9 de junio de 2010

Iglesia de Vitigudino

Imagen de la torre de la Iglesia Parroquial de Vitigudino dedicada a San Nicolás. Por su parte sur presenta evidentes rasgos militares de tipo defensivo, característica esta que fue aprovechada por varias personas que en 1839 se atrincheraron en dicho edificio haciendo frente desde él a la facción de Calvente, una partida carlista que realizó una incursión en dicho año por estas tierras del oeste salmantino -hay quien asegura que dicha partida atravesó también el municipio villaviejense-.

8 de junio de 2010

El mercado de Vitigudino

¡Hoy apenas ha quedado reducido al mercadillo y poco más! pero antiguamente.... era algo importante en la vida del propio Vitigudino y de la comarca. Yo recuerdo haber ido de pequeño con mi padre a vender ganado. Fuimos andando, claro. Por el antiguo camino de Villavieja a Vitigudino, hoy en desuso. Parte del mercado sentaba sus reales en el espacio ocupado hoy por los edificios situados frente a los portales de Santa Ana, desde la estación de autobuses hasta las inmediaciones del Centro de Salud.

El tradicional mercado de los martes de Vitigudino sufre un verdadero auge a mediados del siglo XIX justamente cuando el municipio es designado cabeza de un partido judicial abarcando un extenso territorio formado por 59 pueblos. Este hecho, obligará al desplazamiento de los habitantes de la comarca a Vitigudino para realizar los correspondientes trámites administrativos y ello conllevará una potenciación muy importante de otras actividades comerciales y ganaderas. El mercado de los martes, como hemos dicho, va a ser una de ellas. En él vendían los campesinos los excedentes de sus cosechas y ganados y se proveían de otros muy diversos géneros.  Alrededor de este mercado gravitaba también la compraventa de diversos productos de artesanía: zapatos, telas de lienzo y sayales con los que se vestía entonces la clase agrícola, alfarería, harinas, ... Todo esto propició la aparición en Vitigudino de una serie de servicios adicionales, que a la larga han hecho de este municipio lo que hoy es. Al amparo del mercado nacieron también tabernas, mesones y fondas en las que pernoctaban los viajeros y tratantes, buscando el resto acomodo en la portales de Santa Ana situados, como hemos indicado anteriormente frente a la explanada donde se celebraba el mercado.
Vamos a transcribir a continuación una referencia al mercado celebrado el martes 29 de enero de 1889 aparecida en el Semanario "El Avanzado" publicado el 31 de Enero de dicho año.


Nunca hemos presenciado en esta época mercado tan concurrido como el último que ha tenido lugar.
Jamás habíamos visto en un mercado del mes de Enero número tan considerable de toda cñase de reses: por una parte hermosos bueyes luciendo y sonando sus esquilones, por otra novillos en vena gordos y limpios, sumando con las cotralas 931 reses de las cuales se vendieron  140.

Los cerdos presentados que arrojan un total de 708 fueron poco solicitados en atención al precio elevadísimo que ha llegado esta clase de ganado, vendiéndose solo 174. Bien merece se llame la atención de los ganaderos sobre el precio tan ele-vadisimo, con lo que ahuyentan del mercado a los compradores cosa que no debieran hacer pues seguramente redunda en su perjuicio dada la facilidad de la cria y la riqueza inmensa que dicho ganado reporta al país.

De semillas también estuvo concurridísimo sobresaliendo la cantidad presentada de algarrobas que ascendió próximamente a 1.000 fanegas, todas las cuales se vendieron.

PRECIOS: Bueyes de labor, 1300 reales. Novillos, en vena de 3 años, 1300 idem; Erales en buenas carnes: 1000 idem:ñojos, 340 idem. Cotralas a razón de arrobas cada una, 45 idem; Cerdos de año y medio 170 idem: de un año, 140 idem; de seis meses 110 idem; al destete 85 idem.

GRANOS: barbilla a 29 reales; centeno, 16 idem; cebada, 13 idem; algarrobas, 18 idem: garbanzos la fanega de 60 a 100 idem; patatas, 1,40 idem.

7 de junio de 2010

Zumillo (Thapsia villosa)

Otra de las plantas típicas que están en plena floración en estos momentos, es la denominada "Thapsia villosa" que en castellano recibe generalmente los nombres de zumillo y cañaheja hedionda.  Se trata de una hierba perenne, que puede alcanzar hasta 1 m de altura con tallo  liso, sin pelos, ramoso en la parte superior, con restos fibrosos de hojas viejas en la base. Hojas basales, a ras de suelo,  muy divididas y con mucho vello por ambas caras. Florece en primavera y verano con una inflorescencia en umbela compuesta, con forma esférica. La umbela central es grande y posee de 12 a 25 radios, siendo las laterales más pequeñas y, a menudo, estériles. Presenta flores amarillas formadas por 5 pétalos. Androceo con 5 estambres. Tras fructificar la planta se seca, y pierde la parte aérea. Quedando latente para la próxima temporada de lluvias apareciendo nuevas hojas en el otoño, para dar lugar a un nuevo ciclo. Su raíz napiforme expulsa, al ser cortada, un látex de color blanco.

La planta tiene propiedades purgantes, eméticas, aunque esta aplicación no es aconsejable y resulta bastante peligroso tomar esta planta como remedio casero sin consultar previamente a un médico. La raíz es un purgante muy fuerte (tóxica), y por eso no es conveniente usarla. En algunas zonas se ha utilizado también para impregnar las aguas y pescar fraudulentamente, atolondrando a los peces para capturarlos con facilidad.
La corteza de la raíz, infundida en aceite, se aplica para combatir el reumatismo y suele utilizarse en forma de cataplasma, para aplicar directamente en la zona afectada por el dolor. En la provincia de Salamanca se utiliza para reparar las grietas de las pezuñas de las caballerías.

En la primera de las fotografías podemos ver varios ejemplares de esta especie en el teso de la Antanilla, teniendo de fondo la capilla mayor de la Iglesia parroquial. Las otras dos imágenes muestran varios insectos (escarabajos y moscas) alimentándose del néctar, algo que suele ser muy frecuente en esta especie de planta.

6 de junio de 2010

Las guindas de Mieza

Se quejan hoy día, y con razón, los agricultores del precio de sus productos. De lo poco que reciben a cambio de sus lechugas o tomates y de lo mucho que otros perciben cuando se vende al consumidor. En otros tiempos casi no había intermediarios y el agricultor tenía que ocuparse de todo: recogida, transporte, venta,... También en aquella época se quejaban ¡y con razón! de lo poco que recibían por lo mucho que trabajaban. Transcribo a continuación unas reflexiones publicadas en el semanario "El Avanzado" de Vitigudino en el verano de 1890, hace ahora casi ciento veinte años.

A real pregonaban y vendían el martes último el cuarto de arroba de guindas algunos cosecheros de Mieza. A primera vista parece que esto nada tiene de particular; pero vamos a cuentas. Vaya V. a la heredad guindalera, suba luego al árbol con exposición a romperse la crisma, comience después a ir cogiendo las guindas poquito a poco y con mucho tiento porque si no se estripan; emplee V. en esta operación de tres a cuatro horas para reunir una carga de seis ú ocho arrobas. Emprenda V. luego por tortuosas y pendientes veredas con dirección a Mieza arreando el machito, y después de quitarle la carga y apiensarlo bien, cene V. algo y échese un ratito á descansar. A la mañana siguiente, una hora antes del crepúsculo vuelva V. a cargar el machito con su correspondiente alforja, provista de la merienda y la calabacita. Y arre... arre... aquí tropezando y alli cayendo consigue V. andar las cinco leguas largas y de mal camino que le separan del punto elegido como término de su viaje. Sobre las nueve de la mañana deposita V. la pareja de banastas en el mercado, y después de dejar el mulito en la podada, echa V. mano a la romana y principia a reventarse los pulmones pregonando y ponderando la mercancía. A eso de las cinco de la tarde, ronco y achicharrado principia a verse el fondo de la segunda banasta y poco después se remata la faena con la venta de la última libra de guindas a perra chica, o el último cuarto de arroba a real. Y a las seis o seis y media de la tarde previo el abono de gastos de posada, emprenda V. nuevamente el viaje de regreso a Mieza donde llegará, si no se detiene en el camino, entre gallos y media noche.

¡A que tristes y serias reflexiones, aunque parece una broma, se presta lo dicho anteriormente!

Pero todo no ha de ser ganar, en cambio nos cabe la dicha de vivir en el siglo de las luces y estar regidos por gobiernos liberales. No es nada lo del ojo... (y lo llevaba en la mano).