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27 de mayo de 2012

Salmantinos ilustres

El 23 de marzo de 1912, al hilo de un homenaje a don Isidro Pérez Oliva, el diario provincial El Adelanto publicaba una pequeña reseña titulada Salmantinos ilustres, en la se recoge una lista de los más relevantes personajes salmantinos de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Tengo que confesar abiertamente que ninguno de ellos me resultaba familiar hace unos años. A raiz de comenzar a escribir este blog he ido conociendo algo sobre la vida y obras de algunos de ellos. Creo sinceramente que para la inmensa mayoria de salmantinos son unos perfectos desconocidos. Intentaremos en alguna ocasión profundizar en la biografía de estos personajes.

 

Salmantinos ilustres.


Digan lo que quieran los que afirman, a la ligera, que Salamanca no ha producido hombres notables desde el año 1850 al corriente, es lo cierto que tal afirmación es inexacta:

Don Julián Sánchez Ruano, erudito, orador correctísimo, elocuente y mordaz como pocos, escritor solo comparable con los más castizos del siglo de oro de nuestra literatura, es hijo de esta tierra castellana, de Moríñigo. Murió a los treinta y un años, y pasaba en las Cortes constituyentes de 1869 por una de las inteligencias más perspicaces.

Don Alvaro Gil Sanz, jurisconsulto famoso, colaborador con Montero Ríos de importantes leyes, y que ocupó elevados puestos en los tribunales y en la política, fue salmantino.

Don Santiago Diego Madrazo, publicista, catedrático y ministro de Fomento, fue salmantino.

Don Cristóbal Martín de Herrera, ministro de Ultramar y de Gracia y Justicia y vicepresidente del Congreso, nació en Aldeadávila de la Ribera.

Don Eduardo Pérez Pujol, publicista y sabio, vio la luz primera en esta provincia.

Don Tomás Rodríguez Pinilla, político revolucionario, catedrático, escritor con Salmerón de obras de reconocido mérito, elogiado por Castelar y muy querido en esta tierra, fue salmantino.

Don Fermín Hernández Iglesias, que ocupó también puestos preeminentes en la política y que se distinguió en los estudios de beneficencia, fue salmantino.

Don Agustín Bullón de la Torre, diputado a Cortes en cuatro ó cinco legislaturas, amigo que fue, y muy íntimo, de Castelar, Malsonave, Martos, Carvajal y Rivero; hombre luchador, simpático y cariñoso cual pocos, y cual pocos amante de esta tierra, nació en ella.

Don Isidoro García Barrado, diputado y senador, periodista insigne y quizá el más hacendista de cuantos hay en España, y que no llegó a ministro por su modestia, fue natural de Machacón.

Don Eloy Bullón, diputado a Cortes y catedrático de la Universidad Central a los veintisiete años, orador fogoso, escritor cultísimo y que sus talentos le llevarán a los puntos más elevados de la nación, nació en la sierra, a la que quiere como a su segunda madre.

Don Luis Maldonado Ocampo, diputado, senador, subsecretario de la Presidencia, y que escribe cuentos y obras teatrales admirables.

El malogrado Fernando Arjona, su padre el respetable senador vitalicio don Luis y don Clemente de Velasco, de gran valía. Y no hablo de los que sin nacer salmantinos lo son de corazón y hacen mucho por esta tierra, como los señores Palacios y duque de Tamames, entre otros.

Isidro Pérez Oliva, cuyas condiciones y cualidades intrínsecas y exteriores conocemos todos, es salmantino también, y por Salamanca se desvive. Su labor meritísima, de treinta años, sus talentos, y más que nada sus bondades, le han elevado al alto puesto que hoy ocupa. Y como Oliva es algo nuestro y ó, mejor dicho, todo nuestro, sus triunfos son nuestros también, y por eso le festejaremos mañana de todo corazón. Yo iré al banquete, y como no soy amigo de Oliva de ahora, cuando saboree yo la paella, me acordaré de aquellos días en que la santa madre de Isidro nos repartía la merienda en el gran patio de su casa.

E. H. GUTIERREZ.

El Adelanto, 23 de marzo de 1912



 

 

 

5 de agosto de 2011

Vicente Merchán

Según el anuario publicado por "El Financiero" en 1926, Don Vicente Merchán, cuya fotografía aparecía en dicha publicación era el encargado de la Compañía Telefónica Nacional y el dueño del Café y fonda "El Porvenir". Los otros tres centros de recreo eran: el "Café "Castilla", de D. Benjamín Vázquez, "El Centro", de D. Arturo Sevillano, y "El Moderno", de D. José Castro. Más información: http://tierracharra.blogspot.com/2011/02/villavieja-en-1926.html

7 de noviembre de 2010

Manuel Fernández de Gatta y Galache


Decía don Luis Maldonado, que Don Ramón Menéndez Pidal fue el gran despertador de voluntades adormecidas y quien logró mover, entre los literatos salmantinos, la afición al estudio de la literatura regional. Expone en su artículo titulado "El dialecto charruno" que en la ciudad, existió siempre una fuerte oposición contra todo lo que venía del campo, de manera especial contra las formas dialectales del lenguaje de los campesinos charros. Este especial encono entre ciudad y campo cristalizó en el conocido dicho o refrán de "al charro y al limón, estrujón". Con el paso del tiempo "los cultos fueron dándose cuenta de que el habla de los charros no era un lenguaje zafio ni un corrompido castellano, sino una forma dialectal digna de estudio, y comenzaron a interesarse y se afanaron en suministrar al gran filólogo todos los materiales que hubieron a mano". Todo el mundo se puso a trabajar. Médicos, curas, maestros, secretarios de Ayuntamiento,... comenzaron a recoger nuestro típico vocabulario y enviarlo a don Ramón. Eso llevó también a algunos salmantinos a iniciar los primeros trabajos lingüisticos. Según don Luis Maldonado dos de los primeros fueron Fernández de Gatta, villaviejense, y Lamano.

Manuel Fernández de Gatta y Galache nació el 3 de noviembre de 1875 en Villavieja de Yeltes siendo bautizado en la Iglesia parroquial el día 9 de dicho mes y año. Fueron sus padres Miguel Fernández [de Gatta] Bara farmacéutico titular de Villavieja y natural de Barruecopardo y María Isidora Galache Pablos, natural de Fuenteliante. Era nieto por linea paterna de Ramón Fernández [de Gatta] Martínez y Manuela Bara y por la materna de Francisco Galache y Josefa Pablos, todos naturales de Fuentetiante excepto la abuela paterna que procedía de la provincia de Palencia.

Siguió también, como otros miembros de su familia, la carrera farmacéutica, llegando a obtener el grado de Doctor que consiguió con un trabajo de investigación acerca de las agallas. Fué titular de la localidad de Vilvestre, donde falleció el día 10 de Junio de 1906. No había cumplido aún los 31 años. Publicó en 1903 la obra titulada "Nuevos estudios sobre las Agallas", con la que, según hemos indicado anteriormente, consiguió el grado de Doctor además de obtener la condición de miembro de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Un año antes había publicado un libro titulado "Ociosidades", obra en la que se incluye el denominado "Vocabulario charruno" que le valió la obtención de un informe laudatorio de la Real Academia de la Lengua Española. También publicó unos "Apuntes sobre la flora salmantina" que resultaron galardonados en un certamen celebrado en Barcelona.

El "Vocabulario Charruno" fue realmente una recopilación y una ampliación de una serie de artículos publicados en la primavera de 1900 en el "Noticiero Salmantino" y que vamos a reproducir a continuación. Me ha resultado muy interesante y amena su lectura, al rememorar esas palabras y términos que hemos escuchado montones de veces a nuestros abuelos y padres y que a veces hemos utilizado y utilizamos nosotros mismos. Personalmente me ha maravillado la amplia colección de términos botánicos y zoológicos con los que designábamos a muchas plantas y animales en esta comarca y que me ha permitido conocer con exactitud su equivalencia castellana y también en ocasiones su nombre científico. Intentaremos rescatar del olvido estos nombres que, lamentablemente, estaban cayendo en desuso.

La Culta Charruniparla

Es el lenguaje hablado por los charros de nuestra tierra salmantina. Si a esto añadimos que carece de cultivo literario, habremos de conocerla, como quiere el señor Araujo, con la genérica denominación de patúa [según un diccionario de 1859, especie de dialecto inculto que se habla en todas las lenguas, propio de gente ruda e inculta]

Llamámosle "Culta charruniparla" porque en el "Vocabulario" que sigue a estas mal hilvanadas líneas, hemos excluido todos los barbarismos, o sean las voces de la lengua nacional corrompidas por el vulgo, dejando tan sólo las genuinamente regionales y castizas del patúa salmantino.

El estudio de la "Lingüistica charruna" que abarca su Ortofonía, Ortografía y Ortolexia, será objeto de un Tratado especial, que en breve desarrollará la fecunda pluma del sabio profesor don Miguel de Unamuno. Nuestro trabajo, mucho mas modesto, se reduce tan sólo a dar á conocer a nuestros lectores lo que podríamos llamar "Nuevo diccionario charruno", que comprende las voces y locuciones comúnmente empleadas en el patúa salmantino, seguidas de sus sinónimos castellanos y la diferente acepción vulgo-clarruna de algunas otras, que figuran en el Diccionario de la R. A. E.

De la utilidad que puede reportar el conocimiento de este "Vocabulario", diremos: que al Lingüista le proporciona los elementos constitutivos del lenguaje y las diversas formas que afectan o pueden afectar estos elementos y al "Naturalista", que consagra sus energías al estudio de la gea, flora y fauna de un país, le facilita sobremanera este trabajo la posesión de los nombres regionales con que se disitnguen los seres de aquellos tres reinos, su equivalencia con los vulgares comunmente adoptados, y en particular con los científicos

Vocabulario Charruno

  • Arricángeles, Zool. Vencejos
  • Alcaor, Bot. Tixón o Carbón del trigo.
  • Anadejas, Bot. Cólchico de primavera.
  • Alverjacas, Bot. Alverjas.
  • Argamula, Bot. Blugosa.
  • Arriponcio, s. m. Cosa inútil.
  • Acancinado, da adj, Enteco, flaco.Antanino, na, adj. Inepto, haragán.
  • A manito, Loc. adj. A distancia.
  • Apitar, v. r. Echar el perro a una persona.
  • Alfamarero, ra, adj. Aspavientero.
  • Amurriarse, v. pron. Amostazarse, Amoscarse.
  • Aparranarse, v. pron. Sentarse en el suelo las mujeres.
  • Arriazo.s. m. Arrapiezo.
  • Atruendo, s. m. Cosa desusada y vieja.
  • Apazconarse, v. ref Oomer bien.
  • Ajas-pajas, Bot. Tallos secos del ajo.
  • Acuellar, v. r. Esquilar el cuello al ganado lanar.
  • Acuello, s. m. La lana de acuellar.
  • Arrapea, s. f. Apea de hierro.
  • Anastos, s. m. plu. Impertinencias que ocupan y embarazan.
  • Apezurrarse, v. ref. Embarazarse.
  • Acarbarse, v. ref. Echarse, tumbarse. Se dice del ganado vacuno principalmente.
  • Autarse, v. pron. Parecerse, asemejarse.
  • Apeguñar, v. irr. Cerrar alguna abertura; pegar íntimamente los pies.
  • Acachinar,v. irr.Acachectar, matar a los animales.
  • Arquear, v. irr. Tener náuseas, arqueando el cuerpo.
  • Albindronear, v. irr. Publicarlo todo.
  • Albindronero, a. adj. El o la que no tiene nada para callado.
  • Acuajaronarse, v. def. terciop. Coagularse algún líquido.
  • Acoldarse, v. def. teroiop. ídem. Se dice expresamente de la sangre.
  • Achantarse, v. pron. Conformarase.
  • Andancio, s. m. Epidemia, enfermedad reinante.
  • Alborza,Bot. Flor de la encina.
  • Achiperres, s. m. plu. Utensilios que sirven para el uso común y manual.
  • Atrongadote, ta, adj. Desproporcionado.
  • Arrecadar, v. a. Poner a buen recado ó con seguridad alguna cosa.
  • Avicáncano, s. m. Animalucho.
  • Aceitunera, s, f. Zool. Ruiseñor.
  • Arganear, v. Trabajar poco y sin arte.
  • Andaraballas, s. m. plu. Andurriales: en el sentido figurado que se emplea ésta.
  • Ahigarao, s. m. Ganad. Señal que se hace, con un instrumento cortante, en la oreja de los animales cornúpetos y tiene, aunque remota, la forma de hoja de higuera.
  • Aceitera, Zool. Carraleja.
  • Argadillos, Bot. Alfileres (Geraniácea)
  • Aperar, t. der. nom. En sentido familiar significa: Fastidiar.
  • Atacadera, s. f. sing. Juguete que hacen lo chiquillos con el tallo del saúco privado de su médula.
  • Borrecete, Zool. Garrapata.
  • Bique, Zool, Borriquíllo que no ha cumplido un año.
  • Baleo montesino, Bot. Linaria vulgar (Escrofulariáceas)
  • Basilio, s. m. plu. Bot. Ombligo de Venus.
  • Bejino, s. m. sing. Bot. Carbón del trigo (Hongo)
  • Berro inglés, s. m. sing. Bot. Rábano silvestre
  • Bogallas, Bot, Exececencias del roble y de la encina que no tienen la forma esférica.
  • Bogallos, Bot. Excrecencias redondas el roble y de la encina
  • Bruñera,Bot. Endrinera silvestre
  • Bruños, Bot. El fruto de la misma.
  • Bisbero, s. m. sing. Rendija
  • Brezar, v. trans. arrullar; cantar a los niños a media voz, al tiempo de mecerlos blandamente para que se duerman.
  • Boldrego, ga, ad¡. Rechoncho.
  • Burguete, s. m. Viña pequéña,
  • Coco lumbrero, Zool. Luciérnaga.
  • Correcaminos, Zool. Cogujada
  • Corteza, Zool. Ortiga.
  • Cancín, na, Zoot. El cordero añino
  • Campanillas, Bot. Narciso campestre.
  • Canillero, Bot. Sauco
  • Cachapedo, Bot. Hierba de Santiago.
  • Cagada de cigüeña, Bot. Cuesco de Lobo (Hongo)'
  • Carnizuelo, Bot. Alcarceña.
  • Cancho, s. m. sing. Hort. Grueso del mesocarpio de algunos frutos capsulares, como el pimiento.
  • Cebique, Bot. Alpiste.
  • Cebolla chirle, Bot. Cebolla albarrana.
  • Conejinas, Bot. Trébol rastrero.
  • Cornipedrera, Bot. Cornicabra.
  • Caneca, s, f. Jarra de loza barnizada, de forma conico-truncada.
  • Caneco, s. m. Jarro de la misma forma y materia.
  • Caraba, s.abst. Compañía. Se dice Hacer o tener caraba por hacer o tener compañía.
  • Calvoche, s. m. Vasija de barro semiesférica y agujereada, con asa y boca de cántaro, que se utíliza para asar castañas.
  • Cachipegarse, v. recip. Copularse los perros.
  • Carpanta, s.f. sing. Borrachera
  • Cabrearse, v. recip. Echarse pullas
  • Cachano, na, s. y adj. El que pisa y desgasta el calzado de un solo lado; y el calzado así desgastado.
  • Cacharola, s.f. Nalga
  • Cochapas, Med. Costas: concreciones resultantes de la solidificación de la serosidad que fluye en ciertas dermatosis.
  • Cotrena, s. f. Mancha grasa.
  • Cotorina, s. f. sing. Porción superior y posterior de la cabeza en el hombre, donde cambia la dirección del pelo.
  • Compangar, v. der. nom. de Compango: distribuir las provisiones de boca, que han de comerse con el pan, para determinado número de días.
  • Corinto (color de) Es el de la Grosella
  • Canivete (galicismo) De la voz francesa Ganivet: cortaplumas.
  • Cutón (galicismo) Cuchillo sin corte. derivado de Couteau: cuchillo.
  • Cogüelmo, s. abst. exceso. Loc: Con cogüelmo equivale a Con exceso.
  • Confrañirse, v. refl. Restregar el cuerpo contra la ropa.
  • Cuartagón, s. m. sing. Tumbón.
  • Cercillo, Ganad. Marca que hacen los charros en el ganado vacuno, cortando transversalmente la oreja en la dirección curvilínea S, hasta cerca del borde interno, quedando colgante una parte de aquella a modo de zarcillo.
  • Collera, s. f. Cantidad de grano menor que dos fanegas.
  • Chavola, s.f. Covachuela
  • Champar, v. trans. Meter una cosa dentro de otra.
  • Chapallo, s.m. sing. Lodo
  • Charela, s.f. sing. Torcida
  • Chinquelear, v. int. Sonar cualquier objeto metálico
  • Chirimbolos, s.m. plu. Zarandajas
  • Chocas, s.m. plu. Manchas de barro.
  • Choto, s.m. fig. Zurdo
  • Cholar, v. int. Beber de un trago el contenido líquido de una vasija.
  • Chumazos, s.m.plu. Frutos no maduros y dañinos.
  • Donosilla, Zool. Comadreja.
  • Deniza, s. der. verbal de derribar, desperfectos, deterioros.
  • Desacio, s. der. verbal de deshacer; lo que está sin hacer.
  • Escribanía, Zool. Calandria.
  • Esclareadera, Zool. Hidrophilus pistaceus (Coleóptero).
  • Escoba amarilla, Bot. Retama común
  • Escoba blanca, Bot. Retama blanca.
  • Escarabañones, Bot. El conjunto de la raíz, tronco y ramas de estas.
  • Embudes, Bot; Ranúnculo flotante.
  • Encohetar, v. der. de Cohete. Fig. y fam. Reventar.
  • Encangallar, v. pron: Encajarle a uno, alguna plepa.
  • Enfurnir, v. tran. Meter por presión alguna cosa.
  • Engamonitar, v, der. de Mónita. Engañar astutamente y con halagos.
  • Engargajar, v. tran. Ocupar un espacio, con objetos, que dificultan las manipulaciones en aquél.
  • Engarañarse, v. pron. Enfriarse.
  • Engarañino, na, adj. Friolento.
  • Enpuntar, v. tran. Encaminar.
  • Enguerarse, v.irr. Estancarse.en cualquier oficio u ocupación.
  • Embaerse, v. ref. Entretenerse.
  • Envuelza, s. f. La porción de cualquier
  • cosa que puede tomarse de una vez con las dos manos unidas y abiertas.
  • Enjaludrar, v. int. Enjalbegar.
  • Enjaludrarse, v. ref. Embadurnarse.
  • Ensobinar, v. tran. Engrasar. ¦
  • Ensobinada, s. f. La torta de pan impregnada de aceité antes de la cocción.
  • Esmostolarse, v. ref. y recíp. En el sentido figurado y familiar. Estrellarse.
  • Esmorriñarse, v. ref Llenarse de morriña el ganado. Fam.y fig.:Esmorriñarse de risa significa "Cansarse a reir"
  • Esmorarse, v. pron. Desarticularse la cabeza superior del fémur.
  • Esbrearse, v. ref. Excederse en el trabajo.
  • Escarrancharse, v. a. y pron. Sentarse con las piernas abiertas, en la albarda que se pone al asno.
  • Escolonbear, v. d. y pron. Columpiar.
  • Escolombeón, s. m. sing. Columpio.
  • Esgalamido, da, adj Desflaquecido.
  • Escobao. Marca de ganadería. Se hace cortando un segmento anguloso, redondeado en el tercio inferior de la oreja.
  • Escorrozo, s. m. Carraspera. Usase en plu. Loc: Hacer escorrozo equivale a Carraspear.
  • Esperpento,s. m. Estorbo.
  • Esperriar, v. int. Producir aspersiones.
  • Espinilla, s.f. sing. Med. Apéndice xifoide del esternón. Loc: Caerse la espinilla, equiv. a doblarse dicho cartílago.
  • Estampanar, v. der. nom. de Estampa. En sent. fig. y fam. significa "aplastar" usándose como recíproco.
  • Estascos, s.m. plur. Estopa de lino mezclada con la corteza que rodea la fibra textil.
  • Estornijar, v. int. Cornear.
  • Estrampallas, v. tran. Desbaratar.
  • Estropicio, s. m. Destrozo, Desbarate. Loc: Cometer un estropicio es hacer un destrozo"
  • Esguinzar, v. der. nom. de Esguinze. Retozar.
  • Ferreal, Fitot. Variedad de uva colgadera de grano oval y hollejo encarnado.
  • Faralar, s. m. sing. Franja de tela que guarnece los mandiles de las mujeres; las colchas, etc.
  • Farraco, s. m. Bolsillo, que llevan las mujeres, sujeto a la cintura por dos atijos.
  • Furriona, s. f. Francachela.
  • Galas, bot. Flores, de todas plantas herbáceas anuales.
  • Galas de avión, Bot. Espadilla (Iridácea)
  • Galas de pajizal, Bot, Tapia
  • Galas de burro. Bot Maguarzela (Compuesta).
  • Guisantes silvestres, Bot. Lathyrus aphaca L. Papilionácea)
  • Granina, s. f. sing. La semilla menuda de cualquier planta.
  • Garrapo, s. y adj. El cerdo que no ha cumplido un año. El que es muy sucio.
  • Garruchón, na, adj. fam. Husmeador.
  • Gigear, v.int. Gorgoritear: hacer quiebra con la voz, en la garganta.
  • Gigeo, s. m. sing. Gorgorito.
  • Goñá, s.f. sing. Fingimiento.
  • Gorrichel, s. m. sing. Gorro de,papel. Guarrear, v. der. nom. de. Guarro. Gruñir.
  • Guarrazo, s. m. sing. Golpazo.
  • Guarentes, s. m. plu. Empl. en la loc. "por sus guarentes" que vale tanto como decir, por sus pasos contados o por su orden regular.
  • Golpe, Gan. Marca que se hace al ganado vacuno, practicando un corte transversal, en el tercio inferior de la oreja.
  • Hierbatules, s.m. plu. Bot. Las plantas herbáceas anuales, cuya aplicación y nombre propio desconoce el vulgo.
  • Hierba mazaroquera, Bot. Brunela (Labiada)
  • Hierba rigiosa (p. rigidosa) Bot. Guitarrillo (Liliácea). -
  • Hierba topera, Bot. Estramonio.
  • Hortelana, Hort. Hierba buena.
  • Hortelana de perro, Bot; Mastranzo (Labiada)
  • Hoja de Troya, Bot. Escrofularia mayor.
  • Hendido. Marca de ganadería. Consiste en hendir la oreja, en sentido longitudinal, por la parte media e inferior.
  • Horca, Marca de ganadería. Se practica cortando un segmento oval, en el borde inferior de la oreja, quedando ésta ahorquillada.
  • Hurmiento, s. m. sing. Levadura de la panificación
  • Jaracepa, Bot. Jara-estepa. I
  • Jaquetón, s. m. sing. fam. Gallardo. Jarrino, na. adj. Valíente.
  • Jaludre, s. m. sing. Sustancia semisólida de consistencia glutinosa.
  • Javetada, s.f. Navajada
  • Jostra, s.f. Remiendo de pielgo en las abarcas.
  • Joropear, v. rect. fam. Fastidiar.
  • Lagarta, s. f. Zool, Larva: Primer estado de lo insectos, que sufren metamórfosis completa.
  • Labestros, Bot. Rábano silvestre. Limios, Bot. Ova de rio (alga).
  • Lagumán, na adj. Holgazán.
  • Lengua de pájaro. Marca de ganadería; Consiste en hacer dos incisiones, en el tercio inferior de la oreja, formando una lengüeta triangular
  • Lígrime, adj. Esforzado animoso.
  • Locajá, s. f. sing. Cencerrada.
  • Lómbas (tirarse de): Tumbarse.
  • Lucilina, s. f. Petróleo.
  • Mamona, Bot. Lechétrezma.
  • ídem, Bot. Ranunculus muricatus, L.
  • Manillas, Bot. Bisserrula pelecinus L.
  • Mantillinas, Bot. Almizcleña. (Gera-niácea).
  • Maruja, Bot. Pamplina, (Cariofilacea).
  • Manzanilla de olor, Bot. Perpetua silvestre (Compuesta)
  • Manzanilla Cabezuda, Bot. Santolina rosmarinifolia. Mill.
  • Millo, {Extranjeriamp) De la voz portuguesa Milho: Maíz.
  • Mocos de peña, Bot. Evernia prunasti, Ach.
  • Monterillas, Bot. Nombre genérico, aplicable a todos los Agariáceos que tienen sombrerillo.
  • Monjolino, Bot. El fruto (Drupa) de la Gabanzera o Rosal silvestre.
  • Macanche, adj. Enférmizo, macilento.
  • Magüeto, s. déep. Irracional.
  • Maniquete s. m. Mitón de lana o algodón.
  • Mandila, s. f. Delantal de páño o terciopelo, con ricos bordados en oro, y guarnición de seda; que ponen las charras sobre el manteo.
  • Marmelo, s. desp. Bruto.
  • Maraojo, s. m. sing. Herrén sin tallo.
  • Mendo s. m. Andrajo, Guiñapo.
  • Merchán, s. m. Mercader.
  • Mezuquear, v. int. Husmear.
  • Mezucón, na adj. Husmeador.
  • Modorro, s. m. Puchero sin asa.
  • Morrar, v. a. y pron. Arremeter, embestir los cornúpetos.
  • Morrotroco, ca, adj. Terco.
  • Morrocotudo, da, adj. Extraordinario, colosal.
  • Mozarrá, s. f. sing. Pandilla de mozos.
  • Muesca, Marca de ganadería: Se practica haciendo un rebajo cóncavo en el tercio superior de la oreja de los Bobinos.
  • Muña, s. f. sing. Paja pulverizada.
  • Novalío, lía, adj. Crecido, desarrollado.
  • Ñarros, s. m. plu. Astucias, Tretas, ardides
  • Pimienta, Zool. Petirrojo (Motacílido)
  • Pan de cuco, Bot. Uva de gato (Crasulácea). q
  • Pegotes, Bot. Cachurrera menor (oompuesta).
  • Perlitas, Bot. Lamium.purpureum, L.
  • Peinetas, Bot. Relojes (Geraniácea).
  • Pendientes, Bot. Briza. máxima, L.(Graminfieea).
  • Pitiminí (rosal de), Jar. Rosal trepador.
  • Platos, Bot. Nimfea.
  • Platos, Bot. Nenúfar.
  • Parrera, s. f. Pie de planta monocárpica anual.
  • Pluma de Venus, Jar. Milenrama.
  • Pajear, v.int. Decir, embozadamente, lo que se quiere dar a entender.
  • Pebre, n, epi. Canijo.
  • Pelipitusco. adj. Alegre, semi-ébrio.
  • Pellá, s. f. sing. Montón de zarzas.
  • Penca, s.f. sing. En los cuadrúpedos, la parte superior de la cols.
  • Penco, s. m. Coz. Loc: tirar un penco, por "dar una coz".
  • Periquete (en un). Loc. fam. equiv. a "en un instante".
  • Pilfarse, v. ref. Impacientarse.
  • Pinguetear, v. def, ter. Lloviznar.
  • Pinganillo. Marca de Ganaderís. Trozo de piel colgante que se corta en la papada de los Bobinos.
  • Picote, s. m. Mandil de jerga
  • Pitera, s. f. Contusión en la cabeza,
  • Pítima, s. f. sing. Borrachera.
  • Posío s. m. sing Erial inculto.
  • Puerta. Marca de Ganadería. Es la muesca con el segmento que a ésta le falta.
  • Quebrantahuesos, Bot. Ranunculus hederaceus L.
  • Rivalva, Zool. Fringilla montifríngilla, L. (Fringílidos).
  • Regajo, Bot. Pamplina (Cariofilácea).
  • Respigones, Bot. Cachurrera mayor (compuesta).
  • Rosa maldita, Bot. Peonía.
  • Roijo, s. m. sig. Hojas y renuevos de diferentes arbustos y matas que comen los rumiantes.
  • Ruleta, Fit. Variedad de uva negra redonda.
  • Rabero, s. js. sing. Ronzal. Atijo.
  • Rancantán, s. m. aing. Niño rechoncho y andarín.
  • Ranzonero, ra, adj. Remolón.
  • Raspalijón, s. m. sing. Rasguño.
  • Raza (tomarla), Loc. equiv. a "tomar el sol"
  • Rebocillo, s, m. En el traje de charra, la banda que cruza el pecho y se sujeta en la cintura por la espalda.
  • Rebezar, v. der. de Rebeza (náut.) Cambiar la pareja uncida.
  • Rebolá, s. f. sing. La falda del camisón que sale por entre el chaleco y el calzón.
  • Rengadero, s. der. de Renca (cadera): La región de este nombre,
  • Rehugar, v. tran. Desechar.
  • Rehugo, s. m. sing. Desecho.
  • Recucante,.adj. Vivaracho.
  • Repelao, s. m. Dulce de almendra ó piñoñate
  • Rocador (mantilla de). Se llama también de casco porque tiene la formada éste; Ea de paño con labores de realce y carece de velo, cubriendo la cabeza, los hombros y parte de la espalda.
  • Rostral s. m. Remiendo de vaqueta en la pala del calzado.
  • Rodo, s.m. sing. Lo constituyen las faldas del camisón que usan los charros
  • Rugeo, s. m. Broma, jarana.
  • Serano, s. m. sin. Trabajo nocturno: se dice "hacer serano" por trabajar de noche.
  • Sansirolé, n. desp, sing. Simplón,
  • Sentajo, s. m. Asiento de piedrs.
  • Subinela, Zool. Alondra.
  • Sanantona, Zool. Fringílido del gen. Alando.
  • Sardas, Zool. Pececillos fluviátiles (Ciprínidos).
  • Triguera, Zool. Pinzón común (Fringílido).
  • Tanque, Zool. Sapo de tamaño extraordinario.
  • Taberneras, Zool. Carralejas.
  • Tijeritas, Bot. Orquídeas de los gens. Serapias y Orchis.
  • Tiratudellos, Bot. Adenocarpus hispánicus, D. C. (Papilionácea).
  • Tomillo cabezudo, Bot. Cantueso.
  • Tejivana, na, adj. Pieza o aposento de una casa que está sin techar.
  • Toriza, s. f. Simulacro de corrida.
  • Torocón, na, adj. Atolondrado.
  • Tortazo, s: m. Guantada.
  • Trapichear, v. aux; Amañarse.
  • Trapicheo, s. m. Amaño. Usase más comunmente en plural.
  • Timbirimba, s. f. sing. Tabaola.
  • Trifulca, s. f. sing. Altercado.
  • Trola, s. f. Mentira bien urdida.
  • Triliqne, n. epi. El trillador pequeño.
  • Tumbarón, s. m. Morón: eminencia pequeña del terreno.
  • Turrear, v. ínt. Mugir el ganado.
  • Ulera, s. f. Madriguera de los reptiles.
  • Uvas sanjuaniegas, Hort. Agracejo.
  • Uvas de parro, Bot. Brionía.
  • Violero, Zool, Cínife.
  • Verdenace, Bot. Rusco.
  • Verdolaga (parietina), Bot. Heliotropo común.
  • Villoria, Bot. Digital.
  • Valaguero, ra, adj. Holgado.
  • Ventioseno,s. m, Sing. Prenda de luto de las antiguas charras. Es un manto de paño, con velo de encaje, que oculta parte de la cara.
  • Verno (en un), loc. fam. que equiv. a en un instante
  • Yelda, s. f. Levadura mas pequeña que el hurmientoi y ütilizable como éste para desdoblar la fécula de la harina en los productos secundarios de la fermentación panaría.
  • Yeldarse, v. def. ter. Fermentar, recocerse.
  • Yeldo, da, p. p. de Feldarse. (Debiera ser Feldado,da). Hablando del pan cuando está fermentado y en disposición de sufrir la cochura. Se dice también de las substancias alimenticias cuándo se pasan por la coción.
  • Zarzera, Bot. Zarzamora.
  • Zeacina. Bot. Bromus sterilis, L. {Graminácea).
  • Zacho, s, m. Almocafre.
  • Zongos. s. m. plu. fig. y fam. Enredos, laberintos.

APÉNDICE

  • Acedera de lagarto, Bot. Romaza (Poligonácea)
  • Achicoria lecheriega, Bot. Lechuga silvestre.
  • Alvergilla, Bot. Vicia angustifolia
  • Ajo de cigüeña, Bot. Allium spherocephalum, L.Arzolla, Bot Centaurea ornata, Wild.
  • Azotalenguas, Bot, Raspilla (Borraginácea)
  • Ajojolí, Far. Salvia Kia
  • Amormio, Far. Extrañas
  • Árbol de los rosarios, Far. Caña de Indias.
  • Acuestos (dejarse de): loc. charr. " dejarse de cuidados"
  • Agremán, s. m. Cinta recargada de azabaches y abalorios, que guarnece algunas prendas mujeriles.
  • Baleo cabezudo, Bot. Aciano (compuesta)
  • Baleo macho, Bot. Microlonchus salmanticus, D.C. (Compuesta)
  • Barcea, Bot. Festuca duriuscula, L. (Graminácea)
  • Botijas, Bot. Fruto de la achicoria amarga.
  • Campanarios, Bot. Flor de la piña (Liliácea)
  • Camuesa, Far. Altareina
  • Cachera, s.f. Cachiporra
  • Carochoso, sa, s. verb. der. de Carochar; carcomido
  • Crucero, s. m. sing; Pañuelo blanco que cruza los hombros y se sujeta en la cintura, como el que le cubre. Prenda que todavía usan nuestras lindas abuelas.
  • Cusca (hacer la); loc. charr. Fastidiar a uno.
  • Chocallá, s. f. sing. Cencerrada.
  • Despedidas de verano, Far. Crisantemos.
  • Escuchumizao, a, adj. Escuálido.
  • Escerebrarse, v. pron. refl. Descalabrarse.
  • Globos, Far. Carita de monja.
  • Hierba de las almorranas, Bot. Llantén menor.
  • Hierba cruzada, Bot.- Tártago.
  • Hierba de las quemaduras, Bot. Hierba cana.
  • Meleocadia, Far. Funkía.
  • Pendientes de la Virgen, Far. Fuchsia.
  • Mal en pie (andar) loc. charr. fam. Estar delicado de salud, sin hacer cama.

Después de Fernández de Gatta ha habido muchos más recopiladores de nuestra particular "habla". Manuel Mateos de Vicente en su web dispone de una denominada "Términos lígrimos salmantinos y otros solamente charros" que podéis descargar a partír de este enlace. Existe un blog maravillosamente desarrollado por Celestino Miguel, de Lumbrales, en el que en sucesivas entregas, va publicando una extensa recopilación de palabras típicas de nuestra zona, acompañadas en muchos casos de dibujos o imágenes explicativas. Se titula "El cuento que no es cuento" y que os invito encarecidamente a visitar.

5 de octubre de 2010

D. José Martín de Herrera y de la Iglesia

Fotografía publicada en "La Ilustración Española y Americana", 1897

Nació en Aldeadávila de la Ribera, en la provincia de Salamanca, el 26 de Agosto de 1835. Cursó en su pueblo natal los primeros estudios, continuándolos posteriormente en Salamanca al ingresar a la edad de trece años en el Seminario Conciliar de San Carlos de dicha ciudad y después de los estudios eclesiásticos de Sagrada Teología y Derecho Canónico, realizados con brillantez, cantó su primera misa el primero de Octubre del año 1859. 

Hizo oposiciones a varios cargos (canonjía magistral de Salamanca y Santiago) y fue sucesivamente abad de la colegiata de Logroño (1865), deán de León (1871) y auditor del Tribunal de la Rota (1875). Aún no había tomado posesión de este cargo cuando fue preconizado arzobispo de Santiago de Cuba el 5 de Julio de 1875, siendo consagrado arzobispo el día 3 de Octubre de dicho año en la Iglesia de San Isidro de Madrid, por el cardenal Juan Ignacio Moreno Maisanove, arzobispo de Toledo, auxiliado por Monseñor Francisco de Paula Benavides Navarrete, entonces Patriarca de las Indias Occidentales, y por Monseñor Francisco Crespo Bautista, obispo de la diócesis de Mondoñedo (Lugo).

Marchó a ocupar su sede, donde realizó una labor merecedora de los elogios, que le tributó la prensa cubana contemporánea, especialmente por la reedificación de templos y el establecimiento de comunidades de misioneros. Vino a España como senador en 1878, 1884 y 1889, pronunciando en la Alta Cámara discursos muy celebrados, primero en defensa del poder temporal del Papa y luego haciendo elogio del matrimonio canónico, al discutirse el Código Civil.


Preconizado arzobispo de Santiago de Compostela el 14 de Febrero de 1889, ocupó la silla en Abril del mismo año.  En 19 de Abril de 1897 fué promovido por León XIII al cardenalato con el título de "Santa María in Traspontina". Participó en los cónclaves de 1903 (Pio X) y 1914 (Benedicto XV). No pudo participar en el de 1922 (Pio XI) pues ya entonces su edad y sus achaques le impidieron hacer el viaje.

Murió el 8 de diciembre de 1922 en Santiago de Compostela. Llevaba, pues 33 años y ocho meses al frente de esa diócesis.


Con motivo de su ochenta cumpleaños, la diocesis compostelana le rindió un homenaje popular colocando una placa en la catedral con su busto, obra del escultor Mariano Benlliure.


Fotografías de "La Ilustración artística", 1916
Homenaje de la ciudad de Santiago de Compostela al cardenal arzobispo MARTÍN DE HERRERA organizador celoso e infatigable de las peregrinaciones a esta Santa Apostólica y Metropolitana Basílica.
Diciembre, XXXI de MCMXV

27 de septiembre de 2010

Juan Antonio Cavestany

¡Confieso que me he llevado una grata sorpresa! Estaba hojeando un viejo almanaque editado por la Ilustración Española y Americana para el año 1914 cuando observé una fotografía que en un principio no me llamó la atención -estaba buscando edificios y paisajes- pero que al cabo de unos segundos me hizo volver hacia atrás. Efectivamente en la imagen aparecía una charra. Se trataba de una fotografía de un cuadro de Carlos Vázquez titulado "No hay rosas sin espinas". Pero lo que me llamó la atención fue que en la misma página en la parte superior terminaba un poema que firmaba "Juan Antonio Cavestany". Y en seguida asocié las dos cosas: charros y Cavestany. Tenía que tratarse del que fuera diputado por el distrito de Vitigudino durante varias legislaturas a finales del siglo XIX. Y así era en efecto. Reconozco  mi absoluto desconocimiento de que Cavestany era un famoso escritor. Siempre pensé, que como miembro destacado del partido conservador, se trataría de un noble o rico hacendado, cuyo único mérito fuese precisamente ese. Así que, ante la sorpresa, indagué un poquillo en Internet. Y aquí os presento lo que encontré referente a Cavestany en la Wikipedia:

Juan Antonio Cavestany (Sevilla, 31 de diciembre de 1861- Madrid, 3 de diciembre de 1924) Literato y político español.

En Sevilla pasó los años de su infancia y los primeros de su juventud. Mostró desde muy niño extraordinaria afición a la poesía y fueron tan precoces sus aptitudes literarias, que a los trece años había ya publicado un librito de versos y antes de cumplir los dieciséis, el 13 de diciembre de 1877, estrenó en el Teatro Español su famoso drama El esclavo de su culpa. El éxito que alcanzó esta obra fue tan grande que él sólo bastó para hacer popular en toda España y aun fuera de ella el nombre de su autor. Después, estrenó dramas y comedias, de las cuales fueron las más aplaudidas: Grandezas humanas, Sobre quién viene el castigo, Salirse de su esfera, El Casino, Juan Pérez, La noche antes y Despertar en la sombra. Todas estas obras fueron escritas antes de cumplir los veinte años. Se dedicó luego a la poesía lírica y publicó un tomo de versos que mereció grandes elogios de la crítica.

La política lo apartó entonces del camino de las musas y le hizo interrumpir su exitosa carrera literaria. Militando en el Partido Conservador, tuvo por primera vez asiento en el Congreso en 1891, representando a un distrito de Andalucía. Después fue diputado en seis legislaturas y senador dos veces, siempre por la provincia de Salamanca. Posteriormente regresó a la vida literaria con nuevos bríos, cultivando literatura lírica y dramática. Aplaudidísimas fueron sus obras La duquesa de la Villiere, que alacanzó más de sesenta representaciones seguidas; La Reina y la comedianta; Nerón, lírica; El leoncillo; Los tres galanes de Estrella, imitación del teatro antiguo español; Farinelli, ópera con música de Bretón; El idilio de los viejos, y otras, mereciendo grandes aplausos de la crítica y del público sus dos tomos de poesías Versos viejos y Al pie de la Giralda, dedicado íntegro a Sevilla, lleno de ternura y colorido.

Como orador político, su brillantez le valió en ambas Cámaras grandes éxitos, siendo uno de los mayores el que cosechó en el Senado en un discurso en pro de la conservación de la Alhambra. Como conferenciante, se prodigó en el Ateneo de Madrid, y en los Juegos Florales de Albacete (1905), Granada (1907) y Sevilla (1908). Ingresó en la Real Academia Española en febrero de 1902, y fue vicepresidente del Congreso de los Diputados con el gobierno de Raimundo Fernández Villaverde. En 1910 realizó una importante excursión literaria por América. Estuvo en posesión de la Gran Cruz del Cristo de Portugal y otras condecoraciones y fue maestrante de Zaragoza.

Al comprar la Diputación de Cáceres el palacio de Carvajal a la familia Cavestany-Carvajal en 1985, se adquirió con él la biblioteca del famoso autor dramático y poeta, que figuran en su archivo; entre los manuscritos se conservan cartas y escritos de Ricardo León, Blanca de los Ríos, Pedro Muñoz Seca, Eduardo Zamacois, Jacinto Benavente, Linares Rivas, Emilio Carrere y los originales de sus obras.
Tal y como nos indica el texto anterior, fue elegido diputado por la circunscripción de Salamanca, distrito de Vitigudino en las elecciones de 1896, 1898 y 1899. En 1903 lo fue por el distrito de Sequeros. Posteriormente fue senador por Salamanca en las legislaturas 1905-1907 y 1907-1908. En 1914 fue designado como senador vitalicio. Como curiosidad añadiremos que fue quien intentó por todos los medios evitar la ejecución en Vitigudino de la pena de muerte a la que se había condenado a Pedro Manso por el crimen de Ituero de Huebra y que no pudo conseguir.


Vamos a transcribir a continuación la poesía que me encontré en el almanaque y la fotografía que la ilustraba:
LA CUNA VACÍA

I

La dulce princesa de un reino de Oriente
Llevaba en el surco marcado en su frente
La huella profunda de oculto dolor:
Doncellas y pajes, con ánimo inquieto,
En vano intentaban saber su secreto;
Secreto, sin duda, de males de amor.

¿Por quién llorar puede la hermosa princesa?
¿Por qué la corona le irrita y le pesa?
¿Por qué su hermosura no quiere adornar,
Ni apenas recoge, como antes solía,
Los rubios cabellos, cual hebras del día
Que bajan humildes sus pies á besar?

Sus ojos azules, tan tristes ahora,
No tienen, como antes, destellos de aurora;
Tristeza de ocaso su luz empañó.
¿Qué oculta en su pecho, de amores morada.
La rubia princesa, la rosa tronchada?...
¡Tronchada y apenas sus hojas abrió!

II

Vagaba una tarde florida y serena
La pálida virgen, la blanca azucena,
Mirando á las olas la playa bordar...
Del sol á los vivos ponientes reflejos,
Su vista buscaba muy lejos, muy lejos...
Allá, donde se unen el Cielo y el Mar.

Sondaba afanosa la azul lejanía,
Buscando algo en ella que no descubría,
Tal vez de la niebla perdido en el tul...
Sus ojos, ansiando rasgar ese velo,
Decir parecían al agua y al cielo:
¿Miradnos despacio; copiad nuestro azul.

Un paje al mirarla, su paje querido,
Sin duda el más bello y el más atrevido,
Se acerca á la hermosa princesa ideal;
Con gesto gracioso saluda y se inclina,
Y asi le pregunta con voz argentina:
-¿Qué tienes, Señora? ¿Quién causa tu mal?

Yo sé muchos cuentos y trovas de amores;
Sé historias de ninfas, de guerras, de flores,
Que son en las penas de extraña virtud.
¿Cuál de ellas te canto? Mi voz vibra y besa.
Por darte consuelo, mi dulce princesa,
Los dedos y el alma pondré en el laúd.

- No cantes, mi paje; tus trovas no quiero.
- ¿Qué anhelas entonces?~Que venga el que espero
La rubia princesa responde al doncel.
- Le estoy aguardando de noche y de día,
Y  el Hada me dijo que no tardaría...
La vida y el trono me sobran sin él.

De pronto un objeto, rompiendo la bruma
Y  envuelto en un nimbo de luz y de espuma,
Se vio de las olas surgir y avanzar.
La niña dio un grito.-¡Por fin! ¡Es mi amado!
Y  un carro de nácar, por cisnes tirado,
Con rumbo á la orilla flotó sobre el Mar.

Y él era. Llegaba gallardo, arrogante,
Ceñidas las sienes por blanco turbante,
Sediento de goces, rendido de amor;
Mostrando sus galas, su porte sereno,
Su noble apostura, su rostro moreno,
Sus ojos rasgados de ardiente fulgor.

- ¡Por Dios, que tardaste!-gimió la doncella.
- ¡Mi bien! - dijo el mozo, corriendo hacia ella
Apenas la playa tocó su bajel.
Después... ¿quién describe tan hondo embeleso?
Fué un soplo, un instante, lo breve de un beso...
¡De un beso y dos almas prendidas en él!

Al dia siguiente los tiernos esposos
De Dios ante el ara llegaron dichosos,
Fundiendo dos vidas un mismo crisol;
Y uniéronse en lazo de amor verdadero
La rubia princesa y el joven guerrero
Venido sin duda del reino del Sol.

Llevaba el mancebo rizada gorguera,
Y  un casco de plata con larga cimera
Y  un manto bordado, color carmesí;
La niña con perlas trenzado el cabello,
Y  en hilos de aljófar, pendiente del cuello,
Rival de sus labios, un claro rubí.

¡Cuan noble en su dicha la amante pareja!
Los grandes felices y el pueblo sin queja,
Todo era ventura del trono en redor;
Y más cuando uniendo tesoro á tesoro,
Con un bello infante, más rubio que el oro,
Feliz heredero dio al reino su amor.

Jamás fué la suerte más plena y brillante
Las hadas vertieron en torno al infante
Riquezas y honores y gloria y poder.
La dicha perfecta se da en esta vida,
Porque ambos esposos la vieron cumplida
Meciendo la cuna del ser de su ser.

III

¿Qué tiene la dulce princesa de Oriente?
De nuevo los surcos que marcan su frente
Las huellas delatan de oculto pesar.
¿Qué tiene el esposo tan bello y amado,
Gentil mensajero de un reino ignorado,
Que en carro de cisnes llegó por el Mar?

La hermosa no lleva brillantes al cuello,
Ni trenza con perlas el rubio cabello,
Ni en hilos de aljófar ostenta el rubí;
Su amante no luce la blanca gorguera,
Ni el casco de plata con larga cimera
Ni el manto bordado color carmesí.

¿Qué tienen, que lloran? La dócil fortuna
¿No es siempre su esclava? ¿Del hijo la cuna
No pueden felices mirar y mecer?
Meciéndola pasan la noche y el dia...
Pero ¡ay! ya no encierra la cuna vacia
Los tiernos hechizos del ser de su ser.

Ya el arca no guarda su antiguo tesoro;
Perdieron al ángel más rubio que el oro,
Que huyó de sus brazos y huyó de su amor...
Meciendo esa cuna - la luz de su nido-
No mecen y arrullan al ángel perdido,
Que mecen y arrullan su propio dolor...

Juan Antonio Cavestany.

11 de septiembre de 2010

Luis Sánchez-Arjona Velasco

Fotografía publicada el suplemento mensual de Mayo de 1906 del periódico salmantino "El Lábaro" . En esas fechas Don Luis Sánchez Arjona y Velasco era Senador Vitalicio, nombrado por Real Decreto en Abril de 1898.

Datos:
  • Nació en Fregenal de la Sierra (Badajoz) el 26 de Octubre de 1848
  • Fue elegido senador por la provincia de Salamanca en las legislaturas 1896-1898 y 1898-1899, renunciando a esta última tras ser nombrado Senador vitalicio.
  • El 24 de mayo de 1907 fue elegido Presidente del Partido Liberal-democrático de la provincia de Salamanca
  • Fue un personaje de mucha influencia en la Corte y en Ciudad Rodrigo. Era el dueño de los Baños de Retortillo y a el se debe principalmente la idea y posterior ejecución de la carretera que desde el Collado llegaría hasta Villavieja.
  • Falleció en Ciudad Rodrigo el 23 de Enero de 1924

1 de abril de 2010

Premio para el médico de Villavieja

Noticia recogida en "El Adelanto" publicado el día 10 de Enero de 1897.

Nuestro particular amigo, don Dionisio García, médico titular del pueblo de Villavieja, ha tenido la distinción de ser premiado por la Academia de medicina de Madrid, por un trabajo presentado á la misma. Damos nuestra más cordial enhorabuena al modesto cuanto sabio médico, por el honor, legítimamente conquistado, con que han sido premiados sus talentos.

No solamente fue premiado por la Academia de Madrid sino también por la de Barcelona y por el mismo trabajo, un estudio sobre una doble epidemia de sarampión y coqueluche (tosferina) que sufrió el pueblo de Villavieja en 1896. Hemos logrado obtener una copia de dicho trabajo que, iremos desgranado en estas páginas poco a poco. Es posiblemente el antecedente de otra publicación posterior, más conocida entre los villaviejenses, su "Geografía médica de Villavieja"

6 de febrero de 2010

Don Eloy Bullón Fernández

Fue un ilustre historiador, filósofo y político, nacido en Salamanca en 1879. Siendo Director General de Primera Enseñanza tenía previsto inaugurar el 30 de Agosto de 1917 el edificio de las Escuelas Graduadas de Villavieja de Yeltes. Los "coletazos" de la huelga general de 1917 lo impidieron. Las Escuelas se inauguraron en enero de 1918 sin su presencia. La fotografía que ilustra esta entrada fue publicada en el bisemanario "El Charro" editado en Salamanca en 1914.

Biografía
(Tomado de Wikipedia)

Eloy Bullón Fernández (Salamanca, 1879 Madrid, 1957) fue un historiador de la filosofía y político español.

Era hijo del abogado y político Agustín Bullón de la Torre (1845-1928, diputado a Cortes, gobernador civil y senador.

Estudió en el Seminario Conciliar Central de Salamanca y tenía sólo 17 años de edad cuando en 1897 publica su primer libro: El alma de los brutos ante los filósofos españoles, que firma como «Eloy Bullón... del Seminario Conciliar Central de Salamanca».

Realizó estudios de Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca. En 1901 gana la oposición al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. En 1906 es Catedrático de Historia de España de la Universidad de Santiago de Compostela, pasando de allí a la de Valladolid y en 1907 catedrático de Geografía política y descriptiva de la Universidad Central, en Madrid.

En el ámbito político, desde 1907 es diputado en Cortes por el distrito de Sequeros (Salamanca), como liberal conservador. En la dictadura de Primo de Rivera fue Director General de Primera Enseñanza; después, Subsecretario de Instrucción Pública y gobernador civil de Madrid. Desde 1928 miembro de la Academia de la Historia; desde 1935 de la de Ciencias Morales y Políticas y desde 1945 en la de Jurisprudencia y Legislación.

Casado con Beatriz Mendoza Esteban (sexta Marquesa de Selva Alegre y tercera Condesa de Montalbán), por lo que ocupó los títulos de marqués consorte de Selva Alegre y Conde consorte de Montalbán.

7 de enero de 2010

Ernesto Sánchez y Sánchez Villares


Imagen del Dr. Sánchez Villares (1960), tomada de Flick
(http://www.flickr.com/photos/sccalp/sets/72157619616931103/)

Traemos hoy a colación, a este ilustre villaviejense. Fue un famoso médico pediatra, que al decir de los expertos fue un auténtico renovador de esta rama de la medicina en España. Nació en Villavieja de Yeltes el 17 de Junio de 1922. Su padre era uno de los entonces médicos titulares de nuestro pueblo, que al cabo de unos años fijaría su residencia definitiva en Ciudad Rodrigo. Falleció en Valladolid en 1995.
En su honor, la Sociedad de Pediatría de Asturias, Castilla y León y Cantabria, fundó, pocos años después de su fallecimiento, la denominada "Fundación Ernesto Sánchez Villares" (ESV) en la Asamblea General de Socios del 18 de octubre de 1997 celebrada en Santander, cuyos objetivos iniciales, recogidos en sus estatutos, son los de fomentar la realización de cursos de Formación Continuada en Pediatría, crear cursos de excelencia en Pediatría y convocar becas o ayudas a la investigación clínica y epidemiológica dentro del ámbito de nuestra sociedad.

Reproducimos a continuación las notas necrológicas que sobre su muerte publicaron en su día los rotativos "El Mundo" y "La Gaceta Regional".



Ernesto Sánchez Villares, el renovador de la Pediatría española, falleció ayer

El doctor Ernesto Sánchez-Villares, considerado el primer renovador de la Pediatría en España y Premio Castilla y León de Investigación Científica en 1986, falleció ayer en la capital vallisoletana a los 72 años. Diversas personalidades de la política, la cultura y la medicina acompañarán hoy a la familia del fallecido en su funeral, que se celebrará a la una de la tarde en la Iglesia de San Miguel. Al conocer la noticia del fallecimiento, el consejero de Cultura de la Junta, Emilio Zapatero, declaró que «me produce un gran sentimiento, porque era el mejor consejero del consejero de Cultura».

Ernesto Sánchez Villares nació en la localidad salmantina de Villavieja de Yeltes, el 17 de junio de 1922. Casado y con siete hijos, de los que cuatro son también médicos, era Licenciado en Medicina por la Universidad de Salamanca, en la que consiguió, en 1945, un premio extraordinario. Entre los años 1947 y 1964, ocupó el puesto de adjunto a la cátedra de Pediatría de la Universidad salmantina. En el transcurso de esta etapa, concretamente en 1951, consiguió el doctorado por la Universidad de Madrid. En el año 64, logró la cátedra y un año más tarde, pasó a desempeñar la docencia en la Universidad de Valladolid. En este centro fue decano de la Facultad de Medicina los años 1975 y 1976.

Ernesto Sánchez Villares está considerado por los expertos como el principal renovador de la Pediatría en España, ya que, a lo largo de su carrera, defendió una atención individualizada en esta rama de la Medicina. Su labor se desarrolló en muy diversas instituciones. Así, fue presidente de la Asociación Española de Pediatría, además de miembro de las de Colombia, Uruguay, Chile, México e Italia. Era, asimismo, miembro numerario de la Real Academia de Medicina y Cinigía de Valladolid. A lo largo de su carrera, colaboró con los insignes profesores Arce Alonso y Wiskot, en Munich y fundó las Escuelas Profesionales de Pediatría de Salamanca y Valladolid.

Entre 1979 y 1980 dirigió el Centro Materno Infantil 1º de Octubre de Madrid y era consejero nacional y presidente de UNICEF en Castilla y León. Ernesto Sánchez Villares recibió numerosos galardones por su trabajo. Entre otros, poseía la Medalla de la Universidad de Valladolid, la del Colegio de Médicos de la provincia, la Medalla de Oro de Salamanca y la Orden Civil de Sanidad.

Su trabajo se vió reflejado en gran cantidad de publicaciones, como la «Pediatría básica», editada en 1980, o su labor como parte del equipo que, dirigido por Laín Entralgo, elabora la «Historia Universal de la Medicina».

(El Mundo, 17-5-1995]




Los restos mortales del doctor Ernesto Sánchez Villares recibirán esta tarde sepultura

Los restos mortales del doctor Ernesto Sánchez Villares, natural de Villavieja de Yeltes, aunque muy vinculado a Ciudad Rodrigo, recibirán a las 430 de esta tarde sepultura en el cementerio de Miróbriga.
El pediatra, que ayer falleció en su domicilio de Valladolid, era una persona muy querida entre los mirobrigenses. Graduado en Medicina, con premio extraordinario en la licenciatura en la Facultad de Salamanca, se doctoró por la Universidad de Madrid. Su labor asistencia1 la desarrolló en los hospitales clínicos de Salamanca y Valladolid, Casa Salud de Valdecilla, Jardín de la Infancia de Santander, así como en el 1º de octubre de Madrid. Desde 1949 trabajaba en la medicina privada.

Autor y colaborador de diversos tratados, manuales y monografías y de más de 300 trabajos publicados en diversas revistas nacionales y extranjeras, fue el pregonero en las fiestas de Villavieja de Yeltes de 1993. En aquella inteivención pública, Sánchez Villares habló de su infancia, de sus primeros recuerdos en la localidad y de su orgullo de haber nacido en su casa. En su pregón recordó a su Familia - especialmente a su padre-, así como a personajes de su época y de la localidad como José Vicente, Santos Galache, Miguel del Corral, los Orive, María Tomasa, Manolo el chófer y a Los Dionisios.

(La Gaceta de Salamanca, 17-5-1995)

17 de julio de 2008

Cristóbal Fernández de Córdoba y Rojas

Decimotercer y último Señor de Villavieja
Duodécimo Marqués de Cardeñosa
Séptimo Marqúes de Algarinejo
Octavo Conde de Luque
Octavo Marqués de Valenzuela
.....

Nació el 6 de marzo de 1804. era hijo de Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba Pérez de Barradas y de su segunda esposa María del Carmen Rojas Narváez. A la muerte de su padre en 1833 heredó sus posesiones y títulos, si bien muchos de ellos ya "descafeinados" debido a las leyes y decretos de abolición de señoríos y mayorazgos, sobre todo en lo que se refería al ámbito jurisdiccional (nombramientos de alcaldes y otros oficios municipales). Con él finaliza, por tanto, el periodo señorial para nuestro pueblo.

Los títulos de conde de Luque y marqués de Cardeñosa, Algarinejo y Valenzuela se han seguido transmitiendo hasta nuestros días. No así, el de Señor de Villavieja. En 1837 finalizaba este periodo de nuestra historia que había durado más de 250 años.

Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba y [Pérez de] Barradas

Duodécimo señor de Villavieja
Undécimo Marqués de Cardeñosa
Sexto Marqúes de Algarinejo
Séptimo Conde de Luque
Séptimo Marqués de Valenzuela
.......

Nació en 1761 y era hijo de Francisco de Paula Fernández de Córdoba Venegas y de su primera esposa Leonor Pérez de Barradas y Fernández de Henestrosa. Al morir su padre en 1796 heredó todos sus títulos y mayorazgos.

Contrajo matrimonio en tres ocasiones. La primera con María Antonia [Pérez] del Pulgar de quien tuvo una hija, María Dolores Fernández de Córdoba Pérez del Pulgar que andando el tiempo se casaría con Fernando Pérez del Pulgar, marqués del Salar.

Su segundo matrimonio fue con María del Carmen Rojas Narváez, con quien tuvo un hijo llamado Cristóbal Fernández de Córdoba Rojas, nacido el 6 de marzo de 1804, que sería el heredero de sus títulos.

Su tercera esposa fue Micaela Díez de Tejada, que antes había sido su cuñada.

Cristóbal Rafael vivió ya los últimos coletazos de los "señorios y mayorazgos". Recordamos que estos fueron abolidos en plena Guerra de la Independencia por las Cortes de Cádiz (decreto del 6 de mayo de 1811). Al finalizar la contienda Fernando VII anuló todo lo legislado por las Cortes gaditanas. Durante el trienio liberal (1820-1823) volvió a entrar en vigor el decreto de 1811 y además se promulgó una nueva ley (3 de mayo de 1823) que lo ampliaba. Lamentablemente duro en vigor muy poco tiempo. Hacía un mes que un ejército francés, los Cien Mil Hijos de San Luis, habían invadido España para reponer a Fernando VII como monarca absoluto. Hubo que esperar a la muerte de éste y a la regencia de María Cristina para, con el Motín de la Granja (1836) volver a restablecer, ahora ya definitivamente, los dcretos de 1811 y 1823 y promulgar además una nueva ley de abolición de Señorios (26 de agosto de 1837) y de mayorazgos (19 de Agosto de 1841).

Cristóbal Rafael murió en 1833, sucediéndole en sus títulos su hijo Cristóbal Fernández de Córdoba y Rojas, que sería al fin y al cabo, el Decimotercer y último Señor de Villavieja.

16 de julio de 2008

Francisco de Paula Fernández de Córdoba Venegas

Undécimo señor de Villavieja
Décimo Marqués de Cardeñosa
Quinto Marqúes de Algarinejo
Sexto Conde de Luque
Sexto Marqués de Valenzuela
....

Nació en 1739. Era hijo de Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba y María Vicenta [Egas] Venegas de Córdoba. Estuvo casado dos veces y al final terminó de presbítero. Su primera mujer fue Leonor Pérez de Barradas, de la que tuvo ¿dos? hijos, Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba y [Pérez de] Barradas que heredó sus títulos y Juan de Dios Fernández de Córdoba.

Contrajo matrimonio en segundas nupcias con María Josefa Álvarez de Bohórquez, de la que tuvo tres hijos, María Dolores, Antonio y José Fernández de Córdoba. Antonio heredará los títulos que pertenecían a su madre, entre los que se encontraban el de Marquesa de los Trujillos. María Josefa profesará como religiosa del convento del Carmen de Granada.

Tras la muerte de su segunda esposa terminó haciéndose sacerdote. La leyenda cuenta que encontrándose Don Francisco de Paula Fernández de Córdoba muy enfermo, hasta el punto de estar a las puertas de la muerte, se encomendó a Nuestro Padre Jesús de Algarinejo, ofreciéndole si sanaba erigirle en la Villa una iglesia todo lo mejor que él pudiera. Se curó y cumplió su promesa, además de hacerse presbítero. Gastó en la obra una gran cantidad de dinero (se decía que era la mayor fortuna de todos los nobles que no eran Grandes de España), contratando para su ejecución a uno de los mas afamados arquitectos del siglo XVIII, Ventura Rodríguez.

Murió en 1796, dejando por heredero de sus títulos a su hijo Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba y Barradas.

11 de julio de 2008

Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba Ordóñez

Décimo señor de Villavieja
Noveno Marqués de Cardeñosa
Cuarto Marqués de Algarinejo
Quinto Conde de Luque
Quinto Marqués de Valenzuela

Cristóbal Rafael nació el 28 de mayo de 1707. era hijo de Juan Andrés Fernández de Córdoba Morales y Ana Dorotea Ordoñez López de Chaves. Contrajo matrimonio el 9 de Octubre de 1731 con María Vicenta Egas Venegas de Córdoba. Tenía Cristóbal 24 años. Lo anecdótico del caso es que María Vicenta contaba únicamente 13 años de edad (había nacido el 2 de enero de 1718). Quizás esta cuestión es la que se utilizó más tarde para conseguir, en aquella época, un sorprendente "divorcio", tras el cual María Vicenta ingresó en el convento de Santa Isabel de Toledo.

De los cinco títulos que reseñamos al comienzo del artículo, Cristobal recibió el de Señor de Villavieja y Marqués de Cardeñosa por parte de su madre, el de Marqués de Algarinejo por parte de su padre y los de Conde de Luque y Marqués de Valenzuela por su matrimonio con María Vicenta.

A su muerte, ocurrida en 1785, le sucedió su hijo Francisco de Paula Fernández de Córdoba y Egas Venegas de Córdoba, que se convirtió, por tanto, en el Undécimo Señor de Villavieja.

Ana Dorotea Ordóñez [Portocarrero] López de Chaves

Novena Señora de Villavieja
Octava Marquesa de Cardeñosa
Tercera Marquesa de Algarinejo

Ana Dorotea nació el 16 de febrero de 1674, posiblemente en Zamora, ciudad de residencia habitual de sus padres Cristóbal Ordóñez Portocarrero y Luisa Teresa de Chaves Guzmán.

Contrajo matrimonio en Zamora el 13 de julio de 1705 con Juan Andrés Fernández de Cordoba y Morales (1674-1743), convirtiéndose por este enlace en la Tercera Marquesa de Algarinejo.

Heredó los títulos de Señora de Villavieja y Marquesa de Cardeñosa al fallecer sin sucesión directa en 1734 su hermano Esteban Ordoñez [Portocarrero] López de Chaves.

Ana Dorotea falleció en 1752, heredando sus títulos su primogénito Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba y Ordóñez López de Chaves.

Esteban Ordóñez [Portocarrero] López de Chaves

Octavo Señor de Villavieja
Séptimo Marqués de Cardeñosa

Nació en el año 1673, presumiblemente en Zamora, ciudad de residencia habitual de sus padres, Cristóbal Ordoñez Portocarrero y Luisa Teresa López de Chaves y Guzmán.

Heredó los títulos de su madre, al fallecer ésta alrededor de 1718. También fue regidor de Toro (Zamora) oficio que le venía por parte de su padre Cristóbal.

Estuvo casado con Sinforosa Folch de Cardona Belvis. Es probable que de este matrimonio naciese alguna hija que debió fallecer a temprana edad, ya que quien le sucedió en los señoríos, mayorazgos y títulos fue su hermana Ana Dorotea Ordóñez [Portocarrero] López de Chaves. Se sabe que existieron, por lo menos dos hijos naturales, Ignacio y Diego. El primero, llamado Ignacio Ordóñez Portocarrero de Chaves fue canónigo de la Catedral de Salamanca y administrador de los bienes de la familia en la provincia de Salamanca. Sus tíos Ana Dorotea y Juan Andrés residirían habitualmente en Algarinejo (Granada).

A lo largo de toda la historia de los López de Chaves, con sus emparejamientos señoriales, fueron acumulando una enorme cantidad de bienes. En el caso que nos ocupa, Esteban, tenía dentro de los diversos mayorazgos, solamente en la provincia de Salamanca, posesiones en: Alba de Tormes, Aldeanueva de la Sierra, Cerralbo, La Fuente de San Esteban, Pedraza, Villavieja de Yeltes, Sobradillo, Barquilla, Villares de Yeltes, Villarmuerto, Retortillo, Iruelos, Martín Hernando, Cabeza de Béjar, Fuenteguinaldo, Espino de Orbada, Ciudad Rodrigo, Salamanca, Santiz y Olmedo.

Falleció en 1734, sucediéndole en sus títulos, su hermana Ana Dorotea Ordoñez López de Chaves.

10 de julio de 2008

Luisa Teresa López de Chaves y Guzmán

Séptima Señora de Villavieja
Sexta Marquesa de Cardeñosa

Era hija de Garci López de Chaves Herrera y Olalde y María de Guzmán Maldonado Ocampo. Nació en 1644 y podemos suponer que lo hizo en Villavieja, ya que por aquel entonces su familia residía en nuestra población, debido a las circunstancias de la Guerra con Portugal (Guerra da Restauraçao). Hay constancia de que su hermana Mencía (1639) y su hermano Diego (1652) nacieron aquí.

Contrajo matrimonio con Cristóbal Ordoñez Portocarrero. Éste, que había nacido en 1618, era, por tanto 26 años mayor que ella y antes de su matrimonio se había dedicado a la carrera de las armas llegando a ser capitán de infantería. Asistió como Procurador por Toro (Zamora) a las Cortes celebradas en Madrid entre 1646 y 1647. Y en ellas, tal y como era costumbre, los asistentes a las mismas efectuaban diversas peticiones (mercedes) al Rey, que en bastantes ocasiones solía concederlas. Según consta, "D. Cristoval Ordoñez Portocarrero, Regidor y Procurador de Cortes pidió se le hiciera merced del Corregimiento de Saña y Chiclayo, ó Caxamara, Collaguas o el Cuzco en el Perú, ó en Nueva España uno de los de Suchitepeque Soconozco ó Chiapa, para el viaxe de 1648. La Junta opinó por que se enviara decreto al Consejo de Indias para que le consulte en los puestos que pretende conforme á sus partes y meritos." Y efectivamente el Rey decretó: "lo que toca á D. xptoval ordonez esta bien siendo decreto para que precisamente se le Conss.te en vno de los officios que pide." Y así se llevó a efecto. Estuvo en Perú. Fue corregidor de Huamanga y más tarde, por recomendación del Duque de Alba, pasó a ser Gobernador de la Villa y mina de azogue (mercurio) de Huancavélica. Debió regresar a España hacia finales de la década de los sesenta.

El matrimonio de Luisa Teresa y Cristóbal debió celebrarse alrededor del año 1670. Fueron vecinos de Zamora. Del matrimonio nacieron un hijo, Esteban (c. 1671) y una hija Ana Dorotea (1674).

Luisa Teresa se convirtió en Señora de Villavieja y Marquesa de Cardeñosa en 1704, al fallecer su sobrino José López de Chaves y Toledo, según dejó mandado éste en su testamento. En los años siguientes se sucedieron una serie de pleitos debido a esta cuestión, planteados por la que, en buena lógica, debería de haber sido la heredera, que era la hija de José, llamada Ana López de Chaves.

A la muerte de Luisa Teresa, ocuurrida entre 1715 y 1720, le sucedió en sus títulos su hijo Esteban Ordoñez López de Chaves.

José López de Chaves y Toledo

Sexto señor de Villavieja
Quinto Marqués de Cardeñosa
Quinto Marqués de Villamagna

Situaremos su nacimiento alrededor del año 1660. Sabemos que fue bautizado en la parroquia de San Isidoro de la ciudad de Salamanca. Fueron sus padres Alonso López de Chaves y Guzmán e Inés de Toledo Enríquez.

Heredó el marquesado de Villamagna por testamento otorgado por su abuelo materno Luis de Toledo Enríquez, poseedor de dicho título, en el que lo declara por sucesor en su casa, estado y mayorazgo.

A la muerte de su padre, ocurrida en 1699, le correspondió también el marquesado de Cardeñosa, que llevaba aparejado, entre otras cosas, el señorío de Villavieja. No disfrutó mucho de éste, ya que falleció en el año 1704, dejando tras de sí una maraña de pleitos y un verdadero quebradero de cabeza a sus albaceas José Francisco Álvarez y Francisco Antonio de Quiñones, debido a su testamento.

José López de Chaves tenía una hija Ana María de López de Chaves Guzmán, que estaba casada con Sebastián Antonio de Layseca Alvarado, corregidor de Ávila. En buena lógica debería de haber sido la heredera de todos sus títulos y posesiones, pero no lo fue. Ignoramos las razones de ello. Únicamente le dejó a su hija los bienes libres, es decir, los que no pertenecían a ningún mayorazgo ni señorío. El marquesado de Villamagna pasaría al tronco de procedencia, haciendose con él uno de sus primos, Bartolomé Ramírez de Arellano y Toledo. El marquesado de Cardeñosa, que como hemos dicho anteriormente lleva aparejado el señorío de Villavieja, lo heredó su tía Luisa Teresa López de Chaves y Guzmán, que se convirtió por lo tanto, en la Sexta Marquesa de Cardeñosa.

9 de julio de 2008

Alonso López de Chaves y Guzmán

Quinto Señor de Villavieja
Cuarto Marqués de Cardeñosa

Nació alrededor de 1635. Desconocemos el lugar, aunque lo más probable es que fuese en Ciudad Rodrigo, ya que de su padre sabemos que era vecino y regidor de dicha ciudad. Era hijo de Garci López de Chaves Herrera y Olalde y María de Guzmán Maldonado Ocampo. Tuvo, por lo menos, cuatro hermanos: Mencía (1639), Luisa Teresa (1644), Diego (1652) y María Antonia. En el Archivo Histórico Nacional se conserva un documento en el que el notario de Villavieja Pablo Antonio Marquez, da fé de las partidas de bautismo de Mencía y Diego López de Chaves. Así pues, por lo menos estos dos, nacieron en Villavieja. Y es bastante probable que Luisa Teresa también.

Alonso se casó con Inés de Toledo Enríquez, hija de Luis de Toledo Enríquez, (en ocasiones aparece como Luis Álvarez de Toledo Enríquez), marqués de Villamagna, y María (o Mariana) Gaitán de Ayala Mendoza. Tuvo por lo menos dos hijos, José y Antonio. Este último debió fallecer tempranamente, por lo que a la muerte de Alonso, ocurrida en 1699, su hijo José López de Chaves y Toledo se convirtió en el Sexto señor de Villavieja y Quinto Marqués de Cardeñosa además de Marqués de Villamagna, título que heredó de su abuelo materno.

Alonso López de Chaves y Guzmán fue también regidor de Salamanca, oficio que compró a Francisco Ruiz Ladrón de Guevara por 17.000 reales de vellón.

6 de julio de 2008

Garci López de Chaves Herrera y Olalde

Cuarto Señor de Villavieja.
Tercer Marqués de Cardeñosa.

Guiándonos por los años de nacimiento que se conocen de algunos de sus hijos podemos establecer que el que sería Cuarto Señor de Villavieja probablemente nació entre los años 1605 y 1610. Fue uno de los hijos de Diego López de Chaves Herrera y de Ana María de Retana Olalde heredando de su padre el Señorío de Villavieja que había adquirido su abuelo paterno de igual nombre por compra realizada en 1571 al rey Felipe II.

Estaba casado con María de Guzmán Maldonado Ocampo que heredó de su tío Juan de Guzmán y Vivanco el marquesado de Cardeñosa y el señorío de Sobradillo.

Garci López de Chaves Herrera y Olalde fue probablemente el Señor de Villavieja que más relación tuvo con el pueblo, ya que vivió aquí durante bastante tiempo. De hecho, sabemos que, por lo menos dos de sus hijos/as nacieron en Villavieja: Mencía (1639) y Diego (1652) y es probable que Luisa Teresa (1644 también.

Era vecino y regidor de Ciudad Rodrigo. La cercanía de esta población a Villavieja hizo que viviese en nuestro pueblo posiblemente largas temporadas. De hecho Lorenzo Campeggio, nuncio apostólico, le concede licencia en 1635 para tener oratorio privado en las casas de su morada en Villavieja. Además, a finales del año 1640 comienza la denominada Guerra de Independencia de Portugal (Guerra da Restauraçao). Dicha contienda se extendió hasta 1668 y supuso sin lugar a dudas el periodo más funesto y aciago para toda nuestra comarca, que sufría repetidamente las incursiones y correrías de las tropas portuguesas que saqueaban, robaban y destruían poblaciones, cosechas y ganados. Claro que también los vecinos portugueses soportaban lo mismo por parte de las tropas españolas.

Villavieja fue saqueada e incendiada en varias ocasiones: 1650, 1651, .... Es probable, por tanto, que debido a esto desapareciese la casa palacio (casa fuerte) que Garci López de Chaves debía tenía en nuestro pueblo, probablemente en la zona denominada El Torreón, junto a la Iglesia. Aún se conservan dos posibles vestigios de dicho palacio una columna y un portón.

En el año 1650, Garci López de Chaves Herrera escribe un memorial al rey Felipe IV sobre la antiguedad del linaje y la calidad y nobleza de la casa Garci López de Chaves solicitándole el título de conde o marqués.

Falleció en 1667, pasando el señorío a su hijo Alonso López de Chaves y Guzmán.

Diego López de Chaves y Osorio

Tercer señor de Villavieja. En algunos documentos se le llama Diego López de Chaves Herrera. Heredó el título al morir su hermano mayor Garci López de Chaves y Osorio luchando en Francia en las guerras que sostuvo el rey Felipe II a finales del siglo XVI como consecuencia de la pretensión de que el trono de Francia, vacante tras la muerte de Enrique III, le fuese adjudicado a su hija Isabel Clara Eugenia.

Podemos situar su nacimiento alrededor del año 1575. Fue el segundo hijo de Garci López de Chaves Herrera y Trejo y María Osorio. Llegó a ser paje de la Infanta Isabel Clara Eugenia (1566-1633) hija de Felipe II e Isabel de Valois, su segunda esposa.

Diego fue incluido en el proceso que se siguió contra su hermano Antonio por fugarse este de la cárcel de Ciudad Rodrigo, al estar encausado por la muerte de una persona ocurrida en Málaga, ciudad de la que era corregidor su padre, Garci López de Chaves Herrera y Trejo. En el mismo proceso se incluyeron todas aquellas personas de Ciudad Rodrigo y pueblos cercanos (lógicamente Villavieja) que ayudaron de una forma u otra a que el fugado escapase a Portugal. Muchos de ellos eran criados, administradores de bienes, clérigos y frailes, etc.

Diego López de Chaves y Osorio se casó con Ana Maria de Retana Olalde, hija mayor de Pedro de Retana Olalde y de Luisa de Hervás Aniñón. Como resultado de este matrimonio Diego López de Chaves accedió, con el paso de los años, al oficio de "Alcalde Mayor" de Sevilla que pertenecía a Pedro de Retana y Olalde. A la muerte de Diego este oficio pasaría, segun declaración de su viuda Ana María, a su cuñado Juan de Henestrosa Cárdenas marido de su única hermana Josefa Gabriela de Retana Olalde.

Le sucedió en el señorío de Villavieja su hijo Garci López de Chaves Herrera y Olalde, que por matrimonio llegaría a ser el tercer Marqués de Cardeñosa, a cuyo título seguiría vinculado a partir de entonces el mencionado señorio villaviejense.