Una composición fotográfica de dos imágenes. El monumento a los canteros situado en la Plazuela de Villavieja y la dehesa en la que solía trabajar este nutrido gremio villaviejense.
Una composición fotográfica de dos imágenes. El monumento a los canteros situado en la Plazuela de Villavieja y la dehesa en la que solía trabajar este nutrido gremio villaviejense.
La solución a la que se llegó fue que...
Esta mañana, á las seis y media, se ha declarado la huelga de los cinco oficios correspondientes al ramo de construcción. Las pretensiones de los obreros consisten en la disminución de media hora de trabajo.
Desde hace varios días, y de ello teníamos nosotros conocimiento, se venían celebrando reuniones de patronos y obreros, en las cuales también había intervenido para escuchar a ambas partes el gobernador civil señor García Alonso, y no se habían llegado a un acuerdo.
En breve daremos a este asunto y con toda imparcialidad, la publicidad que merece. Los obreros huelguistas son unos setecientos.
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Ha surgido en Salamanca un grave conflicto obrero que, desde hace ya algún tiempo, veníase profetizando en todos los centros de reunión. Nosotros conocíamos, al detalle, la marcha de las gestiones que se hacían para evitarlo, y también conocíamos la decisión irreductible de los obreros de ir á la huelga y la negativa absoluta de los patronos de conceder las mejoras que aquéllos solicitaban, tal y como las pedían, sino con algunas modificaciones. Sabíamos también de la intervención de las autoridades, especial mente del señor gobernador, para evitar la huelga. A pesar de esto, nada quisimos decir para no provocar suspicacias y para que no se dijera que á tal ó cual clase nos inclinábamos, ni tampoco para que nuestros escritos se creyeran hechos para ir al conflicto.
Una vez que la huelga ha surgido en caracteres considerables, y que este es asunto que interesa á todos, vamos á dar detallada cuenta de aquélla, no poniendo en la relación nada nuestro, sino lo que de labios de obreros y patronos hemos oído en interviús que acabamos de celebrar. Las partes contendientes son, pues, las que hablan.
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Muy de mañana, El Diablillo del Tormes fue ayer á la Federación obrera. Al entrar en el amplio salón de la calle del Arco de la Lapa, fue recibido muy cortésmente por los compañeros Noreña, Barbero y otros varios que, formando grupo, comentaban la huelga que acababa de ser declarada. En el salón, sentados á las mesas de sus secciones correspondientes, había otros muchos obreros manejando papeles y libros y notas, y haciendo balances de los fondos que en cada caja de resistencia había. Arriba, en la plataforma, otro grupo de obreros, se entregaban a las mismas operaciones. En la casa de los obreros entraba, por los elevados ventanales, la luz tibia de la mañana.
- Buenos días, señores.
- Buenos días tenga usted.
- ¿Habrán nombrado ustedes comisión de huelga?
- Sí, señor,
- Bien; ¿me dicen quién es el presidente de esa comisión?
- Sí, señor: Domingo Barba.
- ¿Se le puede ver?
- Ahora mismo.
Y á poco, Domingo Barba y yo, un joven obrero muy simpático y muy despierto, nos saludábamos.
- Quiero hablar un rato con usted- le dije.
- Todo el que quiera- me respondió sonriente.
- Será el menos posible. Deseo que me cuente usted el origen, desarrollo y planteamiento de la huelga
- Con mucho gusto.
Y nos sentamos á la mesa presidencial. A poco, Barba y yo, nos vimos rodeados de todos los obreros que había en el salón.
- ¿De modo que la huelga ha tomado esta mañana un carácter definitivo?;
- Sí, señor, tan definitivo, que ya hemos cumplido, para ir á ella, con todos los requisitos legales que se nos exigen. Hemos nombrado una comisión de huelga compuesta por los cinco presidentes de las sociedades huelguistas.
- ¿Que son?
- La de canteros, carpinteros, albañiles y pintores, representadas por Manuel Álvarez, Faustino García, Antonio Moreno, Francisco Rodríguez y yo.
- ¿Cómo ha surgido la huelga?
- Todo este problema es bien sencillo. Nosotros, para evitarla, hemos apurado todos los medios. Nuestros trabajos, nuestra actitud, está bien reflejada en la hoja que días pasados hemos dirigido al pueblo.
- ¿ . . . ?
- La norma de conducta que siempre ha venido observando esta Federación obrera, ha sido siempre la de justificar su característica corrección en todos sus actos, ante la opinión pública. En el mes de Agosto, del año anterior (y ya entro en el origen de la huelga), la sociedad de canteros reclamó de la clase patronal media hora de rebaja en su jornada de trabajo. Esta petición pareció excesiva a los patronos. Entonces surgió la primera huelga
- ¿Sólo de canteros?,
- Sí, señor; sólo de obreros en piedra. El señor gobernador, ante el conflicto, citó á su despacho á los representantes de ambas partes con objeto de ver si era factible dar una solución rápida y armónica al conflicto. Se celebró la reunión, hubo en ella largo debate, y los patronos que asistieron manifestaron que no estaban autorizados para hacer concesión alguna. Puedo asegurar á usted que esta afirmación no sólo causó asombro en nosotros, sino que también lo produjo en el gobernador.
- ¿Qué se hizo después?
- Celebráronse nuevas reuniones sin resultado alguno, tanto las celebradas con el gobernador como con el alcalde. Por fin, en una que presidieron ambos señores, con asistencia de dos vocales de la Junta de Reformas Sociales (uno por los patronos y otros por los obreros), y bastantes patronos se tomó un acuerdo que solucionó aquel primer conflicto.
- ¿Qué acuerdo fue?
- El siguiente: "Que reanudaran el trabajo los huelguistas ante la promesa solemne de que se harían unas bases por las cuales se mejorarían las diferentes secciones del ramo de construcción, cuyas bases habrían de ser discutidas y sometidas á un tribunal compuesto de igual número de patronos y de obreros, dos vocales de la Junta local de Reformas Sociales (uno por cada clase) y dos señores arquitectos, todo bajo la presidencia del alcalde, comprometiéndose las dos partes, obreros y patronos, á aceptar la resolución que citado tribunal dictara.
- ¿Qué ocurrió después?
- Pues que ante esta promesa, se volvió al trabajo al día siguiente, dando pruebas nosotros de corrección.
- ¿Qué hizo ese tribunal?
- Ese tribunal no llegó á funcionar. Después de muchas citaciones, no se reunió por falta de asistencia de los patronos, hasta el corriente mes de Marzo.
- Luego el tribunal funcionó.
- Sí, en Marzo.
- ¿Y qué acordó?
- Dar por terminado su cometido ante la manifestación de intransigencia de los patronos, quienes faltando á sus palabras y compromisos, dijeron que nada tenían que discutir. Por consiguiente, y ante esta actitud, ambas partes quedaron libres de compromisos.
- ¿Qué más me dice usted?
- Pues que cuando nosotros pedimos la rebaja de la media hora de trabajo, los patronos nos hicieron la promesa formal de concederla desde 1.° de Abril, y ahora, al aproximarse la fecha, hemos reproducido nuestra petición, no sólo los canteros, sino los demás obreros del ramo de construcción, tales como albañiles, carpinteros y pintores. A estas horas no hemos tenido todavía contestación. Por eso, esta mañana, al presentarnos en las obras y talleres, lo primero que preguntamos fue si se nos concedía la rebaja solicitada. Y como nos dijeran los encargados que no tenían orden tal y que esperáramos á nuevas órdenes, nosotros, llegada la fecha (1º de Abril), convenida, nos retiramos y provocamos la huelga.
- ¿Me dice algo más?
- Sí; que nuestra conducta durante el desarrollo del conflicto, ha estado inspirada en la mayor corrección y dispuestos estábamos á transigir y á aceptar la solución de concordia que el tribunal hubiera dictado, evitando así consecuencias lamentables y luchas que nos disgusten.
- ¿De modo que ustedes enviaron de nuevo á los patronos la petición de la rebaja de esa media hora?
- Sí, señor, el pasado día 30.
- ¿No han contestado?
- Oficialmente, no señor.
- ¿Pues no dicen que les pagan á ustedes esa media hora, pero que no se la rebajan?
- Sí, señor. Pero nosotros no queremos.
- ¿Por qué?
- Porque no nos conviene. Eso es una concesión nada más que temporal. Aparte que lo que nosotros queremos ahora, no es un real más de trabajo, sino media hora más de descanso.
- ¿Cuántos obreros hay en huelga?;
- Más de 600.
Y dimos por terminada nuestra entrevista.
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Abandoné la Federación obrera y fui al Gobierno civil con objeto de hablar acerca del conflicto con el señor gobernador. El viaje fue en balde. El gobernador había salido. Entonces me dediqué á la busca y captura de un patrono: de don Eusebio Cea, que es presidente de la sociedad de patronos. Después de tres ó cuatro visitas á su casa, donde no le hallé en ninguna, pude verle en la calle, y nos citamos para las siete de la tarde en el Círculo Mercantil. A las siete terminaba la sesión de Ayuntamiento, y comenzaba la Junta de Reformas Sociales.
El Diablillo, que a pesar de ser azufrado (¡ja! ¡ja!) personaje, no ha llegado á tener el don de la ubicuidad, no podía dividirse, y eran las ocho, una hora después de la convenida, cuando se entrevistaba con el señor Cea.
—Perdone, le habré hecho esperar... pero no ha podido ser antes.
—No, nada; es lo mismo.
Pasamos á un reservado del Mercantil, y el señor Cea, cortés y amablemente, se dispuso á contestar á todas mis preguntas.
—¿Este conflicto data del surgido en Agosto del pasado año?
—Sí, señor. A l solucionarse aquella huelga se tomó el acuerdo de nombrar dos comisiones, una de obreros y otra de patronos, con dos arquitectos y dos individuos de la Junta local de Reformas Sociales, para dilucidar ó solventar, en definitiva, el asunto.
—¿Qué promesa hicieron ustedes al ser solucionada aquella huelga de Agosto?
—Nosotros no hicimos, ni mucho menos, como se pretende hacer creer, la promesa formal de conceder á los obreros, desde 1.° de Abril, la rebaja de la media hora que pedían. Eso es inexacto. Nosotros lo que prometimos fue hacer un contrato de trabajo que mejorase las condiciones de los trabajadores del ramo de construcción.
—¿Se hizo ese contrato de trabajo?
—Se redactaron las bases, y este es el origen verdadero de este conflicto de hoy. Al celebrar el tribunal nombrado la primera reunión, que si no recuerdo mal fue á primeros de Enero pasado, pedimos á los obreros que hicieran sus bases para este contrato prometido, con el objeto de hacer nosotros las nuestras.
—¿Dieron los obreros sus bases?
—Sí, señor, y nosotros las nuestras, como contestación á las suyas.
—¿Cuáles son las de los obreros?
- Pues las siguientes: Primera, jornada de nueve horas de trabajo como máximum. Segunda, que no se puede trabajar horas extraordinarios siempre que haya obreros parados. Tercera, las fiestas legales serán los domingos, 1.° de Enero, 1.° de Mayo y 25 de Diciembre. Cuarta, el salario de los obreros peones será, como mínimum, de 2,50 pesetas. Quinta, cuando haya que trabajar fuera del término municipal, se abonará a cada obrero para manutención, como mínimum, 1,75 pesetas sobre el jornal. Y sexta, se hará un contrato de trabajo entre los patronos y los obreros, que empezará a regir el 15 de Febrero de 1912. Este contrato se podrá modificar total ó parcialmente, a petición de cualquiera de las dos partes, previo aviso al presidente de la Junta local de Reformas Sociales, con quince días de antelación.
- ¿Ustedes, los patronos, contestaron a estas bases?
—Sí, señor, con estas otras: A la primera, continuar, según costumbre, con las mismas horas de trabajo, ó sean las nueve horas y media. A la segunda, aceptada, siempre que los obreros que estén parados, sean aptos para desempeñar el trabajo. A la tercera, los patronos no pueden hacerse responsables de esta cláusula, por ser los dueños de las fincas los que nos las impondrán. A la cuarta, está aceptada en lo referente a obreros peones y no auxiliares menores. Quinta, esta será convencional entre las partes. Sexta, conforme al contrato de trabajo, regulando éste por horas y fijando el jornal que estos obreros, en general, han de percibir, por dos comisiones clasificadoras de patronos y obreros. Séptima, libertad completa para trabajar obreros asociados y no asociados. Octava, puede accederse a modificar, durante los meses de Abril a Septiembre, ambos inclusive, el que para el almuerzo sea de una hora, siendo la salida, por la la tarde, á las seis y media.
—¿Cuándo enviaron ustedes estas bases?
—El 18 de Enero del año corriente.
—¿Qué ocurrió?
—¿Que los obreros no aceptaron. Nosotros no queremos transigir en la rebaja de esa media hora de trabajo. En la base sexta, bien claro lo decimos. Queremos que la trabajen y se les pagará con relación a lo que cada uno gane. Después hubo varias reuniones; en ninguna se llegó a un acuerdo, y la petición que en Agosto hacían sólo los canteros, la hacen ahora todos los demás obreros del ramo de construcción
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El señor gobernador me dijo, entre otras cosas, que era lamentable que en siete meses que los patronos han tenido por delante para dar al conflicto una definitiva y satisfactoria solución, no lo hubieran hecho así. Y es que -siguió diciéndome- en la sociedad de patronos no hay la armonía y la unanimidad de pareceres que debiera haber. Así resulta que dan más importancia á las cosillas de su seno, á los celos y recelos, á las competencias, en fin, entre unos patronos y otros, que á la lucha que sostienen con el obrero. Los patronos me han indicado que acceden á pagar á los obreros la media hora de trabajo que ahora piden éstos de disminución, y, en cambio, los obreros no quieren transigir, por entender que esto es temporal, que no es eso lo que desean, sino trabajar media hora menos por ser excesivas las que trabajan. El patrono -terminó diciéndome el señor García Alonso- es un simple intermediario, que tiene ahora hechos sus presupuestos de obra con arreglo á las nueve horas y media de trabajo. Yo creo, y así lo digo, y lo repito, que es de lamentar que, habiendo tenido los patronos siete meses de plazo para hacer sus presupuestos con arreglo á nueve horas, no los hayan hecbo y no hayan evitado, con ello, el actual conflicto. Yo espero á que se celebre la Junta de Reformas Sociales.
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... desde mañana (4 de abril) al 30 de Septiembre, la jornada de trabajo será de nueve horas y media, pagada esta media hora con relación a los jornales de cada cual. Desde el 1.° de Octubre, y en lo sucesivo y para siempre, la jornada máxima será de nueve horas....¡Se tardarían bastantes años más en llegar a las ansiadas ocho horas!
Con ocasión de haber sido adjudicadas las subvenciones para caminos vecinales, el ministro de Fomento ha dictado una Real orden de la que entresacamos los siguientes párrafos:
En opinión de este ministerio, el país ha sido interrogado por la ley de construcción de caminos vecinales y a pesar de las justificadas desesperanzas que suscitó el indefinido aplazamiento de estas obras en otro tiempo, el país contesta, tan alto como puede, con voz poderosa que se asocia al Estado, que ansia esos caminos, y subraya su grito de aliento y de vida, con 10 millones de pesetas.
A tiempo en que más de 100.000 ciudadanos podrán utilizar el tránsito rodado para el transporte de sus productos; podrán, por tanto, tener un mayor rendimiento que hasta aquí. Merced a ellas, dos millones quinientos mil españoles se liberan de una vida medieval, por lo que a las comunicaciones se refiere.
“El Salmantino” - Año V, nº 431 – 8 de Noviembre de 1911
El señor Turiel, dijo, que una comisión del ayuntamiento, aunque con el carácter de extraoficial, vio la piedra en la estación del ferrocarril y hasta en la misma obra, y todos creyeron que reuniría buenas condiciones de dureza y que podría equipararse a la de Martinamor; más hoy que está convencido del resultado de la misma como el señor Valle, propuso no se admita más de Villavieja y que se emplee en lo sucesivo la de las canteras de Martinamor……
… y por unanimidad fue aprobado el dictamen de la comisión de obras, proponiendo que no se admita más piedra de las canteras de Villavieja y se exija al contratista el cumplimiento del condicionado de la subasta.
''La Liga de Contribuyentes de Salamanca”Año VII Número 277 - 18 de noviembre de 1888.
Hoy se ha comenzado la colocación de los 160 metros superficiales de adoquines, que el Ayuntamiento ha contratado de las canteras de Villavieja y que por vía de ensayo van a colocarse en la Calle de Zamora.
El Fomento. Año IX, nº 1693. 10 de diciembre de 1889.
El miércoles último se celebró en el Ayuntamiento la subasta de la piedra dura necesaria para la colocación de algunas aceras. La adjudicación se hizo a favor de cierto individuo, cuyo nombre ignoramos, por el tipo de 7,50 pesetas el metro cuadrado. Dichos materiales han de ser de las canteras de Villavieja.
El Fomento, Año X, nº 1856 Viernes 6 de Junio de 1890
AVISO. Se hace a los vecinos de Salamanca que habiendo de llevar a efecto la colocación de aceras ordenada por el Ayuntamiento de dicha ciudad, necesitan piedra para ello. Don Jorge Mateos propietario de las canteras de Villavieja y Bogajo, ofrece a los particulares salmantinos dichas canteras, de las que hasta 1º del año próximo podrán adquirir a precios muy económicos toda clase de sillería o piedra granítica, la que se proporciona en ventajosísimas condiciones y precios muy económicos lo cual es debido a terminar en citada fecha el arriendo de dichas canteras. Puede juzgarse de la clase de la piedra que se ofrece por la empleada en los machones nuevos de la Plaza Mayor que perteneciendo a dichas canteras de Villavieja y Bogajo, pueden servir de muestra al comprador. Para entenderse dirigirse al propietario en Villavieja.
Dicen de Villavieja que hay escasez de personal, en la clase de canteros, en aquella villa. Tenido esto en cuenta y el que los contratistas de las canteras de dicha villa hayan adquirido, según parece, el compromiso de suministrar la cantería necesaria al puente que se ha de construir en Salamanca, llamado de Enrique Esteban, se espera que puedan obtener plaza buen número de canteros de fuera.
“Noticiero Salmantino”, Año VI, n1 1793 – 24 de Febrero de 1903
Ha sido una labor de solidez y de forzosa lentitud la que se ha llevado á cabo para colocar en derredor del perímetro del templo las dos hiladas de sillares graníticos, de 80 centímetros de altura, con la correspondiente longitud cada sillar, sumando más de mil los que constituyen una hilada.
Estos ingentes bloques de finísimo granito primitivo se han extraído y transportado con harta dificultad de las canteras de Martinamor y Villavieja, en la provincia de Salamanca, y, sobre la robusta base por ellos formada, se principiará a asentar la piedra franca de las canteras inmediatas a Salamanca,…
Hubo niños que en las fábricas de curtidos preguntaron ¿cómo le quitan el pelo a los cueros? ¿Con qué le dan este color? ¿Para qué sirve el zumaque? ¿Es de algún árbol?
Y en las canteras. ¿Cómo pueden cortar estos trozos tan grandes? ¿A dónde llevan las piedras? ¿Con qué las arrastran hasta el tren?
“El Castellano”, Año III, nº 983, 4 de noviembre de 1905
Si el domingo lo pasaron divertidos, mucho más el lunes; la mañana se dedicó a visitar fábricas de curtidos y canteras, el caño y los alrededores, y como teníamos permiso de Lacierva(*), no hubo inconveniente en torear algunos churros, cosa imprescindible en este pueblo.
“El Lábaro”, Año XIII, nº 3652, 16 de Abril de 1909
(*) Alude a la prohibición que este ministro impuso acerca de la celebración de algunos festejos taurinos.
Yo no sé si habremos entrado en la era máxima de actividad respecto a obras públicas en el partido de Vitigudino, pero es lo cierto que de pocos años a esta parte vamos progresando mucho, sobre todo con respecto a caminos.
Hemos visto hacer en relativamente tiempo corto, el puente de Vegaredonda y el de Resbala sobre el Yeltes, los trozos de carretera de Saucelle al primero y del segundo a Lumbrales; el camino vecinal (hoy carretera) de Bogajo a Vitigudino, el trozo primero del de Barruecopardo a Saucelle y el primero también de la carretera de Vitigudino a Sequeros. Hoy se están haciendo el trozo segundo de esta misma, del que es una parte atrevidilla ya concluida el puente casi horizontal del Cubo de Don Sancho, honra del ingeniero que lo estudió y del contratista don Jorge Mateos, y el del puente del Resbala a Barruecopardo; y en estudios han andado estos días para las carreteras de Vitigudino a la Bouza, Vitigudino a Mieza, Yecla a Villavieja y Villavieja al Collado pasando por los baños de Retortillo. Se me pasaba ya la subastada en Diciembre último y que no sé si estará en construcción de Lumbrales a Vegaredonda, y con esto creo que quedan justificadas las palabras que estampé al principio.
Nunca se hablan conocido por aquí tantas obras juntas y de tanta utilidad, y vayan por ello mis plácemes a don Luis Maldonado en primer término con su lugarteniente don Rogelio, y por algunos de ellos que beneficiarán también a Ciudad-Rodrigo, a los señores Sánchez Arjona.
Uno de los contratistas del puente Resbala y de los que más se han distinguido por su pericia, hasta quitar las cimbras de aquella monumental obra es nuestro joven e ilustrado Alcalde, don Anastasio Mateos, por cuyo triunfo, no solo él, sino este pueblo todo, está de enhorabuena.
“El Castellano”, Año I, nº 46. 31 de octubre de 1914
Hace pocos días tuve necesidad de atravesar el puente recién concluido de Resbala entre Saldeana y Bermellar, y no puedo menos de declarar que es aquella una obra soberbia que honra a nuestro paisano el ingeniero don José Luis Martin que la ideó, según mis noticias, y a los contratistas que la llevaron a cabo.
Hacía ya tiempo que había pasado por allí, cuando estaban poniendo las cimbras y había desperdigadas miles y miles de piedras numeradas en las inmediaciones. El encargado de las obras, Anastasio Mateos, me enseñó entonces los planos por él dibujados, y me dio detalles. Comprendí entonces que iba a resultar una obra hermosa, pero esta hermosura es ahora cuando se ve; y si orgullo puede caber por ver realizada una cosa en la que no ha tomado uno arte ni parte; yo me enorgullezco de que tengamos ese puente en esta región, y de que hayan sido paisanos también los canteros de Villavieja, sus artífices, de los cuales quedan algunos aún allí suavizando a fuerza de dinamita una pendiente de la avenida Sur…
“El Salmantino”, Año VIII, nº 1745 – 30 de Marzo de 1916
… ya se ha adjudicado la construcción de la carretera que ha de pasar por los baños de Retortillo propiedad del “amo viejo” que, aun cuando dice que ha dejado la política, continua entre bastidores arrimando el ascua a su sardina aunque las del prójimo se queden crudas.
“La Iberia”, Año XII nº 630 – 15 de Mayo de 1915
El descimbre del Puente sobre el Yeltes en los Baños de Retortillo
El día 18 del actual, tuvo lugar el descimbre; de dicho Puente; a las once de su mañana, se dio principio a dar salida a la arena que se encerraba en las cajas que de antemano estaban preparadas, bajo la inspección del Ingeniero don Joaquín Arriandiaga, del Ayudante don Manuel Sánchez Tirado y de nuestro amigo, don Justo Lorenzo., encargado de la dirección de la operación, auxiliado por el constructor, don Anastasio Mateos.
La operación consiste, en separar la cimbra del arco que ya dijimos que media treinta metros de luz, habiendo comprobado que la clave solo descendió un centímetro, lo que demuestra que las juntas de las dovelas estaban a hueso completamente.
La operación fue presenciada por un gentío inmenso, entre los que figuraban muchos de Salamanca, Retortillo, el Ayuntamiento de Villavieja (que está deseoso de que se dé principio a los trabajos del trozo segundo), por todos los bañistas que se encontraban aquel día en el Balneario, y cuatro o cinco personas de esta localidad. Terminada la operación los invitados fueron obsequiados por el contratista, con un suculento banquete, champán y habanos. Hemos oído hacer grandes elogios de la obra, tanto por su construcción esmerada, como por su conjunto.
Nuestra más cordial enhorabuena, a los señores que han intervenido en su construcción y .en especialidad, al señor Mateos, que con tanto acierto ha interpretado el proyecto.
“La Iberia”, Año XIV, nº 701. 23 de Septiembre de 1916.
El trozo hasta los Baños, con puente y todo, creo que está terminado y que ya se utilizó el verano pasado. De los Baños aquí, faltará quizá el relleno sólido en algunos pedazos, y en él se está trabajando.
Desde aquí hasta 400 metros más del Yeltes en término de Yecla es donde se hace ahora con más actividad, y el trozo último hasta el pueblo de Yecla en donde ya se une a la carretera de Bogajo a Vitigudino, dícese que saldrá a subasta pronto.
De este modo nos veremos unidos por Norte y por Sur con puntos importantes saliendo del aislamiento en que estaba este pueblo a quien solo le daba vida la vía férrea.
De este beneficio creo que somos deudores a los señores Maldonado, Puerto Seguro, Corral y muy especialmente al Senador vitalicio señor Sánchez Arjona, quien aunque por fines particulares y como dueño de los baños idease las carreteras, se unió después a nuestros representantes al hacer la petición….
Las obras en este término, van ya bastante adelantadas. De ellas comen hoy lo menos cien familias, y construidas ya las ocho pilas o machones del puente, y mientras se preparan las piezas de los arcos para cerrarlos en el verano próximo y siguen en las cartillas o atarjeas los canteros, están los peones haciendo desmontes y trincheras en puntos ya muy próximos al pueblo.
No es, pues, tanto de temer la miseria en esta primavera, a pesar de lo carísimo, y cada vez más, de las subsistencias, máxime cuando el contratista es nuestro convecino el señor Mateos, quien a no poder menos sería cuando despidiese a algún obrero, admitiendo en cambio gustoso a cuantos se presenten, si los fondos dan para ello.
“El Salmantino”, Año XI, nº 2581 – 4 de Febrero de 1919
Persiste el vecindario, o sea la clase obrera, en su petición de pan y trabajo, y el Ayuntamiento no ceja tampoco en sus gestiones hasta conseguir salga a subasta cuando menos el primer trozo de la carretera de Vitigudino a Mieza.
“El Salmantino”, Año VIII, nº 1745 – 30 de marzo de 1916
Llevamos ocho días de honda preocupación y en nuestro pueblo hace años que no se conoce tanta miseria como en el año actual. Las pertinaces y constantes lluvias, han contribuido poderosamente al malestar reinante, el cual no ha podido amortiguarse a pesar de los esfuerzos rechazados (sic) por la Corporación municipal y algunos caritativos, vecinos. Necesítase que los terratenientes y el Gobierno se preocupen de la situación y acudan en nuestro auxilio abriendo obras y enviando recursos, o de lo contrario nada tendría de particular que Ciudad Rodrigo se viera obligado a dar un espectáculo de los que consigo suele traer el hambre y la miseria.
“El Salmantino”, Año VIII, nº 1745 – 30 de marzo de 1916