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9 de julio de 2012

Segadores portugueses

En 1910 se produjo la abolición de la monarquía portuguesa, instaurándose la república. La situación política y económica que había propiciado ese cambio no mejoró las cosas. Siguieron varios años de gran inestabilidad con luchas de trabajadores, tumultos, levantamientos, homicidios políticos y crisis financieras, que terminarían en 1926 con la dictadura de Antonio Oliveira de Salazar. En 1912 las relaciones hispanolusas eran bastante tirantes. Desde la frontera española, donde se habían refugiado los monárquicos portugueses, se amagaba una invasión del territorio del país vecino que contaba, más o menos, con la anuencia tácita de varios gobiernos europeos, entre ellos España. En el otro lado de la frontera tampoco estaban de brazos caídos..., así que la situación era bastante tensa. De hecho, pequeños destacamentos de la guarnición militar de Ciudad Rodrigo se habían desplazado hasta Fuentes de Oñoro y Lumbrales. A pesar de este embrollo político, las relaciones entre las poblaciones a ambos lados de la "raya" seguían su curso normal. Era muy frecuente que en la época de la siega, grandes cuadrillas de portugueses se trasladasen a territorio español para realizar esta faena. Bastantes de ellos llegaban a Villavieja. En ese contexto, se produjo un conato de "huelga" en plena campaña. El corresponsal de El Adelanto lo achaca a la infiltración de elementos socialistas entre los trabajadores portugueses. Se nos dice que intervinieron las autoridades -lean ustedes la Guardia Civil- con lo que los cabecillas de la rebelión salarial tuvieron que salir pitando. No sabemos a ciencia cierta las causas de esa "media huelga" pero mucho nos tememos que desde el lado español, y ante las desesperadas condiciones económicas imperantes en Portugal, se habían llevado los jornales a la baja. Sea como fuere, aquí os dejo el relato de la huelga que hacía El Adelanto en su edición del 22 de Julio de 1912, precisamente el día del centenario de la batalla de Arapiles.

Con motivo de la siega de cereales que va ya casi tocando á su término, han sido muchos los obreros de campo que han venido á ocuparse en esa faena, y sobre todo portugueses. Y por cierto que serviles y humildes, como son por lo general los que solemos ver aquí, han venido este año un poco levantiscos y con ganas de armar camorra, como si los aires de insubordinación que corren por su nación, se les hubiesen infiltrado en el alma. No todos, claro es, ni tampoco la mayoría; pero han debido de venir entre ellos algunos socialistas ó afines en ideas que quisieron imponer se á todos, y recorriendo cuadrilla por cuadrilla en el campo, atravesando los sembrados sin reparo, burlándose de los dueños, amenazan do á alguno de éstos y contestando á sus insinuaciones con vivas á la República, pretendieron hacer que se elevasen los precios dé los jornales y que no se respetasen los pactos y contratos que varios habían hecho antes de su venida. Fue preciso que interviniese la autoridad y todo terminó con la marcha precipitada dé los promotores, que eran por lo visto pocos, y con la vuelta al trabajo de los demás después de haber perdido medio día. Estos ahora continúan tranquilos segando y sin preocuparse gran cosa de los sucesos que ocurren en su tierra. Preguntan, sí, á quien lee periódicos, cómo van las cosas; pero dicen que es sólo por saber y que lo mismo se les da que triunfe la Monarquía que la República. Ni la una ni la otra, dicen, nos relevan de la necesidad de "trabalhar".

El Adelanto, 22 de julio de 1912.

Completamos la entrada anterior con un pequeño texto publicado en "La Esfera" el 30 de enero de 1915. La foto que acompaña a este "post" formaba tambié parte de dicha publicación.

Muchas tardes, desde la ventanilla del vagón, atravesando la reseca llanura castellana,los vimos encorvados bajo su sombrerón de palma, en mangas de camisa, derribando conla hoz, á golpes rítmicos, la gracia—oro y susurro- de la mies.Ardía la tierra; abrasaba el aire; enervante y tenaz sonaba el estridor de las cigarras. El campo, ondulando suavemente, dilatábase inmenso, sin un árbol, sin un arroyuelo, sin una clemencia.Algún pajarillo borracho de luz, deslumbrado por el resistero, volaba con torpeza de murciélago. De entre las péndulas espigas brotaba una canturía monótona, bronca y sin jugo; y el cielo, blancor de ascua tenía, y la tierra, amarillenta, agrietada y dura, hálito de horno exhalaba.Aquello, que en el sembrado era tortura, desde el tren no pasaba de colorido espectáculo. La cuadrilla de segadores, anegada en Ia áurea opulencia del trigal, retuvo durante varios minutos la atención del viajero.

Y el orondo señor que se dirigía a una playa cualquiera, encendió el cigarro, esparció perezoso la mirada, y dilatando el abdomen se digno emitir cierto comentario sentimental:

—¡Pobres'. ¡Con el calor que hace!

Sin perjuicio de que, á continuación, el descontento que sistemáticamente corroe á todoslos nacidos le arrancase otra reflexión harto discreta:

—Y, no obstante, ahí los tiene usted. Con un cacho de pan y un trago de vino, son felices.Viven como bestias, pero son felices. Ni conocen el dolor de discurrir ni les envenena la rabia de «llegar»...

 

3 de julio de 2012

La trilla

Vamos hoy con unos versos aparecidos en el semanario Tierra Charra y publicados el 14 de julio de 1929. Trata precisamente de las faenas agrícolas que se desarrollaban a lo largo del verano, en particular, la trilla. Ese es, precisamente, el título de la composición.

La trilla


El sol, colgado del cénit, señala
la Hora de la siesta
de uno de Julio bochornoso día,
que lentamente rueda
sobre la calva superficie ardiente
de la extendida castellana estepa,
ayer verdes trigales aromosos,
hoy áridos rastrojos que blanquean...
La hoz del segador por ellos,
la mies madura abarrotó las eras
en gigantes montones hacinada,
que, Dios bendito, la cosecha es buena.
Mas, ¡cuan duro y penoso es el trabajo,
qué rudas las faenas,
y cuántos los sudores que se vierten
en las candentes eras!
Con ellos comparada, siempre es chica,
por muy grande que sea, la cosecha.
En amplio redondel está la parva
tendida por la era.
El sol no es luz, es fuego derretido
que deslumbrando quema
al caer aplastante sobre el ruedo
de la parva reseca.
La luz ciega los ojos,
el calor amodorra las cabezas,
crepitan las espigas,
se duermen las parejas
arrastrando los trillos perezosas,
los ojos rojos y la lengua fuera.
El viento se ha dormido
al frescor de la próxima alameda:
no se mueve una hoja de la encina
del medio de la era,
en cuyas ramas la chicharra entona
su canción soñolienta;
zumba el tábano hambriento
en torno a las parejas;
las moscas importunas
ante los ojos sin cesar revuelan.
Les trilliques, de pie sobre los trillos,
canturreando, la modorra ahuyentan;
el viejo aperador, que se ha sentado,
rendido por el sueño, cabecea.
Empuñan los gañanes
las horcas de madera
para tornar la parva, levantando
nubes de tamo que los ojos ciega,
reseca las gargantas,
y al cuerpo río de sudor se pega...
¡Cómo pesan las horas,
qué largas y qué lentas
para los pobres que al trabajo rudo
unció la vida con coyunda negra!
El sol, al resurgir cada mañana,
los halla en el trabajo, y cuando llega
la hora del ocaso
aún dura la faena.
De sus manos callosas, fuente viva,
fluye el grano de oro que no deja
otra cosa en sus manos que los callos...
Lo mismo que resbala por la piedra
el agua del regato, igual resbala
por sus manos el río de riqueza
que ellos crearon, y que va a perderse
en el mar de codicias de la tierra.
¡Pobres esclavos! La Ambición los puso
al nivel de sus yuntas; igual que ellas
viven para el trabajo; y el trabajo
que siempre y para todos ser debiera
fuente de bienestar, es para ellos
tiempo perdido, porque nunca llega
la hora del descanso; para otros
trabajan, cual trabajan las parejas.
Redención y descanso, bien ganados.
llegarán para ellos cuando mueran.
¡Vivir! Y, ¿para qué? Cuanto más vivan
más larga es la faena.
Ha mediado la tarde;
un poco de descanso; la merienda.
Pero el aire gallego
se ha levantado fresco de la siesta
y hay que abreviar y aprovechar el aire...
¡Poco dura la tregua!
que el viento sólo sopla cuando quiere;
si se le deja ir, tal vez no vuelva.
Con el pan en la boca se encaraman
en la parva apañada; la tarea
durará lo que el viento; si es preciso
se limpiará a la luz de las estrellas,
aunque el cuerpo se rinda y de las manos
se caiga el frágil bieldo de madera.
¿Descansar...? Cuando el viento,
si es piadoso con ellos y se acuesta.
Mas también suele despertar temprano,
y si el viento despierta,
el sol los hallará sobre la parva...
¿Cuántas noches como esta,
cortas como un relámpago,
cuántas trillas y limpias y acarreas,
han pasado por ti lentas y largas,
oh, viejo aperador? Tú no las cuentas;
mas tu cuerpo encorvado,
tus huesos retorcidos, la torpeza
de tus miembros cansinos
llevan por ti la cuenta.
Los maltrató el trabajo;
los deformó y entorpeció la brega,
que ya, viejo y caduco, aun te persigue
sin compasión ni tregua...
Ya está fuera de paja
el muelo, que al sol muestra
la gloria de oro del precioso grano.
Dura fue la faena;
pero llegó el almuerzo...
y, ¿quién se acuerda de ella
ante el trago de vino y la tajada
de longaniza añeja?
SANGIRALDO.

 

25 de junio de 2012

Elaiotecnia

Hasta hoy esta palabra era para mi totalmente desconocida. Me la he encontrado leyendo el semanario dominical "El Independiente" del 7 de diciembre de 1902, en una especie de informe o reportaje sobre diversas cuestiones agrícolas. Hablaba en este caso de las indutrias derivadas de la agricultura. Lo hacía en estos términos




INDUSTRIAS AGRICOLAS


Con el fin de dar una idea del estado de desarrollo en que se encuentran en esta provincia las industrias derivadas de la agricultura, vamos á tratar de las dos únicas que merecen especial mención:la fabricación de aceite y la de vinos, omitiendo el ocuparnos de la fabricación de harinas y filaturas, por considerarlas extrañas ó no comprendidas en las industrias agrícolas propiamente tales y omitiendo también la fabricación de quesos, mantecas, vinagres y licores, por la escasez de su importancia.

Elaiotecnia.

Esta industria conocida vulgarmente con el nombre de fabricación de aceite se lleva a cabo bajo procedimientos rudimentarios y en extremo anticuados.

Preocúpanse muy poco los olivicultores de la gran importancia que en el producto final ó aceitetiene el plan cultural que á los olivares se dedique, razón por la que como otra cualquiera planta el olivo se laborea escasamente, con malos aparatos y en pésimas condiciones, nocuidando tampoco del esmero que requiere la limpia, poda, escamonda y recolección de la aceituna. Esta se hace con el brutal sistema de vasco, desterrado ya de todo país medianamente adelantado.

J. Pequeño.

 

23 de junio de 2012

El suelo salmantino en 1902

El 7 de diciembre de 1902, el semanario dominical salmantino "El Independiente" publicaba un estudio acerca del estado de la agricultura en nuestra provincia. Incluía alguna tabla, como las que ponemos a continuación, en las que vemos como se distribuía el suelo de la provincia de Salamanca.

 

 

13 de junio de 2012

Bieldos metálicos

Os confieso que no sabía ni que existiesen, pero, por lo que se ve en este anuncio de la prensa de 1912, haberlos, los había. Los "briendos" - como decimos por aquí- eran de madera y a mi me llamaba muchísimo la atención la superficie tan fina y pulida que tenían sus "dientes". Me supongo que estos de acero serían también muchísimos más caros y, por tanto, ..... Claro, que según el texto del anuncio, servían también para otras faenas agrícolas.

 

9 de junio de 2012

La Liga de Agricultores

A comienzos del siglo XX los agricultores y ganaderos de la provincia parecían despertar de un letargo de siglos y empezaron a formar diferentes Asociaciones y Sindicatos cuyo fin último era la defensa de los intereses de esa gran clase de pequeños y medianos agricultores. Ya hemos visto en una entrada anterior como en la Fiesta de San Isidro del año 1912 hubo charlas y coloquios acerca de este tipo de asociacionismo. Unos meses antes se organizó también un conjunto de conferencias en Villavieja impulsadas por la Liga de Agricultores y ganaderos de la provincia. Así lo recogía el diario provincial El Adelanto en sus páginas del 29 de Febrero de 1912.

La Liga de Agricultores y ganaderos de la provincia.

Conferencias en Villavieja y Fuenteliante.

Es verdaderamente digna de todo elogio la labor que vienen realizando, desde que se constituyó esta asociación, las personas que forman el consejo de administración de la Liga y sería muy lamentable que dejasen de secundar este movimiento los labradores todos de esta provincia, aunque a decir verdad, en todas partes se notan deseos de emancipación. A continuar esta propaganda salimos de aquí el domingo último en el tren de la línea portuguesa y a las cinco de la mañana los señores don Nicolás del Teso, presidente honorario de la citada Liga de agricultores y ganaderos; don Mariano Cobaleda, secretario de la misma, y el vocal don Manuel García Puente, acompañándolos el que esto escribe.

A poco más de las ocho llegamos a la estación de Villavieja, donde nos esperaban don Tomás García y algunas otras personas, dirigiéndonos inmediatamente al pueblo. El señor García nos hospedó amablemente en su casa y allí restauramos nuestras fuerzas con un excelente almuerzo. A las once nos dirigimos a la Casa Consistorial y a poco comenzó el acto, lleno completamente el local de agricultores. Dio principio al acto el teniente alcalde don Fernando Durán, saludando en nombre del pueblo de Villavieja a los conferenciantes y haciendo resaltar la importancia que para los labradores tiene la agrupación. Inmediatamente después concedió la palabra a don Manuel García Puente. Se levantó a hablar el señor Puente en medio de una gran expectación.

Comenzó diciendo: Señores: no pretendáis ver en nosotros oradores que os subyuguen con palabra elocuente, porque quedaríais defraudados en vuestras esperanzas; nosotros somos unos modestos labradores que sin pretensiones de perorar llevamos por todas partes la buena nueva llenos de entusiasmo a fin de despertar de este letargo de veinte siglos a la clase más noble y más resignada. Después y con conocimientos nada comunes, habló de los impuestos que pesan sobre el labrador, leyó a este respecto estadísticas muy interesantes. Trató también de las Cajas agrícolas, hizo referencia de las que existen en Bélgica, a las que consideró como modelo en su género, terminando su notable conferencia aconsejando la unión de todos los elementos agricultores, para que se rehabiliten y salgan de esta situación de inferioridad en que están colocados. El señor Puente fue estrepitosamente aplaudido. A continuación se concedió la palabra a don Pedro Cuadrado, el cual se encontraba incidentalmente en Villavieja. Es el señor Cuadrado un entusiasta é inteligente agricultor que ha contribuido y contribuye constantemente a elevar el nivel de cultura de esta clase. Es, además, un fogoso propagandista de la asociación, y de esto dio pruebas en su conferencia de Villavieja. Con conocimientos profundos,habló de los abonos minerales, y sobre todo de las escorias Thomas, desconocidas para la mayoría de los labradores de esta tierra. Después, con palabra ardiente, abogó por la unión de todos los labradores, recibiendo muchos aplausos. Don Nicolás del Teso, alma y vida de la Liga, con palabra reposada habló de infinidad de cosas; dijo que debía existir caridad en el de arriba para que la resignación del de abajo no sufriera quebranto. Habló de los fines que se proponía esta Liga, cómo se inició, su desarrollo, de la nobleza de sus pretensiones. Si fuéramos a seguir paso a paso al conferenciante, llenaríamos algunas cuartillas. Baste decir que fue mucho y de enjundia lo que dijo. La labor del señor Teso fue coronada con muchos aplausos. El señor Cobaleda aclaró algunos puntos dudosos para los oyentes, y el señor Durán dio por terminado el acto dando las gracias a los conferenciantes por ir a honrar al pueblo de Villavieja. Hubo mucho entusiasmo y se hicieron muchos socios. Desde allí nos trasladamos a casa del acaudalado propietario señor García (don Tomás), donde nos sirvieron una opípara comida. Me complazco en reiterar en nombre de todos nuestro agradecimiento por lo admirablemente que hicieron los honores tanto él como su esposa.

Con el bocado en la boca, como suele decirse, montamos a caballo y salimos para el pueblo de Fuenteliante, llegando a las cuatro de la tarde. Inmediatamente fuimos a la casa Ayuntamiento, donde nos esperaban absolutamente todos los labradores de este pueblo, modelo de pueblos por su unión, su cultura y su riqueza. El alcalde don Elias Rodríguez saludó a los forasteros y concedió la palabra al señor Puente, El señor García Puente, en tono familiar, como correspondía en aquella reunión, les fué explicando, con el reglamento de la Liga en la mano, los artículos más importantes de que este consta, siendo sus palabras acogidas con unánime asentimiento. El señor Cuadrado, que habló después, les hizo ver la necesidad de asociarse, y el señor del Teso resumió brillantemente los discursos. Todos estos señores fueron cordialmente felicitados. También hicieron uso de la palabra el médico, secretario y don Francisco Rodríguez, abogando por la unión de todos los agricultores. Este acto, hecho sin alharacas, con toda sencillez, revistió gran importancia, porque casi todos los presentes se asociaron. Una vez terminada la reunión, el alcalde obsequió a todos con dulces y vino, dirigiéndonos los forasteros a casa de don Francisco Rodríguez, previamente invitados por este señor, donde volvimos a ser obsequiados espléndidamente. Después a tomar el tren en Bogajo, y en Salamanca a las diez de la noche. Esta es la labor realizada por estos jóvenes entusiastas é inteligentes, que sin temor a molestias y a que sus palabras caigan en el vacío, van de pueblo en pueblo predicando la buena nueva.

UN LABRIEGO.

El Adelanto, 29 de febrero de 1912

 

 

 

25 de mayo de 2012

El cultivo de la patata

Hace unos cien años la agricultura española estaba atrasadísima si la comparamos con la de algunos países europeos. Ni que decir tiene que el único abono que se conocía era el estiércol, abundando los lugares destinados a estercoleros no solo en los propios corrales sino también en diferentes caminos en los alrededores del pueblo. Pero ya entonces se comenzaban a expandir y divulgar las nuevas ideas acerca del cultivo mediante el uso de los fertilizantes químicos. Aquí tenemos un ejemplo, publicado en El Adelanto el día 8 de mayo de 1912.

 

Al hilo de esta reflexión digamos que en Salamanca la única industria de tipo químico que hubo - duró hasta hace pocos años- fue la superconocida MIRAT, con sus abonos NPK (N de nitrógeno, P de fósforo y K de potasio). Era precisamente uno de los mejores abonos para el cultivo de la patata, según podemos deducir del texto del artículo.

Por cierto, donde leáis "azoados" poned "nitrogenados". Es el término más moderno usado en química actualmente.

 

PÁGINA AGRÍCOLA


El cultivo de la patata en España ¿es susceptible de mejora?


El cultivo de la patata en España tiene una gran importancia. Puede decirse que en muchas provincias el tubérculo de esta preciosa solanácea, constituye verdaderamente el pan del pobre. Desde hace varios años, nuestro labrador cultiva algo más racionalmente la patata. Emplea variedades seleccionadas y efectúa mejor las labores del campo, lo cual constituye realmente un progreso. Sin embargo, creemos que el agricultor no se preocupa lo suficiente de una cuestión de capital importancia de todo cultivo que se efectúe de una manera racional. Nos referimos a la cuestión del abonado. Una cosecha de solo 10.000 kilos por hectárea, que por cierto seria considerada como irrisoria en países tan adelantados en agricultura como en Alemania, Bélgica y Holanda, exporta del suelo las cantidades siguientes de elementos nutritivos: 10 kilos de ácido fosfórico, 34 de nitrógeno y 58 de potasa. Ahora bien; ¿qué método sigue el labrador para restituir a la tierra todos estos principios? Muchos emplean algo de estiércol, otros, partidarios de los abonos químicos, se contentan con emplear, ó bien los fertilizantes azoados, ó bien los fosfatados, y en cuanto a la potasa, hay muy pocos que se preocupan de su restitución. Esta manera de obrar es completamente absurda. Es evidente que para evitar el empobrecimiento del suelo, hay que restituir los tres elementos. Para que una fórmula de abonado pueda considerarse como racionalmente establecida, en su composición deben entrar los abonos azoados, fosfatados y potásicos. El elemento que la patata absorbe con más avidez, es la potasa. Esto se comprende fácilmente si se tiene en cuenta el papel importante que juega la potasa en la formación de la fécula y que contribuye, no solamente a aumentar la producción, sino que al mismo tiempo mejora la calidad del tubérculo. No queremos cansar a nuestros lectores con mas consideraciones y preferimos demostrar con cifras la verdad de cuanto decimos. En diferentes puntos de España, se han hecho ya muchas experiencias con los abonos químicos. La falta de espacio nos obliga a limitarnos a dar cuenta solamente de un ensayo, pero este realmente muy interesante, practicado por don José Prieto González en Celanova, provincia de Orense. Dicho señor, dividió su campo de experimentación en tres parcelas: la primera no recibió abono alguno y la cosecha fue de 2.260 kilogramos por hectárea; la segunda parcela fue abonada con 400 kilos de escorias y 200 de nitrato, y se cosecharon 8.600 kilos de patatas, y en la tercera que recibió los mismos abonos que la segunda, mas 800 kilos de kainita, la cosecha alcanzó la cifra de 15.400 kilogramos. Este ejemplo demuestra claramente que para la obtención de la cosecha máxima, el empleo de los fertilizantes azoados y fosfatados no es suficiente y que su acción debe ser completada y aumentada por medio de las sales potásicas. El experimentador hace además notar, que el suelo del campo de ensayo era poco fértil y que la sequía que reinó durante el tiempo del ensayo perjudicó a la vegetación . La kainita debe ser aplicada dos ó tres meses antes de la siembra y puede ser sustituida por el sulfato ó el cloruro de potasa, pero en dosis cuatro veces menores. El cloruro debe ser esparcido igualmente con bastante antelación a la siembra, mientras que el sulfato, en mezcla con los abonos azoados y fosfatados basta con emplearlo unos días antes de la siembra.

El Adelanto, 8 de mayo de 1912.


 

 

22 de mayo de 2012

Alcornoques

En esta tierra nuestra son más bien escasos. La fotografía que vemos corresponde a uno de los ejemplares que nacieron en Valdondiego de bellotas que enterró mi abuelo Manuel procedentes de Paradinas. Las sembró a finales de la decada de los setenta del pasado siglo XX.

A medida que nos desplazamos más al Sur resultan más frecuentes, mezclándose además con los robles en detrimento de las encinas.

Hace unos días la prensa provincial se hacía eco de cómo el pueblo de Bocacara esperaba conseguir más de 230.000 euros del corcho de los alcornoques de su dehesa. Esta población desde tiempos antiguos viene consiguiendo cada diez años unos buenos ingresos por este concepto. Y es que además se preocupan de ellos. No hace ni tres años cuando sus habitantes plantaron más de tres mil nuevos árboles en su término municipal.

 

16 de mayo de 2012

Fiesta de San Isidro

Transcribimos hoy la crónica de los actos celebrados en la fiesta de San Isidro del año 1921 en Villavieja de Yeltes tal y como los publicaba el diario El Adelanto una semana más tarde. Para ilustrar esta noticia, he elegido una foto familiar de nuestro tío Emilio Fernando García Fuentes (hermano de mi abuela Bernabela) y que fue el gran impulsor del sindicato agrícola de Villavieja en los años veinte del pasado siglo. Fue precisamente él quien intervino en los actos que nos narra el corresponsal de El Adelanto. La foto nos muestra al tío Fernando como Vicario General de Ceuta (1927-1947).


DESDE VILLAVIEJA
Lluvia deseada.-Conferencia agraria.-Sermón en la misa.-La corrida del sindicato.
Quizá un poco tarde, pero al fin el domingo llovió. Por la mañana se ha celebrado la fiesta de San Isidro en todo su esplendor; después tuvo lugar la conferencia agraria y el encierro y prueba de la corrida; más tarde el rosario y responso cantado por los socios muertos del sindicato agrícola.Mientras tanto tronó y llovió algo para apagar el polvo que se habría levantado en la corrida, a continuación se verificó esta sin incidente alguno, y al anochecer volvió a llover, ya con abundancia, siguiendo así toda la noche y la mayor parte del día siguiente, en el que ni por un momento se vió el sol ni pudo dejarse de las manos el paraguas. El martes todavía llovió algo y después ha seguido el tiempo vario como con tendencia a llover. Dios quiera que sea así, porque se dice que aunque abundante y por la manera suave como cayó esos días ha traido bastantes beneficios, con todo no es bastante para lo que precisan los sembrados y pastos que se veían de día en día ir languideciendo y que ya hoy agradan algo más. Ha renacido la esperanza de que la cosecha sea todavía regular, pero a Dios rogando y con el mazo dando.Tal consejo, en síntesis, fué el que vino a dar a los labradores en su conferencia el Sr. D. Emilio Fernando García director diocesano de las obras de acción católica social de Ciudad Rodrigo honorable sacerdote que relevado de casi todos sus cargos como tal para mejor atender a estos asuntos por los que muestra especial predilección, viene desde hace años dedicándose de lleno al encauzamiento y dirección de todos ellos. Rogad a Dios sí, les decía, como lo habéis venido haciendo, porque de él Tiene que venir todo lo bueno que esperáis. Pero no os contentéis con sólo eso porque a Dios no le gusta aliarse con desidiosos y haraganes, y cuando os dió músculos e inteligencia fué para que los ejercitáseis. Agarrad el ma-. zo también para tundir la tierra, y ese otro pequeño llamada pluma para es-grimirlo sobre el papel. Haced con ella números, y llegareis muy bien a entender cómo os conviene mucho asegurar vuestras cosechas contra los incendios y sobre todo contra el pedrisco, ese formidable azote que en más o en menos todos habréis sufrido alguna vez, y el cuál duele tanto más, cuanto que más cercano se vislumbra ya el premio. Explicóles luego el mecanismo y funcionamiento de los seguros, maneras de solicitarlos, condiciones y compromisos que se adquieren, ventajas que puedan prometerse, etc., y todo ello sin instar a nadie para que los concertasen con tál o cual sociedad o compañía aunque sí indicando que la Federación de Sindicatos católicos de España tenía un magno proyecto con el que se proponía beneficiar a toda la nación, ofreciéndose él como intermediario en-tre ellos y esta u otra entidad y ya fuese uno sólo el que aceptase la idea o fuesen todos los oyentes en corporación. Hay que tener en cueilta que los que escuchaban eran casi todos socios del sindicato organizador de estas fiestas, a quienes se dirigió especialmente y arengó al final con tal vehemencia y entusiasmo para recomendar la unión, que los aplausos ahogaron sus últimas palabras como habían resonado antes al oir otros párrafos. A continuación, y a pesar de estarse esperando por momentos el encierro de la corrida del sindicato, acto a que, como buenos españoles, no podía nin-guno faltar, se pidió con insistencia que hablara el que momentos antes lo había hecho en la parroquia como predicador, D. Pedro H. de la Torre, pá-rroco del Sagrario de Ciudad-Rodrigo, y otra de las figuras más salientes en estas cuestiones, y este hubo de rendirse ante las manifestaciones de aprecio que se le daban, improvisando unas cuantas palabras, para esbozar no más que un poquito del derecho de propiedad en general, y más especialmente del de la tierra, palabras que han tenido que hacer pensar después a cuantos las oyeron. Socialismo cristiano llamaría yo a este tema del que con lógica fundamentada sentó el orador unas cuantas premisas y conclusiones, teniendo que terminar atropelladamente porque la campana avisaba de prisa que la corrida se nos echaba encima. También recibió muchos aplausos. En la mañana llevaron en procesión la imagen del santo los socios del sin-dicato, después de la que hubo misa de diáconos y un sermón notable por su forma y fondo. El trabajo como ley divina, fué la materia, y satisfizo grandemente al auditorio por el modo clarísimo conque consiguió hacerse entender, y lo que es más, dejar convencidas a las gentes de que no es un castigo o un mal, como se dice por ahí, sino el resorte único para que en el mundo reine la paz, tan lejos de la cual vivimos en estos tiempos de progreso y de cultura, cuando esta no va hermanada con la verdadera caridad. Y queda por reseñar la fiesta profana o séase la corrida, porque sin ella y por estas latitudes, no podría llamarse verdadera fiesta. Por de pronto al santo no debió de parecerle mal este aditamento, porque el agua que tanto se le había pedido la mandó momentos antes de la corrida para regar la plaza, y después de ella y ya en abundancia, para los campos. En cuanto al público, quedó satisfecho porque no hubo cogidas ni incidentes malos y los novillos se portaron bien acreditando los hierros y señales de los dueños. Fueron estos lo menos ocho o diez de la clase media (los ricos ricos, a excepción de uno o dos, no se han sindicado), de los que cada uno procuró presentar para honrar a San Isidro los de más confianza, y así salieron. El Latas, el Muertes y el Gordito, se emplearon bien en capotear y hacer filigranas con ganado tan suave y tan noble, y aquel sobre todo en banderillear y muletear y señalar punzadas; y como final hubo una vaca bravísima, embolada, a la que se dió muerte por una cuadrilla formada por los socios más jóvenes del sindicato con todos los adminículos de alguaciles, picadores, banderilleros, espadas y peones hasta el número quizá de quince, todos los cuales hicieron buen juego, sintiéndole émulos, el que menos, de Frascuelo o Lagartijo, primeras figuras de nuestros buenos tiempos. Y luego hubo teatros... y enhorabuena ¡socios! Pero no os olvidéis de los seguros.
El corresponsal.
Adelanto, 24 de mayo de 1921
 

30 de abril de 2012

Sembrado de verde

A pesar de la escasez de lluvias, los sembrados "de verde" se estaban manteniendo a duras penas a comienzos de la primavera. Aquí tenemos un ejemplo de ellos. En condiciones normales la altura de las plantas sería tres o cuatro veces mayor.


17 de abril de 2012

Reunión agrícola

En abril de 1912, el corresponsal de El Adelanto en Villavieja -suponemos que se trataba de Don Dionisio el médico- mandó una extensa crónica a Salamanca en la que trataba diversos asuntos. Hoy traemos a estas páginas la primera parte de la misma, en la que al hilo de una reunión celebrada en Villavieja con miras a constituir un sindicato agrícola, el corresponsal expone sus interesantes y acertados puntos de vista sobre ese tema.

En viaje de propaganda para la Unión de Labradores, vinieron por aquí hace poco los señores del Teso, Cobaleda, Cuadrado y García Puente, y no sé qué impresiones llevarían. Lo que sí se me dijo, es que hablaron bien y que el público que les oyó salió convencido de sus razonamientos. ¿Pero habrán obtenido u obtendrán resultados prácticos? Porque aquí, y aún podría decir que en todos los pueblos, es mucha la apatía que reina para esto. Se persuaden, sí, las gentes de que la unión es fuerza y de que con ella podrían llegar lejos. Pero vienen luego las suspicacias y recelos, viene el ejemplo de otras asociaciones fracasadas, vienen las fábulas ó historias de quien por ellas buscó su medro, y ni un paso más. ¡Quietos, quietos! Y con esa quietud, no ven los labradores que se quedan atrás, y que otras clases, y aun la misma suya de otros países, se les adelantan en ios caminos del bienestar y del progreso. Hay, pues, que fustigarlos para que se asocien y para que dejen de figurar como reacios, y á eso tiendo; pero como en sus pesimismos tienen también mucha parte de causa otras clases y otros elementos, quiero también poner las cosas en su lugar y defenderlos. ¿Que el labriego es rudo y desconfiado de suyo? Claro que sí, pero es porque quien podía y debía hacerlo de otro modo, le ha obligado á serlo. En cambio, posee la cualidad de observador, y él ha visto á su alrededor sociedades industriales ó agrícolas que se derrumban o llevan vida lánguida por incuria, ineptitud o fines torcidos de los directores, o por simples desaciertos. Ha visto en ellas y en otras entidades como municipios, juntas, comisiones, etc., posponer siempre los intereses generales a los particulares de quienes manejan el cotarro. Ha visto que el capricho, la pasión y la envidia sen incentivo a veces para obrar en el seno de ellas, y que hasta se mezclan en sus asuntos, en ocasiones, las miserables rencillas de bando o de partido. Ha visto, por fin, que el individuo que tiene y puede o puede porque tiene, es quien se lleva la batuta en todo sin necesidad de asociaciones, y saca de todo ello su consecuencia. A qué alistarse en una sociedad que él no va a administrar directamente? ¿No se expone, acaso a perder su dinero? El sabe que existen, porque se lo han dicho, almas generosas en otras partes que trabajan con celo e inteligencia por el bien de los otros, y que por él sacrifican hasta el suyo propio. Pero esto será allá en Inglaterra, en Francia, en Bélgica... Por aquí él no ha visto nada de eso, y a lo que ve se atiene. Y lo menos malo que ha visto es el egoísmo... Así piensa el labriego y hay que destruir su modo de pensar; pero con hechos. Esta es misión de las clases directoras por capital, ciencia y gobierno. A aquél hay que decirle; "Asóciate porque poco expones y tal vez aciertes"; pero a estas como más responsables, hay que dirigirlas los denuestos siguientes: "Si los labradores son desconfiados, egoístas y huraños, es porque vosotros los hables hecho ser así. Ellos serán buenos, años después que vosotros lo seáis y cuando se lo tengáis sólidamente demostrado. Y para esto tenéis que caminar delante de ellos fomentando riqueza con la vuestra, derramando la cultura que os sobra y enalteciendo los dos más grandes principios en que debe basarse la sociedad y que hoy, por culpa vuestra, se muestran algo falseados. Justicia y moralidad.


El Adelanto 6 de abril de 1912

17 de octubre de 2011

La Feria de mozos


Con ese nombre era como tradicionalmente se conocía en Salamanca la feria anual que se celebraba el 24 de Junio, festividad de San Juan, y en la que se contrataban los mozos y mozas para realizar principalmente las tareas agrícolas de la recolección. Se ubicaba entre las puertas de Villamayor y San Bernardo. En el resto de poblaciones salmantinas ocurría algo similar, si bien generalmente en la señalada fecha del 29 de Junio fiesta de San Pedro.

Un redactor de "El Adelanto" la describía en estos términos (año 1906):

El cuadro es de una variedad extraordinaria. Gallegos con el aspecto de resignación y de mansedumbre que parece hereditario en los pobres de Galicia. Charros de pantalón de pana, blusa de tela y enormes garrotas. Serranos desarrapados, luciendo forzudos miembros y con algo de bohemios que les despega de los tipos charrunos. Gitanos de los tan conocidos de pañuelo de puntas al cuello y vara en la mano. Muchachos que miran a los amos que los ajustan como queriendo averiguar por la facha si serán peores que aquellos a quien llaman padres. Mozas forzudas, de amplias caderas, seno abultado y cara terrosa. De vez en cuando un viejo vestido de charro o de señor que siempre descubre el charro, ya sea por su cara totalmente afeitada o por un bigote cerdoso que se ha afeitado mucho tiempo. Todos hablan despacio con lentitud desesperante y frase concisa....

Tres años más tarde, la misma publicación relataba también alguna que otra escena de esta tradicional -y en la prensa madrileña, vilipendiada- feria de mozos y mozas:
....
A las diez de la mañana di una vueltecita por la feria, que ayer, como todos los años se celebraba en la puerta de Villamayor.
En el paseo habría hasta media docena de temporeros: en la carretera dos ó tres charros, con el ganado que pensaban vender, y al lado del convento de las Carmelitas, dos o tres corros de gallegos, con dos otres burros y una mísera muleta, también de venta.
Acercándose al grupo de temporeros, se les oía hablar de la feria, pero como si fuera de cosa pasada, no como si la estuvieran esperando.
- ¿De dónde vi nes tú?
- De aquí siete leguas.
- ¿Montas en el tren?
- Los mis pies que las andan. Y en tá puedo andar otro poco. E l año pasao me cogí pa bien lejos de aquí y no me dió miedo dir No soy como otros que no saben salir de la puerta Zamora.

Un charro de pantalón, viejo y socarronete como un demonio, está ajustando una burra a un gallego que habla maravillosamente el castellano y que, sin dejarse achicar por la socarronería del charro, pondera su rumbo y su esplendidez.
- ¿Cuánto quieres por la borrica?
- ¿Cuánto piensa usted dar?
- Cuatro duros.
- Me sobra a mí alma para coger una navaja y matarla ahora mismo. Usted ¿qué cree que son cuatro duros?
- Hombre, pa lo que tú me has pedido, me parece que te he mandao bastante. ¿Cuánto quieres tú?
- Veinticinco duros.
El charro hace con que se asusta, y con que se marcha. Se separa unos metros, y después vuelve y ajusta la muleta, echando por delante lo de que es burreña, y que no hay una que no sea falsa. El trato se eterniza. A pesar de que el gallego se encalabrina a cada palabra del charro, éste sigue hablando y riéndose, sin hacerle caso. Parece que ha venido a la feria a divertirse.

Ahí los tienen ustedes; la gracia, la animación, el jaleo. Llegan los gitanos montados en sus caballos: ahora puede decirse que hay feria, por lo menos de ganado. Entran en el ferial como dueños y señores, reúnen las "bestias", las atan a las vectanas del convento, y ya no descansan hasta que se vayan para casa. ¿Que hay un charro que se acerca a ver un borriquilio de los que ellos tienen a la venta? En seguida hay un gitano que saca al animal a la carretera y le hace pasear con mil monerías. Después se va donde está el charro.
- ¿Me va a comprar el borrico? Fíjate en la pieza que es; mejores patas no entran en Salamanca.
- Es muy chico.
- Bien chicas son las monedas de cinco duros, y tienen mucho mérito.
El charro se muestra poco decidido, pero los gitanos empiezan a darle coba hasta que lo marean.

En el ferial hay mucha gente, pero muy poca animación. Los amos parecen no tener prisa, y los temporeros parecen darse cuenta de que no deben tenerla. Aún queda el día de San Pedro, y después el de Santa Isabel. Los mozos grandes piden 1.800 reales por el año; les mandan 1.200, y se están dos horas regateando. Por la temporada piden 28 duros, y les mandan 24. Los trilliques están baratos; por regla general á cinco duros. Esto es lo que por allí se oía. ¿Qué resultaba? No es fácil saberlo. Ayer, al contrario de otros años, nadie hablaba con prisa, y todos los amos parecía que estaban ajustando criados, no para este año, sino para el venidero. La verdad es que no parece que estamos en época de recolección.

El Adelanto, 25 de Junio de 1909

9 de agosto de 2011

La explotación del Baldío a comienzos del siglo XX

Transcribimos a continuación una parte de la Tesis doctoral titulada "Orígenes, formas y vicisitudes de la propiedad colectiva en la provincia de Salamanca" de Rafael González Cobos, publicada en Salamanca en 1905.

En el texto que sigue a continuación expone lo que el denomina "Colectivismo Moderno" y que era lo que el pueblo de Villavieja practicaba a comienzos del siglo XX en la explotación de la, entonces comunal, finca del Baldío de los Campos Carniceros.


(g) VILLAVIEJA

Colectivismo moderno.

El ejemplo de Fuenteliante es de pública notoriedad. Nadie ignora que el terreno y los pastos, el monte y los valles, y todas las cosas útiles, se aprovechan colectivamente, y también se sabe que allí no hay jornaleros ni pobres, todos los vecinos son, desde que se fundó el pueblo, propietarios, ganaderos y labradores.

Este caso tenía que producir sus efectos en los pueblos colindantes y los ha producido. Es Villavieja la única localidad de la provincia, no contando las ciudades de Salamanca, Béjar y Ciudad-Rodrigo, donde las clases obreras tienen más perfecta organización por oficios y profesiones, curtidores, zapateros, obreros del campo etc.; y es, además, donde la lucha entre el capital y el trabajo ha llegado a adquirir todos y cada uno de los caracteres que la distinguen.

El número de habitantes es de 3.000 y entre ellos hay grandes terratenientes, ganaderos, industriales de diferentes oficios, que envían sus productos al mercado de Ciudad Rodrigo y Portugal.

En el ramo de la enseñanza diremos que Villavieja es el único pueblo de la provincia que además de las escuelas oficiales sostiene otras dos, sistema Manjón, una para niñas y otra para niños; y en cuanto a otras reformas merece citarse el viaje de agua potable últimamente costeado por el Ayuntamiento, que presta excelentes servicios por tener fuentes, abrevaderos y lavaderos públicos.

El Ayuntamiento es poseedor de importantes terrenos enclavados en el término municipal de Sancti-Spíritus, pueblo colindante con Villavieja.

¿Quién aprovecha esos terrenos? El vecindario. ¿En qué forma? En la forma colectiva mediante el cultivo.

Todos los años, antes de la época de sembrar, el vecino que desea cultivar en estos terrenos dirige la petición al Alcalde, y terminado el plazo para admitir las solicitudes, se reúne el Ayuntamiento, se examinan y cuentan éstas para acordar que el terreno sea dividido en tantos lotes como vecinos han hecho la petición.

Después se sortean los lotes, y cada solicitante sabe por este medio el que durante el año, ha de cultivar.

Anualmente se repite esta operación, debiendo mencionarse, como dato curioso, que los grandes propietarios, que los hay de extraordinaria fortuna, y labradores ó industríales de posición desahogada, no piden lote para cultivar en estos terrenos comunales.

Puede decirse que su cultivo se halla entregado a la clase obrera.

Desde que la explotación de estos terrenos se ha entregado, en la forma indicada, y mediante el pago de insignificante renta, a las clases menos acomodadas de Villavieja, han cambiado de tal manera las cosas del pueblo, que puede decirse que no hay a la hora presente pobres en Villavieja, todos hablan de su "hacienda", y todos trabajan.

Las luchas locales, que llegaron a adquirir desconocida violencia, han cambiado, haciéndose más suaves, menos estruendosas.

Las primeras noticias de este caso, tan digno de estudio, las recibí al emprender este trabajo de investigación.

No obstante la justa fama que por su riqueza goza Villavieja, observé con verdadera sorpresa que en este pueblo había considerable número de yuntas formadas no por el robusto buey, que constituye la ganadería de la comarca, sino por escuálidos pollinos.

Hay que ver salir de Villavieja en las mañanas de Julio interminable hilera de carros tirados por pollinos, guiados por hombres ó mujeres, que se dirigen a recoger la mies del baldío, y hay que verles regresar a Villavieja con las enormes carretadas de mies, y hay que verles, en las cuestas arriba, trabajar por igual a la yunta y a los conductores.

En todas partes y con diferentes expresiones van diciendo "esto es mio". Y lo dice el marido y la mujer, y los hijos.

No me extraña, decía yo al ver y observar el contento y la alegría de los pobres de Villavieja, la elocuente exclamación del Párroco, del Concejo de Llánades, D. Juan Antonio Possé (1). "Pueblo venturoso, tu me has hecho conocer que es muy practicable la comunidad de bienes que Licurgo estableció en Lacedemonia. Sin haber sido tu Párroco jamás habría conocido lo que era la igualdad.....; de tí he aprendido que la igualdad es un efecto necesario de la comunidad de bienes; de tí he aprendido que la propiedad acumulando poco á poco en un pequeño número de manos las heredades de todo un pueblo deja a todos en la mayor indigencia. Y, pues, vives un país en que apenas pueden vivir los hombres por efecto de una dichosa medianía, no te olvides de que tu suerte está cifrada en que las tierras sigan siendo comunes y que al punto que ésta comunidad te falte, serás reducido a un desierto en que solo habitarán los bueyes y las fieras"

(1) "Vestigios del primitivo comunismo de España" por Don Gumersindo de Azcárate. Boletín de la Institución libre de Enseñanza núm. 157.

11 de mayo de 2011

La guadaña

Ayer hablábamos del heno, del henazo y de la guadaña. Traemos hoy a la palestra a este instrumento agrícola tan apropiado y tan utilizado para segar la hierba de nuestros prados. También se suele conocer con el nombre de "dalle" o "dalla" de donde proviene la palabra "dallar". Po cierto, en estas tierras a los "guadañadores" se le solía conocer más bien con el apelativo de "guadañines".



De la guadaña.

Empléase este instrumento para dallar ó cortar la yerba de los prados , y se compone de una hoja de acero muy cortante, algo encorvada, reforzada y redoblada por el dorso, de tres ó quatro pies de largo , y de tres ó quatro dedos de ancho en su base que disminuye progresivamente en punta. Se enastila horizontalmente en un palo ó mango de cerca de cinco pies de largo, que tiene en su extremidad un asidero ó agarradero de madera para el manejo del guadañador.

Los extranjeros han inventado varias otras especies de guadañas para segar las mieses de las cereales ; pero no considero por ventajosa esta práctica, á pesar de los experimentos y cálculos que nos manifiestan algunos autores.

El guadañador lleva consigo la piedra de afilar para sacar el filo á la guadaña; debe tener asimismo una pequeña bigornia que clava en el suelo, y con el martillo golpea sobre ella los parajes desiguales de la hoja para igualarlos lo mejor que pueda.
Elementos de agricultura: Parte teórica, Volumen 1
Claudio Boutelou, 1817

Imagen: Deutsche Fotothek - Wikimedia Commons
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8 de noviembre de 2008

Máquina de trillar

A pesar de la fría mañana, con una intensa niebla, he salido a dar mi acostumbrado paseo matutino. He hecho el recorrido habitual de este pasado verano. En una de las fincas del camino viejo de la Estación, a escasos 50 metros del Barrio del Santo, me he encontrado con esta vieja máquina de trillar. Siempre había estado metida en una especie de cochera situada en la misma finca y no había podido fotografiarla con detalle. La hierba estaba totalmente mojada debido a la enorme "marea" (rocío) que había así que tras saltar la pared, se me han calado las botas y me he mojado bien los pies, pero he conseguido tomar fotos desde todos los ángulos posibles. La máquina se conserva en muy buen estado. Se ve aún la marca de la empresa fabricante: AJURIA de Vitoria. El modelo es uno de los más modernos que existían en la época de los finales de los años cincuenta y comienzo de los sesenta. Veremos cuanto tiempo aguanta ahora que le toca estar a la intemperie (su lugar en la cochera ha sido ocupado por una moderna empacadora).