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4 de marzo de 2013

Chanchullos electorales

¿Se imaginan ustedes que un expediente de unas elecciones locales celebradas en la actualidad se traspapelasen y se "perdiesen" durante dos años? Pues cosas así ocurrían a finales del siglo XIX en nuestra comarca. Por ejemplo en Barruecopardo. Lo publicaba una revista en Salamanca denominada "La Legalidad"


El famoso expediente de elecciones municipales de Barruecopardo que no parecía en las oficinas de la Diputación desde hace dos años y medio y a que se refiere un artículo y comunicado que publicábamos el 20 Enero último, se ha encontrado, gracias al empeño que en ello tuvo el actual Vicepresidente de la Comisión provincial Sr. Martín Valle, celoso del prestigio de la misma. El recurso de alzada entablado y que consta en el registro haberse recibido en el año de 1887 dentro del plazo legal, SIGUE EXTRAVIADO, pero la comisión acordó considerarlo como presentado, pidiendo a los interesados que reproduzcan el escrito inmediatamente para su tramitación.
No podía hacer otra cosa esa Corporación al estado que llegó el asunto; ¿pero quién resarce los perjuicios que se causan a los apelantes?
¿Por qué no se exige la responsabilidad a la persona o personas que han retenido tal expediente y el recurso de alzada?
¡Y aún habrá diputados que se ponen furiosos contra LA LEGALIDAD porque lucha contra los escándalos y chanchullos del caciquismo asolador de esta desgraciada provincia!
La Legalidad. 10 febrero 1890 Año III Número 46

Por cierto, el título de la revista era kilométrico: La Legalidad : revista de asuntos administrativos e intereses materiales, defensa de contribuyentes agraviados, clamor continuo contra inmoralidades, injusticias e infracción de leyes, guerra al caciquismo, respeto a las autoridades, aun criticando sus actos ilegales

5 de mayo de 2012

Desde Barruecopardo

Crónica del corresponsal de El Adelanto publicada el día 8 de Abril de 1912. Se nos habla en ella de la reconstrucción del puente Resbala, destruido por la famosa riada de Diciembre de 1909. También de la emigración, tan en auge precisamente hace ahora cien años.



Desde Barruecopardo.

Como si la caída del puente de Resbala hubiese levantado del lecho del río Huebra una oleada de tristeza y amargura que, desparramándose por esta comarca, formara su natural ambiente, así se observa por todos los pueblos, que constituyen esta ribera del Duero, una languidez, una indiferencia y una hostilidad á cuanto no suponga la inmediata reconstrucción del malhadado puente, que ni la evidencia de cuanto se ha hecho en su pro les mueve á pensar en que, si bien á paso de carreta, la obra marcha á impulsos de nuestros dignísimosrepresentantes, muy bien secundados por otros valiosísimos elementos, como los señores Oliva y García Alonso, y varios más que no cito para no hacer pesada su relación, y por temor á incurrir en lamentables omisiones. Para dar gracias á todos y comunicar el estado actual del expediente, como para entonar el sursum corda, es para lo que me permito molestar á los lectores de EL ADELANTO, que igualmente merece bien de esta región por sus provechosas campañas. Después de idas y venidas del proyecto, se resolvió al fin que se estudiara un puente de un solo ojo y la oficina de Obras públicas de Salamanca, con admirable actividad, estudió uno magnífico, que, según el señor ministro de Fomento, ha pasado ya á la Presidencia, irá en breve al Consejo de ministros, trámite preciso por pasar el coste de cien mil pesetas, y después de aprobado, con gusto verá (sigue hablando el señor ministro), si puede acto seguido proceder á la subasta. Temíamos que la caída del señor Gasset, al que, salvando distancias y guardando respetos, llamamos nuestro amigo, entorpecería la ya pesada marcha del expediente, pero una carta del señor Villanueva al señor marqués de Puerto Seguro, al que las dilaciones traen desasosegado, nos revela sus favorables disposiciones. Es de esperar, pues, que en el próximo Otoño den comienzo las obras y salgamos presto del completo aislamiento en que vivimos, robusteciendo nuestra fe las cariñosas ofertas que de labios del propio presidente del Consejo de ministros oyeron los comisionados ribereños, que dicho sea de paso, vinieron satisfechísimos, trocándose en gratitud y confianza sus ingénitos recelos.

Las noticias que pudiera comunicarle, señor director, son desconsoladoras, pues el estado de las cosechas es lamentable y la emigración aumenta de tal modo, que ha bastado la venida de un vecino, que pinta con bellos colores la situación del Brasil, para que una partida de cincuenta individuos se disponga á dejar su pobre Patria. La única noticia buena es la adjudicación de 300 pesetas de las 10.000 que el señor Maldonado consiguió para los obreros de la provincia, verdad es que si en este país se viviera del ideal, lo sería y bello el tener por representante á tan cariñoso senador.

El corresponsal.

9 de octubre de 2011

El doctor Calvo y Román

Iglesia de Bogajo
Publicamos a continuación un pequeño artículo aparecido en el periódico provincial "El Adelanto" hace ahora unos cien años, concretamente el 12 de Octubre de 1911. En él se nos expone una sucinta biografía de un ilustre sacerdote, natural de la vecina localidad de Bogajo y que ejerció su ministerio sacerdotal durante treinta y tres años en Barruecopardo.

El doctor Calvo y Román

Si hubiésemos tenido el honor de ser visitados por la eminencia cardenalicia que cita en su Centenario de Aldeamojada el ilustre don Luis Maldonado, al ser objeto de su habitual pregunta sobre lo más notable de esta villa, sin dilación y sin titubeos hubiésemos contestado al unísono: lo más notable de Barruecopardo es su venerable párroco, el sabio y virtuoso sacerdote doctor don Juan José Calvo y Román.

No es extraño, pues, que Barrueco llore su muerte, acaecida en estos días, ya que al perderle, ha desaparecido lo más notable del pueblo, sumergiéndole en una especie de orfandad moral, pues con él llenábamos muy cumplidamente nuestro natural deseo de que el forastero intelectual encontrara en éste apartado rincón, algo que no fuera la incultura natural de la aldea, algo que saliera del ordinario marco rural y, remontándose sobre el pardo barbecho y empinadas crestas de nuestros campos, se internase en disquisiciones históricas y filosóficas con la firmeza del cirujano que, conociendo a perfección el humano organismo, hunde en él su habilísimo escalpelo.

No es posible en una crónica periodística, ni de ello sería yo capaz, dar completa idea de la laboriosa vida de este esclarecido varón, consagrado a un estudio incesante, no interrumpido jamás por otros terrenales menesteres: trazaremos rápido bosquejo de su historia.

Nació el doctor don Juan José Calvo y Román de humildísimos padres en Bogajo, allá por el año 1836, y su precoz inteligencia y desusada aplicación le llevaron al seminario de Ciudad Rodrigo, donde sirviendo de fámulo, cursó sus estudios con grandísimo aprovechamiento. Bien pronto destacose con marcado relieve sobre los demás, ganando en buena lid el calificado de pozo sin hondón con que se le designaba.

Aprobó, con notas superiores, siete años de Latín, Humanidades y Filosofía, y siete de Sagrada Teología, recibiendo por gracia en el mismo Seminario el grado de Bachiller en Teología, por unanimidad de votos. En el Seminario de Salamanca obtuvo los grados de licenciado y doctor en la citada Facultad de Teología némine discrepante; y en su Universidad literaria el grado y título de profesor de Latinidad y Humanidades. Fué en el Seminario de Ciudad Rodrigo mayordomo interior, secretario de estudios y catedrático, explicando sucesivamente hebreo, francés, latín, historia profana y sagrada, geografía, literatura, perfección de latín y oratoria sagrada.

Representó a la diócesis como teólogo consultor en un concilio celebrado en Valladolid. Hizo varias oposiciones a dignidades eclesiásticas, distinguiéndose en todas y dejando honda huella en el ánimo de los tribunales que le juzgaron, no obteniendo resultado práctico en parte por sus maneras un tanto ordinarias y acaso por fiar demasiado en sus conocimientos, olvidando que para los tentáculos de la influencia son ligera malla hasta los gruesos muros de los templos. De haber seguido indicaciones del malogrado obispo, señor Izquierdo, seguramente hubieran variado las cosas, pero, ya escéptico, las desoyó y vino a este arciprestazgo, donde llevaba al morir treinta y tres años.

Ha hecho distintas traducciones, algunas de gran mérito, como la del San Pío V, y ha puesto comentarios a cuantas obras han llegado a su alcance. Ha publicado varios folletos sobre distintos temas y asuntos, alguno sobre la legitimidad de los reyes, é inéditas ha de conservar cosas interesantísimas. Sus oraciones, repletas de doctrina y salpicadas de luminosas citas, no eran debidamente apreciadas por su excesiva llaneza, pero en cambio era su conversación amenísima y abundosa.

Era una autoridad dentro y fuera de la diócesis, y hay mil rasgos de su talento y de su aplicación, pero haciéndose esto largo, termino diciendo que la muerte de este preclaro sacerdote se ha de sentir en esta comarca, al igual que se siente la desaparición de una biblioteca; pues tal era para todos, y ello ha de mover seguramente al ilustradísimo prelado de Ciudad Rodrigo, a meditar sobre su sucesión, ya que un descenso brusco sería penoso y expuesto, sí bien hay virtudes que en gran parte compensan el desnivel científico.
Descanse en paz el venerable sacerdote y, conociendo el general sentimiento de esta villa, me complazco en transmitirlo a sus hermanos y sobrinos, que ven con razón en su muerte el moral derrumbamiento del solar de sus mayores.

FÉLIX GONZÁLEZ.
Barruecopardo, Octubre de 1911.

15 de septiembre de 2011

Desde Barruecopardo

Varias cosillas de Barruecopardo de 1908. Alguna agradable y alguna triste. Sobre todo la que nos indica como estaba en auge en aquellos días la emigración a América de gran parte de la población de esta comarca del Noroeste salmantino. Como se ve, la tremenda despoblación que sufrimos no es flor de un día, hace cien años ya emigraban a espuertas.... y así hemos continuado sin que nadie ni nada le ponga coto y remedio a esta sangría.

El día 5 tuvo lugar en Aldeadávila de la Ribera, la boda de su ilustrado médico, don Daniel Martín, con la bella señorita Manuela Vicente, sobrina del cardenal Herrera, siendo apadrinados por los hermanos del novio, Urbano y su discreta esposa. La asistencia, tan selecta como numerosa, fué proporcionada á la calidad de los contrayentes y á las muchas simpatías con que cuentan en la comarca. Como nota saliente y típica, cito el baile de la rosca, admirablemente bailado por la simpática hija del difunto señor Barrera, y el célebre Rondiche, el mejor bailador de la ribera del Duero. Eterna luna de miel deseamos á la joven y enamorada pareja.

Designado para esta Notaría, ha tomado posesión de la misma, el distinguido notario don Tiburcio Ávila González, cuya sencillez y discreción han producido el mejor efecto. Sea bien venido.

La emigración continúa in crescendo, saliendo a diario grupos de 30 y 40 personas, ante la terrible perspectiva del próximo invieruo, que será de hambre, si no empiezan pronto las distintas obras proyectadas. El labrador, hecha su sementera, si encuentra semilla para efectuarla, vivirá con la esperanza de la próxima cosecha; al obrero no le queda ni aun eso, y por lo mismo emigra.

Se nota gran movimiento en este pueblo con motivo de las próximas fiestas, esperándose un buen contingente de forasteros a presenciar la corrida del día 13, en la que será muerto a estoque un hermoso toro de la conocida ganadería de los Mellizos, de Villavieja.

El Adelanto, 12 de Septiembre de 1908

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15 de noviembre de 2010

El Cristo de Barrueco

Transcribimos a continuación una parte de la crónica enviada a  "El Salmantino : periódico semanal" por su corresponsal en Villavieja de Yeltes, que fue publicada el 23 de Septiembre de 1913. Tras tratar algún asunto de Villavieja, escribe que "...como aquí no ocurre nada más de particular, daremos noticias de la fiesta religiosa de Barruecopardo, pueblo con el que éste mantiene estrechas relaciones de amistad". A continuación tenemos dicho relato:



Sabido es que para el día 14, y con motivo de la fiesta del Cristo de las Mercedes, la principal del pueblo, se habla convenido en reunir allí a todos los pueblos del arciprestazgo o sean los de la antigua vicaría para celebrar dignamente y de un modo que dejara perdurable recuerdo la Exaltación de la Santa Cruz.

El tiempo estuvo lluvioso y frío, como en el rigor del invierno, y por eso desde el 12 se auguraba un fracaso. Pero no fué asi, porque a las gentes aquellas no las asustan aguaceros ni chubascos, máxime tratándose de honrar a la imagen del Cristo de su predilección, y no sólo acudieron los pueblos llamados con sus autoridades y estandartes y pendones chorreando agua, sino que también inmensa multitud de devotos de varios otros pueblos, hasta de cinco y seis leguas de distancia.

Y es verdad que la fiesta se deslució y que no pudo celebrarse la procesión y misa de campaña proyectada. Pero se llenó hasta rebasarlo el amplio templo parroquial, comulgaron aquella mañana cientos y cientos de devotos, se oyeron los sermones con recogimiento, y fué espectáculo hermoso el que presantaba aquella abigarrada multitud al clarear un tanto y escuchar en medio de la plaza el pronunciado desde el balcón de la Casa Ayuntamiento, y mucho más el de la bendición de la hermosa cruz de piedra que el pueblo erigió en la cima de la grande eminencia rocosa a que llaman Castillo, cuyas faldas y alturas, con vistas y dominando no sólo a Barrueco, tendido a sus pies, sino a los pueblos todos de la Ribera y algunos de Portugal y de la Ramajería y el Abadengo, se hallaban a las tres de la tarde materialmente atestadas de gentes, ávidas de oír la voz autorizada del Prelado, que no vaciló en arrostrar las molestias de un largo viaje, realizado a pie en cierto trecho y ea medio de aquellas inclemencias atmosfericas por ir a alentar en la fe a aquellos sus queridos diocesanos de la comarca.

Ésta no  olvidará seguramente dia tan memorable; y al darla la enhorabuena, habremos de dársela también a las autoridades de Barrueco, de quienes partió la iniciativa, a la sociedad "La Trinidad", por el desprendimiento y buen gusto con que iluminó la Cruz del Castillo,   y   al vecindario todo, que no sólo se esforzó  en agasajar y cumplir con tanto forastero, sino que dio las medidas de su entusiasmo levantando arcos de follaje, colocando banderas por doquier, colgando ventanas y   balcones,   pintando o esculpiendo cruces en las fachadas, e iluminando eléctricamente y hasta con profusión, las calles y casas, aunque fuesen pobres, ¡como que hubo bombilla pagada entre cuatro vecinos a prorrateo! Y  no hubo toro ni vacas este año. Fué sola la fiesta del Cristo. ¡Bien por Barrueco!
D.
22-IX-1913

Barruecopardo



  • Distancia a la Capital: 94 Km.
  • Altitud: 730 m.
  • Superficie: 37,85 km2
  • Cod. Postal: 37255
  • Fiestas Locales: 13 y 14 de Septiembre
  • Partido Judicial: Vitigudino
  • Junta Electoral: Vitigudino
  • Mancomunidad: CENTRO DUERO
  • C.E.A.S: Lumbrales
  • Población: 501
  • Varones: 258
  • Mujeres: 243

27 de octubre de 2009

Barruecopardo según Miñano

Según el DICCIONARIO GEOGRÁFICO ESTADÍSTICO DE ESPAÑA Y PORTUGAL dedicado al Rey Nuestro Señor por el doctor Don Sebastián de Miñano, Individuo de la Real Academia de la Historia, y de la Sociedad de Geografía de París, Tomo II, publicado en el año 1826:

BARRUECO PARDO, Villa Ordinaria de España, provincia de Salamanca, priorato de San Marcos de León, partido y obispado de Ciudad Rodrigo. Alcalde Ordinario. 160 vecinos, 65o habitantes, 1 parroquia, 1 ermita, 1 pósito. Pertenece al condado de Ledesma (Véase). Está en terreno montuoso confinante con los pueblos del Milano, Villasbuenas, Saldeana y Saucelle. En esta villa reside el vicario de la Orden de San Juan, á cuya jurisdicción espiritual están sujetos algunos curas de varios pueblos. Dista 9 leguas de la capital, 32 de Valladolid y 50 de Madrid. Contribución: 8.872 rs (reales) 22 mrs (maravedíes).