2 de febrero de 2011

La Candelaria

María como es tan pobre
no le ofrece a Dios corderos
que le ofrece dos palomas
según reza el Evangelio....

Fiesta perdida, recuperada y .... a la larga ¡perdida! Mientras tanto... ¡disfrutemos de ella y de los recuerdos que traen a nuestra memoria!

Hace ya más de diez años que Villavieja recuperó la celebración de la Fiesta de las Candelas o Candelaria. Desde entonces para acá el festejo se ha ido manteniendo con más o menos éxito. Básicamente los actos comienzan por la tarde con la solemne bendición de las velas (o candelas) para continuar después con una solemne procesión alrededor de la Iglesia con la imagen de la Virgen del Rosario y el Niño en brazos. Seguidamente se celebra una Eucaristía, en la que en el momento del Ofertorio se "presentan" a la comunidad parroquial los niños que habían sido bautizados a lo largo del año. En su desarrollo y tal como era costumbre, en el momento del Ofertorio se procede a la suelta de una pareja de palomas en el interior de la Iglesia. Una vez que finaliza el acto religioso se suele tener un convite en el Hogar Parroquial.


¿Cuál es el origen de esta Fiesta? Veamos lo que contaba "La Basílica Teresiana" en su edición del 15 de febrero de 1910:

En el mes de Febrero, Roma pagana celebraba sus fiestas Lupercales en honor de Pan, dios de los pastores, cuyo culto había introducido en Italia el príncipe Evandro, el cual le consagró la célebre caverna llamada Lupercal, en la que Remo y Rómulo fueron criados por la loba, y donde hoy está edificada la Iglesia de Santa María de la Liberación. Muy de mañana los sacerdotes de Pan, llamados Lupercales, iban al templo del dios e inmolaban un perro y varias cabras blancas; quitábanse luego los vestidos y tomando unas correas de piel de cabra, corrían como insensatos por la ciudad, golpeando a cuantos encontraban al paso, especialmente a las mujeres, que lo tenían a particular favor. Con esto, según ellos, se purificaba la ciudad, y de ésta ceremonia dimana el nombre del mes de Febrero=februarius, porque "februa" entre los romanos significaba sacrificios de purificación. Tales eran las fiestas de aquella Roma tan ufana de su civilización. Y la Iglesia, que sabe admirablemente sacar bien del mal, quitándole la escoria que le rodea, opuso a estas expiaciones impuras una expiación real y verdaderamente santa, instituyendo la fiesta de la Purificación de la Virgen Santísima, y ora por sí misma con los oráculos de sus Pontífices, ora valiéndose del poderoso influjo de los Emperadores, logró al fin en el siglo VI extirpar de raíz las expiaciones harto culpables de los inmundos Lupercales. Pero no paró aquí su influjo y benéfica influencia en favor de la salud de las almas, porque los Romanos, en su afán ridículo de solemnizar todos sus actos con supersticiones y desórdenes, conmemorában los triunfos que obtuvieran sobre los Emperadores de las demás naciones, con las fiestas amburbales, fiestas ridiculas que celebraban cada cinco años, recorriendo las calles con hachones encendidos, porque atribuían sus triunfos a los dioses infernales, a quienes se creían deudores de este honor por la conquista del mundo. Y he aquí por qué la Iglesia tuvo que empuñar de nuevo el arma salvadora y abolir tales desórdenes con la institución de otra fiesta, y que nosotros conmemoramos en la procesión que se hace con velas encendidas el día de la Purificación. A este fin los soberanos Pontífices lograron con sus esfuerzos que el clero y el pueblo todo de Roma hiciera el 2 de Febrero una magnífica procesión, en que brillaban millares de antorchas y en la que millares de voces cantaban por las calles de la Ciudad Eterna las alabanzas del verdadero vencedor del mundo y de su augusta Madre, de aquel Dios del Calvario, que había dado a Roma, en vez del imperio de la fuerza, el imperio más glorioso, más vasto y preciado de la fe; y el pueblo entero, saliendo de la Iglesia de San Adrián, encaminábase a Santa María la Mayor, donde se festejaba a María y a su Hijo Jesús por todas sus victorias.
La Basílica Teresiana, 15 de Febrero de 1910

Representación de la "lupercal" : Rómulo y Remo amamantados por la loba, rodeados por representaciones del Tíber y del Palatino.  Panel de un altar consagrado a Venus y Marte.  Se trata de una obra de la época de Trajano.
Foto: Wikimedia Commons.