9 de enero de 2010

¿Hacia dónde caerá Villavieja de Yeltes?


Esa pregunta es la que se hacía el crítico taurino de ABC en 1950, con motivo de una sensacional corrida de toros celebrada en la capital de España el día 12 de Octubre de 1945. Torearon Pepe Bienvenida, "Morenito de Talavera" y Luis Miguel "Dominguín" que lidiaron reses de Don Rogelio Miguel del Corral.

La reseña del festejo, publicada en el mencionado rotativo madrileño al día siguiente 13 de Octubre de 1950 decía como sigue:



ABC, Madrid, 13 de Octubre de 1945

¿LO VEN USTEDES, SEÑORES?

Al declinar la temporada, cuando ya queda muy poco que ver, surgió esta gran corrida para dejarnos un buen recuerdo de 1945. Ayer cayeron por los suelos muchas leyendas habilidosamente puestas en circulación, tanto que casi son admitidas como verdades tristes. ¡No hay toros! ¡No hay toros para Madrid ni para los ases!

¿Hacia dónde caerá Villavieja de Yeltes? Dicen que hacia Salamanca. No lo creo. Lo cierto es que de allí vinieron seis toros muy admisibles, bonitos, "cómodos". Nada espantables de presentación, pero con el trapío decoroso necesario para que la fiesta de toros no caiga en la mascarada charlotesca. Véase como en Salamanca hay ganado bravo y bien presentado; véase como- al concluir la temporada todavía queda la flor y nata que nadie ha querido torear. El argumento de que no hay toros -toros para Madrid,- quedó desmentido ayer. Los hay en Salamanca y en cualquier parte. Lo que no hay, así como así, es un ganadero escrupuloso.

La Dirección General de Seguridad lucha por el decoro de la fiesta, y en la Prensa abundan las referencias de multas que evidencian cómo son los ganaderos; pero así y todo, aun quedan señores como este D. Rogelio Miguel del Corral, que ayer nos sirvió una brava y bonita corrida de toros que, además, eran «cómodos». El ganadero y el mayoral dieron la vuelta al ruedo cuando se arrastraba el toro quinto. Bien; de ello me felicito, y por ello les felicito. Es un estímulo el honor que se les concedió, pero ¿no debieran hallarse siempre mayoral y ganadero en lugar bien visible para recibir los aplausos y pechar con las censuras? ¿Y no sería justo que también hicieran el paseo? Porque, francamente, eso de que sólo veamos la faz a los ganaderos cuando la corrida sale brava! El único que hurta el cuerpo a la ira del espectador es el ganadero. ¿Por qué, pues, recoger las flores únicamente? Equidad, flores y espinas. Y conste que hubo justicia en los aplausos al señor del Corral, pero quisiéramos que la sanción de las broncas, que tantas veces descarga sobre el torero, cayera alguna vez contra el ganadero. Naturalmente, este preámbulo no pasa de eutrapelia. Resultó magnífica la corrida organizada a beneficio de los huérfanos del Magisterio. Sencillamente, la que mejor recuerdo nos ha dejado esta temporada. De verdad, de verdad, que de nadie nos acordamos. ¿Lo ven ustedes cómo se puede pasar sin vosotros? A vosotros, señores ausentes, hemos sido nosotros quienes os hemos puesto precio. Ni vuestros apoderados ni vuestra propaganda os ha señalado los honorarios. Ha sido nuestro aplauso, que, indudablemente, habéis merecido. Ayer, señores ausentes -¡que hay toros, señores míos!-, pusimos precio a tres toreros. Precio alto. Vosotros pasáis sin Madrid. Madrid pasa sin vosotros. Y no se apaga el fervor, y tres toreros salen a hombros por la puerta grande y embocan triunfalmente la calle Alcalá. Ello ocurrió al fin de una temporada. ¡Qué fiero es el público de Madrid! ¡Qué miedo! ¡Basta de cuentos, señores!

Presidió el Sr. Cartier la feliz corrida.

¡Qué gran tarde nos dio Pepe Bienvenida! ¿Con que acabado, Pepe? Cuando hacía el paseo yo notaba una ausen­cia: la de Antonio. Antonio ha estado ausente este año, y no por su culpa. No; a los Bienvenida, siempre, siempre, con ­todos los respetos, con toda la categoría. No juguemos con los apellidos que cifran historia, a la bolsa negra de la baja. Ni especulemos con eclipses ni apogeos. Bienvenida, sencillamente. Todo respeto, pues. Ayer salió Pepe por su honor y el de su casa, y, ¡señores, qué tarde de toros! Toro gordo, un poco tardo, por el castigo de la vara segunda, toro al que había que llegarle. Desde los lances templados soberbiamente en que se abrió la tarde de toros hasta la faena cuajada, toda la corrida fue una proclamación. ¡Bienvenida! Toreo de muleta al natural; adornos; conocimiento perfecto de los terrenos y tiempos, todo medido, en grave y austera lección: «Este soy yo; ésta es mi casa». ¡Cómo vería Antonio el triunfo del hermano! cuajado en veteranía, un poco amagado por él y por los suyos. No voy a describir las faenas. Basta decir que las dos fueron de maestro. Entró muy bien a matar, pero como yo nada oculto, diré que lo hizo cinco veces por no aligerar el viaje. No obstante, se le aplaudió y hubo vuelta al ruedo con salida al tercio. En el cuarto, un ensabanao, fue el triunfo. Era el animal algo huido, y Pepe lo metió en la muleta, y una vez que lo hubo conseguido toreó soberbiamente, al hilo de las ovaciones. Mató de media estocada y le concedieron la oreja. En banderillas, ¿qué hemos de decir? Pues nada más que esto: banderilleó Pepe Bienvenida. En el toro quinto puso, de poder a poder, un par... ¿Cómo fue aquello? Yo no hallo más que esta palabra: “sensacional”. Rara vez se logra una sensación así, hermanando la emoción al poderío.

Luis Miguel “Dominguín” salió ayer, como Pepe Bienvenida, por su nombre y por el prestigio de una historia. ¿Le gusta a usted Luis Miguel? , me habían preguntado con ocasión de una crónica mía. Lo que ayer vimos me ahorra la contestación. Lo que ocurre es que Luis Miguel es torero a “contra corriente”. A contra corriente del gusto ha triunfado en Madrid este torero de Madrid. Luis Miguel no es torero de pies juntos ni de ritmo retardado, en tiempo de vals lento. El triunfo de Luis Miguel tenía que producirse así, sin hurtar la presencia, acudiendo una y otra vez a Las Ventas para rehacer el gusto del público, tan hecho al “pase hecho”, uno de los camelos de estos tiempos. Cambió limpiamente de rodilla en el centro de la plaza, al que salió en tercer lugar, y luego toreó muy bien de capa. Lance hondo, perfecto, en el canon de otros tiempos. Diríase que los días -muchos días- han corrido para atrás. Y han corrido para bien, para traernos el recuerdo de otras perfecciones y otros modos. Luis Miguel, no sólo se está haciendo: está rehaciendo el gusto del público. Torero largo, completo, de gran repertorio. Banderilleó muy bien, destacando al quiebro. Tuvo una alegre voluntad que le animó el semblante, de suyo ceñudo, como muy metido en el empeño de que las cosas vayan por otro rumbo, por el suyo. Brindó la muerte de su primero al niño Romualdo de Toledo, hijo del director de Enseñanza Primaria. Comenzó con unos pases de rodillas, aguantando guapamente, sin eso de alzar la muleta a salga lo que saliere, que es la tara de torear de rodilla. De rodilla -¡y toreando!-, no a gatas, comenzó la faena. Luego toreó muy bien, por naturales y en redondo, aguantando mucho. Tan buena había sido la faena, tan caldeado estaba el ambiente por el clamor que saludaba al joven torero, que, a pesar de haber pinchado antes de dar media estocada y descabellar, le dieron la oreja y recorrió el ruedo en triunfo. En el sexto hizo una faena en la que dominó la cabeza. Vio claramente que el toro tardo venía a menos y se quedaba bajo la muleta en el primer tiempo del natural, y desistió de dar espectacularidad a la faena. No hubo más que los pases precisos, y mató de media estocada en lo alto, y descabelló. Fue ovacionado.

No hemos dejado a "Morenito de Talavera" en último lugar por tener en menos lo que realizó en la tarde afortunada. Toreó de capa cerca, estrechándose. Hizo quites adornados, y en el primer tercio fue ovacionado. Banderilleó sus toros y los de sus compañeros. Hizo una faena buena a su primero, algo quedado, y lo mató de un pinchazo alto, una estocada y un descabello. Fue el toro quinto un bonito y bravo ejemplar. Lo banderillearon soberbiamente los maestros, y los tres salieron a saludar. El "Moreno" comenzó su faena con unos pases por alto, quieta y natural la planta, pasándose todo el toro por el pecho. Luego, de largo, citó al natural y fue acortando la distancia muy valerosamente. En el centro empalmó la faena, que tuvo calidad y voluntad. Hubo ovaciones constantes, acompasándose la faena a los gritos de entusiasmo. Tres naturales sobresalieron, y después de unos adornos -que eran oportunos porque el "Moreno" había toreado bien y había dominado- , mató de media estocada. "Morenito" cortó la oreja del bravo toro y dio la vuelta.

"¡Los tres, los tres", gritaba el público. Los tres salieron en hombros. Los tres, más que cerrar, parecía que habían abierto una temporada. El Sr. Del Corral había cerrado, no una temporada, sino una etapa de camelos y desaprensiones. "¿Ven ustedes cómo hay toros? Yo los tengo, en años de sequía y en Salamanca." Lo que precisa es que donde sólo pueden comer treinta toros coman treinta, y no trescientos. ¡Mala partida ha jugado el Sr. Del Corral a sus colegas! ¡Con qué malos ojos le verían algunos dar la vuelta al ruedo! Este hombre que da de comer a los toros es un hereje. ¡Así no hay negocio! Así se desmiente el cuento que se cuenta siempre con la cara larga y mustia: "No hay pastos, señor, no hay pastos". Cuento que se cuenta aunque llueva a cántaros. En fin: Ayer ocurrieron muchas cosas. La principal, que se demostró cómo nadie es absolutamente preciso para una tarde grata, de arte, valor y voluntad. Vayan con Dios los que se fueron. Vengan con Dios los que vienen con un tesoro de voluntad, con genio y, dignidad de familia.

GIRALDILLO.

Pesos: 440, 436, 427, 430, 430 y 425 kilos.