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16 de febrero de 2014

Tésera de Las Merchanas

Traemos hoy a estas páginas, un dibujo con la reproducción de una tésera de bronce encontrada en el castro de las  Merchanas (Lumbrales). 

La tésera, según la RAE, era una pieza cúbica o planchuela con inscripciones que los romanos usaban como contraseña, distinción honorífica o prenda de un pacto. La encontrada en Lumbrales pertenecía a don Mateo Hernández Vegas, sacerdote de Ciudad Rodrigo. La imagen que insertamos hoy en este blog fue publicada en el Catálogo Monumental de España de Gómez Moreno. Según dicho autor, la inscripción de la pieza sería: 
TESERA
GAURIESIS
MAGISTRATU
TURI
y aludiría a algún pacto entre la ciudad de Coria (Gaurium o Caurium) y otra ciudad que podría denominarse Turium.


1 de abril de 2012

Los tiempos varios


Traemos hoy nuevamente a estas páginas una poesía de Alejo Hernández. Se publicó en el semanario mirobrigense Avante el 3 de Agosto de 1912. Según nos indica el autor fue escrita durante una visita a Lumbrales efectuada a finales del mes de julio de dicho año.

Los tiempos varios

Aquel mi gran pasado esplendoroso
sólo ya en el espíritu conservo
como en urna preciada las cenizas
de un ser querido que por siempre ha muerto. 
¡Gracias, Señor, tu providencia quiso
de la Vida en el áspero sendero 
iluminarlas sombras del pasado 
con la llama viviente del recuerdo!
Yo me complazco en mis amargas horas 
en gozar mentalmente lo pretérito, 
aquellos años de feliz infancia
que para siempre de mi vida huyeron.
¡Oh casa solariega
la casa de labranza de mi abuelo,
aquel hosco señor de las llanuras,
cristiano y ganadero
que con su esfuerzo de coloso 
pudo dominar de Lumbrales hasta Olmedo! 
Escaño patriarcal de su cocina
que hoy es un trono porque fue su asiento....
¡Con qué placer te evoco
en la Vida y los versos!
Sentada en sus tablones denegridos
a mi abuela miré yo en aquel tiempo 
distribuir la espléndida «puchera» 
reparador y clásico alimento
de forzudos gañanes
y de huraños pastores y vaqueros.
Aun me parece contemplar la tosca
figura del mastín caduco y ciego 
adurmiendo sus lánguidas perezas
al amor de la lumbre en el invierno;
la rústica algazara de los hombres
que en sus cortos vagares son copleros
y al compás de tenazas y badilas
cantan las coplas de sus «buenos tiempos»
¡Oh tardes en que abrimos
un paréntesis largo en el colegio
y por valles y montes
perseguimos las cabras y moruecos, 
robamos garbanceras y membrillos, 
trepamos chopos y cogimos huevos 
de pajarillos que en las altas copas, 
llorando su dolor, cantaron luego.
¡Oh plácidas auroras
las auroras en días de herradero! 
Auroras que alumbraron la explendente 
caravana de mozos y vaqueros
que al galope tendido del caballo
al Regajal venian desde Olmedo. 
¡Felices tiempos en que yo sabía
los nombres de las vacas de mi abuelo 
y el corcel de mi padre relinchaba
al pasarle mi mano por el cuello.

II

¡Cuanto cambió ya todo
en la Vida y el tiempo!
Hoy que a mi pobre aldea
triunfalmente regreso,
todo lo hallo demudado y frío;
cambiado todo en mi lugar encuentro. 
Solo un viejo pastor queda de entonces 
que a mi llegada me salió al encuentro.... 
—¿Qué fue del tio Donís?—Yo le pregunto 
y contesta llorando el pobre viejo:
—¡No hay naide ya d'altonces!
El tio Donís s'ha muerto.
Entonces por los jóvenes demando
y a todas mis preguntas respondiendo: 
—Ese murió en el Moro—Dice el charro. 
Ese embarcó p'América en San Pedro. 
Esotro es boticario en los Madriles....» 
¡Tampoco queda nadie de mi tiempo!

III

Gentes nuevas llegaron
también con tiempos nuevos:
Ya no visten los hombres la anguarina,
ni las mujeres visten el manteo,
ni se cantan aradas soñolientas,
ni se reza el rosario en los entierros,
ni se baila la rosca en los bodorios,
ni se dejan las tierras en barbecho,
ni en la Misa-mayor cantan la epístola
los mocetones lígrimos del pueblo. 
¡Nuevas costumbres con las nuevas gentes
y nuevos ritos con los tiempos nuevos!
Con el viejo recorro las llanuras
los trigales de oro y verdes huertos
el me cuenta los cambios y las vidas
y a veces me señala con respeto
un alegre rincón mientras me dice
como un Gran-Sacerdote del Recuerdo: 
—¡Esa huebra l'aré yo pa tu padre!
¡Aquel plao tamién fue de tu agüelo!
Mientras extiende la rugosa mano
que de emoción temblando está un momento.
El siente el fanatismo del terruño;
yo también al terruño tengo apego; 
pero yo sé sentir de otra manera;
el no puede pensar como yo pienso. 
—¡Oh prados y dehesas
que fuisteis de mí padre y de mi abuelo, 
si tenéis una mano que os trabaja,
bien estáis en la mano de otro dueño!
Tornamos lentamente... 
En la entrada del pueblo;
de la moderna Higiene acaso en contra 
pero a favor de innatos sentimientos, 
adosado a la Iglesia,
tenemos en mi aldea el cementerio 
¡Aquí están mis tesoros!
¡Tan sólo aquí mi propiedad conservo! 
¡Esta no me la roban
los vivos ni los muertos!

ALEJO HERNÁNDEZ.

Lumbrales, 19 y 20 de julio de 1912

7 de noviembre de 2011

Sociedad de Obreros "Humanitaria Lumbralense"


En los albores del siglo XX comenzaron a proliferar las sociedades de obreros de uno y otro signo. Mientras que en algunas poblaciones, como Villavieja, uno de los motores de estas agrupaciones o sociedades fueron los partidos y sindicatos de tendencia socialista (había también una Sociedad de Socorros Mutuos que agrupaba a artesanos e industriales y que no era de esa tendencia), en otras localidades tuvieron una base progresista o liberal pero impregnada en muchos ocasiones por ideas religiosas, que se denominaron en muchos Círculos Católicos. En 1911 existía en Lumbrales una sociedad denominada "Humanitaria Lumbralense" que, a tenor de lo que vamos a transcribir posteriormente, es muy posible que correspondiese a este segundo tipo, aunque no tenemos certeza alguna de esa suposición. Fuesen lo que fueren, lo cierto es que todas ellas organizaban regularmente actos culturales, charlas, conferencias, escuelas de adultos, etc etc. Lo que sigue a continuación es la crónica de una serie de conferencias celebradas en Lumbrales en febrero de 1911. Se publicaba en el semanario "Avante" de Ciudad Rodrigo y decía así:

Las conferencias
La Junta directiva de la sociedad de obreros de esta villa denominada «Humanitaria Lumbralense», con un celo digno de elogio, ha vuelto en el presente año, a organizar una serie de conferencias en el «Teatro Artístico», que han estado animadísimas.
Fueron inauguradas por el joven letrado don Pedro Hernández Comerón, quien con oportunidad grandísima, trató de las causas que influyen en la manera de ser de los pueblos, para resistirse al cumplimiento de las leyes que tiendan a reformar las costumbres públicas, como son las vigentes ordenanzas municipales, que la autoridad local correspondiente se halla dispuesta a hacer cumplir a todos los Vecinos.
Después de definir el concepto de la palabra ley y el de la autoridad encargada de aplicarla, redujo a tres las causas que inducen a la resistencia pasiva, cuales son: la ignorancia en unos, en otros el falso concepto que se tiene de la autoridad y en los más, la falta de dignidad y amor al pueblo en que se nace y en donde se vive.
La labor del Sr. Hernández Comerón, hecha con sencilla y correcta frase y en tono familiar, fué muy aplaudida.
La segunda conferencia, dada por el joven é ilustrado coadjutor de esta parroquia D. Joaquín Román, hijo de esta localidad, versó sobre el progreso en sus diferentes aspectos.
Las grandes dotes oratorias que adornan al señor Román, los vastos conocimientos que posee, hicieron que su labor fuese un nuevo triunfo a los muchos que le esperan.
Su exordio, dedicando un saludo al obrero, fué un ramillete de brillantísimos párrafos cuajados de la más delicada poesía, que el público acogió con atronadores aplausos.
Sentimos no poder compendiar en los estrechos límites de una reseña periodística, cuánto de bueno expuso el conferenciante en el desarrollo de su tema, tanto para demostrar el ansia que siente el hombre por el progreso, cómo la diferencia que existe entre el falso y el verdadero. Adujo gran riqueza de datos históricos para comprobar que la religión católica ha sido en todos los tiempos la aurora y salvaguardia del verdadero progreso, moral, intelectual y materialmente considerado.
Tuvo el orador, momentos felicísimos de arrebatadora elocuencia, que repetidas veces interrumpió el auditorio con entusiastas aplausos. Pero al terminar, pidiendo para este su querido pueblo sirviese a todo viajero que nos visitase, como símbolo del progreso material, la estación del ferrocarril con la continua entrada y salida de los trenes y el incesante silbar de las locomotoras; como símbolo del progreso intelectual, los locales de escuelas que se proyectan construir con todas las condiciones higiénicas y pedagógicas que requieren los adelantos modernos; y por último, como símbolo del progreso moral y religioso, la esbelta cruz que se alza majestuosa sobre la soberbia torre de nuestro magnífico templo, escuchó el orador una verdadera salva de aplausos y las más entusiastas felicitaciones.
Fué el tercer conferenciante el joven farmacéutico de esta villa D. José Galván Fuentes, a quien tuvimos el gusto de oir por vez primera, siendo gratamente sorprendidos, por su notable trabajo y su calurosa elocuencia.
Trató de la higiene de los alimentos, haciendo un extenso y científico estudio de los principales elementos que constituyen aquellos y condiciones que han de tener para su alimentación humana.
La segunda parte de su discurso versó sobre la higiene de los mataderos y de los establecimientos destinados a la venta de carnes.
Trató por fin de las causas que influyen en la descomposición del agua, la leche y las carnes, medios científicos y prácticos para conocer cuando se hallan en mal estado y trastornos que pueden originar en el organismo humano.
Después de dar algunos sanos consejos sobre la desinfección de las ropas y las habitaciones, terminó pidiendo unión y confraternidad entre los obreros de la Humanitaria, escuchando calurosos aplausos.
El «Orfeón Lumbralense» amenizó estas conferencias, con escogidos números, que han sido muy aplaudidos.
Lumbrales 6 de Febrero de 1911
Chico.

5 de noviembre de 2011

Accidentes

Hace cien años no eran tan frecuentes como lo son en la actualidad, pero también ocurrían. En aquellos tiempos eran obviamente los carros los principales implicados en este tipo de eventos. Y algunos de ellos llegaban incluso a provocar la muerte de alguna persona. Sobre todo cuando el carro era arrastrado por un par de potentes mulas a las que, con frecuencia, se les exigía ir a más velocidad de lo aconsejable. Aquí tienen un ejemplo que ocurrió en Lumbrales y en el que uno fue al cementerio y al causante del hecho se le llevó a juicio y ... fue absuelto. Y uno, que de pequeño le tocó muchas veces montar en ellos , y a veces conducirlos (las menos), no se puede explicar como pudo ocurrir un accidente así, a menos que, .... ¡pero dejénoslo así!  Hay quien dijo no hace muchos años que la justicia era un cachondeo.  ¡Imagínense ustedes hace cien años!

Ayer se vio en la sala primera de la misma, el juicio oral procedente del Juzgado de Vitigudino, seguido contra el procesado Julián Rubio y Rubio, por el delito de supuesto homicidio. El dia 16 do Mayo, del año último, caminaba el procesado con un carro, de mulas, por la carretera que va desde Lumbrales a Fregeneda, y en la misma dirección, delante del carro, iba montado a mujeriegas, en un burro que había comprado aquel día en la feria de Lumbrales, el anciano Santiago Santano; al llegar el carro hacia el burro, se espantó éste, tiendo al suelo al Santiago, precisamente debajo de las mulas, y pasándole una de la ruedas por el vientre; a consecuencia de ello, falleció tres ó cuatro dias después. El acusador particular señor González, calificó el hecho de un delito de imprudencia temeraria por parte del Julián Rubio, derivada ésta de caminar el carro muy de prisa, sin tener en cuenta el que lo guiaba lo pendiente de la cuesta de Maripeláez. No obstante, el jurado, en conformidad con las pretensiones del fiscal señor Lasala, y el defensor señor Cobos, dictó veredicto de inculpabilidad, siendo absuelto el procesado.

El Salmantino, 31 de Marzo de 1911

21 de septiembre de 2011

Almuerzo real en Olmedo

En los primeros días del mes de Junio de 1888, la provincia salmantina recibió la visita de Su Alteza Real la Infanta doña Isabel de Borbón y Borbón, hermana del rey Alfonso XII y popularmente conocida como "la Chata". El domingo día 3 de junio efectuó una excursión por esta comarca, utilizando para ello la línea del ferrocarril SFP (Salamanca a la Frontera Portuguesa) inaugurado precisamente unos seis meses antes. Veamos como lo cuenta el redactor de "El Fomento" en la edición de este periódico publicada el martes 5 de junio de 1888.

El domingo último, después de haber oído misa S. A. R. la Infanta doña Isabel en la Iglesia de Santa Eulalia, se dirigió a la estación del ferrocarril para encaminarse más larde a la frontera portuguesa (Barca de Alba) y aceptar en Olmedo, el almuerzo a que la había invitado la Diputación provincial.

En el mismo tren en que tomó asiento S. A., se colocaron la condesa de Superunda y los marqueses de Nágera, los Gobernadores Civil y Militar, el Presidente de la Diputación Sr. Torroja, los diputados provinciales Sres. Esteban, Herrero, Gil, Rodríguez Yagüe, Sánchez Mata, Calvo, Fernández Vicente, Angoso, Orea (D. Ramón) y Sánchez López, el director de la línea M. S. Sr. Hernández Iglesias, el Comandante de la Guardia civil, el conde de Lumbrales, el Jefe de la explotación de los ferrocarriles S. F. P. y M. S., el Vizconde de Garcigrande, D. Fernando Maldonado, el Secretario del Consejo de Administración del ferrocarril S. F. P., el teniente de la Guardia civil del puesto de Peñaranda de Bracamonte, etc. etc.

En una pradera de la dehesa de Olmedo, sitio elegido ad hoc y en el que se disfrutaba de una temperatura agradable gracias a la sombra que proyectaban numerosos y robustos robles, se había colocado la mesa destinada a servir el siguiente menú:

  • Paella.
  • Langosta Salsa a la vinagreta.
  • Lengua a la escarlata.
  • Ponche a la Romana.
  • Jamón dulce.
  • Entremeses
  • Postres.
  • Vinos: Burdeos, Jerez, Oporto, Champagne.
  • Café
  • Tabacos.

En un tren especial llegaron hasta Olmedo, a fin de cumplimentar a S. A. R. dos caballeros del ejército portugués, altos empleados del ferrocarril Miño-Douro, los cuales tuvieron el honor de almorzar con la Infanta doña Isabel, así como también el Alcalde de Olmedo.

El banquete fue servido por la casa de los señores Ansede y compañía de esta ciudad

Apenas terminó el almuerzo, a la una de la tarde, se emprendió nuevamente la marcha con dirección a la frontera portuguesa.

Antes de continuar debemos de hacer constar que las noticias que llevamos apuntadas son de referencias, pues por circunstancias que no son al caso mencionar, los representantes de los periódicos, se hallaban ya en Barca de Alba cuando la Infanta doña Isabel y su comitiva partían de la estación de Salamanca.

A las dos y media de la tarde se detenía en el puente internacional el tren especial en que visitaba S. A. R. las obras del ferrocarril S. F. P., ramal de Barca de Alba.

La llegada de S. A. fue saludada con entusiastas vivas, disparándose infinidad de voladores durante su permanencia en aquel punto.

Las autoridades locales de Barca de Alba y el personal de la estación del ferrocarril cumplimentaron a S. A. que permaneció quince minutos en el estribo del puente contemplando el magnífico panorama que desde allí se divisaba.

Era tal el calor que se sentía en Barca de Alba que si se hubiera allí permanecido algunas horas se habría corrido el riesgo de morir asfixiado, pues no faltaron momentos en la respiración se hizo difícil.

El Sr. Hernández Iglesias, previa consulta hecha a S. A. nos invitó a regresar a Salamanca en el tren especial en que ellos hacían el viaje,

Próximamente a las tres de la tarde partía este con dirección a Lumbrales en cuya estación se detuvo cerca de media hora.

El conde de Lumbrales, D. Ricardo Pinto da Costa, ofreció a S. A. un excelente Lunch, que fue aceptado por la egregia dama y del que disfrutamos los demás expedicionarios.

Creemos excusado detenernos a detallar el buen gusto y la esplendidez del conde de Lumbrales: todo el mundo sabe que Don Ricardo Pinto da Costa es un caballero a quien le gusta hacer bien las cosas, sin que omita-sacrificio de ningún género a fin de lograr aquel objeto.

Los dos hijos del Sr. Pinto da Costa y su hijo político el Sr. Gallardo obsequiaron a los concurrentes con afectuosa solicitud.

El lunch fue servido por la casa Lhardy de Madrid. S. A. R. estuvo viendo bailar unas danzas de hijos del país, mientras lomaba una taza de café en el andén de dicha estación.

A las ocho regresaba la Infanta doña Isabel y. las personas que componían su comitiva a la estación de esta capital.

Por mandado de S. A. el marqués de Nágera entregó 200 pesetas al párroco de Olmedo y otras 200 al de Lumbrales, para que las distribuyeran entre los pobres de los respectivos pueblos.

Terminaremos estas líneas demostrando nuestro especial reconocimiento al Gobernador civil por las deferencias que tuvo con la prensa.

En días sucesivos iría visitando también otros lugares de la provincia salmantina. Por cierto, en el transcurso de la asistencia a un acto religioso en las catedrales salmantinas, una de las acompañantes de la infanta, en concreto la marquesa de Nágera, perdió una pulsera valorada en más de mil quinientas pesetas...

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1 de julio de 2011

Dulces del bautizo real

Dibujo de "La Ilustración Española y Americana" - 22 de mayo de 1907

Hasta Lumbrales llegaron el día 15 del mes de mayo del año 1907 unos dulces regalo de los Reyes. Pero no de los Reyes Magos, sino de los Reyes de España de entonces, don Alfonso XIII y doña Victoria Eugenia. Ocurrió con motivo del bautizo del que seria el primero de los hijos de la pareja real y por tanto príncipe de Asturias. Lo recogía "El Heraldo de Madrid" en su edición del día 18 de mayo de 1907 en estos términos:

Dulces del bautizo.
Los niños Luisito y Carmencita, hijos de D. Vicente García, vecino de Lumbrales (Sa-lamanca), felicitaron telegráficamente a S. M. la Reina por el feliz nacimiento de su augusto hijo. Pedían los dos niños que se diera un beso al recién nacido, y además un dulce del bautizo.
Nos comunica dicho señor que hoy ha sido agradablemente sorprendido al recibir del alcalde de aquel pueblo un paquete conteniendo caramelos. Coincidiendo ser aquel día el primero de la feria que allí se celebra, fueron repartidos los dulces por la noche en el teatro por los dos niños por lo que la mayor parte de los vecinos del pueblo y forasteros que asistían disfrutaron del galante y regio obsequio, repitiendo su felicitación.

17 de junio de 2011

Hace cien años, la 'SGAE' ya daba guerra


¡Con otro nombre, pero con el mismo afán recaudatorio! Y es que esta "sociedad" nacida para preservar los derechos de los autores, ha sido desde sus comienzos muy mal vista por el público en general. Y mucha culpa de esa animadversión la tiene la propia entidad que mete a todo el mundo en el mismo saco sin percatarse de que puede haber situaciones donde no sean aplicables esos derechos intelectuales.  En la actualidad lo es, entre otras cosas, por el famoso "canon" - sigo sin entender, por ejemplo, porque tengo que pagar una cantidad extra a la SGAE por comprar CDs y DVDs donde almaceno las miles de fotografías que he realizado en estos últimos años. Si ahora, como decía, es por el canon, entonces lo era también por una especie de "derecho de veto" que podían ejercer para poder representar o no una obra dramática o musical. La ley de la Propiedad Intelectual vigente a comienzos del siglo XX, que databa de 1879, establecía en su artículo 19 que las autoridades podían impedir que se representasen o ejecutasen obras dramáticas o musicales si los propietarios de los locales en donde se debería realizar la función no adjuntaban a la solicitud dirigida al Alcalde, la correspondiente autorización de la Sociedad de Autores de España, única que podía conceder o denegar el permiso de autor. Es decir, cualquier función que se programase, bien fuese teatro, festival, baile, concierto, recital de gramola, de pianola, de fonógrafo, etc, etc.... necesitaba contar con el previo beneplácito del representante que la Sociedad tenía en casi todos los municipios de cierta entidad. Y esa bendición se conseguía, claro está, a base de pagar. Como véis, lo del "canon" dichoso viene de lejos. Nuestros antepasados ya tuvieron que lidiar este tipo de impuestos. ¡Que se lo digan, por ejemplo, a los de Lumbrales! Una función para agasajar a un personaje importante se convierte por arte de la SGAE de entonces en un problema político y judicial! Vean como contaba el corresponsal de "El Adelanto" en esa localidad el asunto de realizar esa función de teatro, sin permiso del representante de la Sociedad de Autores y para más inri realizada en el Salón de plenos del Ayuntamiento...

Una denuncia.

La función de teatro, celebrada en el salón de sesiones de este Ayuntamiento, ha dejado tras sí, desagradables consecuencias, tanto por haber tenido lugar en un sitio impropio de tales espectáculos y contra la voluntad de muchos vecinos, como por no haber querido solicitar del representante de la Sociedad de autores, el permiso prevenido en el artículo 19 de la Ley de propiedad intelectual.

Tal vez el organizador de dicha fiesta, amparado por el titulo de los señores condes de Lumbrales, a quienes la fiesta se dedicaba, o mal aconsejado, desoyó las amistosas advertencias del representante de teatros y los apercibimientos de la autoridad local, encaminados a prevenirles de la obligación en que estaba de solicitar tal permiso, sin el cual la representación no podía tener lugar, sin incurrir en grave responsabilidad.

Todo fue en vano, la función se celebró con manifiesto atropello de la Ley de propiedad intelectual, cometiendo el delito de defraudación de sus derechos, penada en nuestro Código. ¡No queremos suponer que los dignísimos señores condes tuvieran conocimiento de esto, pues de haberlo tenido, haciendo honor al título que ostentan, seguramente no hubieran consentido que al amparo suyo se atropellase a nadie, y menos la Ley, que se ha hecho para todos igualmente. Una vez consumado el hecho, se dedujeron las correspondientes responsabilidades, de las que tuvieron conocimiento las autoridades locales, reconociendo y lamentando la ligereza cometida; pero aconsejando se transigiera mediante justa reparación a la dignidad del representante ofendida , y a la Ley atropellada.

Tal reparación no tuvo lugar ni se intentó por nadie; transcurriendo un día y otro, y agotados por el representante todos los medios legales y amistosos que la prudencia aconseja, se vio éste precisado, con harto pesar suyo, a formular ante los tribunales de justicia la competente denuncia criminal, que se está tramitando en el juzgado de instrucción por el delito de defraudación de los, derechos de la propiedad intelectual.

No se puede deducir lo que de ello resultará, aunque de desear sería, por jugar en ella personas de alguna significación, resultare el sobreseimiento, pues nos consta que el representante no ha querido mostrarse parte en la causa, no teniendo otro interés sino el que se restituyan los derechos defraudados, tal vez por un capricho o por una falsa interpretación.

Si así sucediera, se daría por terminado tan enojoso asunto, que podrá servir para que en lo sucesivo no se burlen los derechos de la Ley de Propiedad intelectual.

El Corresponsal.

Lumbrales, 4 de Agosto de 1911
Ignoro como acabó el asunto, aunque ya el corresponsal va marcando el terreno por donde posiblemente discurriese este tema. ¡Cómo había condes por medio, ....!

15 de mayo de 2011

El día del árbol

El Día Mundial de Árbol, también llamado Día Forestal Mundial, fue, en principio, una recomendación del Congreso Forestal Mundial que se celebró en Roma en 1969, sientdo esta recomendación aceptada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1971. Pero ya antes, algunos paises habían instaurado de forma independiente el Día del árbol. El primero de ellos fue Suecia que lo instituyó en 1840. También en esta comarca se llegó a celebrar hace cien años. Los avanzados ecologistas de entonces fueron una vez más nuestros vecinos "lumbralenses". Así lo contaba el semanario mirobrigense "Avante" el 15 de Abril de 1911:

El sábado, día ocho de los corrientes, se celebró en esta villa la fiesta del árbol, para la que regaló el Excmo. Sr. Conde de Lumbrales, gran cantidad de arbolitos remitidos desde Oporto. Reunidos los niños de la escuela elemental, correctamente formados al frente y su digno profesor don Ramón López, en la plaza de la Constitución, se encaminaron en compañía de los individuos de Ayuntamiento, Junta local, autoridades eclesiásticas, civiles y militares y gran número de caracterizadas personas, á los sitios designados para verificar la plantación, en donde cada niño fué plantando su arbolito, auxiliado por don Manuel Viñuela sobrestante jubilado y por el contratista de obras don Manuel Pontvianne. Los niños al verificar la plantación dedicaban á sus arbolitos inspirados versos y entusiastas saludos. Terminada la plantación, regresó la comitiva á la plaza de la Constitución, en donde después de hacer uso de la palabra referido profesor, explicando á los niños el fin de tan simpática fiesta y los inmensos beneficios que se deben á los arboles, encareció á todos la obligación de velar por ellos, estimulando á los niños con premios que dará el Ayuntamiento á los que mejor hayan llevado su cometido. Se terminó con un viva á la fiesta, al Ayuntamiento, á las autoridades, á los niños y á su profesor, siendo éstos obsequiados con empanadas
y naranjas. 12-Abril-1911. CHICO.

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29 de abril de 2011

El pastor

Hace un par de días publicamos unos versos del poeta mirobrigense Alejo Hernández Estévez dedicados al "mosto" de Lumbrales. Hoy traemos otra poesía de dicho escritor y también menciona a Lumbrales y además a Campilduero, con lo que uno empieza a sospechar que don Alejo tenía que tener bastante relación con esa población y con esta comarca. El poema estaba destinado también al libro "SALMANTINAS". Se publicó en el Semanario Avante de Ciudad Rodrigo a finales del mes de Julio de 1911.

El pastor

Yo lo he visto en la llanura,
en los secos rastrojales,
al volver de Extremadura
para invernar en Lumbrales:
Rostro enjuto, piel morena,
de mirada honda y serena,
con soñadoras pupilas,
como adurmiendo una pena
al rumor de cien esquilas.
De la noble estirpe charra
el arquetipo ideal,
es de apostura bizarra;
viste áspera zamarra,
calza medias de peal..
Tiene el alma soñadora
ébrio el cuerpo de salud
V en cuerpo y en alma adora
á una moza labradora,
llena de gracia y virtud.
Tiene un tesoro escondido
en el hueco de una encina:
un rabel que, bien tañido,
el cielo evoca al sentido
con música salmantina.
Lo trajo un martes de ituero
comprado al tamborilero
que ya no puede tocar
¡Dulce rabel milagrero,
alma del. Charro cantar!

En las tardes invernales
sonará dulce en el chozo
y los tiernos recentales
en las eras de Lumbrales
saltarán ébrios de gozo.
Y esa virgen campesina
que por él muere de amor,
en la hora vespertina,
oirá su copla divina
de poeta y de pastor.
; ¡Oh enamorado cabrero
de tu moza y tu rabel!
¡Feliz tu, si, en Campilduero
tu rabel es el primero
y tu moza no es infiel!
¡Feliz tu entre los cantares
que el rabel á tu alma arranca!
¡Feliz tu que oyes sonares
de las coplas populares
en tierras de Salamanca!

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27 de abril de 2011

El mosto de Lumbrales

Traemos hoy a estas páginas unos versos del poeta, novelista traductor y abogado mirobrigense Alejo Hernández Estévez que publicó en el semanario "Avante" de Ciudad Rodrigo en julio de 1911. La poesía estaba destinada a formar parte de un libro titulado "Salmantinas" y que desconocemos si llegó o no a publicarse (he consultado el catálogo de la Biblioteca Nacional y no he encontrado nada de este autor con ese título). También desconozco las fechas de nacimiento y muerte. Es famoso por su ensayo titulado "Bécquer y Heine" publicado en 1946. Vamos con los versos:


El mosto
(Para el libro "SALMANTINAS")

¡Agüelo, llenái la bota
que rezuma la tinaja
y pinga ya gota á gota
de la espita por la raja!
¡Mirái que somero baja,
como miel de los panales..!
¡Llenaime, agüelo, la bota
con el mosto de Lumbrales!

¡Qué dulce y qué rico, agüelo!
Este no tié compostura
y, al beberlo, dice el cura
qu'el mesmo Dios con gran celo
le da cúdios celestiales...
¡Qué güeno es el Dios, agüelo,
que mos da el mosto en Lumbrales!

Como es leído, el tio Paco
dice que es zumo divino,
poi que con él un endino
se hizo dios y llamó Baco.
De Anacreonte á Monaco,
al artista trujo el vino
siempre creaciones geniales...
¡Verdá qu'es zumo divino
este mosto de Lumbrales!

Echáime en la bota vieja
hasta el brocal chirupía,
porque la zuidá mos deja
cuasin con gustos de tia...
Es tan dulce esta bebía
que, en las noches invernales,
me sabe la chirupía
como el vino de Lumbrales.

Tenis, agüelo, un afán
que á locura cuasin llega
y es dejarle al sacristán
aperarvos la bodega:
Cuando hay intierro, congrega
los cantores funerales
y Camilo y sacristán
- ¡Que no haiga puente! -dirán-
- ¡Venga mosto de Lumbrales!

Yo le pido al Dios del cielo
y á la su madre bendita
que vos tenga sano, agüelo,
y Vos dé vida enfinita;
pero si Dios vos la quita,
pa endulzarme algo los males...
¡Dejaime á mi esa viñita
que da el mosto de Lumbrales!

Alejo Hernández
Monasterio del Pueyo, 1911.
Ignoro si aún se sigue "cosechando" tan afamado mosto, pero si tan bueno era,... ¡merecería la pena conservarse! ¡Me refiero a las viñas, no al vino!
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19 de marzo de 2011

Don Rosendo Miguel del Corral

El 28 de Abril de 1897 fallecía en Lumbrales, don Rosendo Miguel del Corral, natural y vecino de la mencionada villa y que a lo largo de su vida desempeñó diversos cargos eclesiásticos: Párroco de Sobradillo, canónigo Doctoral, provisor y deán de la S.I. Catedral de Ciudad Rodrigo, Arcipreste de la de Santiago de Compostela, Juez Auditor del Tribunal de la Rota, ... Era también abogado y logró el título de Doctor en Jurisprudencia por la Universidad Central de Madrid. Contaba 78 años de edad. Así lo contaba "El Adelanto" el 28 de Abril de 1897.

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En la madrugada de hoy ha fallecido en Lumbrales, su pueblo natal, el ilustre auditor jubilado del tribunal de la Rota don Rosendo Miguel del Corral. Era el finado persona de grandes talentos, merced a los cuales ha desempeñado siempre los más difíciles puestos en la iglesia, en todos los cuales ha dejado gratos recuerdos, por su bondad y sencillez, a la par que por la justicia que siempre resplandeció en todos sus actos. Abogado antes que sacerdote, tan pronto como recibió la investidura eclesiástica, comenzó a distinguirse por su recto criterio y envidiable talento, siendo designado desde un principio para ocupar aquellos puestos en que eran necesarios sus conocimientos de letrado. Estimado y apreciado por todos sus superiores y como premio a sus buenos servicios, fue adquiriendo grados en su carrera, hasta llegar al de auditor del tribunal de la Rota, donde ha permanecido hasta su jubilación, después de haber renunciado repetidas veces la mitra que se le ofrecía. Sus relacione s en Madrid eran tan numerosas como distinguidas, y seguramente que los señores Montero Ríos, don Francisco Silvela, señor Conde de Montarco y otros muchos de igual categoría, sienten la muerte del modesto auditor como la de un amigo verdadero. A su numerosa familia, así como al pueblo de Lumbrales, enviamos nuestro más sentido pósame por tan irreparable desgracia. Descanse en paz.
El Adelanto, 28 de Abril de 1897

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Don Rosendo era tío de Don Rogelio Miguel del Corral Vicente, natural también de Lumbrales y que durante muchos años fue Diputado provincial, alcanzando la Presidencia de esa institución en 1915. Don Rogelio contrajo matrimonio en Villavieja en noviembre de 1907 con Isabel Rodríguez García. De este enlace nació don Rogelio Miguel del Corral Rodríguez.


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22 de octubre de 2010

Verracos de piedra

Los verracos de piedra son figuras de la época de los Vetones, antiguos pobladores de una zona de la península ibérica que abarcaba parte de las actuales provincias de Cáceres, Salamanca, Zamora, Ávila, Toledo y Segovia así como parte del territorio portugués. Según algunos autores delimitarían terrenos dedicados al pastoreo, aunque bien pudieran tener cualquier otro significado. Uno de los más famosos es el que hay junto al puente romano de Salamanca y que aparece en la novela picaresca el Lazarillo de Tormes.  Pero también hay otros repartidos por la provincia salmantina. Según el Padre César Morán en "Noticias arqueológicas de la provincia de Salamanca" publicadas en la revista "La Basílica Teresiana" (1 de Mayo de 1919):

Las primeras manifestaciones de la escultura ibérica son probablemente esos monstruosos animales que abundan sobre todo en la cuenca del Duero y del Tajo, conocidos con el nombre de toros, verracos, osos, bichas, etc. Varios de ellos corresponden a la provincia de Salamanca, tales como el toro del puente, ahora en el Museo Provincial; el verraco de Monleón, junto a la puerta de la villa; el verraco de Ciudad Rodrigo, debajo del puente; la burra del arenal, en Lumbrales; otro verraco en San Felices de los Gallegos; otro hay en Ledesma, y por fin, una bicha que semeja un león y que está en la parte exterior de la iglesia de San Julián en Salamanca. Esta bicha seguramente ha sido trasladada de alguna necrópolis o fortaleza ibérica que tanto abundan en los alrededores de Salamanca. Por su estilo y factura más correcta se aproxima a las esculturas ibéricas del mediodía de España. La actitud de la cabeza es semejante a la bicha de Balazote.

 En la fotografía, publicada en la mencionada revista, podemos ver el citado de Lumbrales, aunque según tenemos entendido, en la mencionada localidad del Abandengo hay dos de estas esculturas vetonas.

Lumbrales


  • Distancia a la Capital: 96 Km.
  • Altitud: 673 m.
  • Superficie: 69,94 km2
  • Cod. Postal: 37240
  • Fiestas Locales: Finales de Agosto
  • Partido Judicial: Vitigudino
  • Junta Electoral: Vitigudino
  • Mancomunidad: COMARCA DEL ABADENGO
  • Población (2009): 1949
    Varones: 954
    Mujeres: 995

4 de octubre de 2010

Castro de las Merchanas

El siguiente reportaje se publicaba en el portal salamanca24horas.com el pasado domingo 3 de octubre de 2010. Su autor es el periodista Luis Falcón. En la web del mencionado diario digital es posible visualizar también una serie de fotografías del castro de las Merchanas en Lumbrales.

A través de los siguientes enlaces se puede acceder directamente al sitio web salamanca24horas.com y ver la noticia y las imágenes en su contexto original:

Ruta Hispano-Lusa de Castros y Verracos: Caminamos hasta Las Merchanas en Lumbrales
Al igual que Andalucía tiene la ’Ruta de los pueblos blancos’, aquí en los senderos de nuestra provincia la de los castros para deleitarnos en las maravillas culturales, arquitectónicas, históricas y naturales de nuestra tierra. Hoy nos acercamos al Castro de Las Merchanas en Lumbrales

La Ruta de Castros y Verracos en la provincia de Salamanca es una ruta larga para realizarla en un solo día, por ello cada fin de semana viajamos a un castro del oeste salmantino -Las Merchanas, Yecla la Vieja, El Castillo de Saldeana y Bermellar-, porque cada uno es historia y tiene características suficientes propias y a su alrededor un enorme caudal para disfrutar de la naturaleza.

Llegamos a Lumbrales por la CL-517 que parte de Salamanca y finaliza en La Fregeneda, tras recorrer cerca de 96 kilómetros. Llegados al municipio, nos desviamos a la derecha para coger la carretera a Bermellar. A escasos 3,5 kilómetros, un amplio cartel nos indica otro desvio a la derecha para avanzar por una pista de tierra, en buenas condiciones de 2,5 kilómetros, hasta una explanada donde dejaremos el coche y, allí mismo, nos informaremos de la ruta que nos llevará a este castro, situado sobre un promontorio granítico en la confluencia del regato de Vallitorredondo con el río Camaces. Un panel nos sitúa en la Ruta hispano-portuguesa de Castros y Verracos, y la reproducción de una estela romana permite asomarnos a los ejes temáticos del sendero como son la arquitectura tradicional, la geología, el clima, la vegetación, la energía del agua y el mundo de los vetones -habitantes de este lugar-.

El sendero, la inclinada calleja de Malpica, hasta el castro es toda una admiración de naturaleza y construcciones ganaderas como chozos que indican la vida y la historia de los habitantes de este lugar. Además, la naturaleza, según se desciende hasta el Camaces, se hace más exuberante, variada y rica en especies. Llegamos al primer mirador, que sube por un pequeño sendero hasta el denominado Mirador del Castro, una estación interpretativa y multimedia sobre los vetones y sobre la historia geológica de este paisaje. Desde aquí avistamos el castro y sus detalles al telescopio.

El molino del Tío Justo

Volvemos sobre nuestros pasos y, nuevamente, en la calleja de Malpica, avanzamos por esta senda de lanchas hasta el molino del Tío Justo. Una auténtica maravilla a la orilla del Camaces recuperada del abandono por el Ayuntamiento y Adezos.

Si tenemos suerte, porque casi nunca hay nadie para abrirnos, podremos visitarlo íntegramente. Esta construcción tradicional está totalmente restaurada y se trata de un molino movido por el agua desviada del río Camaces. El interior dispone de una única sala donde la acción del agua consigue mover una gran piedra que se dedicaba a moler el poco cereal que se cultivaba en la zona. El tío Justo, a cambio de una comisión que se llamaba maquila, molía día y noche para aprovechar la temporada de crecida del río, porque la utilización del agua era solamente posible durante una pequeña época del año.

Pasamos la presa hasta el otro lado del río y nos situamos en la puerta del castro. Para acceder al mismo lo hacemos a través del Sendero Musealizado del Castro de las Merchanas y entramos por la puerta Sur, donde se puede hacer un recorrido hacia la puerta principal, ver las piedras hincadas y visitar parte de la muralla. Se trata de uno de los castros más importantes y mejor estudiados de la provincia de Salamanca. Posee una gruesa muralla, la cual en algunas zonas llega hasta los 6 metros de anchura, salvo en el cerro del Oeste, donde la topografía del terreno la hace innecesaria ya que hay un acantilado sobre el río Camaces. Enfrente de la entrada principal posee una zona de piedras hincadas, típicas de los castros, que completaban las defensas.

Este castro fue declarado Bien de Interés Cultural en 1931 y se trata de una fortificación defensiva de los antiguos pobladores de la zona, los vetones, que fueron unos grandes luchadores y guerreros, que hermanaban con sus parientes bretones del norte de Francia, corresponde en el tiempo con la Segunda Edad de Hierro.

El poblado está construido en un lugar estratégico y de fácil defensa entre los barrancos que forma el cauce del río Camaces. Históricamente la fortaleza obedece a las necesidades defensivas de la población local ante el avance del nuevo tiempo que ocupaba el empuje del mundo romano, estos poblados no eran muy numerosos, se estima que el pueblo que albergaba el castro no superaba las 150 personas pero su trabajo en pro de la defensa colectiva era muy notable y durante muchos años contuvo la invasión hasta caer en manos de los romanos.

Datos del castro

El castro tiene una superficie de 8,5 hectáreas, dispone de un perímetro de 50 metros en torno a la muralla, la construcción del castro obedece a un buen estudio arquitectónico sobre las necesidades defensivas de la zona, consiste en el apilamiento de grandes lajas de piedras creando unos inmensos muros y murallas de mas de 6 metros de anchura que impiden el acercamiento enemigo por tierra y sobre caballos, una vez vencida esta primera línea disponen otra segunda donde se encuentran las viviendas y la necrópolis, una variante defensiva de este castro es una tercera línea consistente en la creación de un campo de una hectárea de piedras hincadas sobre el terreno creando una especie de campo minado que hace imposible el acercamiento de un ejercito estructurado y menos el transito de caballos.

La muralla, construida directamente sobre la roca superficial sin apenas cimentación, se adapta perfectamente a la morfología del terreno. Mientras la altura es de unos 2 m, en algunos tramos puede llegar a los 3, el ancho varía desde el metro y medio hasta los 6 m. según las necesidades defensivas. Está realizada con mampostería en seco y la técnica constructiva es la de dos paramentos, el externo en talud de 15-20º y el espacio interior relleno de piedras menudas.

El castro tiene dos puertas defendidas por bastiones circulares, formando un embudo, – una al Este, la entrada principal, y la otra al Sur –, las cuales permiten acceder al interior del recinto fortificado. En la puerta principal existe una zona de piedras hincadas que servían para impedir el acercamiento de los enemigos a caballo y así hacer más difícil su ataque.

El origen del castro es prerromano, y se sabe que ya estaba habitado desde el siglo III a. d. C. por los vetones, que ocuparon el suroeste de la Meseta Norte en la II Edad de Hierro (siglos V-II a. d. C), pueblo celta que desarrolló en la Península la Cultura de Cogotas II o Culturas de los Verracos. Los primeros vestigios de romanización que tiene el castro datan de comienzos del siglo I d. d. C, y se sabe que estuvo ocupado hasta la segunda mitad del siglo V que fue cuando se abandonó, quizá durante las contiendas entre suevos y visigodos.

Si continuamos la ruta por estos parajes visitaremos el mirador del Pozito Manzano donde contemplaremos los bellos paisajes tipicamente arribeños. La ruta se complementa al caminar entre robles, quejigos, encinas, chopos y surcando regatos o arroyos con la vigilancia de las rapaces en el cielo, el cántico de los pequeños pájaros y algún que otro mamífero o reptil que huye a nuestro paso.