carranza Boada el día 21 de Marzo de 1919 a los treinta años de edad.

30 de octubre de 2010

Siega Verde



El pasado martes, 26 de Octubre, tuve ocasión de visitar la estación de arte rupestre de Siega Verde, situada en el término municipal de Villar de la Yegua, a unos 18 km de Ciudad Rodrigo en la orilla izquierda del rio Águeda, junto al denominado "puente de La unión" (por cierto, parecidísimo al de Villares y al Resbala).

A pesar de haberse descubierto a finales de los años ochenta del pasado siglo XX no había tenido ocasión de echarle un vistazo. El pasado mes de Agosto el conjunto fue incluido por la Unesco en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad como una extensión del sitio de arte prehistórico enclavado en el Valle del río Coa, en Portugal. Esta declaración ha propiciado un notable incremento de visitantes al lugar, en el que la Junta de Castilla y León ha montado un Aula arqueológica que cuenta con una sala de audiovisuales y una pequeña exposición informativa de los yacimientos arqueológicos de Siega Verde y Valle del Coa y que sirve también como centro de recepción de visitantes.


Siega Verde es uno de los lugares con manifestaciones de arte rupestre al aire libre más importantes de Europa. La investigación llevada a cabo hasta el momento permite asegurar que a lo largo de 1,5 km en torno al puente de Siega Verde (puente de la Unión) se encuentran inventariados 94 paneles con 525 grabados, de los que un 50 % son figuras de animales. Según los entendidos pertenecen al ciclo del Paleolítico Superior.

29 de octubre de 2010

El Curandero del Casar de Palomero

En otro lugar de este blog hablamos ya en su día del famoso curandero de Gema que en los primeros años del siglo XX estableció su sede en esa pequeña localidad salmantina. Desde mucho tiempo atrás los curanderos han estado siempre presentes en la vida de las gentes de nuestros pueblos. Se les atribuía poderes curativos, basados en saberes ancestrales o poderes sobrenaturales. Casi al mismo tiempo que el de Gema empezó a alcanzar mucha notoriedad a nivel provincial y nacional un curandero de la comarca cacereña de las Hurdes, en concreto, de la localidad de Casar de Palomero. Su relativa cercanía al territorio salmantino propició que en toda nuestra comarca consiguiera bastante popularidad.
Debido a la aglomeración de enfermos, que llegaban de diferentes lugares de España y extranjero, los domingos los atendía en las afuera del pueblo a la sombra de una higuera; los demás días, en los soportales de su casa; durante una época que estuvo perseguido, también lo hacía en “El Puerto del Gamo”. “Don Tomás”, una vez “adivinado” el mal que aquejaba al paciente, les llenaba el recipiente que les hacía traer, con agua de la fuente del pueblo, en la que echaba unas gotas, de un líquido misterioso elaborado a base de hierbas, cuyas virtudes, según decía, llegó a conocer durante la Guerra de Cuba, donde estuvo como soldado sanitario.


Resulta curioso comprobar como los dos curanderos, el de Gema y el de Casar de Palomero, habían estado en Cuba, lugar donde adquirieron los "conocimientos" curativos.

Con una cierta socarronería, el semanario mirobrigense "Tierra Charra" le dedicaba al curandero de Casar de Palomero unos ripios que publicó en su segundo número que vió la luz el 23 de Octubre de 1927. Son los siguientes:

PELADILLAS

Prodigios del curandero de Casar de Palomero

La fama del curandero
de Casar de Palomero
corre, cual raudo ciclón,
por toda nuestra región.

Con sus dones y virtudes
asombra a las multitudes
y, según el tiempo pasa,
más gente acude a su casa
en busca de la receta
maravillosa y secreta
que por muy pocos reales
da fin de todos los males.

Es un «hacha» el curandero
de Casar de Palomero.

De aquí, de Ciudad  Rodrigo,
es fácil hallar testigo
que acredite con fervor
la gracia de este señor.
Saber que este curandero
es adivino certero,
causa en esta población
asombrosa admiración.

A cualquier hora del día,
con certera puntería,
acierta lo que padece
todo el que ante él comparece.
Y así, el enfermo que ansioso
acude al hombre famoso,
sin explicar su dolencia,
halla remedio en la ciencia
del eximio curandero
que, como el mejor  cubero,
con sólo mirarle un poco,
diagnostica: -¡Usté está loco!
Y a fe que jamás erró
cuando su fallo soltó.

¡Es un hacha el curandero
de Casar de Palomero!

Dijo a una señora vieja
que, amante de sa pelleja,
fué, hace poco, a consultar,
después de hacerla pasar
y de tenerla cercana:
- ¡Usté tiene una almorrana!
Y la vieja dijo: -¡Dos!
-¡Espérese usté, ¡por Dios!
- replicó mal humorado-
tiene usté una... en cada lado...

Nunca marra el curandero
de Casar de Palomero.

El caso más  portentoso
del curandero famoso,
en lo que toca a acertar,
fué esta historia singular:

Un señor de triste aspecto
y de rostro circunspecto
presentóse al curador,
el cual le dijo:  -Señor:
lo de usted, es incurable
y si quiere que le hable...

- ¡Sí, señor, se lo suplico.

—Pues ahí va. Cierre usté el pico;
su mal es de orden moral.

— ¡No parece que va mal!

— Usted ni gasta ni peca;
pero... tiene una hipoteca
que es su agobio y su tortura
y eso... ni Cajal lo cura.

¡Qué sabio es el curandero
de Casar de Palomero!

Mil y mil casos citara
y en dos años no acabara
pues ya pasan de un millón
los milagros del varón
preclaro, que en el Casar
se ha dedicado a curar.

Ante tan grande portento
yo afirmo en este momento
que ya no es, después de Dios,
la gran casa de Quirós,
porque se ha puesto delante
el prodigio deslumbrante
del glorioso curandero
del Casar de Palomero.

Chanito

La ultima estrofa alude a la divisa que aparece en el precioso artesonado de la denominada "Casa de los Vázquez" de Ciudad Rodrigo (actualmente oficina de Correos) y que dice así: "Después de Dios, la casa de Quirós" y que creo que continúa de la siguiente manera: "Despues de Dios, antes de que el sol fuera sol y los peñascos, peñascos, los Quirós eran Quirós y los Velascos, Velascos".

28 de octubre de 2010

Castillo de Enrique II de Trastamara


Se desconoce quien lo mandó construir pero si se conoce cuándo y por quién fue realizada su reconstrucción. Se realizó ésta a expensas del rey Enriqie II de Trastamara, después de dar muerte a su hermano el rey Pedro y tras ser recuperada la ciudad que había pasado a manos del rey de Portugal. El encargado de efectuar la tarea fue el arquitecto zamorano Lope Arias Jenízaro. En lo que antes era la puerta principal podía leerse la inscripción:

"ESTE ALCAZAR MANDÓ HACER EL MUY ALTO Y NOBLE REY DON ENRIQUE, HIJO DEL MUY NOBLE Y ALTO REY DON ALONSO, QUE VENCIÓ A ABOACER, REY DE BENAMARÍN, CON TODO EL PODER DE ÁFRICA, Y GANÓ ALGECIRAS; COMENZANDO LA OBRA EL 1º DE JUNIO DE LA ERA DE 1410"


El castillo de Ciudad Rodrigo fue construido para defender la entrada del puente. Es una muestra del típico castillo leonés presidido por una fuerte torre cuadrada y rodeada por un recinto adherido al de la ciudad. El conjunto se encuentra rematado con almenas.

27 de octubre de 2010

Patio de la Casa de las Conchas


Fotografía de Otto Wunderlick, publicada en "La Esfera" el 3 de Febrero de 1923.

Otto Wunderlich
De Wikipedia, la enciclopedia libre

Otto Wunderlich (Stuttgart,1886 - Madrid,1975) fue un fotógrafo alemán que se dedicó, al principio, al comercio en un negocio de importación. Llega a España en 1913 y trabaja para una empresa dedicada al negocio de minerales. Es en 1917 cuando se dedica profesionalmente a la fotografía viajando por toda España. Comercializó álbumes, tarjetas postales y carpetas de fototipias con el título de Paisajes y Monumentos de España.

Sus fotografías se publicaban en las mejores revistas de la época como Blanco y Negro, La Esfera y El Mundo.

Su actividad se puede dividir en dos partes un profesional de encargos particulares o institucionales y otra , mas personal, de carácter documental por todos los lugares de España, fotos estas ultimas que luego vendía directamente en su estudio o, parcialmente, a editoriales donde destaca las vendidas a la Enciclopedia Espasa, Patronato nacional de turismo, o a Editorial Labor.

El Archivo General de la Administración del Estado sito en Alcalá de Henares conserva, entre otros, los fondos fotográficos del Patronato nacional de turismo y de la Dirección General de Turismo. Estos fondos conservan un gran número de fotografías de las gentes, paisajes y monumentos de España correspondientes al periodo 1928-1970. El nombre de este Archivo es "Catálogo Monumental de España". Parte de los fondos de este Catálogo están accesibles en Internet mediante la aplicación Google Earth.

Uno de los fotógrafos mejor representados en esta aplicación del Catalogo Monumental es Otto Wunderlich del cual se pueden ver fotografías antiguas, fechadas entre 1928 y 1936 , de: Alicante, Asturias, Avila,Baleares, Barcelona, Burgos,Cáceres, Cádiz, Cantabria,Córdoba, Coruña, Granada,Guadalajara, Huesca, Jaén, León, Madrid, Málaga, Pontevedra, Salamanca,Segovia,Sevilla, Tarragona, Toledo,Valencia, Valladolid.

En 1928 la Editorial Labor publica la primera edición de la gran obra “Geografía de España”. Esta obra se compone de tres volúmenes y esta ilustrada con numerosas fotografías de destacados fotógrafos (Mas, Hauser y Menet etc) entre los cuales destaca Wunderlich.

Tuvo su estudio en la calle Doctor Esquerdo 17, trasladándose posteriormente al número 47 donde, hasta bien avanzado el siglo XX, mantuvo su estudio y continuó con la venta de sus fotografías.

26 de octubre de 2010

Aceitera

Berberomeloe majalis

La aceitera común (Berberomeloe majalis), también llamada carraleja -en nuestra comarca se conoce también con el nombre de "tabernera"- es una especie de coleóptero (escarabajo) de la familia Meloidae que alcanza gran tamaño, pudiendo llegar a medir más de siete centímetros. Es muy fácil de reconocer, sobre todo la hembra, por su extraordinario abdomen alargado y fusiforme de color negro con bandas transversales anaranjadas o de color rojo sangre. Y esta combinación tan llamativa de colores debe de ponernos sobre aviso. Hay que tener cuidado con estos insectos y sus parientes cercanos del genero Meloe conocidos todos ellos con el nombre genérico de aceiteras o carralejas ya que cuando se sienten atacados liberan gotitas de hemolinfa -el equivalente a nuestra sangre- que contiene una sustancia irritante y vesicante. Los adultos son herbívoros mientras que las larvas parasitan los nidos de abejas solitarias.

Es un insecto típico de nuestra primavera y siempre que en la actualidad observo algún ejemplar, -cosa bastante infrecuente- se me viene a la memoria el recuerdo de verlos en los sembrados que se segaban en la primavera para consumo del ganado. Guardo un especial recuerdo de un día de Abril o Mayo junto al camino de Hernandinos. Había acompañado a mi padre a "segar verde" y estuve jugando con una aceitera. No, ¡ella no me hizo nada! Me lo hice yo solito instantes después cuando intenté emular a mi padre y cogí un hocino para segar yo también. Tendría siete u ocho años. Terminé con un buen corte en el dedo anular de la mano izquierda, cuya señal aún perdura. Y siempre que la veo y pienso en ella surge en mi mente la asociación: verde, hocino, Hernandinos, aceitera... y a mi padre intentando cortar la hemorragia de mi sangrante dedo... ¡Hermosos recuerdos!

25 de octubre de 2010

La letra con sangre entra

Es un dicho popular, que afortunadamente hoy día está fuera de lugar, pero que antiguamente era cosa bastante común. Vean sino este cuadro de Goya que ilustra fehacientemente este hecho. En él podemos observar una pequeña escuela en la que el maestro que aparece sentado a la izquierda azota a un alumno con las nalgas al aire e inclinado para recibir el castigo.


Resulta indudable que los castigos físicos que a veces se infligían a los niños durante esas épocas llegaban a ser extremadamente fuertes y crueles, con lo que muy posiblemente en algún caso llegasen a producirse lesiones de cierta consideración. Así debió ocurrir en Ahigal de los Aceiteros a finales del siglo XIX. Lo deducimos de una pequeña noticia publicada en "La provincia" el 22 de Abril de 1891

Ha sido sobreseída la causa instruida contra el maestro de Ahigal de los Aceiteros, por lesiones graves á cierto niño de este pueblo.
La cosa no debió de ser un simple cachete o una bofetada. A pesar de la gravedad, el maestro se fue de "rositas" ¿Se imaginan la que se hubiese montado hoy día?

24 de octubre de 2010

Retortillo desde el aire

Imágenes cedidas por la Guardia Civil. Fueron tomadas desde un helicóptero de dicho cuerpo en Septiembre de 2008.

Retortillo


  • Distancia a la Capital: 66 Km.
  • Altitud: 768 m.
  • Superficie: 64,57 km2
  • Cod. Postal: 37495
  • Fiestas Locales: 3 de Febrero y 10 de Junio
  • Partido Judicial: Ciudad Rodrigo
  • Junta Electoral: Ciudad Rodrigo
  • Mancomunidad: LAS DEHESAS CAMPO CHARRO
  • C.E.A.S: Ciudad Rodrigo I
  • Población (2009): 246
    Varones: 115
    Mujeres: 131
  • Núcleos de Población
    Balneario de Retortillo 4 hab.
    Retortillo 242 hab.

23 de octubre de 2010

¡La bolsa o la vida!

Esta conocidísima frase, que solíamos utilizar en nuestros juegos infantiles y que según la tradición era la que utilizaban las cuadrillas de bandoleros cuando asaltaban a los acaudalados y no tan acaudalados ciudadanos que cruzaban los agrestes territorios serranos, fue la que debió pronunciar un jovenzuelo en las postrimerías del siglo XIX en las cercanías de la capital charra, con un resultado no muy favorable para él:


En el kilómetro 14 de la carretera de Béjar, fué asaltado hace unos dias el vecino de Buenamadre, Rufino Sánchez y Sánchez, por un hombre para él desconocido, quien poniéndole un revólver al pecho, le amenazó con quitarle la vida sino le entregaba el dinero que llevase, lo que no sé verificó por la defensa que valientemente hizo de su persona el agredido.

De las averiguaciones practicadas, resulta la detención del joven Gil Izquierdo, de 18 años de edad, que se ha confesado autor del hecho.
El Fomento de Salamanca,
Viernes, 31 de Agosto de 1897
Como se puede deducir, ¡ni bolsa, ni vida! Terminaría con sus huesos en la cárcel.

Buenamadre


  • Distancia a la Capital: 60 Km.
  • Altitud: 750 m.
  • Superficie: 59,24 km2
  • Cod. Postal: 37209
  • Fiestas Locales: 12 de Abril y 8 de Mayo
  • Partido Judicial: Salamanca
  • Junta Electoral: Salamanca
  • Mancomunidad: LAS DEHESAS, CAMPO CHARRO
  • Población (2009): 151
    Varones: 85
    Mujeres: 66
  • Núcleos de Población
    Aldeávila de Revilla 5 hab.
    Buenamadre 140 hab.
    Los Campos 6 hab.

22 de octubre de 2010

Verracos de piedra

Los verracos de piedra son figuras de la época de los Vetones, antiguos pobladores de una zona de la península ibérica que abarcaba parte de las actuales provincias de Cáceres, Salamanca, Zamora, Ávila, Toledo y Segovia así como parte del territorio portugués. Según algunos autores delimitarían terrenos dedicados al pastoreo, aunque bien pudieran tener cualquier otro significado. Uno de los más famosos es el que hay junto al puente romano de Salamanca y que aparece en la novela picaresca el Lazarillo de Tormes.  Pero también hay otros repartidos por la provincia salmantina. Según el Padre César Morán en "Noticias arqueológicas de la provincia de Salamanca" publicadas en la revista "La Basílica Teresiana" (1 de Mayo de 1919):

Las primeras manifestaciones de la escultura ibérica son probablemente esos monstruosos animales que abundan sobre todo en la cuenca del Duero y del Tajo, conocidos con el nombre de toros, verracos, osos, bichas, etc. Varios de ellos corresponden a la provincia de Salamanca, tales como el toro del puente, ahora en el Museo Provincial; el verraco de Monleón, junto a la puerta de la villa; el verraco de Ciudad Rodrigo, debajo del puente; la burra del arenal, en Lumbrales; otro verraco en San Felices de los Gallegos; otro hay en Ledesma, y por fin, una bicha que semeja un león y que está en la parte exterior de la iglesia de San Julián en Salamanca. Esta bicha seguramente ha sido trasladada de alguna necrópolis o fortaleza ibérica que tanto abundan en los alrededores de Salamanca. Por su estilo y factura más correcta se aproxima a las esculturas ibéricas del mediodía de España. La actitud de la cabeza es semejante a la bicha de Balazote.

 En la fotografía, publicada en la mencionada revista, podemos ver el citado de Lumbrales, aunque según tenemos entendido, en la mencionada localidad del Abandengo hay dos de estas esculturas vetonas.

Lumbrales


  • Distancia a la Capital: 96 Km.
  • Altitud: 673 m.
  • Superficie: 69,94 km2
  • Cod. Postal: 37240
  • Fiestas Locales: Finales de Agosto
  • Partido Judicial: Vitigudino
  • Junta Electoral: Vitigudino
  • Mancomunidad: COMARCA DEL ABADENGO
  • Población (2009): 1949
    Varones: 954
    Mujeres: 995

21 de octubre de 2010

Los "fayales" del Duero


Vamos a reproducir hoy un precioso relato de un par de redactores de la publicación "La Ilustración Española y Americana" -a quienes vemos en la fotografía superior acompañados de sus guías- que realizaron un viaje por las "Arribes" salmantinas a comienzos del pasado siglo XX. Les llamó especialmente la atención el secular atraso -ya entonces- de nuestras vías de comunicación. ¡Y así seguimos! Con el paso de los años se han ido mejorando paulatinamente, pero no al ritmo necesario para alcanzar el nivel que el resto de carreteras españolas presenta hoy día.

Al final del artículo, los reporteros auguraban un gran desarrollo industrial para la comarca debido a la existencia de esa gran fuente de electricidad potencial que constituían las aguas del Duero y sus afluentes. ¡Desgraciadamente se equivocaron! Creamos mucha electricidad, pero la mandamos casi toda fuera, hacia zonas lejanas, donde se montaron esas industrias que, en buena lógica, debieron haberse establecido aquí. ¡Posiblemente decisiones políticas -nunca hemos pintado nada o casi nada en esta España nuestra- y unas más que deficientes comunicaciones influyesen para ese fatídico alejamiento industrial de la provincia salmantina! Y como no hay mal que por bien no venga, como dice el refrán, nos queda el consuelo de tener un bonito parque natural que de otra forma hubiese resultado dañado o desaparecido. ¿Es suficiente ésto para revitalizar nuestra cada vez mas despoblada y envejecida comarca? ¡Ahí queda la pregunta!

¡Vayamos con el artículo! Se publicó en "La Ilustración Española y Americana" el día 8 de septiembre de 1906 e iba acompañado de una serie de imágenes gráficas alguna de las cuales ponemos también para ilustrar esta entrada. Por cierto, la palabra "fayal" que aparece en plural como título del artículo es una palabra del "leonés" -no en vano está parte del territorio salmantino es más leonesa que castellana- que significa "peñascal, precipicio, peñasco".


POR LA ESPAÑA DESCONOCIDA.

LOS “FAYALES” DEL DUERO.

De Madrid a la frontera portuguesa, donde se hallan, el viaje constituyó un verdadero retroceso histórico, en quo se puede apreciar las diferentes épocas porque ha pasado nuestra Patria. Del tren a la diligencia, de ésta al mulo, y de éste a pie. Y en el tren veis caras inteligentes, mujeres elegantes, hombres que os hablan de problemas sociales, de alta política, de literatura.....;  son  almas complejas, espíritus  modernos que  viven vida de cultura.

Y en la diligencia, una señora que no sabe más que de cocina y algo de modas (y va vestida a la de hace muchos años); su esposo, que habla de todo, increpa a los Gobiernos, trina contra sus paisanos, y, en resumen, sabe menos que la señora; dos tratantes en granos, a quienes hacen dormir los discursos del orador, y en el mulo los dos amigos que hacemos la expedición acompañados de un arriero, encontrando de trecho en trecho pueblos de cuatro casas, habitados por hombres con cuatro cuartos y cuatro ideas que heredaron de sus tatarabuelos, y procuran transmitir a sus tataranietos.

Y a pie, solos con nuestros guías, solos con la Naturaleza salvaje, en los riscos pelados do las montañas,


Donde se borra del vivir la idea,
Donde se posa la absoluta calma,
Su nido asientan los silencios grandes,
El tiempo pliega sus gigantes alas
Y el espíritu atento
Siente dotar en derredor la nada.

Es un delicioso descenso gradual de la vertiginosa vida moderna de la corte a la más plácida y tranquila de la provincia, a la soñolienta de los pueblos, a la mudez de la montaña.

El tren nos condujo de Madrid a Salamanca, la diligencia a Vitigudino, el mulo a los arrives del Duero, por donde caminamos a pie.

Antes de llegar a ellis hallamos cosas interesantes de las que el arriero que nos conducía nos había hablado.

—Van ustedes a ver-nos decía — el peñasco mayor del mundo.
—¡Caracoles!
—¡No vos riáis, que es mu cierto! Como que en la encimera juegan los mozus a la barra.

No nos dejó muy convencidos con la demostración, a pesar de repetirnos veinte veces lo del juego de barra, y suspendimos nuestro juicio hasta ver el monstruoso peñasco.

Al descubrirle, nuestro conductor, con aire triunfante, nos dijo:

-¿Qué vos paeci?


Efectivamente, la peña, si no es la mayor del mundo, tiene un tamaño poco común, y, sobre todo, se halla en especiales circunstancias. Sola, en medio de un campo completamente llano, sin que otro peñasco, chico ni grande, la acompañe, rompe la horizontal del terreno elevándose en forma de bollo a una altura de cincuenta metros por más de trescientos de circunferencia.

Cerca de la peña se halla el pueblo a que ella ha dado nombre y en él nos detuvimos un rato.

Si los estudiosos de la Historia se trasladaran de sus bibliotecas a uno de estos pueblecillos perdidos en la llanura castellana, seguramente habían de encontrar una gran satisfacción al ver reproducidos, no en manuscritos, sino en realidad viviente, instituciones, costumbres, modos de vivir y de vestir que se creen pasados para siempre, y que, sin embargo, allí subsisten intactos, cristalizados, como si la corriente del progreso humano no hubiera alcanzado en sus orillas a aquellos pueblos, en cuyas calles el espíritu saborea, con ese sabor intenso que da lo real, el vivir de nuestros antepasados, aquel vivir calmoso, aquella piedad entre fe y superstición nacida en ella como una parte de su ser que con ellos muere, aquel lenguaje que suena a páginas del Quijote y aquel vestir de tosco sayal hilado por ellas (operación que las ocupa la mayor parte del día), tejido en primitivos telares, construidos por ellos mismos, de donde salen el antiquísimo manteo de vuelta, el rebozo y la picota ó mandilete, que después bordan con pajarracos y ramos de vivos colores.

Parecíanos que al salir del pueblo habíamos de encontrar en el camino al señor de aquellos lugares, que volviera con sus mesnadas de algún encuentro con el moro; afortunadamente no fue así, pues si los pecheros y los siervos de la gleba aun viven, los señores son muy otros y ya no se encuentra ni rastro de ellos.

En una encrucijada se alza una sencilla cruz de piedra; se descubre nuestro guía y reza; respetamos la oración, y al terminarle preguntamos qué indica la cruz. Es una historia dramática: allí mataron a un hombre hace muchos años, él no lo conoció; pero, como todos sus paisanos, al pasar por ante la cruz se descubre y reza.

Media hora después llegamos a Masueco.

Masueco es un pueblecillo que, como todos ellos, tiene algo de qué enorgullecerse: un negrillo (que por cierto acababan de derribar), cuyo tronco mide unos dos metros de diámetro, y un salto de agua que es una maravilla. El médico, en cuya casa hallamos grata hospitalidad, nos acompañó al día siguiente a visitar la cascada. Las noticias que nos habían dado del terreno donde se hallaba, no eran de las más tranquilizadoras. El que nos las comunicó había pasado el miedo mayor de su vida en aquellos precipicios al ir persiguiendo una cabra. En ella se habían “esfayado” (despeñado) un muchacho y un hombre que guiaban un carro, cayendo al hondo juntos con la yunta y el carro.

A pesar de estos informes y a pesar de la tenaz lluvia, emprendimos el camino, llano en unos dos kilómetros, montañoso después, descendiendo áspera pendiente entre olivos hasta llegar a una ribera, que por el estrecho valle se desliza; la atravesamos y seguimos caminando por su margen derecha; al poco rato notamos que la ribera se perdía, el terreno quedaba cortado, y al fondo sólo veíamos una estrecha garganta formada por dos enormes "arrives", cuya base no lográbamos percibir.

Unos pasos más y nos encontramos al borde del precipicio.

Es difícil, es casi imposible explicar lo que en presencia de aquel soberbio espectáculo se siente. Mezcla de terror y de ansias de arrojarse al abismo, percepción clara de nuestra insignificancia y admiración de aquellos colosos de piedra que se hunden en las negruras del fondo; y, aturdiéndonos con su sonido ensordecedor, el agua haciendo espumarajos, dando saltos locos de la cumbre a una cuenca peñascosa, colocada quince metros por bajo de aquélla, y en la cuenca empujándose, bullendo, pareciendo que le falta tiempo para buscar la salida, que halla por entre una hendedura, desde donde se despeña, cayendo a unos cincuenta metros en forma de cola de caballo, blanca y rizada. Al chocar con el agua de abajo forma una neblina, que es la que ha dado origen al nombre que lleva la cascada: Pozo de los Humos. El descenso a él fue la parte más peligrosa de la excursión. La lluvia hacía resbaladizos los carriles, que no tenían dos-palmos de anchos, y nuestras piernas, poco acostumbradas a aquel ejercicio, y nuestro calzado de andar por la ciudad, nos ponían a cada paso en serio peligro de resbalar y caer para no volver a levantarnos; aumentaba este riesgo el vértigo, que cada vez que se nos ocurría mirar hacia abajo, se apoderaba de nosotros.

En cambio, el médico y el hombre que nos acompañaban, corrían por allí, como si no se hubieran enterado de que un mal paso era firmar su sentencia de muerte.

Eran ya las seis de la tarde cuando emprendimos la marcha hacia Aldeadávila de la Ribera, último pueblo de España por aquella parte. Desde el camino vimos hacia el horizonte varios pueblecillos de Portugal.

Cuando entramos en el pueblo anochecía; en la esquina de una calle, una joven tocaba una campanilla y rezaba Padrenuestros por las almas de los difuntos, los vecinos la acompañaban en el rezo; no sé si fue la hora o el respeto que inspiran esas viejas costumbres, lo cierto es que aquella escena nos emocionó. Pero mayor fue la emoción que nos causaron cuando después de cenar nos hallábamos conversando tranquilamente en la posada. Varios disparos y unos aullidos nos hicieron saltar en nuestros asientos, mientras los contertulios se quedaban tan tranquilos riéndose de nosotros.

—Ustedes no están acostumbrados a esto y por eso les extraña -nos dijeron; son los mozalbetes que jijean y descargan las pistolas; eso lo hacen todas las noches: es costumbre.

A pesar de la falta de tabaco, ninguno de los dos nos atrevimos a salir a la calle por respeto a la costumbre, mucho más respetable que la que anteriormente habíamos presenciado. No fue preciso que a la mañana siguiente nos despertaran. Aun no había llegado el día cuando di yo un salto en la cama. Entre dormido y despierto palpaba el lecho tratando de cerciorarme si era peñasco o no donde me hallaba, y a la verdad que en un buen rato no salí de la duda.

Aquella noche soñé que me había “esfayado” en el Pozo de los Humo; que una joven tocaba una esquila, rezando un Padrenuestro por mi alma, y que varios mozalbetes disparaban tiros sobre mi cadáver. Los tiros me despertaron, y de que cataba vivo pude cerciorarme, pero de que no había caído sobre un peñasco tardé en convencerme; tal era la dureza de la cama donde habíamos dormido.

Poco tardaron Perico el Feo y el Roto, dos simpáticos contrabandistas conocedores de aquellos andurriales, como yo de los rincones de mi casa, en venir a buscarnos para irá visitar los “fayales”.

Abrigábamos el temor de que habiendo visto el día anterior los arrives del Pozo de los Humos, poco más emocionante podíamos hallar, y, en efecto, el terreno que divisamos, no muy accidentado, prometía guardar pocas bellezas. Afortunadamente, el temor se desvaneció pronto.

A media legua de Aldeadávila, y después de escalar unos peñascos, el panorama que descubrimos fue de los inolvidables. De Sur a Norte una garganta de cientos de metros de profundidad, con oquedades medrosas, con sombras azuladas en los “fayales” españoles, con brillos pizarrosos en los portugueses, y así, en una extensión enorme, con fantásticas rocas colgadas sobre el abismo, con águilas cerniéndose sobre aquellos picachos, y abajo el Duero, rugiente, como protestando de aquella estrechez a que se le condenaba, y nosotros no ya insignificantes, sino atómicos ante la inmensa grandiosidad de que la Naturaleza hacía gala.

Caminar por tales laderas sólo pueden hacerlo los que tengan nuestra curiosidad o la práctica de nuestros guías, que saltan como cabras y trepan como gatos.

Perico nos entretiene contándonos las hazañas de “el Dientes”, un cabrero de aquellas montañas para el que no existía la palabra inaccesible, que quitaba la presa a las águilas en sus nidos, atando el pico a los aguiluchos, sosteniendo a veces luchas con las aves de rapiña en medio metro de terreno, pasando en aquellas grietas noches enteras y haciendo milagros de equilibrio, que sólo al ver los sitios donde los hacía se erizaban los cabellos. El pobre Dientes murió de un tiro que le disparó un jovenzuelo,

Después Perico nos refirió su vida de contrabandista. Habíamos llegado a un sitio que, mirando hacia abajo, daba horror, y, volviendo la vista hacia arriba, sentíase espanto; abajo, el río había socavado el enorme “fayal”, formando una cueva; en medio del Duero un peñasco pretendía atajar el agua, y ésta saltaba con verdadera furia, produciendo un ruido que repercutía, como en una caja de resonancia, en aquellas oquedades; arriba, los bloques de piedra parecían venirse sobre nosotros.

- Por aquí -nos dijo Perico- pasamos una noche doce veces el río y metimos mil majuelos de contrabando.

- ¿Y cuánto cuesta de entrada cada majuelo?

- Una peseta.

- Buena noche entonces, ¿eh?
- Sí, señor; ganamos cinco pesetas para los dos (!!!!)

Si el andar por aquellos lugares, no ya de noche, sino a pleno sol, supone profunda indiferencia por la vida, pasar el río, no una, sino doce veces, de noche, y por el procedimiento de la “guindaleta”, que ellos emplean, demuestra que para aquella gente el pellejo tiene menos valor que una colilla.

El procedimiento de la guindaleta es muy curioso: sobre el río, y atados los extremos en dos peñascos de las orillas, tienden una gruesa maroma, de la que cuelga y por la que resbala una argolla ó barzón; del barzón se suspende el que va á pasar, atándose por el cuerpo. Una cuerda más delgada, cuyo medio se ata al barzón y cuyos extremos cogen uno en la parte de España y otro en la de Portugal, sirve para hacer la tracción, porque el contrabandista, al colgarse de la maroma en una orilla, recorre, resbalando por su propio peso, medio camino, pero al llegar a la mitad del río, la maroma forma una V y es preciso tirar de la guindaleta para que llegue a la orilla opuesta.

Naturalmente, ocurre con frecuencia que la maroma se rompe y el hombre va al río, que, por fortuna, en aquellos sitios es vado (70 metros de profundidad.)

Con estas entretenidas noticias llegaba a olvidársenos a veces hasta el dolor de piernas que habíamos adquirido a fuerza de ejercitar los músculos para ir guardando el equilibrio, porque el camino que habíamos andado todo había sido bajando y endemoniado.

- Lo que nos falta -nos decían-  es andadero, puede decirse que llano. ¡Diantre! ¡A que cosa llaman aquellas gentes llano y andadero! Al poco rato de decirnos esto, y después de saltar entre canchales, la vereda se corta para dejar paso a un regato que desciende y por el que, según nuestros cálculos, es imposible saltar. Miramos a el Feo, luego a el Roto, como preguntando: “¿Y ahora?” Ellos se ríen; Perico apoya los pies en un peñasco de la orilla, se deja caer sobre otro de la margen opuesta, y nos dice: “¡A pasar!” La verdad es que el tendido del puente ha sido rápido, económico, y el piso es blando. A nosotros nos duele más pisar sobre él que a él sufrir nuestro peso.

Algo más allá, una enorme piedra convexa nos vuelve a detener, Pero se tumba nuevamente formando un escalón con su cuerpo y vuelve a resolver en un momento otro problema de Ingeniería.

Este era el camino “llano y andadero” que une, mejor dicho, que desune Montealgarrobo, de donde habíamos partido, a La Verde, adonde llegábamos. La Verde es una hermosa finca que perteneció a los frailes trapenses, cuyo convento se halla hoy en ruina; atravesando un hermoso bosque de hojaranzos, se llega a ella, y allí el espíritu descansa de tanta emoción como ha sentido; la vista se recrea en la contemplación de aquellos tonos verdes de los naranjos y limoneros salpicados de dorado fruto, y el oído deja de escuchar el gruñido constante del Duero, que en aquella parte se ensancha y calla.

En el trozo que habíamos recorrido, y hasta algo más abajo, la industria moderna, que todo transforma, ha encontrado una riquísima fuente de energías que pronto se explotarán.

Según los cálculos de los ingenieros, el Duero, convenientemente encauzado, producirá una fuerza de 53.000 caballos hidro-eléctricos.

Para la producción de esta fuerza es preciso derivar del caudal del Duero 24.000 litros de agua por segundo, tremenda derivación que exige la construcción de grandes obras, como son ocho túneles, varios viaductos y trincheras, todo lo cual, con casa, máquinas, presa, etc., está calculado en 12 millones de pesetas de gasto.

La Compañía para la explotación está ya formada, y de esperar es que se comiencen pronto los trabajos que han de variar por completo el aspecto de aquel olvidado terreno, así como el de toda la ribera, hoy aislada y pobre, a pesar de la riqueza que encierra su suelo, pues aunque la mayor parte del fluido se consumirá en Portugal (una Compañía de Oporto tiene pedidos 20.000 caballos), aun queda para desarrollar en los pueblos ribereños grandes industrias, que seguramente han de nacer con la generación de tan enorme cantidad de fuido.

L. Alonso.

20 de octubre de 2010

Pulgones en crisantemos

Los pulgones constituyen una familia de insectos pequeños que son parásitos de plantas angiospermas. Suelen presentar colores variados, sobre todo verdes, amarillos o negros, y pueden ser, dentro de una misma especie, ápteros (sin alas) o alados. Al final del abdomen los pulgones presentan una especie de sifones por los que vierten una secreción azucarada que les sirve para "agradecer" a las hormigas que los protegen de sus depredadores, como las mariquitas. Fotografía tomada el 28 de Septiembre de 2010.

19 de octubre de 2010

Aficionados a los toros...

Resulta indudable que en esta comarca la afición a los toros viene de antiguo. Vamos a reproducir en este caso un texto publicado en el semanario mirobrigense "Tierra Charra" el 29 de Febrero de 1928 en la sección "FICHAS MIROBRIGENSES" bajo el título "¿SABE USTED... SI NUESTROS ANTEPASADOS ERAN AFICIONADOS A LOS TOROS? que resulta bastante ilustrativo al respecto. Y lo que es aplicable a Ciudad Rodrigo, aplíquenlo a los pueblos de alrededor, y por tanto a Villavieja que siempre perteneció al alfoz mirobrigense. De hecho, antiguamente en nuestro pueblo cualquier festejo de importancia llevaba su, o sus correspondientes corridas: inauguración del caño y el agua corriente -origen de la vaca de Carranza- inauguración de la luz eléctrica, festejos de quintos, bodas, etc, etc

De casta le viene al galgo el ser rabilargo, y de raza nos viene a nosotros el ser aficionados a los toros.

Esas capeas, pilar indiscutible de la animación y originalidad de nuestros carnavales, tienen una raigambre profundísima.

Nuestros abuelos eran mucho más aficionados que nosotros a la fiesta taurina... y más exagerados también. ¿Quién osaría dedicar en estos tiempos una corrida de toros nada menos que a un príncipe de la Iglesia? Pues en aquellas benditas edades no eran tan escrupulosos. Su Señoría Reverendísima el Cardenal don Francisco Pacheco, el fundador de la Capilla de Cerralbo, fué obsequiado, en cierta ocasión en que vino a esta ciudad, nada menos que con una magnífica corrida. Y lo más curioso del caso -dice un erudito historiador- es que el sabio Cardenal, el sesudo diplomático, el hombre que estuvo a punto de ceñir la Tiara, no solamente aceptó el obsequio, sino que (al fin era mirobrigense) quiso ver la fiests desde los corredores del Consistorio.

Era ran grande la afición a los espectáculos taurinos, que no había fiesta en la ciudad que no se solemnizase con la correspondiente capea. El día de Corpus Christi, por ejemplo, se celebraba con una solemne procesión por la mañana y con una corrida por la tarde.

En aquellos años, segunda mitad del siglo XVI -leemos en las "Notas históricas", de don Mateo H. Vegas- se corrían toros en la Plaza Mayor todos los días de fiesta en el verano y con cualquier motivo en el resto del año.

Durante algún tiempo las Pragmáticas pontificales prohibieron las corridas en plaza cerrada. Pues bien, nuestros abuelos siempre encontraban un recurso para, sin contrariar las exhortaciones de los Papas, no privarse de su diversión favorita. ¿cómo? Construyendo una plaza... y abriendo las puertas mientras se corrían los novillos.

Pero lo más grande es que durante bastante tiempo se celebraron en esta población corridas nocturnas. Se cerraban las puertas de la ciudad y a divertirse tocan. Claro que, ingeniosos y prevenidos, aseguraban la tranquilidad de los vecinos y lidiadores, poniendo a los toros teas encendidas en los cuernos y collares de esquilas.

Como eran tan frecuentes estos espectáculos había una persona, pagada por el Ayuntamiento, para que tuviese a su disposición en todo tiempo reses lidiables. Y es que Ayuntamiento prevenido vale por dos.

Fíjense ustedes. Para solemnizar la inauguración del Hospicio de todos los niños expósitos, se celebraron -si no miente el Misero de la Catedral, cuyas memorias recoge don Jesús Pereira, en sus Ratos de ocio- nada menos que tres corridas.

Citemos también, por ser verdaderamente curiosa, curiosa y trágica, una corrida que tuvo lugar en la Plaza Mayor, en 1823, y que ha servido a Pío Baroja pata hacer una interesante novelita.

En esa corrida, organizada por las tropas del Empecinado -que se hallaba a la sazón en Ciudad Rodrigo- para celebrar el éxito de ciertas requisas militares, encontró la muerte, víctima de las astas de un toro y de las veleidades de una joven y bella paisana nuestra, el Capitán Malasombra, antiguo guerrillero de don Julián.

Como hemos hablado en otra ocasión de la trágica muerte de Malasombra y de los amores de este valeroso soldado con la caprichosa niña mirobrigense Conchita Aguilafuente, por ser nuestro propósito recoger sólo el aspecto histórico de nuestros pintorescos carnavales y por último, como se alarga desmesuradamente esta "Ficha", ponemos punto.
J. S. T.

18 de octubre de 2010

Frutos de otoño. Moras

Si la primavera se caracteriza principalmente por las flores, el otoño suele serlo por los frutos. Aquí tenemos a las típicas, y a veces no tan apreciadas, moras.
La zarzamora es una fruta muy popular en pastelería para la preparación de postres, mermeladas y jaleas y, a veces, vinos y licores. Contiene sales minerales vitaminas A, B y C, y por su alto contenido de hierro es utilizada para prevenir y combatir la anemia. Entre otras facultades, estudios recientes comprobaron que el elevado contenido de flavonoides (taninos que también poseen los vinos tintos) contribuye a prevenir cancer y disminuir el colesterol malo
Wikipedia

17 de octubre de 2010

A por agua a la fuente pública


Foto publicada en el semanario "La Esfera" el año 1924 y que ilustraba un reportaje titulado "Los Saltos del Duero. Una enorme riqueza que se pierde" en el que el articulista se lamentaba de como se desperdiciaba el enorme caudal del rio Duero con el enorme potencial que poseía para producir energía eléctrica. En aquellos años se empezaba a gestar el aprovechamiento de dichas aguas para la producción de electricidad.
Lamentablemente no sabemos el pueblo donde está tomada la foto... ¡posiblemente alguien de la zona nos pueda sacar de dudas! En el artículo, que publicaremos otro día, se habla de Aldeadávila, Barruecopardo, Mieza, Lumbrales, ....¿Es alguno de esos pueblos?

Comentario posterior
Hemos recibido un par de comunicaciones vía email que nos indican que se trata del pueblo de Mieza de la Ribera. Inserto el texto de una de ellas firmada por José Fernando Martín:

Con total seguridad te confirmo que se trata de Mieza de Ribera, lo conozco perfectamente, es una foto preciosa de la plaza del pueblo, donde se aprecia perfectamente la sombra de la torre de la iglesia que estaría a la izquierda.
De frente, la casa que tiene 5 columnas aún existe, está restaurada y es la parte superior una casa rural llamada "la casa del cura", en la parte de abajo es un bar del mismo dueño que dicha casa rural.

16 de octubre de 2010

Mercurio, Venus y la Luna

Resultó difícil tomar esta foto sin trípode. Lo hice "a pulso" y desde la ventanilla del coche. ¡Y así salió, claro! un pelín movidita. El lugar está a un kilómetro de Retortillo en la carretera SA-322 que conduce hacia la N-620. Eran las 07:57 horas del 16 de Octubre de 2009, es decir, hace justamente un año. Me llamó la atención la disposición de los astros que se distinguen en la foto: la luna en su fase de menguante a dos días de luna nueva, a su izquierda el planeta Venus y más a la izquierda y hacia abajo un punto luminoso apenas perceptible es el planeta Mercurio. Quedó fuera del encuadre Saturno que estaba por encima de Venus.

15 de octubre de 2010

Reconocimiento del pueblo de Villavieja a D. Dionisio García Alonso

Publicado en 'La Regeneración médica : revista bimensual de ciencias médicas e intereses sociales' - Año III Número 51 de fecha 15 de mayo de 1897 editada por el Colegio de Médicos de Salamanca. Tal y como parece deducirse del texto, el Ayuntamiento habría encargado un documento a un experto calígrafo (pensamos que sería una especie de "Diploma") con el que agradecer al médico villaviejense su dedicación y los éxitos y prenios conseguidos con su tranajo.

Hemos tenido el placer de ver el notable trabajo caligráfico hecho por el reputado profesor D. Juan Soler, por encargo del Ayuntamiento de Villavieja, en el cual se consigna la gratitud de este pueblo á su hijo predilecto nuestro amigo y corredactor García Alonso, por el esmero con que desempeña su misión médica, así como por los lauros conquistados en las Academias de Medicina de Madrid y Barcelona.

Reciban nuestro aplauso el amigo, el profesor calígrafo, y el Ayuntamiento de Villavieja por su feliz acuerdo de honrar cual se merece su ilustrado hijo.

14 de octubre de 2010

Pregón de Fiestas 2010

Pregón de Fiestas 2010
Mª del Rosario Ramiro García 
Villavieja de Yeltes 24 de agosto de 2010

Saludo
Señor alcalde, excelentísima corporación municipal, villaviejenses, amigos todos, muy buenas noches.

Agradecimiento
Tengo el honor, el orgullo y la responsabilidad de ser la pregonera en este año 2010 de las Ferias y Fiestas de Villavieja de Yeltes, mi pueblo. Quiero manifestar mi gratitud, en nombre propio y en el de mi familia, a Salvador Rodríguez y a toda la Corporación Municipal, reconociendo que el único merito, por mi parte, que puede justificar mi presencia hoy aquí, es el amor y el cariño que siento por esta tierra.

Encontrarme, esta noche, en este salón, rodeada de autoridades, vecinos, amigos y familiares es uno de los acontecimientos más emotivos de mi vida. Este acto, no solo satisface sobradamente mi condición de villaviejense y en cierto modo, mi vanidad como persona, sino que me permite expresar, en voz alta, mis sentimientos de afecto y cariño a mi pueblo y a mi gente; y los sueños y deseos de lo que me gustaría que, en un futuro no muy lejano, fuera Villavieja.

Presentación

Nací aquí, en Villavieja de Yeltes, hace 47 años, soy la hija menor de Cesáreo (el de Saturio) y de Carmen (la de Manuel Goyo); es decir, de pura raza villaviejense, perfectamente adaptada e integrada en el medio que me rodea.

Pertenezco a este lugar, único, peculiar y sorprendente y del que decimos con pasión que es “la cuna de la charrería”, donde la cultura y las tradiciones conservan un gran purismo y son trasmitidas de generación en generación como uno de los legados más importantes.

Es un lugar que he visto cambiar despacio, lentamente, perdiendo población y algunas actividades económicas. Esto ocurre ahora en casi todo el medio rural. Pero nuestro pueblo, a diferencia de otros muchos de Castilla y León no se resigna al deterioro, sino que busca caminos de progreso y prosperidad, mirando con orgullo y convicción hacia un futuro prometedor, aún en tiempos de crisis como la que estamos viviendo.

Siempre he pensado que un pueblo se siente grande cuando sus sueños e ilusiones se hacen realidad. No importa que nuestros sueños sean grandes o pequeños, sean como fueren, lo importante es que nunca dejemos de soñar.


Pregón

He tenido la suerte de crecer como persona y como profesional en esta comarca del noroeste salmantino; esto ha sido fruto del azar y de un duro trabajo, no sólo personal, sino también familiar, ya que sin su apoyo y cariño, quizá no lo hubiera logrado. Y este apoyo, de familiares, amigos y vecinos, me ha facilitado el poder realizar mi labor en el mundo rural de un modo visible. Hay otras muchas mujeres que viven y trabajan aquí y que todavía no disfrutan de condiciones de igualdad y plena libertad. Pero que con su apoyo y labor callada son un pilar fundamental para fijar población y contribuir al desarrollo económico y cultural, mejorando la calidad de vida de quienes vivimos en este medio.

Mi pequeña aportación, mi granito de arena, se resume en la participación en varios proyectos de desarrollo a nivel comarcal y transfronterizo, y en la materialización de dos de ellos.

En mi afán por buscar actividades alternativas e innovadoras de calidad, que propicien el desarrollo integral, respeten el medio ambiente, potencien la igualdad de oportunidades, fomenten el empleo, mejoren el poder adquisitivo y la calidad de vida…. ; me he implica en dos “sueños”, a los que le dedico gran parte de mi tiempo:

- Por una parte, soy promotora de dos casas de turismo rural en Pedro Álvaro. Con este proyecto hemos intentado dar a conocer nuestra tierra más allá de la provincia e incluso de nuestras fronteras. Procuramos además, que quienes nos visitan conozcan y respeten nuestra forma de vida, nuestro entorno y nuestra cultura rural.

Con esta actividad turística intentamos fomentar el desarrollo de actividades ya establecidas (ocio y tiempo libre, restauración, naturaleza....) y propiciar la creación de otras nuevas, no solo relacionadas directamente con el turismo, sino con el sector agroalimentario, la artesanía o el pequeño comercio.

- Por otra parte, dirijo el Centro Ocupacional “Arribes” en Vitigudino, perteneciente a la asociación ASPRODES donde tratamos de facilitar apoyos y dar oportunidades a las personas, que encuentran en su camino mayores dificultades, por padecer una discapacidad psíquica. A través del aprendizaje en áreas como la jardinería y el viverismo, intentamos que se sientan no sólo “útiles” sino también “necesarios”, buscando una integración social y laboral y promoviendo su inclusión como ciudadanos de pleno derecho en una sociedad justa y solidaria.

Continuamente estamos en contacto con Instituciones, Organismos y Asociaciones para proponer actividades y proyectos que contribuyan al desarrollo global y a la mejora de nuestros pueblos y de nuestro entorno.
Todos los momentos son adecuados para iniciar proyectos y afrontar el futuro.

Lo que pueda llegar a ser Villavieja depende, casi exclusivamente, de nosotros. Recordemos las palabras que el fallecido John F. Kennedy, en su toma de posesión como presidente de los EEUU, dirigiéndose a las gentes de su país dijo:

“Americanos, no preguntéis que puede hacer América por vosotros, meditad y responded que podéis hacer vosotros por América”.
Pues esta es la cuestión, esto es lo que debemos plantearnos los vecinos de Villavieja y los que queremos profundamente a este pueblo, y aunque la respuesta dependa de la voluntad de cada uno, al menos, todos, absolutamente todos, podemos aportar un buen comportamiento cívico y una mayor responsabilidad ciudadana.

Dejemos a un lado el enfrentamiento estéril, confrontemos ideas, compartamos proyectos que desarrollen económica y culturalmente esta hermosa tierra. Una sociedad con futuro necesita una economía sostenible y un proyecto que identifique a sus gentes.

En muchísimas ocasiones nos basamos en lo que nos diferencia y no en lo que nos une. Que nos gusten cosas diferentes no quiere decir que no podamos llegar a un acuerdo. Tenemos que saber ceder (porque perdiendo todos, ganamos todos) solo nos hace falta voluntad y valor. Es más fácil, más gratificante, y más beneficioso llegar a un acuerdo que a un desacuerdo.

En Villavieja cabemos todos, aquí no sobra nadie, tendremos que procuran cada día ser mejores vecinos, mejores ciudadanos y mejores personas.

Y aquí sigo “a la brega”, como diría mi querido padre que en paz descanse; “trajinando”, como dice mi madre; en definitiva, viviendo y luchando por lo que quiero y por lo que creo.

Comienzan las fiestas de Villavieja de 2010 y, prácticamente todos, tenemos motivos suficientes para vivirlas intensamente, dejando a un lado las angustias y los desasosiegos. Es el momento de compartir la alegría y el gozo con familiares, amigos, vecinos, e incluso, con aquellas personas con las que mantenemos un escaso trato diario.

Quiero hacer una especial mención a todas aquellas personas que emigraron, por diversas causas, a otros lugares y ellos, o sus descendientes, regresan en fiestas a recordar, a disfrutar, y a reencontrarse con sus orígenes y raíces.

Hace unos días, una de las personas que estuvo alojada en las casas rurales y que tiene sus raíces en Villavieja, dejo plasmado un poema en el “Libro de Firmas” en el que evoca sus recuerdos y añoranzas. No por ser el único, pero si por ser el último, con previa autorización, paso a leérselo:
En memoria y al recuerdo de mi abuelo Sindo

Paseando por los caminos, recordando mi niñez.
Las caminatas desde el pueblo con mi abuelo,
Los baños en el río bajo su atenta mirada,
La rica merienda a la sombra de un árbol.
Cuanto me quería, que afortunada fui.

Nathalia Holgado Velasco.

Los colectivos humanos necesitamos referentes para afirmar y mantener nuestra identidad, y las fiestas son motivo para poner de manifiesto nuestra forma de ser y nuestra personalidad.

Las fiestas patronales son expresiones espontáneas de alegría, que nacen y viven en la calle y sirven para fomentar la hermandad y la solidaridad vecinal, sin ningún tipo de exclusiones ni rechazo.

Esta noche, Villavieja, ya está de fiesta y nosotros, cuando finalice este acto, vamos a salir a su encuentro, a disfrutarla, a compartirla con todos, con una copa, con un saludo, con una sonrisa o con un deseo de felicidad.

Estos días, al menos, seamos dichosos, porque tenemos la suerte de ser y de vivir en un lugar de buena gente.
Que lo cultural, lo taurino, lo deportivo, lo humano y lo divino se hermanen ocupando el puesto de honor y que las fiestas patronales de Nuestra Señora la Virgen de Caballeros, resulten espléndidas, llenas de grandeza y de fervor charro.

Muy felices fiestas y muchísimas gracias a todos.
¡Viva Villavija! ¡Viva nuestra patrona la Virgen de Caballeros!



Villavieja de Yeltes 24 de agosto de 2010
Mª del Rosario Ramiro García.

13 de octubre de 2010

Mucha paja para el toro

El uso de apodos o motes suele ser una costumbre muy arraigada en todos los pueblos de España y por tanto también en nuestra zona. Se suelen conservar o transmitir de padres a hijos y vienen a ser un modo de identificación rápida y certera de un habitante del pueblo, hasta el punto de que muchos vecinos no se conocen como no sea por el mote. La mayor parte de la gente suele aceptar "de buen grado" que se le identifique de esa manera. Eso si, es posible que en gran parte de los casos con resignación -no hay más remedio que aceptarlo-, aunque indudablemente existan algunos en los que el uso del mote puede ser considerado por la persona como una humillación o una ofensa. Y en esas ocasiones, .... el panorama puede complicarse, pasando de palabras a hechos. Veamos un caso de éstos. Ocurrió en Ahigal de los Aceiteros, hace poco más de cien años y terminó desgraciadamente en un trágico homicidio y suponemos también, que, a partir de entonces, en dos familias "enfrentadas". Sucedió el 10 de Agosto de 1909. Podemos saber lo que ocurrió gracias a la reseña del juicio celebrado en Salamanca en Junio de 1910 y que publicó en su día el diario "El Adelanto"


EL DÍA EN LA AUDIENCIA
Homicidio en Ahigal de los Aceiteros.

Tragedia en la huerta Fuente Simal. Esta mañana ha comenzado á verse en la sección primera, ante el Jurado del partido de Vitigudino, la causa que se sigue contra Francisco González Pino, alias el Toro, individuo de buena conducta, sin antecedentes penales y vecino pacifico del pueblo de Ahigal de los Aceiteros, acusado como autor de un delito de homicidio, perpetrado en la persona de Tiburcio Sánchez Medina, convecino suyo.
Se desarrolló la tragedia originaria del hecho de autos, en la huerta llamada Fuente Simal, propiedad del procesado, interviniendo en ella como personajes, aquél y el Tiburcío, sin que testigo alguno la presenciara. En las partes contendientes no existe uniformidad de criterio, en cuanto á la realización del hecho y las consecuencias que deben deducirse.

He aquí como lo refiere el fiscal señor Mansilla, en su escrito de conclusiones pro visionales. Aparece del sumario que Tiburcio Sánchez Medina y Francisco González Pino, cuestionaron la mañana del 10 de Agosto último, en Valdevellido, término municipal de Ahigal de los Aceiteros, con motivo de haber sabido el segundo, que aquella misma mañana le había designado el primero, al referirse a él en las eras, con el apodo de el Toro por el que muchos le conocían en dicho pueblo, sin que entonces hubiera que lamentar graves consecuencias, gracias á la oportuna intervención de Julián Mateos Méndez, que, como una hora después, se dirigió el Tiburcio, en actitud agresiva, á la huerta de la Fuente Simal, radicante en el propio término, y perteneciente al Francisco, que en ella se encontraba a la sazón trabajando, y sin que consten las palabras que entre ambos se cruzaron, es lo cierto que riñeron, agrediéndose mutuamente, y resultando el González Pino con tres lesiones incisas, situadas una en el séptimo espacio intercostal izquierdo, y las otras dos en la mano izquierda y producidas con instrumento punzo-cortante, de Jas cuales curó por completo á los treinta y un días, y Medina con siete contusiones y diez y siete lesiones, algunas de estas mortales de necesidad, que describen los facultativos, á les folios 26 al 28, y que, con una azada y cuchillo de grandes dimensiones, le infirió el F ancisco, habiendo fallecido a los pocos minutos el Tiburcio, a causa del traumatismo indicado.

El letrado señor González Cobos, defensor del procesado, dice en las suyas, lo siguiente: Resulta del sumario, que en la mañana del día 10 de Agosto último, el procesado Francisco González Pino, profirió a su convecino Tiburcio Sánchez Medina, varias heridas de arma blanca, que le produjeron la muerte, cuyo hecho ocurrió al sitio de la Fuente Simal, término municipal de Ahigal de los Aceiteros. Enumera después los hechos circunstanciales del principal, en estos términos: Sobre las diez de la mañana del día citado, se encontró el procesado al sitio de Valdevedillo, con el Tiburcio, el cual delante de varias personas dijo: "Bien le va á ir este año a el Toro pues sobra mucha paja”, comprendiendo el Francisco que la frase se pronunció con el único y exclusivo objeto de mortificarle y zaherirle; hubo de pedirle en buenas formas explicaciones, y el Tiburcio en vez de dárselas, con una podadera que en la mano tenía, se dirigió al procesado con propósito de agredirle, lo que no consiguió, gracias a la intervención de Julián Mateos y otras personas que allí se encontraban. Terminado esto, el procesado marchó á trabajar á una finca que al sitio de la Fuente Simal posee y cuando nadie podía sospechar que el Tiburcio llevara su encono hasta el extremo de buscar al Francisco en su propia finca, se presentó en ella-armado de un grueso palo y un cuchillo, y dirigiéndose al Francisco, le dijo: "Échate fuera de la huerta, que vas á morir”; contestando aquél á provocación tan injusta: "Márchese y déjeme en paz, que no quiero cuestiones con usted ni con nadie”. Lejos de aplacarse el Tiburcio con esta contestación tan conciliadora del Francisco, abrió la puerta de la huerta y avanzó rápidamente hacia donde el Francisco se encontraba, el cual pretendió escapar, repitiendo las frases de "que no quería cuestiones y que le dejara en paz”, pero firme el Tiburcio en su propósito, consiguió darle alcance y descargarle un fuerte golpe con el palo, al mismo tiempo que con el cuchillo le dió una tremenda puñalada en el costado izquierdo, causándole lesiones que pusieron en peligro su vida, y en ese preciso momento, observando el Francisco que de las heridas salía la sangre en abundancia, y que el Tiburcio se disponía á repetir los golpes, logró, haciendo un último esfuerzo, apoderarse del cuchillo que esgrimía, y con é!, para rechazar las agresiones de que era víctima, le produjo las que determinaron la muerte del Tiburcio.

Calificación. Tanto el fiscal como la defensa están conformes en calificar los hechos referidos como constitutivos de un delito de homicidio, del que es autor el procesado. Discrepan en cuanto á las circunstancias que en su ejecución concurrieron, pues mientras el ministerio público entiende que existe a favor del acusado la atenuante de arrebato y obcecación, dimanada de haberse presentado el finado Tiburcio en la huerta de aquél, donde se encontraba trabajando, el defensor señor González Cobos afirma que los hechos expuestos integran con todos los requisitos que la ley exige, la eximente cuarta del art. 8.° del Código Penal, ó sea que su defendido ejercitó en la ocasión de autos el sagrado derecho de defender su vida, que en aquellos momentos corría inminente peligro.

Pruebas. Las propuestas para el juicio son: confesión del procesado, declaraciones de veinticinco testigos y examen de tres peritos médicos. Es de suponer que la práctica de la prueba se efectúe en poco tiempo, sobre todo, la testifical, puesto que ninguno fué presencial del hecho principal, y por esta razón, el juicio adelantara hoy bastante, hasta el punto de que quizás se termine. Mañana daremos cuenta de los debates y de cuanto ocurra.
El Licenciado Salvadera
El Adelanto, 21 de junio de 1910
 
Dos días más tarde el jurado y el tribunal de derecho, es decir los jueces, emiten un veredicto de no culpabilidad, con lo cual el procesado resulta absuelto de todos los cargos y es puesto en libertad.

12 de octubre de 2010

Una rosa otoñal

Quise cortar la flor
más tierna del rosal,
pensando que de amor
no me podría pinchar,
y mientras me pinchaba
me enseñó una cosa
que una rosa es... una rosa.
(Mecano)

No he tenido que agacharme para sacar, 28 de Septiembre de 2010, esta foto, aunque pudiera parecer lo contrario. Se trata de un hermoso tallo de rosal de más de dos metros de alto con esta solitaria rosa roja enmarcada sobre el fondo azul cielo con que el veranillo de San Miguel nos ha obsequiado este año.
Y como es el día del Pilar, la dedicamos a todas aquellas personas que hoy 12 de Octubre celebran su onomástica. ¡Felicidades!

11 de octubre de 2010

La reina Victoria Eugenia con traje charro


Comenzaba el año 1928, publicando el semanario "La Esfera" un número extraordinario dedicado en buena parte a la mujer española en algunos de sus aspectos regionales. En dicho número se publicaba esta foto de la reina Victoria Eugenia de Battenberg, esposa de Alfonso XIII en la que podemos observarla luciendo nuestro típico traje charro, un traje, por cierto, que le fue regalado por la provincia de Salamanca y que costeado por suscripción popular.

10 de octubre de 2010

Moras

Si la primavera se caracteriza fundamentalmente por las "flores", el otoño lo es por los "frutos" y entre ellos nuestras, a veces tan menospreciadas, moras. Aquí tenemos una fotografía tomada hace ya varios días en mi habitual paseo, en esta época, vespertino.

9 de octubre de 2010

Diputados salmantinos del "Bienio Progresista"

Con el nombre de Bienio Progresista se designa al periodo de la Historia de España transcurrido entre julio de 1854  y julio de 1856, durante el cual el Partido Progresista pretendió reformar el sistema político del reinado de Isabel II, dominado por el Partido Moderado desde 1843, profundizando en las características propias del régimen liberal, tras el fracaso de los gobiernos moderados en la década anterior.

La revolución de 1854, a finales de junio, y que engloba tanto el pronunciamiento ocurrido el 28 de junio, como los sucesos de julio (el General O'Donnell, con el apoyo de Francia y Gran Bretaña, y desde la embajada británica en Madrid, dió un golpe de Estado en julio de 1854), dieron lugar al Bienio Progresista (1854–1856) de Baldomero Espartero (Partido Progesista) que finaliza con la cesión del gobierno al General Leopoldo O'Donnell.

En ese contexto se convocaron elecciones a Cortes Contituyentes. Se derogó la Constitución de 1845 y se volvió a la de 1837, si bien, se pretendía elaborar una nueva.

Los diputados por la provincia de Salamanca a las cortes constituyentes de 1854 a 1856
  • Alvaro Gil Sanz
  • José Higinio Arriaga
  • José Lezo y Vasco, marqués de Ovieco
  • Tomás Rodríguez Pinilla
  • Marceliano de la Peña
  • José Marugán

La elecciones se celebraron el 4 octubre de 1854. El número de electores era de 12397. Los votantes fueron: 9764.

El número de votos conseguidos fue:

  • José Lezo y Vasco, Marqués de Ovieco: 4929
  • Tomás Rodríguez Pinilla: 4863
  • José Higinio de Arriaga: 4930
  • Alvaro Gil Sanz: 5677
  • Marceliano de la Peña 4528
  • José Marugán 4337
Como se puede observar el que obtuvo el mayor número de votos fue don Alvaro Gil Sanz, abogado. En 1872 fue interinamente durante poco más de un mes ministro de Gracia y Justicia. Una calle en Salamanca lleva su nombre, la que va desde la avenida de Portugal hasta el paseo de Carmelitas y que atraviesa la avenida de Italia.

8 de octubre de 2010

Salamanca, a la cabeza regional en poblaciones abandonadas con un total de 181 pueblos

Noticia publicada en el portal de noticias salamanca24horas.com el día 3 de octubre de 2010. La firma el periodista Luis Falcón. Por cierto, la fotografía que ilustra la noticia es la iglesia de Pedro Álvaro, entidad perteneciente al municipio de Villares de Yeltes.


Salamanca, a la cabeza regional en poblaciones abandonadas con un total de 181 pueblos
Un total de 239 pueblos de Castilla y León están deshabitados y la palma se la lleva la provincia de Salamanca, con 181 poblaciones abandonadas, mientras que, por ejemplo, en Zamora no hay ninguno


Aunque el problema actual de despoblación rural que sufre España y, más cercano Castilla y León y dentro de ella Salamanca -con 181 poblaciones abandonadas según el INE- se haya producido en los últimos cincuenta años, no indica que sea un fenómeno nuevo. A lo largo de la historia los movimientos migratorios y altibajos demográficos han sido una constante desde que el hombre comenzó a vivir de forma sedentaria.

Cuando pensamos en un pueblo abandonado solemos imaginarnos aldeas aisladas al final de un camino, a las que resulta difícil acceder, pero no siempre es así. Pedro Álvaro es un buen ejemplo de ello. El pueblo está bien comunicado, cerca de una carretera asfaltada, cuenta con electricidad (al menos la instalación) y sin embargo no vive apenas nadie en él desde hace varios años, salvo una casa rural de mucho interés y a donde regresaremos en otro reportaje.

Antes de entrar en mayores detalles, conviene tener presente que la despoblación de un territorio se produce cuando sus habitantes emigran o mueren y no son reemplazados por otros. Por esta causa, muchos pueblos de Salamanca y de Castilla y León tienen sus días contados, a pesar de todos esos programas de fijación de población que idean las administraciones y nunca se llevan a efecto. La situación demográfica de antaño ha llegado a su final. La masculinización juvenil, la caída de la natalidad y el envejecimiento de la población están detrás de una situación que no deja de ser catastrófica, tal como se viene denunciando un día sí y otro también. Aunque estas causas son muy importantes, no son las únicas que explican el final de un pueblo, ya que existen otras administrativas, económicas, sociales y de organización y gestión del propio territorio.

Poblaciones donde no vive nadie

El último padrón, con cifras correspondientes al 1 de enero del 2009, dice que en la Comunidad hay 236 ‘unidades poblacionales’ donde no vive nadie. Y utiliza esa terminología, la de unidad poblacional, porque en realidad no son pueblos, sino agrupaciones de fincas, dehesas, lecherías donde hace años vivían familias y que hoy o han desaparecido o bien continúan con actividad, pese a que ya nadie vive allí.

Pero vayamos a las cifras, que son las que mejor pueden explicar este fenómeno. En 2009, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en Castilla y León se encontraban registrados 6.169 entidades o núcleos de población. En concreto, seis de cada diez tienen menos de 100 habitantes y en 675 (el 11% del total) están empadronados menos de 10 habitantes, lo que indica que son municipios muy pequeños. La mayoría se localizan en cuatro provincias: Salamanca (239), Burgos (161), Soria (76) y León (72). Salamanca, por su parte, es la provincia con mayor número de unidades de población sin vecinos (181) y este ritmo no deja de aumentar. Este panorama se completa con otros datos muy significativos. Tal vez el que más llama la atención se refiere a los 67 núcleos de población que se han «extinguido» durante 2000-2009 en Castilla y León. La mayoría se localizan en Burgos y Salamanca.

No obstante, Madrid es la Autonomía con un porcentaje más alto de entidades de población abandonadas, ya que un 22 por ciento de los núcleos madrileños está deshabitado, es decir, 186 de los 815 que existen en la Comunidad, mientras que Salamanca se acerca al 20 por ciento, con 181 'pueblos fantasmas' de los 929 totales.

Pueblos Abandonados de la Provincia de Salamanca

Listado de las entidades y núcleos de población abandonados, sacado del nomenclátor oficial del INE (Instituto Nacional de Estadística). La definición de núcleo abandonado que utiliza el INE se refiere a conjuntos de "al menos 10 edificaciones".

Albergueria de Valmuza
Aldealgordo de Arriba
Aldeanueva
Aldeayuste
Aldehuela de La Huelga
Allende del Camino
Alto del Barrio
Andarromero
Arauzo
Arevalo
Ariseos
Baños de Calzadilla del Campo
Barcial
Beconuño
Berrocal del Campo
Berrocal del Río
Buenabarba
Cabeza Barajas
Caloco
Calzadilla del Campo
Campillo y Melardos
Campo Charro
Campo del Hospicio
Cañadilla
Cañedino
Cañedo de Las Dueñas
Carneruelo
Carrascal del Asno
Carrascalino
Carrascalino
Carrascalino
Casanueva
Castillejo de Yeltes
Collado de Malvarin
Collado de Yeltes
Contiensa
Cortos de Sacedón
Coto de don Luis
Cotorrillo
Cuadrilleros
Cuarto de Arriba
Cuarto de Doña Maria Luisa
Cuarto de La Asuncion
Cuarto del Medio
Cubito
Dehesa de Cuadrados
Derrengada-valhondos
Dueña de Abajo
El Campillo
El Casar
El Cerezo
El Cuartón
El Encinar
El Pardo
El Pegollo
El Praito
Encinasola de Las Minayas
Fuenlabrada
Fuente Pedraza
Gallegos de Huebra
Gallinero de Huebra
Garriel
Gejo de Doña Mencía
Gomeciego
Gomez Velasco
Gutierrez Velasco Delgado
Hernancobo
Hernandinos
Herreros de Salvatierra
Huelmos
Huelmos de Cañedo
Ituerino
La Alcubilla
La Cabezuela
La Estación
La Estación
La Estación
La Granja
La Huerfana
La Huerta
La Izcalina
La Torre
La Torrita
Lagunas Rubias
Las Cuestas
Las Dehesillas
Las Dehesitas
Las Lomas
Los Hoyos
Los Recios
Majuelos
Martin Perez
Matamala
Mataseca
Mazores Nuevo
Mazores Viejo
Minas de Prado Viejo
Monflorido
Montalvo Cuarto
Montalvo Mayor
Montalvo Primero
Monte Alto
Morquera
Muchachos
Muelledes
Muñovela
Olmillos
Padiernos
Palacio Lopez Rodriguez
Palacio Villalones
Palancares
Pedraza
Pedraza de Yeltes
Peñamecer
Porteros
Prado del Valle
Quinta Florentina
Revilla
Riolobos
Robliza
Romanas
Sageras del Río
San Benito de La Valmuza
San Cristobal de Monte Agudo
San Julian de Valmuza
San Justo de Valmuza
San Lorenzo
San Martin
Sanchotuerto
Santa Marina
Sayaguente
Segovia La Chica
Servandez
Sotrobal
Taragudo
Teso del Cercado
Torozos
Torre de Martin Pascual
Torre de Velayos
Torrecilla
Torrecilla
Trabadillo
Tremedalejo
Tunja
Valdechapero
Valdehermoso
Valdenoguera
Valderas
Valencia de La Encomienda
Valicobo
Valmucina
Valverde de Valmuza
Velaviejo
Velayos
Ventas de Garriel
Villa Benito
Villagarcia
Villar de Salvatierra
Villoria de Buenamadre
Vistahermosa
Zafroncino

Fecha: 03 de octubre de 2010
Autor: Luis Falcón.

7 de octubre de 2010

Un sepelio controvertido

Fotografía: Manuel M. Vicente (Wikimedia Commons)

La Fregeneda. Verano de 1886. Las obras del ferrocarril avanzan a buen ritmo, hasta el punto de que la mayor parte de la infraestructura viaria está en fase de conclusión. Sin embargo, en el tema sanitario, esas obras y las condiciones en las que viven los obreros han convertido al pueblo en una auténtica ratonera. Abundan los muertos debido a los accidentes, pero sobre todo a las denominadas entonces "fiebres intermitentes". Durante el año 1885, año en que comienza el octavo libro de difuntos de la parroquia de San Marcos Evangelista de La Fregeneda, el párroco registra más de doscientos fallecidos -en concreto doscientos quince- de los cuales más de un treinta por ciento ocurrieron en los meses de enero y febrero de dicho año. Se puede uno imaginar, por tanto, como debía estar el cementerio católico, pero también el que entonces se denominaba "cementerio de disidentes" y que más adelante se daría en llamar cementerio civil donde se enterraban suicidas, herejes, ateos, protestantes, .... La gran cantidad de enterramientos en ese año, originaría al año siguiente (1886)  un incidente entre autoridad civil y eclesiástica. Veamos como lo contaba "El Fomento" el martes 17 de agosto de 1886:


La siguiente carta se la debemos á un respetable amigo nuestro, que nos la incluyó en otra particular que ayer tarde recibimos:

Fregeneda, 15 de Agosto de 1886.

A las doce de la noche última, cuando iban transcurridas sesenta horas desde que falleció un trabajador de las obras del ferrocarril S. F. P. se dio al fin sepultura al cadáver en el cementerio católico.

Se oponía la autoridad eclesiástica al sepelio en citado cementerio, por considerar que el sujeto en cuestión no había muerto en el seno de la Religión Católica, toda vez, que á las reiteradas instancias de los señores párroco y coadjutor, para que se confesara, contestó diciendo, que cesaran de molestarle y que fueran á alguna parte donde hicieran más falta.

Por aquí se ha dicho, que el Sr. Obispo de Ciudad Rodrigo, diócesis á que pertenece este pueblo, aprobó la conducta del señor cura párroco, el cual, manifestó á la autoridad local, que no pudiendo admitir tal cadáver en el cementerio católico, dispusiera ella fuera enterrado en el de los disidentes. El Alcalde Constitucional dio cuenta de lo que ocurría al Sr. Gobernador civil de la provincia, y este ordenó, que provisionalmente se diera sepultura al cadáver en el cementerio católico. Dado traslado de esta orden al párroco, replicó que no podía consentir se hiciera tal cosa, hallándose, como se hallaba resuelto el expediente en otro sentido. Se consultó de nuevo á la autoridad civil de la provincia, y su contestación se dice fue tan enérgica, por no haberse ya cumplido lo que había dispuesto, que el Alcalde ordenó inmediatamente, se procediera al enterramiento, acto del cual protestó el señor cura párroco. Se cree que no termine así la cosa, pues ha circulado el rumor de que el Gobernador civil mandaría á esta un delegado: lo cierto es, que el cadáver ha permanecido insepulto sesenta horas, y precisamente en la época en que son más fuertes los calores.

La salud pública no es del todo satisfactoria: aparte de algunos padecimientos que pudieran, en ni juicio, reconocer por causa algunas insolaciones, lo que abundan son las fiebres intermitentes, contribuyendo a producirlas la manera de vivir de los trabajadores, que aun se ocupan en las obras del ferrocarril; los focos de infección que nos rodean; lo poco limpias que son las aguas  que la generalidad de las gentes usan; los fuertes calores que días atrás se han sentido, y que parece vuelven, pues ha subido el termómetro a 32° centígrados dentro de las casas; las frutas poco sazonadas que se han comido, etc., etc.

Desde hace ocho días tenemos un caso de viruelas; pero eso no ha alarmado á la población (que no teme se propague la epidemia) porque ya el verano anterior se presentaron algunos casos aislados, y entonces  como ahora, fueron en individuos forasteros, atribuyéndose el que no haya sido atacado ninguno de los naturales, á que todos se hallan vacunados, gracias al celo constante del médico cirujano D. Julián Carranza, que en los veinticuatro años que nos lleva asistiendo, no ha dejado ni uno solo de practicar inoculaciones.

De las obras del ferrocarril, de contratistas, destajistas y operarios, es tanto lo que puede decirse -salvo honrosas excepciones- que serían necesarios muchos pliegos de papel para siquiera referir un poco: no omitiré sin embargo, que no cesan de oírse lamentos a muchos vecinos, por las "curbas" que como dijo su corresponsal en ésta, les han producido gran número de trabajadores y no pocos que tenían otras ocupaciones, marchándose sin pagarles lo que les debían, bien por alimentación, bien por otros conceptos. Memoria han dejado.

6 de octubre de 2010

Catedral de Ciudad Rodrigo

Aparte de Villavieja, si hay una población que me es especialmente querida esa es Ciudad Rodrigo. Y cuando llevo ya más de 500 entradas en este blog me he dado cuenta de que no he sacado ni imágenes no comentarios acerca de algunos de los monumentos más representativos de dicha ciudad. Así que, vamos a empezar hoy mismo a corregir esa omisión. En sucesivos días, iré alternando noticias u otras cosas similares y fotografías de la "muy noble y muy leal ciudad de Ciudad Rodrigo"
La Catedral Ciudad Rodrigo está dedicada a Santa María bajo el misterio de la Asunción y fue construida entre los siglos XII y XIV.  El primer gran impulsor de esta sede fue el rey Fernando II de León secundado posteriormente por su hijo Alfonso IX. Los entendidos la encuadran en el llamado "grupo de Salamanca", junto con la Catedral vieja de esa ciudad, la Catedral de Zamora y la Colegiata de Toro. En cuanto a su estilo se dice que es "románico de transición", habiendo autores que aseguran que es el primer ejemplo del gótico leonés y castellano. En la derecha de la fotografía podemos apreciar parte del exterior de la Capilla Mayor, obra de Rodrigo Gil de Hontañón, que fue también el arquitecto que diseñó la Capilla de la Iglesia de Villavieja.

Podéis encontrar más información en la siguiente página web: http://www.catedralciudadrodrigo.com

5 de octubre de 2010

D. José Martín de Herrera y de la Iglesia

Fotografía publicada en "La Ilustración Española y Americana", 1897

Nació en Aldeadávila de la Ribera, en la provincia de Salamanca, el 26 de Agosto de 1835. Cursó en su pueblo natal los primeros estudios, continuándolos posteriormente en Salamanca al ingresar a la edad de trece años en el Seminario Conciliar de San Carlos de dicha ciudad y después de los estudios eclesiásticos de Sagrada Teología y Derecho Canónico, realizados con brillantez, cantó su primera misa el primero de Octubre del año 1859. 

Hizo oposiciones a varios cargos (canonjía magistral de Salamanca y Santiago) y fue sucesivamente abad de la colegiata de Logroño (1865), deán de León (1871) y auditor del Tribunal de la Rota (1875). Aún no había tomado posesión de este cargo cuando fue preconizado arzobispo de Santiago de Cuba el 5 de Julio de 1875, siendo consagrado arzobispo el día 3 de Octubre de dicho año en la Iglesia de San Isidro de Madrid, por el cardenal Juan Ignacio Moreno Maisanove, arzobispo de Toledo, auxiliado por Monseñor Francisco de Paula Benavides Navarrete, entonces Patriarca de las Indias Occidentales, y por Monseñor Francisco Crespo Bautista, obispo de la diócesis de Mondoñedo (Lugo).

Marchó a ocupar su sede, donde realizó una labor merecedora de los elogios, que le tributó la prensa cubana contemporánea, especialmente por la reedificación de templos y el establecimiento de comunidades de misioneros. Vino a España como senador en 1878, 1884 y 1889, pronunciando en la Alta Cámara discursos muy celebrados, primero en defensa del poder temporal del Papa y luego haciendo elogio del matrimonio canónico, al discutirse el Código Civil.


Preconizado arzobispo de Santiago de Compostela el 14 de Febrero de 1889, ocupó la silla en Abril del mismo año.  En 19 de Abril de 1897 fué promovido por León XIII al cardenalato con el título de "Santa María in Traspontina". Participó en los cónclaves de 1903 (Pio X) y 1914 (Benedicto XV). No pudo participar en el de 1922 (Pio XI) pues ya entonces su edad y sus achaques le impidieron hacer el viaje.

Murió el 8 de diciembre de 1922 en Santiago de Compostela. Llevaba, pues 33 años y ocho meses al frente de esa diócesis.


Con motivo de su ochenta cumpleaños, la diocesis compostelana le rindió un homenaje popular colocando una placa en la catedral con su busto, obra del escultor Mariano Benlliure.


Fotografías de "La Ilustración artística", 1916
Homenaje de la ciudad de Santiago de Compostela al cardenal arzobispo MARTÍN DE HERRERA organizador celoso e infatigable de las peregrinaciones a esta Santa Apostólica y Metropolitana Basílica.
Diciembre, XXXI de MCMXV

4 de octubre de 2010

Castro de las Merchanas

El siguiente reportaje se publicaba en el portal salamanca24horas.com el pasado domingo 3 de octubre de 2010. Su autor es el periodista Luis Falcón. En la web del mencionado diario digital es posible visualizar también una serie de fotografías del castro de las Merchanas en Lumbrales.

A través de los siguientes enlaces se puede acceder directamente al sitio web salamanca24horas.com y ver la noticia y las imágenes en su contexto original:

Ruta Hispano-Lusa de Castros y Verracos: Caminamos hasta Las Merchanas en Lumbrales
Al igual que Andalucía tiene la ’Ruta de los pueblos blancos’, aquí en los senderos de nuestra provincia la de los castros para deleitarnos en las maravillas culturales, arquitectónicas, históricas y naturales de nuestra tierra. Hoy nos acercamos al Castro de Las Merchanas en Lumbrales

La Ruta de Castros y Verracos en la provincia de Salamanca es una ruta larga para realizarla en un solo día, por ello cada fin de semana viajamos a un castro del oeste salmantino -Las Merchanas, Yecla la Vieja, El Castillo de Saldeana y Bermellar-, porque cada uno es historia y tiene características suficientes propias y a su alrededor un enorme caudal para disfrutar de la naturaleza.

Llegamos a Lumbrales por la CL-517 que parte de Salamanca y finaliza en La Fregeneda, tras recorrer cerca de 96 kilómetros. Llegados al municipio, nos desviamos a la derecha para coger la carretera a Bermellar. A escasos 3,5 kilómetros, un amplio cartel nos indica otro desvio a la derecha para avanzar por una pista de tierra, en buenas condiciones de 2,5 kilómetros, hasta una explanada donde dejaremos el coche y, allí mismo, nos informaremos de la ruta que nos llevará a este castro, situado sobre un promontorio granítico en la confluencia del regato de Vallitorredondo con el río Camaces. Un panel nos sitúa en la Ruta hispano-portuguesa de Castros y Verracos, y la reproducción de una estela romana permite asomarnos a los ejes temáticos del sendero como son la arquitectura tradicional, la geología, el clima, la vegetación, la energía del agua y el mundo de los vetones -habitantes de este lugar-.

El sendero, la inclinada calleja de Malpica, hasta el castro es toda una admiración de naturaleza y construcciones ganaderas como chozos que indican la vida y la historia de los habitantes de este lugar. Además, la naturaleza, según se desciende hasta el Camaces, se hace más exuberante, variada y rica en especies. Llegamos al primer mirador, que sube por un pequeño sendero hasta el denominado Mirador del Castro, una estación interpretativa y multimedia sobre los vetones y sobre la historia geológica de este paisaje. Desde aquí avistamos el castro y sus detalles al telescopio.

El molino del Tío Justo

Volvemos sobre nuestros pasos y, nuevamente, en la calleja de Malpica, avanzamos por esta senda de lanchas hasta el molino del Tío Justo. Una auténtica maravilla a la orilla del Camaces recuperada del abandono por el Ayuntamiento y Adezos.

Si tenemos suerte, porque casi nunca hay nadie para abrirnos, podremos visitarlo íntegramente. Esta construcción tradicional está totalmente restaurada y se trata de un molino movido por el agua desviada del río Camaces. El interior dispone de una única sala donde la acción del agua consigue mover una gran piedra que se dedicaba a moler el poco cereal que se cultivaba en la zona. El tío Justo, a cambio de una comisión que se llamaba maquila, molía día y noche para aprovechar la temporada de crecida del río, porque la utilización del agua era solamente posible durante una pequeña época del año.

Pasamos la presa hasta el otro lado del río y nos situamos en la puerta del castro. Para acceder al mismo lo hacemos a través del Sendero Musealizado del Castro de las Merchanas y entramos por la puerta Sur, donde se puede hacer un recorrido hacia la puerta principal, ver las piedras hincadas y visitar parte de la muralla. Se trata de uno de los castros más importantes y mejor estudiados de la provincia de Salamanca. Posee una gruesa muralla, la cual en algunas zonas llega hasta los 6 metros de anchura, salvo en el cerro del Oeste, donde la topografía del terreno la hace innecesaria ya que hay un acantilado sobre el río Camaces. Enfrente de la entrada principal posee una zona de piedras hincadas, típicas de los castros, que completaban las defensas.

Este castro fue declarado Bien de Interés Cultural en 1931 y se trata de una fortificación defensiva de los antiguos pobladores de la zona, los vetones, que fueron unos grandes luchadores y guerreros, que hermanaban con sus parientes bretones del norte de Francia, corresponde en el tiempo con la Segunda Edad de Hierro.

El poblado está construido en un lugar estratégico y de fácil defensa entre los barrancos que forma el cauce del río Camaces. Históricamente la fortaleza obedece a las necesidades defensivas de la población local ante el avance del nuevo tiempo que ocupaba el empuje del mundo romano, estos poblados no eran muy numerosos, se estima que el pueblo que albergaba el castro no superaba las 150 personas pero su trabajo en pro de la defensa colectiva era muy notable y durante muchos años contuvo la invasión hasta caer en manos de los romanos.

Datos del castro

El castro tiene una superficie de 8,5 hectáreas, dispone de un perímetro de 50 metros en torno a la muralla, la construcción del castro obedece a un buen estudio arquitectónico sobre las necesidades defensivas de la zona, consiste en el apilamiento de grandes lajas de piedras creando unos inmensos muros y murallas de mas de 6 metros de anchura que impiden el acercamiento enemigo por tierra y sobre caballos, una vez vencida esta primera línea disponen otra segunda donde se encuentran las viviendas y la necrópolis, una variante defensiva de este castro es una tercera línea consistente en la creación de un campo de una hectárea de piedras hincadas sobre el terreno creando una especie de campo minado que hace imposible el acercamiento de un ejercito estructurado y menos el transito de caballos.

La muralla, construida directamente sobre la roca superficial sin apenas cimentación, se adapta perfectamente a la morfología del terreno. Mientras la altura es de unos 2 m, en algunos tramos puede llegar a los 3, el ancho varía desde el metro y medio hasta los 6 m. según las necesidades defensivas. Está realizada con mampostería en seco y la técnica constructiva es la de dos paramentos, el externo en talud de 15-20º y el espacio interior relleno de piedras menudas.

El castro tiene dos puertas defendidas por bastiones circulares, formando un embudo, – una al Este, la entrada principal, y la otra al Sur –, las cuales permiten acceder al interior del recinto fortificado. En la puerta principal existe una zona de piedras hincadas que servían para impedir el acercamiento de los enemigos a caballo y así hacer más difícil su ataque.

El origen del castro es prerromano, y se sabe que ya estaba habitado desde el siglo III a. d. C. por los vetones, que ocuparon el suroeste de la Meseta Norte en la II Edad de Hierro (siglos V-II a. d. C), pueblo celta que desarrolló en la Península la Cultura de Cogotas II o Culturas de los Verracos. Los primeros vestigios de romanización que tiene el castro datan de comienzos del siglo I d. d. C, y se sabe que estuvo ocupado hasta la segunda mitad del siglo V que fue cuando se abandonó, quizá durante las contiendas entre suevos y visigodos.

Si continuamos la ruta por estos parajes visitaremos el mirador del Pozito Manzano donde contemplaremos los bellos paisajes tipicamente arribeños. La ruta se complementa al caminar entre robles, quejigos, encinas, chopos y surcando regatos o arroyos con la vigilancia de las rapaces en el cielo, el cántico de los pequeños pájaros y algún que otro mamífero o reptil que huye a nuestro paso.