27 de octubre de 2011

Salmantina

Iglesia de Cabrillas
El 22 de octubre de 1910, el semanario mirobrigense "La Iberia" publicaba un poena titulado "Salmantina" firmado por Rufino Sáez Gómez en la localidad de Medina del Campo. Ignoro si Rufino era salmantino o no. Una pequeña búsqueda muy superficial por Internet nos indica que era maestro, poeta, que tenía una librería en dicha ciudad y que fue colaborador, editor y en algún caso fundador de varios periódicos de la mencionada localidad vallisoletana. Esta era la poesía.


Yendo por Tamames
de paso por Cabrillas,
en una pradera
que el verde tapiza
recogiendo flores
me encontré una niña,
mientras sus ovejas
pacían tranquilas.
Era tan risueña,
era tan bonita,
que estoy bien seguro
no se encontraría
otra tan hermosa
por la serranía.
Mirando sus ojos
de negras pupilas,
¿Quieres indicarme
con señales fijas
cuales el camino
que lleva a Cabrillas?
Y alzando la mano
me dijo enseguida:
- Esa comba senda
va alia derechita.
- Gracias, respondíle
Eres la más linda
que he visto en los montes
y en las alquerías.
No contestó ella
pero una sonrisa
brotó de sus labios,
de esas sin malicia...
de esas de las charras,
de esas de Castilla.
La pedi unas flores,
y al punto la niña
corrió a la cabaña
donde las tenia.
Y volvió diciendo
con voz expresiva:
—Si no lleva prisa
le haré una guirnalda
de ñores tan lindas
que cría este valle,
que cause la envidia
de todas las mozas
que tiene Cabrillas
—Yo prisa, ninguna,
zagala garrida;
me esporo gustoso.
Y mientras tejía
con flores el ramo,
contóme entre risas
sus charlas de amores
con José María,
otro zagalillo
de la Malpartída.
Pero de repente
quedó pensativa;
y como no hablaba
dije a la chiquilla:
—¿Qué es lo que te pasa?
¿Sobre qué meditas?
Y eneso una flauta.
Sus notas vertía
lanzando a los aires
dulces melodías.
Y cuándo las notas
más fuertes se oían,
muy ruborizada
me dijo la chica:
—Oiga caballero,
a mal no tendría
que yo le dijera,
que es José María
quien la flauta toca,
que está ya cerquita
y si a usted le viera
no sé loqué baria.
—Basta, basta, entiendo;
Adiós zagalita.
'Y tomé el camino
que lleva a Cabrillas,
guardando en mi alma
la imagen querida
de aquella pastora
de la serranía.

Rufino Sáez Gómez
Medina del Campo, y octubre de 1910.