Mostrando entradas con la etiqueta Saturnino Galache. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Saturnino Galache. Mostrar todas las entradas

4 de noviembre de 2012

La noche de los Santos

Acaba de pasar la fiesta de Todos los Santos. Para mi un día muy especial, pues es el día de mi cumpleaños. Pero también por los recuerdos que me traen de mi niñez, de las reuniones por la noche en casa de los abuelos, el tañido de las campanas, ... Lo relata muy bien don Saturnino Galache en este poema publicado en su libro "Charras" titulado "La noche de los Santos".


Es la fiesta de los Santos,
Descontando Navidad,
La que encierra más encantos
En toda la cristiandad.
Esas típicas vigilias,
Tienen el divino don
De reunir las familias
En el paterno rincón.


Y unidos en lazo estrecho
Por este sagrado imán,
Los cobija el mismo techo
Y los nutre el mismo pan.
¡Venerandas tradiciones
de mi tierra salmantina!
Tu recuerdo ¡Qué emociones!
Tu religión ¡Qué divina!


¡Confituras de artimañas,
el cabrito a troche moche,
y las mollares castañas
asadas en el calvoche!
Cuentos de mis lugareños
-de poéticos ensueños-
Que enamoráis tantos pechos,
Refiriendo a los pequeños
Sueños que parecen hechos.
-Hechos que parecen sueños-


¡Santo final de esas cenas
de inefable poesía
e indecible encanto llenas!
En que al cesar la alegría
Los ancianos circuidos
De hijos, sobrinos y el nieto,
Rezan por los fallecidos
Con imponente respeto!


Allí están junto al hogar
Donde se meció la cuna
De aquél grupo familiar;
Un mismo amor los aduna.
Y al terminar la oración
Oyen sin pestañear
La miedosa aparición
De un ánima al tío Gaspar.
Si el cuento se extralimita
A los ecos del din dan
Las campanas de Rollan
La atención se debilita,
Y se quedan los chiquillos
Dormidos entre los brazos,
Lo mismo que marmolillos
En los calientes regazos
De la madre diligente.


Los zagales se acostaron
Y los padres se enredaron
En el diálogo siguiente
-Hay que aprovechar un rato
Pá dir a ver el Centeno.
-Ayer lo vio Quico el chato
y ha dicho que va mi bueno,
-No va malejo, no, el pan
y aunque siempre hay cabra coja,
los cuadros de mi tío Juan
Ponen el ramo en la Hoja,
-Y al sierro, una escapatoria
Hay que echar, también, si encarta.
-Tiene un trigo que da gloria,
Y un maraojo de a cuarta,
-Que meta Juan las ovejas,
Que lo despunten un poco.
-Y las dos cotralas viejas,
Y en cuanto arrecien las troco.
-A Cia Rodrigo con ellas!
Y con tantos pareceres
Disminuyen las botellas.


Intervienen las mujeres
Y en una brisca reñida
Juegan el aceite anís
Y se le marcha en un tris
Otra horita bien cumplida.
Obligan al perdigón
A que pague a toca teja,
Desocupan la bandeja
Y ... al levantar la sesión,
Tapujadas las carinas
De los dormidos zagales
En mantones y anguarinas,
En los brazos paternales,
Para esquivar al salir,
La impresión del crudo hielo,
Se despiden del abuelo
Con el ojo a medio abrir.


Esta es la costumbre santa
Del alma charra de ahora,
La que mi pecho enamora,
La que mi peñóla canta.
Y cuando el cuerpo reclama
Lo que su dueño le niega,
Se van todos a la cama,
Después de echar la sosiega.


¡Cuán distinto es hoy, con ese "invento comercial" trasplantado desde los Estados Unidos, de la fiesta de Halloween!

 

19 de mayo de 2012

La rispia en la montanera

Traemos hoy a estas páginas una poesía de don Saturnino Galache titulada "La rispia en la montanera" (Rispiar = hurtar, robar, apropiarse de algo,...)

LA RISPIA EN LA MONTANERA
¿Dónde irá aquella muchacha
que atraviesa a luz de luna
la torrentera montuna?
Lleva el chal a media cacha,
viejo zoco y sayas rotas;
pero conoce al dedillo
los árboles del Sotillo
que dan dulces las bellotas.
Por quebrados andurriales,
salvando riscos y bardas,
sin que la guipen los guardias,
se mete en los encinales
la Bárbara del tío Sindo.
Se espernacata la indina
por las ramas de la encina,
y llena el saco a lo lindo.

Saturnino Galache
Charras, 1915
 

31 de octubre de 2011

Boda en la Fuente de San Esteban

Buscando cosas sobre nuestro paisano don Saturnino Galache me encontre con esta noticia que se publicaba en "La Iberia" un semanario que se editaba en Ciudad Rodrigo a comienzos del siglo XX. La noticia nos refiere algunos datos de una boda celebrada en la cercana localidad de La Fuente de San Esteban el 29 de Octubre de 1910. El sacerdote oficiante fue precisamente don Saturnino, y mira tú por dónde, al final del banquete aparecen unos versos que La Iberia transcribe integramente, sin citar quien es su autor, pero que, casi con toda seguridad, se los podemos atribuir a nuestro sacerdote poeta, el ilustre don Saturnino.

El dia 29 del pasado tuvo lugar en Fuente de San Esteban la boda de la señorita Victoria Consuelo del Corral con el bizarro capitán de Infantería don Eugenio González Amador.
Fueron padrinos, el padre de la novia y la madre del novio, quienes en unión de los contrayentes y del Beneficiado de esta S. I. C. don Saturnino Galache Alonso que bendijo la unión, se trasladaron en coche a la parroquia, precedidos de un lucido acompañamiento.

Vestía la novia con la señorial gentileza que es en ella connatural, valiosísimo traje blanco, regalo del novio, y flamante uniforme éste, regalo a su vez de la novia. Bien probó el pueblo de Fuente de San Esteban el interés con que había esperado la ceremonia de ese día, llenando materialmente el templo. Fueron testigos don Pedro H. de la Torre, párroco de dicho pueblo; don José Alvarez, médico titular del mismo; don Alberto Casar, teniente de la Guardia civil, y dos ricos hacendados cuyos nombres sentimos no recordar.

El servicio de mesa estuvo a cargo del fondista de la estación de aquel pueblo don José Martínez, el que recibió muchas felicitaciones por lo bien servido que lo tuvo y el variado menú que presentó en las dos comidas. Y por si alguien pudiera echar de menos algún atractivo más, un fonógrafo particular distrajo a los comensales con un buen surtido de discos y su correspondiente "Babilonio que marea" coronando la fiesta el típico y tradicional presente, cantado a botón quitado por toda la gente de rompe y rasga, al que se añadió

Un presente de alusión
que escribió entre plato y plato
un lapicero guasón
con pujos de literato.

I
Esforzado capitán.
De prestigiosa carrera,
que luchante en Celuán
al lado de tu bandera.

II
Este campo de Castilla
hoy te da en botín de guerra
la paloma más hermosa
que ha anidado en esta tierra.

III
Es riquísimo rubí
con florescencias de armiño
que atesora para ti
millonadas de cariño.

IV
Y mientras tu suerte sube
con tan acertada ficha
que no empañe ni una nube
ese cielo de tu dicha.

V
Una nube te he cantado;
pues cualquiera se percata
que si es una catarata
esa la quita Alvarado.

VI
Novia de preciosa alma,
extraordinaria Consuelo,
que llevas henchida el alma
de felicísimo anhelo.

VII
Que vas vestida de flores;
porque triunfaste gloriosa
en hermosa liz de amores,
que Dios te haga venturosa.

VIII
Ya que tendiste en la arena
con las armas del amor
a tan bravo lidiador,
Que te sea enhorabuena.

IX.
Padres de los contrayentes,
cuya emoción trasparento;
demostrad vuestro contento
ante todos los presentes.

X
Que es grande felicidad
en la tierra y alta prez,
el tener un hijo más
para amparo en la vejez.

XI
Ya nuestra musa agotamos;
que les asiente la miel,
esta noche nos marchamos;
que no haiga degún aquel.


La Iberia, Ciudad Rodrigo 5 de noviembre de 1910

29 de octubre de 2011

Misacantano

El 18 de septiembre de 1915, el semanario mirobrigense Avante se hacía eco de la celebración de la primera Misa del sacerdote villaviejense, don Ángel Alonso Manzanera, que más tarde desempeñaría su labor como capellán de la Armada.

En la Iglesia Parroquial de Villavieja, celebrará por primera vez el Santo Sacrificio de la Misa, el día 27 del corriente, el Presbítero don Ángel Alonso Manzanera, ocupando la Sagrada Cátedra el M. I. Sr. D. Serafín Tella Gallego, Fiscal eclesiástico de la Diócesis, siendo Padrino eclesiástico, don Saturnino Galache Alonso, Beneficiado de la S. I C; y Padrinos seglares. don Gonzalo y doña Estrella, hermanos del celebrante.
También recogió la noticia "El Adelanto" en una crónica de su corresponsal publicada el 23 de Octubre de dicho año.


En el mes pasado se ordenó de presbítero el joven de esta villa Angel Alonso Manzanera, y el día 27 celebró su primera misa con toda solemnidad; grande fué el júbilo entonces para la familia que se deshizo en obsequiar á los numerosísimos invitados estando entre ellos sus próximos parientes don Saturnino Galache y don Serafín Tello, padrino el uno y predicador el otro en la ceremonia, profesores ambos del Seminario de Ciudad Rodrigo y beneficiado además el primero de aquella CatedraL
Los estudiantes de la localidad, amigos todos del misacantano quisieron honrarse y honrarle recibiendo de su mano la comunión aquel día, haciendo lo mismo por vez primera una sobrinita, la única que tenía en edad educada, y hasta los padres, achacosa y enferma ella desde años atrás, y apoyándose él en una muleta para vencer la impotencia de andar producida por una fuerte contusión de la cadera sufrida un mes antes, fueron alegres y gozosos a la parroquia para presenciar el acto sublime en el que iba a ser su hijo el principal protagonista. Después, comida, refrescos, fiestas y algazara.
¿Y cómo estaría la madre? La emoción la dió fuerzas, porque resistió todo el día recibiendo visitas y enhorabuenas; pero al siguiente ya se quedó en cama para no volver a levantarse más. El 9 falleció, pero llevó siquiera al sepulcro la alegría de ver a su Angel ordenado de sacerdote y la esperanza de que iba a alcanzar una beca para ampliar sus estudios en Salamanca, como efectivamente sucedió. Anteayer se supo la noticia, y al paso que el padre salía para los baños de Retortillo, a fin de consolidar su curación, marchaba el hijo también a Ciudad Rodrigo, a impetrar del Prelado el permiso de traslación.
Pésame grande les doy porque la muerte de una madre y esposa no admite consuelo más que el proviniente de la religión; pero ya que así sea, reciban también dos enhorabuenas, que les neutralicen en parte el pésame; contra uno, dos....

Seis años más tarde, concretamente el 23 de Agosto de 1921, El Adelanto publicaba también la noticia de la marcha de don Ángel a Cádiz como capellán de la Armada. Lo hacía en estos términos:


En breve saldrá para Cádiz, a posesionarse de su destino de capellán de la Armada, nuestro paisano D. Angel Alonso Manzanera, quien en oposiciones terminadas hace pocos días, obtuvo una honrosa puntuación, digna de la que ya llevaba en sus carreras, sacerdotal y de Letras, de cuya última se preparaba ahora para el doctorado en Madrid y con vistas al profesorado de Institutos o Colegios. Pero salió antes este puesto y a él se lanzó,.. Vaya con Dios, y reciban él y sus hermanos nuestra enhorabuena.


25 de octubre de 2011

La Chata en Ciudad Rodrigo

Ya recogimos en una entrada anterior otra visita de la infanta Isabel de Borbón, apodada cariñosamente como La Chata, a la provincia de Salamanca. En aquella ocasión (1888) visitó el recién inaugurado ferrocarril de Boadilla a Barça d' Alba, almorzando en Olmedo de Camaces. En esta ocasión (1916) visitó Ciudad Rodrigo. Nos ha llamado la atención porque uno de los regalos que el pueblo de Cuiudad Rodrigo le ofreció a su Alteza Real, fue el libro de poemas "Charras" del villaviejense don Saturnino Galache. Así lo contaba el semanario "La Iberia" del 22 de septiembre de 1916.

Después de infinidad de contradicciones, y hasta asegurarse que nuestro pueblo no figuraba en el itinerario de los que había de visitar la augusta dama, ayer se supo oficialmente, que hoy tendríamos los habitantes de la antigua Miróbriga, el alto honor de saludar a Su Alteza Real, la Infanta más popular y más querida de los españoles, por sn sencillez y el cariño que en todo tiempo ha demostrado al pueblo, como madrileña neta, en cuya capital vio la luz primera el 20 de diciembre de 1851.

Salieron a recibir a S. A., el Alcalde don Anacleto Sánchez-Villares, Gobernador Militar, Diputado a Cortes, Senador vitalicio, Diputados provinciales, Juez de Instrucción y Municipal, un delegado del señor Obispo y una docena de bellas señoritas luciendo preciosos trajes de charra y la clásica mantilla blanca, que la acompañaron durante las pocas horas que estuvo en esta ciudad.

A la una y media, llegó a esta plaza la egregia dama que fue aclamada con delirantes vivas por iodo el vecindario, que la esperaba en la Puerta del Conde, donde estaba formada una Compañía del Regimiento de Toledo, al mando del Capitán .don Luis Blanco, para tributarle los honores-que corresponden a su alta .jerarquía. Su Alteza revistó dicha fuerza, que desfiló después con esa marcialidad que no ha podido imitar ningún Ejercito, por ser patrimonio de exclusivo los españoles.
Seguidamente se dirigió a la Catedral, en donde fue recibida por nuestro Ilustrísimo Prelado y el, Cabildo, entrando en el templo bajo palio, visitando el Sagrario y dirigiéndose después al altar mayor, donde, en un reclinatorio, rezó una salve, que fue cantada con toda solemnidad, y terminada, visitó el coro y el claustro, preciosas obras de arte, de-inestimable mérito.

Por las Amayuelas subió a la muralla, descendiendo por la rambla del Campo del Pozo, dirigiéndose en carruaje al Palacio Episcopal, donde fue retratada con el señor Obispo y las señoritas que la acompañaban, por el fotógrafo señor Pazos.

Terminada la visita, se dirigió a la casa consistorial, donde tuvo lugar una recepción popular, que de no tener prisa Su Alteza, hubiera durado toda la tarde. Una vez terminada la ceremonia oficial, pasó Su Alteza a la habitación que le tenían preparada, por si deseaba descansar, y otras en que, en mesas artísticamente adornadas, se tenía dispuesto el servicio para un lunch conque la obsequiaba el Ayuntamiento, no debiendo hacer uso de los fiambres y dulces, pues al poco tiempo se asomó a la galería, despidiéndose del pueblo, que no dejó de aclamarle un momento, y de seguirla en todas las visitas.

Con sumo gusto hacemos constar que al terminarse la salve, se dirigió a la sepultura del inolvidable Obispo señor de Mazarrasa, en donde nuestro Prelado rezo un responso.

A fin de que Su Alteza Real conserve un recuerdo de esta noble ciudad, el Alcalde, en nombre del pueblo que representa, regaló a la Regia visitante. un collar de oro afiligranado, con una cruz y unos pendientes del mismo metal y de igual trabajo que el collar; joyas que generalmente se usan en las personas bien acomodadas del país. No aprecie Su Alteza el regalo por el valor que representa, y si por la gran voluntad con que se lo ofrece este noble pueblo, digno de mejor suerte. También le fue entregado un ejemplar de la obrita de poesías originales publicados por nuestro amigo, el Presbítero, don Saturnino Galache, tituladas «Charras».

El Cuerpo de Bomberos Voluntarios, dio guardia en el edificio, y tanto su Banda, como la Municipal, amenizaron el acto durante la recepción.

19 de octubre de 2011

De pura raza

Nuestra Señora de la Peña de Francia
Traemos hoy unos versos de nuestro ilustre  poeta villaviejense "Saturnino Galache" que se forman parte del  libro titulado "Charras" editado y publicado en Ciudad Rodrigo en 1915.
DE PURA RAZA

En una casa ni vieja
ni nueva, frente a mi reja,
vive la familia charra
que tiene la hija bizarra
más linda de Villavieja.
La noche de San Antón
cayó con el sarampión,
y su madre doña Pía
hizo voto, si salía,
de ir en peregrinación
para septiembre, a la Peña
de Francia, con un ex-voto.
Y su espíritu devoto,
como sanó la pequeña,
la obligó a cumplir el voto.
Ni la montaña riscosa.
ni el esplendor de la fiesta
de la Virgen milagrosa
alegró a la niña hermosa
que con duda manifiesta
preguntó con arrogancia:
¿Por qué esa Peña es de Francia?
Y a un viejo oyó contestar
-"Asín la oímos llamar
siempre todos desde la infancia "
Luisa, sintió los ardores
de la sangre castellana
luchando con dos amores:
el solar de sus mayores
y la Virgen soberana.
Pasó un año, (que fue aquel
en que España celebró
el Centenario francés
de la invasión que sufrió
la patria de Hernán Cortés)
Por tal circunstancia Luisa
cobró a la nación francesa
una aversión llana y lisa,
y un horror que daba risa
al hablar de aquella empresa.
La aldeana en fecha fija,
por puro agradecimiento,
y ante el claro valimiento
de la Virgen por su hija,
repitió el ofrecimiento.
Y al llegar el día elegido,
para cumplir lo ofrecido,
se negó Luisa a volver
a la Peña, por no ver
lo que había aborrecido.
Tal negativa al oir
la madre, dijo: ¡Has de ir
a cumplir el voto hecho!
Y la niña con despecho,
contestó al verla sufrir,
roja como una amapola:
Si que iré, si usted se empeña.
Con una condición sola:
"Que quiten aquella peña
y pongan otra española".

13 de julio de 2011

Invitación

Traemos hoy a nuestras páginas un bello y largo poema de don Saturnino Galache Alonso que se publicó en su libro "Charras" (Ciudad Rodrigo, 1915) y que está dedicado a su villa natal, a nuestra querida Villavieja.


INVITACIÓN

Camaradas de vida metódica
que vivís requemando el cerebro
con arduos problemas
de sabios maestros,
los que vais a las aulas docentes
con rostros enfermos,
enjambres humanos
que respiran el vaho epidémico,
que exhalan las urbes
de sus recovecos;
ciudadanos de vida cansina
que tenéis el espíritu enteco
encerrado en un cuerpo canijo
gastado y anémico;

¡Amigos del alma!
Venid a mi pueblo.
Villa charra que llámanla Vieja
con ser el más nuevo
de los cortos y humildes lugares
que figuran en el abadengo.

Veniros conmigo,
salid del estrecho
recinto murado,
donde reinan los mil embelecos
que el mundo establece
para dar disfrazado el veneno.

Volvereis con la cara morena,
que el sol lugareño
no perdona sus toques de lumbre
cuando topa a cualquier forastero,
venid acá todos:
A beber en las alas del viento
los efluvios que bajan del monte,
los aromas que suben del huerto.
A empapar en visión luminosa
la mirada en el disco de fuego
que madruga a templar con su lumbre
de la tierra los rústicos senos
a saltar en el césped tupido
de los prados tendidos y frescos,
donde crece la hierba de a vara
entre acelgas, marujas y trébo.
Gozareis el oxígeno puro
del vivir salutífero; luego
cantando tonadas
al compás de sonoros cencerros,
a buscar por las quiebras del monte,
cuando empieza a segarse el centeno,
los hilos de plata de barcéa
en penachos espléndidos
que se rizan, cuando el sol los besa,
formando sus flecos
caprichosos anillos, que vuelven
por la noche a esponjarse de nuevo.
Esta plata, que riza en las cumbres
el Sol veraniego,
es más llevadera,
y es hermosa y no cuesta dinero,
por los campos de mieses maduras,
cambroneras, matojos y brezos,
gateando entre espesos zarzales.
A buscar el vival del conejo,
y la tímida liebre en la mata,
Y la esquiva perdiz en el teso,
a caballo en potrancos cerriles
haremos encierros
de las reses que comen de gorra
en las dehesas de mis lugareños,
corriendo las vacas,
lidiando becerros,
que pagan el pato
babeando el corral de concejo.

En las casas de los montaraces,
del monte en el centro.
haremos un alto, ,
celebrando el bravo paseo
los lances extraños,
los fallos y aciertos,
trasegando con calma sabrosa
en pulida liara de cuerno,
rameada a punta de navaja
con la pájara pinta en el medio,
rica leche recien ordeñada
que tempera el cansancio del cuerpo.


Y vosotros también, españoles,
que volasteis del nido paterno
que escuchó las primeras sonrisas
cuando erais pequeños.
El rincón amado
que sabe el misterio
del intenso sufrir y las lágrimas
que corrieron por él en silencio;
que fuisteis a América,
al Brasil, a la Plata y al Méjico,
buscando fortuna,
riqueza y dinero.
Por huir el trajín de una vida
llena de lacéridos:
dejad esas tierras,
venid a mi pueblo,
que en esos emporios
del mundo moderno,
no se va en los domingos a misa
no se reza el rosario en el templo,
solo quieren gozar de la vida
sin traba, ni freno,
aunque luego al morir, los arrojen
a un barranco lo mismo que a un perro.

¡Maldita avaricia!
Malditos anhelos
de bienes caducos!
¡Malaya el dinero
que envenena la savia del alma
que consume los jugos del cuerpo!

¡Jesús de mi alma!
¡Pobritos bohemios!
Como vuelven de aquellos lugares
del negocio venal con el vértigo
aullando blasfemias
con lenguas de infierno,
de la madre patria,
del nido paterno
que le dio la vida
porque es pobre, y es chico y es viejo!

Le da pesadumbre,
le ataca los nervios
la solemne y misérrima calma
de la patria sumida en silencio!...
para así renegar de una madre,
del amado rincón solariego
vomitando baldones e injurias
y cubrir sus blasones de cieno.
Yo no quiero tener mucha plata,
yo no quiero salir de mi pueblo,
de mi pueblo, solar de Castilla
tranquilo y sereno,
manantial de ideales de gloria.
poemas de ensueño,
que se filtran con honda raigambre
en lo mas escondido del pecho,
al sentir en la frente morena
el purísimo olímpico beso.
que caldea el alma
con febril llamarada de incendio.

¡Bendito mil veces
el humilde rincón europeo!
Festivales de ramos y danzas
que dirigen los tamborileros,
Romerías de Pascua, San Marcos,
Jueves Merenderos,
Cordones y Ofrendas
antiguallas de nuestros abuelos! ,
mogigangas de la vaca prima,
novilladas del típico encierro,
que semeja el asalto de un fuerte
que se toma con bárbaro estruendo;
ruidosas y alegres
corridas del pueblo,
donde tiende Genaro la manta
en la cara del toro cuatreño
con la misma guapeza y estilo
que los mas afamados toreros.
Yo no quiero empañar la pureza
de nuestro recuerdo.
Yo no cambio la plata argentina
que embolsa el logrero,
ni el oro a millones
que ofrece el comercio,
ni coronas de joyas artísticas,
ni ricos trofeos,
homenajes, jardines, estatuas,
ni el confort de palacios espléndidos
que pisan los ricos
por la Ermita del Humilladero,
sombreada de verdes parrales,
rodeada de prados y huertos,
arrullada por la algarabía
de finos gorgeos
con que ensalzan y aclaman por Reina
a la Virgen de Caballeros
los pardales grises
y los tordos negros.
La Ermita aldeana
que culmina en la altura del cerro,
donde rezo una salve a la Virgen
que me llena de paz, de consuelo,
y al posar en la imagen bendita
la mirada, responde aquí dentro
una voz poderosa, que dulce,
sin palabras me dice, que tengo
mi destino fugaz en la tierra,
mi morada eternal en el cielo.

Caminante de eriales
que subes la cuesta brava
con sarpullos y negrales,
porque la vida te clava
los pinchos de sus zarzales
deja los picos serranos,
donde la lucha se agita.
Vente a vivir a los llanos
gozarás la paz bendita
de mis lares castellanos.

.

9 de mayo de 2011

Don Saturnino Galache Alonso

"CHARRAS" (Ciudad Rodrigo, 1915).  Saturnino Galache

Creo que ya era hora de que trajese a estas páginas a nuestro más ilustre poeta, don Saturnino Galache Alonso, que describe como nadie -¡que vamos a decir nosotros!, ¿verdad? - nuestras costumbres, nuestro pueblo y nuestra tierra charra. Y con el nombre de "Charras" quiso él, titular el libro de poesías que publicó en el año 1915 y que fué prologado por don Luis Maldonado.

Nació Saturnino en Villavieja de Yeltes el 29 de Noviembre de 1871. Era hijo de Lucas Galache y Josefa Alonso, naturales y vecinos de dicha villa. Fueron sus abuelos paternos José Galache y Teresa Sánchez, ambos de Villavieja. Sus abuelos maternos se llamaban Francisco Alonso y Narcisa del Álamo y eran naturales del lugar de Peralejos de Abajo. Apadrinaron a Saturnino, Isidoro Galache y su mujer María Boada.

Ingresó en el Seminario de Ciudad Rodrigo en el curso 1888-1889, estudiando seis años de Latín y Humanidades y posteriormente otros seis de Teología y Cánones, finalizando estos estudios en el año 1900.

Fue Capellán del Convento de Carmelitas y profesor del Seminario Diocesano de Ciudad Rodrigo. Desde 1906 hasta su muerte fue Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral. En Diciembre de 1919, sintiéndose ya gravemente enfermo, pidió permiso al Cabildo para volver a su pueblo natal, donde falleció el 7 de febrero de 1920. Contaba 48 años de edad.

El poema que hoy vamos a insertar en este blog es el primero del libro "Charras" que como hemos dicho publicó en Ciudad Rodrigo en 1915. Para cualquiera que haya vivido en esta ciudad y sea de estas tierras resultan realmente descriptivos y emotivos los primeros versos del poema. Desde lo alto de la muralla mirando hacia el Norte, hacia donde se encuentra Villavieja, nuestra vista se estrella contra las cumbres de las Sierras de Torralba, Camaces, Campanero, ...  que por estas fechas primaverales parecen como si estuviesen nevadas debido a la gran cantidad de jaras que pueblan sus laderas meridionales. Si no fuera por esos "picachos de la sierra" …


CANCIÓN

Desde el casco murado y carcomido
de un pueblo castellano,
pacífica morada del olvido,
recuerdo del pasado,
mirando hacia los llanos de mi tierra,
senaras de trigales,
que ocultan los picachos de una sierra
cubierta de jarales,
he pintado con cálamos de flores,
como hacen los poetas,
panorámicos cuadros de colores
en rústicas paletas.
Labores de risueñas sementeras
en temperados suelos,
y gárrulas faenas de las eras,
y juntas de los muelos;
del honrado trajín del vivir charro
los múltiples afanes,
el monótono son que lleva el carro,
que guían los gañanes.
La vida de mis gentes provincianas
sin otras ambiciones,
que arar y desarar las tierras llanas
destripando terrones;

Vagando en encalmados vaqueriles
y alegres gañanías
entre ubérrimos hatos pastoriles
y enormes vaquerías,
que rinden lucrativos gananciales
al bravo ganadero.
Vellones luengos, blancos recentales
Y el retozón ternero.
¡Cunas benditas de preclaros hijos,
pregoneras de España,
que llevo en escondidos entresijos
metidas en la entraña.

Yo os ofrendo con mimo acariciante
mis trovas charrangueras,
que en ratos libres escribí añorante,
vagando por las eras.
Bendito el cielo, labrador paisano,
que trueca tu ardua liza,
en pan sabroso de alimento sano
que nutre y vigoriza.
Rústica musa del solar terrero,
que la siembra entamiza,
y abrevan aguas del regato overo,
que el aire manso riza.

Haga tu soplo en besos regalados
do el gay saber se encierra,
que salgan de mi pluma sublimados
los campos de mi tierra;
yermos un día y enjoyantes luego
de ricas coberturas
de espigas coronadas, que el labriego
cosecha de maduras.
Tuyas son mis endechas de altas miras
mis frescas tonadillas
y allá van tal cual tu me las inspiras
ingénuas y sencillas.


.