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8 de febrero de 2014

Mujer de La Alberca



Imagen del cuadro de Roberto Fernández Balbuena titulado "Mujer de La Alberca" y que fue publicada en el semanario "La Esfera" el 7 de Enero de 1928.
Roberto Fernández Balbuena (Madrid, 29 de noviembre de 1890 – México, 12 de febrero de 1966) fue un arquitecto y pintor español, que desarrolló su actividad entre Madrid y Ciudad de México.
Hijo de militar, estudia el Bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros e ingresó en 1905 en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid obteniendo el título, junto a su hermano Gustavo, en 1914. Al terminar la carrera viaja a Roma (1916-1919) pensionado por la Real Academia de Bellas Artes. Con Gustavo comienza el ejercicio de la profesión colaborando en el proyecto al Concurso para el edificio del Círculo de Bellas Artes en Madrid (1919), y levantando diversas viviendas en los Parques Urbanizados del Ensanche de la capital. Al mismo tiempo, publica dibujos y escritos en la revista "Arquitectura", nacida en 1918. Más tarde, consigue la plaza de profesor de Dibujo Geométrico en la Escuela de Artes y Oficios (1923), e imparte clases como auxiliar de proyectos en la Escuela de Arquitectura hasta el inicio de la guerra civil. Estas circunstancias favorecen su alejamiento de la profesión y le permiten dedicar más tiempo a la pintura, su auténtica vocación, a la que se entrega por completo a la muerte de su hermano Gustavo en 1931.
En 1936 fue nombrado Presidente de la Junta Delegada de Incautación y Salvamento del Tesoro Artístico Nacional, cargo al que renuncia al ser nombrado Delegado de Bellas Artes de la Región Centro. Un año más tarde es Secretario de la Subsección de Arte Contemporáneo del Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Público y, en 1938, desempeña el puesto de Subdirector del Museo del Prado, en sí Director en funciones, ya que su titular, Pablo Picasso, nunca llegó a tomar posesión del cargo.
El gobierno de la República le nombró comisario para la Exposición Universal de Nueva York de 1939 y Agregado Cultural de la Embajada de España en Suecia. Al finalizar la guerra, emprende el exilio y llega a Francia donde, junto a José Bergamín, organiza la acogida de los exilados españoles en países simpatizantes con la República. En 1939 llegó a México con otra veintena de arquitectos entre los que se encuentran Félix Candela y Ovidio Botella. Con este último funda la empresa constructora TASA (Técnicos Asociados) y tras unos años profesando la docencia y ejerciendo la arquitectura, se dedica de lleno a la pintura. En México llevó a cabo, con éxito, varias exposiciones entre los años 1942 y 1963, y muere cuando preparaba en Madrid una exposición recopilatoria de su extensa obra.
(Wikipedia)

2 de marzo de 2013

De romería


Presentamos hoy la portada, de temática charra, de la revista "Nuevo Mundo" del 13 de noviembre de 1901 original del pintor y dibujante Enrique Estevan y Vicente. Había nacido en Salamanca en 1849 y falleció en Madrid en 1927 (ver otro post)

15 de noviembre de 2012

13 de noviembre de 2012

Campesinos charros

Así se titula otro de los cuadros de temática charra del pintor asturiano Dionisio Fierros (1827-1894) y que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

 

11 de noviembre de 2012

Dionisio Fierros

Dionisio Fierros Álvarez fue un pintor español, nacido en La Ballota, Asturias en 1827 y fallecido en Madrid en 1894.

Se formó en Madrid, en el taller de José de Madrazo y posteriormente en el del hijo de éste, Federico Madrazo. Acudió al mismo tiempo a la Academia de Bellas Artes de San Fernando y realizaba además obras de grandes maestros en el Museo del Prado.

Tras ampliar su formación en París y regresar a España se instaló en Galicia (Santiago de Compostela) donde residió unos tres años, realizando cuadros de paisajes y temas de costumbres populares gallegas. También destacó como retratista.

Concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes en varias ocasiones, ganando en dos de ellas alguna de las primeras medallas.

Durante algún tiempo vivió en Salamanca, pintando bastantes cuadros de temática charra. Es esta la razón fundamental por la que le traemos a estas páginas.

Murió repentinamente, a los 67 años de edad, cuando al parecer se dirigía a presenciar una corrida de toros.

 

En la fotografía adjunta podemos ver uno de sus cuadros titulado "Baile de Charros" y que Albert Calvert recoge en el libro "León, Burgos y Salamanca".

26 de septiembre de 2012

Charros

Fotografía de Venancio Gombau de 1928. Trajes charros, posiblemente de la zona de la Sierra.

 

23 de septiembre de 2012

Charras y charros

Fotografía de los charros y charras villaviejenses que bailaron "El Cordón" en nuestras pasadas Fiestas de Agosto en una pose ya clásica en estos eventos junto al "grifo". La foto la utilicé como portada del número 362 del boletín "Río Yeltes"

 

27 de julio de 2012

Charros y charras de Candelario

Ilustraciones publicadas en el semanario Nuevo Mundo en octubre de 1901. Formaban parte de un artículo en el que se trataba un espinoso y controvertido asunto entre la ciudad de Béjar y el pueblo de Candelario a costa del agua, y que contaremos otro día. En los pies de fotos se nos indicaba que eran los trajes típicos de Candelario.

 

 

29 de junio de 2012

Charras de Candelario


Fotografía de Kurt Hielscher publicada en su libro "Picturesque Spain" en la que podemos observar a dos mujeres vistiendo loss trajes de charras típicos de la localidad serrana de Candelario (Salamanca).

19 de mayo de 2012

La rispia en la montanera

Traemos hoy a estas páginas una poesía de don Saturnino Galache titulada "La rispia en la montanera" (Rispiar = hurtar, robar, apropiarse de algo,...)

LA RISPIA EN LA MONTANERA
¿Dónde irá aquella muchacha
que atraviesa a luz de luna
la torrentera montuna?
Lleva el chal a media cacha,
viejo zoco y sayas rotas;
pero conoce al dedillo
los árboles del Sotillo
que dan dulces las bellotas.
Por quebrados andurriales,
salvando riscos y bardas,
sin que la guipen los guardias,
se mete en los encinales
la Bárbara del tío Sindo.
Se espernacata la indina
por las ramas de la encina,
y llena el saco a lo lindo.

Saturnino Galache
Charras, 1915
 

17 de febrero de 2012

Charros en Madrid

Una de las cosas típicas de los carnavales de antaño, de hace cien años por ejemplo, era un desfile de máscaras y trajes por la llamada Pradera del Corregidor de la capital de España. En 1912 tres salmantinos (dos charras y un charro) exhibieron sus bonitos trajes por Madrid y llamaron tanto la atención que fueron fotografiados y publicada su imagen en una de las grandes y modernas revistas de entonces, "Mundo Gráfico". Aquí tienen la foto.


Gracias a una entrevista que publicó con posterioridad "El Adelanto" podemos saber sus nombres. Se trata de Manuela Pérez y Olalla Pérez (sobrina de la anterior) y naturales de Ledesma. La primera era la esposa de Joaquín del Estal, administrador de la fina de Casasola de la Encomienda. El charro se llamaba Marcelino Ballesteros y era rentero en dicha finca. El ir a Madrid para "presentar" los trajes fue una idea de la propietaria de la dehesa, doña Pilar Morales. Durante los días que exhibieron los trajes por Madrid alcanzaron un expectación fuera de lo común. Se cuenta, por ejemplo, que una noche al entrar en el Teatro Cómico, todos los espectadores se pusieron en pie y aplaudieron a más no poder al trio charro...


19 de diciembre de 2011

Charras en Candelario

Fotografías publicadas también en una de las guías tituladas "Caminos de España" editadas por la Compañía Española de Penicilina. Se refieren al pueblo de Candelario.



17 de diciembre de 2011

Charros de la Alberca

A finales de la década de los cincuenta y comienzo de los sesenta, la Compañía Española de Penicilina, editó una serie de pequeñas guías turísticas bajo el título genérico de "Caminos de España" que ofrecía como obsequio a los médicos y farmacéuticos de toda España. Para la provincia de Salamanca dedicó dos de estos libritos. Las fotografías que colocamos hoy formaban parte de los contenidos dedicados a "La Alberca".



1 de diciembre de 2011

La mujer charra

Ya en otra ocasión reprodujimos una poesía publicada por el bisemanario "El Charro" (1914) dedicada a la mujer charra. Aquí tenemos otra y además de fecha cercana a la anterior:

Flor de los campos de la tierra mía,
dechado del honor y la hermosura;
del hogar salmantino la ventura,
del alma del juglar la poesía;
viviente tradición de la hidalguía
de una raza inmortal por su bravura,
que eclipsara del sol la lumbre pura
al brillo de su historia y valentía...
la mujer de cariños acendrados,
de viriles alientos y fervores,
de sentires honestos y callados,
que brindan del vivir santos amores,
hechicera y gentil, noble y bizarra...
el ángel del hogar: ¡Esa es mi charra!

Salamanca Febrero 1914

27 de noviembre de 2011

Charra

En la fotografía, conservada en el Museo Cerralbo, podemos ver a doña Inocencia Serrano y Cerver, esposa de don Enrique Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, que aparte de la relación existente entre el marquesado de Cerralbo y la provincia de Salamanca, fue diputado por esta circunscripción en 1872.

13 de noviembre de 2011

La mantilla de rocador


Fotografía de José Ortiz Echagüe expuesta en el Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico del Museo del Traje, en la que podemos ver a una Charra de Aldeadávila de la Ribera ataviada con mantilla de rocador y en actitud orante (posiblemente en alguna de las celebraciones religiosas de la Semana Santa).  A este respecto, complementamos esta entrada con un pequeño texto del escritor salmantino Ventura Ruiz Aguilera:

La gente del pueblo, ataviada con sus mejores trajes, acudía también a los templos, viéndose pintorescamente confundidos con las cruces verdes y rojas de los caballeros de Calatrava, de Alcántara y de Santiago, el morrión del artillero, el tricornio del alumno de Minerva, la capucha del franciscano, el dengue de la charra, la anguarina del campesino de la provincia, y la elegante mantilla de rocador, que las artesanas usan de muchos años atrás; mantilla casi toda de terciopelo, que, ahuecándose, descansa muellemente sobre los hombros. La artesana salmantina, con su mantilla de rocador, que tan bien sienta a su cutis, por lo regular blanco y rosa; su gran pañuelo de crespón ó de percal, graciosamente atado a la cintura, con las puntas formando caídas; su vestido, con frecuencia del mismo corte y tela que los de las señoras, y guante ajustado, tiene un aire distinguido, que a veces sería difícil encontrar aún en clases más altas de otras provincias...

Ventura Ruiz Aguilera
A MORO MUERTO, GRAN LANZADA.
PROVERBIOS EJEMPLARES,

15 de octubre de 2011

La charra

Hoy traemos a este blog unos versos del poeta Gregorio Hernández Matías, aparecidos en el bisemanario ilustrado "El Charro" que se publicaron en Salamanca el 12 de febrero de 1914. Llevaban por título "La charra". ¡Que sirvan de homenaje a todas las mujeres salmantinas! ¡Las de antes y las de ahora!

La charra

Humildad, belleza y calma,
arte, sentimiento y ciencia,
caridad, amor, clemencia;
todo virtud en su alma,
todo paz en su conciencia.

La del dengue rameado,
la del zapato escotado,
la de la media calada,
la del crucero bordado
y chaquetilla ajustada.

La robusta, la sincera,
la del típico manteo
de vuelta y con faltriquera,
y mandil de floreteo
y trenzada cabellera.

La flor del campo escondida
que siempre se satisfizo
a Naturaleza unida,
sin soñar con falso hechizo
de la cortesana vida.

La santa mujer que pasa
la vida entre llano v loma
del ruido mundano escasa,
sin dejar su blanca casa
como tímida paloma.

La cristiana y la sencilla,
la trigueña y la discreta;
ni pálida, ni coqueta,
ni endeble, se maravilla
en los bailes de etiqueta.

La del vivir sosegado
por su sabor envidiado
de reyes, duques, marqueses;
la que aspira aliento honrado
de las enceradas mieses.

La que en los sueños de santa
escucha tiernos rumores
de brisas y ruiseñores
y al labriego que la canta
sencillas coplas de amores.

La que Dios mismo embelesa
en los amplios horizontes
del río que al prado besa,
y en las cimas de los montes
que circundan a la dehesa.

La que en los campos labora,
plancha y cose, guisa y ora;
la que amasa con orgullo
pan del pobre cuando el suyo.
¡La criada y la señora!

Gregorio H. Matías

3 de agosto de 2011

Visita de Comisión de Médicos

En la siguiente fotografía, publicada en "Mundo Gráfico" el 9 de Octubre de 1929 vemos a un grupo de charras. En el pie de foto se nos dice que tamaron parte en los actos de agasajo a una "comisión de médicos extranjeros de la Liga de Naciones" que visitaba nuestra provincia. Lamentablemente en dicho pie de foto figura incompleto el nombre de la localidad donde se realizó esta fotografía. Termina en "eja", pero podemos afirmar sin temor a equivocarnos que fue en Villavieja. Es más, en este mismo blog, tenemos una entrada que se refiere precisamente a esta visita:





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13 de julio de 2011

Invitación

Traemos hoy a nuestras páginas un bello y largo poema de don Saturnino Galache Alonso que se publicó en su libro "Charras" (Ciudad Rodrigo, 1915) y que está dedicado a su villa natal, a nuestra querida Villavieja.


INVITACIÓN

Camaradas de vida metódica
que vivís requemando el cerebro
con arduos problemas
de sabios maestros,
los que vais a las aulas docentes
con rostros enfermos,
enjambres humanos
que respiran el vaho epidémico,
que exhalan las urbes
de sus recovecos;
ciudadanos de vida cansina
que tenéis el espíritu enteco
encerrado en un cuerpo canijo
gastado y anémico;

¡Amigos del alma!
Venid a mi pueblo.
Villa charra que llámanla Vieja
con ser el más nuevo
de los cortos y humildes lugares
que figuran en el abadengo.

Veniros conmigo,
salid del estrecho
recinto murado,
donde reinan los mil embelecos
que el mundo establece
para dar disfrazado el veneno.

Volvereis con la cara morena,
que el sol lugareño
no perdona sus toques de lumbre
cuando topa a cualquier forastero,
venid acá todos:
A beber en las alas del viento
los efluvios que bajan del monte,
los aromas que suben del huerto.
A empapar en visión luminosa
la mirada en el disco de fuego
que madruga a templar con su lumbre
de la tierra los rústicos senos
a saltar en el césped tupido
de los prados tendidos y frescos,
donde crece la hierba de a vara
entre acelgas, marujas y trébo.
Gozareis el oxígeno puro
del vivir salutífero; luego
cantando tonadas
al compás de sonoros cencerros,
a buscar por las quiebras del monte,
cuando empieza a segarse el centeno,
los hilos de plata de barcéa
en penachos espléndidos
que se rizan, cuando el sol los besa,
formando sus flecos
caprichosos anillos, que vuelven
por la noche a esponjarse de nuevo.
Esta plata, que riza en las cumbres
el Sol veraniego,
es más llevadera,
y es hermosa y no cuesta dinero,
por los campos de mieses maduras,
cambroneras, matojos y brezos,
gateando entre espesos zarzales.
A buscar el vival del conejo,
y la tímida liebre en la mata,
Y la esquiva perdiz en el teso,
a caballo en potrancos cerriles
haremos encierros
de las reses que comen de gorra
en las dehesas de mis lugareños,
corriendo las vacas,
lidiando becerros,
que pagan el pato
babeando el corral de concejo.

En las casas de los montaraces,
del monte en el centro.
haremos un alto, ,
celebrando el bravo paseo
los lances extraños,
los fallos y aciertos,
trasegando con calma sabrosa
en pulida liara de cuerno,
rameada a punta de navaja
con la pájara pinta en el medio,
rica leche recien ordeñada
que tempera el cansancio del cuerpo.


Y vosotros también, españoles,
que volasteis del nido paterno
que escuchó las primeras sonrisas
cuando erais pequeños.
El rincón amado
que sabe el misterio
del intenso sufrir y las lágrimas
que corrieron por él en silencio;
que fuisteis a América,
al Brasil, a la Plata y al Méjico,
buscando fortuna,
riqueza y dinero.
Por huir el trajín de una vida
llena de lacéridos:
dejad esas tierras,
venid a mi pueblo,
que en esos emporios
del mundo moderno,
no se va en los domingos a misa
no se reza el rosario en el templo,
solo quieren gozar de la vida
sin traba, ni freno,
aunque luego al morir, los arrojen
a un barranco lo mismo que a un perro.

¡Maldita avaricia!
Malditos anhelos
de bienes caducos!
¡Malaya el dinero
que envenena la savia del alma
que consume los jugos del cuerpo!

¡Jesús de mi alma!
¡Pobritos bohemios!
Como vuelven de aquellos lugares
del negocio venal con el vértigo
aullando blasfemias
con lenguas de infierno,
de la madre patria,
del nido paterno
que le dio la vida
porque es pobre, y es chico y es viejo!

Le da pesadumbre,
le ataca los nervios
la solemne y misérrima calma
de la patria sumida en silencio!...
para así renegar de una madre,
del amado rincón solariego
vomitando baldones e injurias
y cubrir sus blasones de cieno.
Yo no quiero tener mucha plata,
yo no quiero salir de mi pueblo,
de mi pueblo, solar de Castilla
tranquilo y sereno,
manantial de ideales de gloria.
poemas de ensueño,
que se filtran con honda raigambre
en lo mas escondido del pecho,
al sentir en la frente morena
el purísimo olímpico beso.
que caldea el alma
con febril llamarada de incendio.

¡Bendito mil veces
el humilde rincón europeo!
Festivales de ramos y danzas
que dirigen los tamborileros,
Romerías de Pascua, San Marcos,
Jueves Merenderos,
Cordones y Ofrendas
antiguallas de nuestros abuelos! ,
mogigangas de la vaca prima,
novilladas del típico encierro,
que semeja el asalto de un fuerte
que se toma con bárbaro estruendo;
ruidosas y alegres
corridas del pueblo,
donde tiende Genaro la manta
en la cara del toro cuatreño
con la misma guapeza y estilo
que los mas afamados toreros.
Yo no quiero empañar la pureza
de nuestro recuerdo.
Yo no cambio la plata argentina
que embolsa el logrero,
ni el oro a millones
que ofrece el comercio,
ni coronas de joyas artísticas,
ni ricos trofeos,
homenajes, jardines, estatuas,
ni el confort de palacios espléndidos
que pisan los ricos
por la Ermita del Humilladero,
sombreada de verdes parrales,
rodeada de prados y huertos,
arrullada por la algarabía
de finos gorgeos
con que ensalzan y aclaman por Reina
a la Virgen de Caballeros
los pardales grises
y los tordos negros.
La Ermita aldeana
que culmina en la altura del cerro,
donde rezo una salve a la Virgen
que me llena de paz, de consuelo,
y al posar en la imagen bendita
la mirada, responde aquí dentro
una voz poderosa, que dulce,
sin palabras me dice, que tengo
mi destino fugaz en la tierra,
mi morada eternal en el cielo.

Caminante de eriales
que subes la cuesta brava
con sarpullos y negrales,
porque la vida te clava
los pinchos de sus zarzales
deja los picos serranos,
donde la lucha se agita.
Vente a vivir a los llanos
gozarás la paz bendita
de mis lares castellanos.

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5 de julio de 2011

Charra con cántaro al cuadril


Grabado existente en el Museo de Bellas Artes de Córdoba que nos muestra a una mujer con un cántaro al cuadril y ataviada con el típico traje charro. Su autor es Manuel Alcázar Ruiz (Albacete, 1858 - Madrid, 1914)