31 de julio de 2012

El Corpus de 1912

Continuamos con la crónica que el corresponal de El Adelanto en Villavieja envió a dicho diario y que fue publicado el 24 de junio de 1912. En esta segunda parte se nos contaba a grandes rasgos una de las festividades de dicho mes, el domingo siguiente al Corpus Christi (dominica infraoctava).

... Días antes, el 9, se celebró la dominica infraoctava, que es la fiesta principal aquí, de las del Corpus. Sin gusto ni humor los mayordomos para otras que no fuesen las religiosas, en ellas concentraron su atención, y gracias a ellos pudimos admirar una bonita iluminación en el retablo mayor déla parroquia, oír misa de diáconos, escuchar un notable sermón, presenciar una procesión concurridísima y admirar también el gusto y el arte con que altares, colgaduras y flores preciosas se hallaban distribuidas en las calles del tránsito. El sermón, muy adecuado al objeto, fue predicado por el padre Jesuita Zarranz, de la residencia de Valladolid, el cual llegó momentos antes de pronunciarlo, y sin tiempo, por tanto, para enterarse de las condiciones del pueblo, lo cual no obstó para que, intercalando pensamientos, estuviese oportunísimo y acertado al señalarnos reglas de conducta en armonía con nuestra situación, lo mismo que si de ella hubiese podido estar enterado....


30 de julio de 2012

Azucena

A mediados de junio comenzaron a florecer las azucenas del jardín. Aquí tenemos a una de ellas.

 

29 de julio de 2012

Si no hay pan, toros

Ese era el título de la primera parte de la crónica "Desde Villavieja" que el corresponsal de El Adelanto -suponemos que una vez más sería el médico don Dionisio García Alonso- publicaba en ese diario provincial el día 24 de junio de 1912.

 

Hace pocos días me lamentaba en el periódico de las pérdidas grandes que sufren estos pueblos con la mortandad de ganados y la falta, casi absoluta de cosecha. Cualquiera pensaría por esto que estábamos dominados por el dolor y la tristeza, y que no iban a hallar eco los intentos de diversiones y de fiestas profanas. Pero ¡que si quieres! El carácter español no es para apesadumbrarse por nada; y que las tierras no se sieguen, que la emigración vaya en aumento, que nos amenace la miseria y hasta que se hunda el mundo eso no es nada. Vengan toros, riámonos, y lo que venga detrás que venga. Pelillos, por ahora, a la mar, y al mal tiempo buena cara.

Y en medio de todo es hermoso esto porque con gemir y suspirar no se gana nada y en cambio las corridas nos alegran el alma. Que el bolsillo se aligere y que el trabajo se suspenda por aquel día, eso no importa a pueblos como Retortillo, Sancti Spíritus, Yecla y Fuentes de San Esteban, para no contar más que los próximos de que tengo yo noticia, y tampoco al en que escribo que tuvo su capea correspondiente el día 13, organizada por Santiago Calderón y Francisco Merino, dos jornaleros modestísimos, que en su calidad de mayordomos de San Antonio, pusieron empeño especialísimo en honrar su fiesta, y lo consiguieron con la corrida, que debió ser muy del agrado del Santo bendito cuando, gracias quizá a su intercesión, el día estuvo bueno y no hubo desgracias que lamentar entre los diestros.

....

El corresponsal

 

28 de julio de 2012

Flores de Junio

Seguimos hoy con dos instantáneas tomadas a primeros del mes de junio en las que podemos observar dos de las flores más frecuentes en aquellos días, las amapolas y las rosas silvestres.

 

 

27 de julio de 2012

Charros y charras de Candelario

Ilustraciones publicadas en el semanario Nuevo Mundo en octubre de 1901. Formaban parte de un artículo en el que se trataba un espinoso y controvertido asunto entre la ciudad de Béjar y el pueblo de Candelario a costa del agua, y que contaremos otro día. En los pies de fotos se nos indicaba que eran los trajes típicos de Candelario.

 

 

26 de julio de 2012

La Brezosa

Ahora que estamos ya metidos en pleno verano, traemos hoy una imagen primaveral de nuestro más emblemático teso, la Brezosa. La foto se tomó a primeros del pasado mes de junio.

 

25 de julio de 2012

Chanchullos electorales

Lo de las manipulaciones electorales, el caciquismo, la compra y venta de votos era el pan nuestro de cada elección. Y en algunos casos con tan "poca vista" que el fraude resultaba a todas luces evidente. Como ocurrió en la comarca de Sequeros en 1905, donde a un candidato lo votó todo el censo excepto... ¡cuatro votos!

Asi lo contaba el semanario Nuevo Mundo el 23 de noviembre de 1905 incluyendo la fotografía que ilustra esta entrada.

 

El distrito electoral de Sequeros pertenece á la provincia de Salamanca. La cabeza de partido que le da el nombre se halla en la parle meridional y entre las estribaciones de la serranía de Francia. En ese distrito lucharon en las últimas elecciones los candidatos señores Fernández Arias y Cavestany. En el acta apareció triunfante el primero, y como votantes suyos todo el censo menos cuatro votos. El Sr. Cavestany impugnó el acta, y para que declarasen ante la comisión del Congreso hizo venir el numeroso grupo de sus interventores, según cuyas declaraciones eran apócrifas las firmas que se les atribuía; y además habían dejado de votar por causas diversas, prisión, enfermedad ó muerte, unos treinta individuos de los incluidos en el censo. En consecuencia el acta fue declarada grave.

24 de julio de 2012

Brocal de pozo

Curioso soporte de la polea del brocal de un pozo en la zona de la estación de ferrocarril, concretamente en los terrenos adjuntos a la antigua fábrica de harinas. A su lado, ya florecida -comenzaban en esa época, primeros de junio- una planta de Thapsia villosa (zumillo)

 

23 de julio de 2012

La Humanitaria

A finales del siglo XIX y comienzos del XX proliferaban en nuestra comrca las denominadas sociedades de socorros mutuos y de fomento de la cultura. En Villavieja se formaron dos de estas asociaciones, una de ellas que daba cobijo y asistencia a los pequeños industriales, agricultores y otros trabajadores autónomos y otra de corte más izquierdista, apoyada en la Agrupación socialista de la localidad. La primera de ellas se fundó en el último cuarto del siglo XIX y la segunda justo en el comienzo del XX.

En nuestra comarca, el pueblo de La Fuente de San Esteban constituyó en 1912 una sociedad titulada La Humanitaria cuyos objetivos eran fundamentalmente benéficos e instructivos. Asi lo contaba El Adelanto el 3 de Mayo de 1912.

Desde Fuentes de San Esteban.

Nueva institución benéfica e instructiva La Humanitaria

Con este nombre acaba de organizarse en este pueblo una sociedad de socorros mutuos y de fomento de cultura entre los socios. El día señalado para la inauguración fue el domingo último, habiendo sido invitado al acto el distinguido catedrático y conocido publicista de Salamanca don Hipólito R. Pinilla, quien con este motivo dio una conferencia, cuyo principal tema fue: Modos de resolver la cuestión social. Como esta conferencia estaba anunciada convenientemente por medio de hojas tiradas a este objeto por la sociedad, y como el conferenciante es persona querida en este pueblo, donde cuenta con muchos amigos, había gran expectación por oírle. Llegó el domingo, y con el día, una lluvia torrencial que disgustó a los organizadores de este acto, que tenían interés en verlo concurrido. Pero no obstante esto, socios y amigos del señor Pinilla acudieron presurosos a recibirle a la hora del tren rápido que lo condujo a esta villa.

La llegada. Eran las doce cuarenta cuando la locomotora anunciaba su triunfal entrada, y segundos después descendía el señor Pinilla del convoy, cruzando saludos y produciendo señales de regocijo en cuantos presenciamos su llegada. Encaminámonos al pueblo por la mal llamada carretera, que más parece un fangal, y dejando al conferenciante el tiempo necesario para su reposo y reposición de fuerzas, esperamos que llegara la hora de la reunión, que era la de las cuatro de la tarde.

El acto. Verificóse en el gran salón del café Ortega, y contra lo que hacía temer el temporal, con una concurrencia inusitada, pues no bajarían de trescientas personas, entre las cuales también tenía representación el bello sexo, los que se aprestaron a escuchar la docta palabra del conferenciante. Hizo la presentación del mismo el presidente de la comisión organizadora don José Tapia, quien indica en breves frases el objeto de la reunión y los fines de la sociedad, que no son otros que proteger al necesitado y divulgar la cultura en este pueblo, a cuyo fin se inaugura esta serie de conferencias. Hace constar que el compañero Domingo Martínez no ha podido acudir a la reunión, pero que ha mandado una carta de adhesión que se leerá en el acto. Dedica frases de elogio al señor Pinilla y termina dando las gracias a los asistentes al acto, por haber correspondido así al llamamiento de la nueva sociedad. Las palabras del culto farmacéutico señor Tapia fueron aplaudidas, y seguidamente el joven Teófilo Martínez, da lectura a la carta de su señor hermano el conocido mecánico de Salamanca don Domingo, en la que después de saludar a sus paisanos, lamenta no poder tomar parte personal en este acto, señala con mano maestra las causas que motivaron la separación de el y sus amigos de la antigua sociedad obrera, donde trabajaron con fe y desinterés, y recomienda a la nueva sociedad trabaje por el bien general de todos, poniendo especial interés en divulgar la cultura entre los jóvenes en cuyas manos están depositados los destinos de los pueblos y termina felicitando a los organizadores de este movimiento, alentándoles en su obra. Una salva de aplausos corona la lectura de la carta. Seguidamente hace uso de la palabra el señor Pinilla. Empieza por agradecer la invitación con que le honran, intentando así marcar con una fiesta de cultura la fundación de una sociedad que si aparentemente sólo aspira al socorro mutuo, podrá más adelante abarcar otros fines humanos tan legítimos como ese. En una síntesis rápida, traza la historia de las sociedades de cooperación y mutualistas, explicando lo que representan en esa aspiración de los hombres civilizados hacia la solidaridad más completa, y dice que para demostrar bien a qué desarrollo puede llegar esa cooperación y solidaridad entre los hombres, hará una breve historia de las doctrinas con que se intenta por los sabios y propagandistas resolver el problema social, doctrinas todas que tienen el lazo común de la comunidad de intereses que ligan a los seres humanos. Este problema social—añade— es mucho más importante que el problema político, que sustancialmente está resuelto en nuestra querida Patria y es obra realizada por el siglo XIX. Tenemos, en efecto, sistema representativo y régimen constitucional, derechos individuales, sufragio universal y todas aquellas libertades inherentes a la personalidad humana, que son como condición de vida, salvo, naturalmente, los breves eclipses a que está sujeto el derecho en un pueblo como el nuestro, donde la libertad es cosa tan moderna. En el orden político, apenas si falta otra cosa que conquistar que la amabilidad de los poderes, convirtiendo en república la monarquía, pero ¡todo se andará! La tarea del siglo XX consiste en resolver el problema social. La libertad no es real ni efectiva si no se llega a la igualdad, y no a la igualdad ante la ley, sino a la igualdad económica que da a todos y a cada uno los necesarios medios de vida, o por lo menos todas aquellas facilidades que son precisas para adquirir esos medios. Para realizar esta igualdad económica—continúa—se han propuesto y se proponen multitud de teorías. El problema o la cuestión social tiene tantas soluciones, que es difícil distinguir, no ya cual es la más verdadera, sino cual es la más práctica. En resumen pueden concretarse a tres. La que pide que el Estado se apodere e incaute de todos los medios de producción; minas, ferrocarriles, fábricas, terrenos y el capital mismo (es lo que se llama colectivismo). La que pide que todos los bienes sean de todos, la que prescinde del Estado, lo suprime v organiza la sociedad por grupos, falanges o municipios, es el comunismo. Y, por último, la que propone que sea la tierra declarada propiedad del Estado, los propietarios sean considerados como meramente poseedores y que el poder público ejerza sus funciones de protección y asistencia social proveyéndose de recursos mediante el impuesto único, que habría de gravitar sobre la tierra solamente, cobrándolo a manera de renta. Esta teoría puede denominarse el georgismo por haber sido Henry George su principal y primitivo expositor. Hoy por hoy esta última tendencia, escuela ó sistema, es la que presenta mayores ventajas y medios más prácticos y sencillos para llegar a establecer la igualdad entre los hombres, dejando abiertas a todos y a cada uno las oportunidades naturales para el trabajo, es decir, dando facilidades al trabajador para que pueda laborar y poseer la tierra. Este sistema se funda en la idea religiosa y filosófica de que la tierra, como el aire y la luz, es obra de Dios, y no siendo de nadie en particular, debe ser de todos. De aquí que la tierra pase a ser propiedad del Estado, es lo que se llama nacionalización de la tierra. El georgismo no quiere el reparto de la tierra en trozos más o menos iguales, cosa que resultaría inútil y pueril; no quiere que sea trabajada en común para aprovecharse luego también en común de sus frutos, porque esto sería dar los mismos derechos al holgazán que al laborioso. Pretende, en cambio, hacer que siga trabajando la tierra el que actualmente la trabaje, pagando por ella un impuesto moderado al Estado y suprimiendo, por tanto, la renta y el propietario. De esta manera el Estado renunciaría a todos los demás impuestos y el trabajo se vería libre de las enormes cargas que sobre el pesan. Estas ideas van cundiendo por todo el mundo; en Inglaterra han comenzado va a aplicarse desde el Gobierno. Hay que llegar a la nacionalización de la tierra, porque esta es la solución más sencilla y práctica de la cuestión social y mediante ella se establecería de hecho la igualdad entre los hombres. El distinguido catedrático hizo luego una crítica de los males del régimen actual, entre otros del parasitismo social, y concluyó con una brillante metáfora sobre la forma y motivo de su peroración y el alcance de su contenido. Estrepitosos aplausos que habían interrumpido varias veces al conferenciante, demostráronle al final el agrado con que había sido escuchada su erudita disertación.

Los socios. Leído inmediatamente después el reglamento de la Humanitaria, inscribiéronse unas cien adhesiones, que será quizás la tercera parte de los que constituirán definitivamente.

 

El Adelanto, 3 de Mayo de 1912

 

22 de julio de 2012

Batalla de Arapiles

Se cumplen hoy 200 años de la batalla que nosotros conocemos con el nombre de los Arapiles y los ingleses por Salamanca. Se considera que supuso el punto de inflexión del desarrollo de la Guerra de Independencia (Peninsular War). Las tropas españolas al mando de don Carlos España y don Julián Sánchez apenas tomaron parte en la batalla, al ser destinadas por Wellington como "reserva" por si acaso las cosas venían mal dadas. Solo al final de la lucha alguna unidad tuvo una intervención decisiva, llegando a capturar una de las "águilas" de las unidades francesas. Como se puede ver en la tabla siguiente, la batalla fue una verdadera carnicería, con más de diez mil bajas entre ambos ejércitos.

 

 

21 de julio de 2012

Cuartel de Caballería

En octubre de 1922, Sus Majestades los Reyes de España visitaron Salamanca con motivo de la celebración del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jesús. Aprovecharon también la ocasión para realizar otros actos oficiales, como el que recogen estas tres fotografías, publicadas también en el semanario Mundo Gráfico. Se trata de la colocación de la primera piedra de lo que sería el nuevo Cuartel de Caballería, en cuyo lugar se levanta en la actualidad "El Corte Inglés".

 

 

20 de julio de 2012

Rosal silvestre

Además de la escoba rubial, a primeros de Junio los campos estaban vestidos también de blanco, el color más frecuente de los rosales silvestres (Rosa canina). De vez en cuando alguno aparecía con el color rosa también típico de esta especie. Como el que vemos en la imagen situado en la zona de las Rades, en Villavieja.

 

19 de julio de 2012

Los reyes en Alba de Tormes

Presentamos hoy tres fotografías de 1922 publicadas en el semanario "Mundo Gráfico" en octubre de dicho año, con motivo de las Fiestas del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jesús que se celebraron en Alba de Tormes y Salamanca y a la que asistieron Sus Majestades los Reyes Don Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia de Battenberg.
 

 

 

18 de julio de 2012

Escoba rubial

A primeros de Junio las escobas rubiales - hay un par de especies que encajan en esta denominación, Cytisus striatus y Cytisus scoparius, ver: http://tierracharra.blogspot.com.es/2008/05/escoba-rubial_31.html. - se encontraban en plena floración. Los bordes y la mediana de la autovía de Castilla A-62 estaban cuajadas de flores amarillas. También nuestra carretera DSA-451 en la zona del Sierro presentaba un aspecto radiante, tal y como vemos en esta imagen.

 

17 de julio de 2012

Charra de la Alberca


Fotografía publicada en la revista Nuevo Mundo el 27 de octubre de 1933 con el siguiente pié de foto:

 

"Charra de La Alberca", riquísimo y curioso traje, en cuyo estudio podrían invertirse largas horas. La charra de La Alberca se nos presenta así cual rica imagen adornada con rico joyel.

 

16 de julio de 2012

Amapolas

En una muy nublada mañana de primeros del mes de Junio, tomé esta fotografía en las inmediaciones de la antigua y semiderruida estación de ferrocarril de Villavieja de Yeltes. Un macizo de amapolas -este año han aparecido con un cierto retraso- sobre uno de los muelles de carga dan un llamativo contrapunto de colorido a la grisácea mañana.

 

15 de julio de 2012

Ledesma y sus recuerdos

Trascribimos hoy un precioso artículo sobre Ledesma aparecido en la revista "Alrededor del mundo" y que fue publicado el 14 de noviembre de 1906. Iba acompañado de cuatro fotografías que, a pesar de no tener mucha calidad, no hemos querido dejar de colocar.

Pueblos viejos

Ledesma y sus recuerdos

Yo quisiera vivir en estos pueblos donde la calma reina. Flota en ellos el ambiente austero de pasados vivires, que atrae al alma con promesas de dulces ensueños, de cosas que fueron.Las murallas hablan de heroicas defensas y de tremendos asaltos habidos entre moros y cristianos; la Románica iglesia de Santa Elena, de plegarias de rudos guerreros; la cuasi gótica Santa María, de señores que domeñaron la villa; el archivo cuenta en viejos libros (alguno de ellos encuadernado con tablas), privilegios que los reyes concedieron, piadosas leyendas ó interesantes tradiciones, verdegales en el seco terruño de la Historia.

Sobre un alto peñascoso se asienta el vetusto caserío, al que ciñe la muralla, y coronándole la iglesia de Santa María, de la que surge robusta y cuadrada torre. Frente a la parte del naciente se hallan ásperas pendientes cuajadas de enormes piedras cenicientas, y abajo el Tormes, que contagiado tal vez por las costumbres de los ledesminos, murmura y reza.

Recorremos las estrechas calles evocando los relatos que guardan los viejos pergaminos, y vienen a nuestra memoria los nombres de Castrogiero ó Castrogero, general celtíbero que fundó la villa por el año 2000 a. de J. C, y el de Jerio, compañero de Hércules, que la reedificó, cambiándola el nombre de Castrogero por el de Jerio. Acaso alguna sospecha de veracidad nos asalta; pero ¡para qué detenernos en eso! ¿Por que no conceder tal antigüedad y tan señalados personajes como fundadores? Nada perdemos.

De lo que no dudaremos es de que Bletus, Letus ó Leto, que vino á España con Escipión, enviado por el Senado romano, se alojara en Jerio, mudándola el nombre con el de Bletusa ó Letisa, después Letisama, y por fin, Ledesma.

Veremos a Alfonso I devastarla en sus correrlas, y a Ramiro II volver a restaurarla,Y durante el tiempo en que la Historia enmudece, escucharemos a la leyenda, más interesante siempre en sus relatos, que nos cuenta la vida y muerte de los mártires de Ledesma.

Dueños de ella eran los árabes; gobernábala Alcama o Mafoma (¡qué más da!). Tenía este un hijo llamado Alí que es el protagonista de la leyenda. Alcama habla tolerado que algunos cristianos permanecieran en las afueras de la villa, donde ejercían su culto, dirigido por dos sacerdotes:Nicolás y Leandro. Ali, en sus juegos, habla llegado al barrio de los cristianos, trabando amistad con algunos chicos, con los que se entretenía. Poco a poco fue gustando la vida de aquellos enemigos de su religión, comenzaron a interesarle las prácticas cristianas, y por fin pidió permiso a su padre para aprender latín, y lo obtuvo, siendo sus maestros los sacerdotes Nicolás y Leandro.Pasado algún tiempo, el pequeño Alí conoció perfectamente los dogmas y misterios del cristianismo, pidiendo ser bautizado, cosa que hicieron, no sin algún reparo, los maestros. Noticioso el padre de que su hijo había renegado de su religión, mandó llamar a maestros y discípulo, y éste, con gran valentía, confesó la verdad, sin arredrarle elcastigo que le esperaba. Una noche encerrado en un calabozo, así como sus catequistas, no fue bastante a disuadirle. A la mañana siguiente, Alcama vuelve a preguntarle si ha desistido de sus propósitos, y el niño se ratifica en ellos.La leyenda describe minuciosamente la procesión que se formó para llevar al suplicio a los tres mártires; el furor del padre, que marchaba alfanje en mano; la tranquilidad de Alí, y la algarabía del pueblo. Llegados a un campo cercano, donde se habían instalado los instrumentos de martirio, el joven Nicolás (que tal era su nuevo nombre) se arrodilló el primero. Su padre quiso hacer el ultimo esfuerzo para convencerle, y cogiéndole por los cabellos y esgrimiendo el alfanje, le preguntó:

— iQué determinas, Ali!

— Ser cristiano y morir por Jesucristo.

Apenas hubo dicho esto, Alcama descargó tan rudo golpe, que la cabeza del niño cayó rodando por el suelo, y el padre ordenó después que fuera apedreado y quemado el cadáver.Los maestros de Alí murieron desollados vivos y colgados, quedando los restos de todos en el campo. Los de Alí fueron recogidos por algunos cristianos, dándole sepultura con los cuerpos de sus maestros. Alcama reventó á los pocos días, según dice la leyenda.Los restos de los tres mártires fueron encontrados milagrosamente, después de pasados cien años, por un hombre y una mujer, á quienes les fue revelado el sitio donde se hallaban.¿No es más hermoso este relato que el que nos hubiera hecho la Historia?

Probablemente, no nos hubiese pintado tan gallardamente resuelto a Alí, ni tan cruel a su padre, y aquel soberano efecto de descargar el golpe que hace rodar la angelical cabeza, hubiera desaparecido.

Guarda también Ledesma la tradición de que los cuerpos de los pastores de Belén se hallan en un arca, bajo el altar mayor de la parroquia de San Pedro, llevados a Bletusa desde Jerusalén por un devoto caballero, enterrados por una mujer o por todo el pueblo al penetrar los sarracenos en Ledesma, y depositados después en el lugar que hemos dicho. En esta villa existió una cofradía, llamada de los Pastores de Belén.

La Historia nos entrega después secamente la lista de los señores que sobre Ledesma mandaron, desde D. Pedro, hijo de Alfonso el Sabio, hasta el favorito de Enrique IV, Beltrán de la Cueva, en cuyos descendientes quedó vinculado el condado de Ledesma. Si en lugar de esta lista de nombres y de las hazañas (que a las vegadas no se hicieron), aquellos señores nos hubiesen legado la vida chica, el vivir del pueblo, su carácter, costumbres, etc., algo más agradecidos estaríamos á ellos.

Pero qué importa que todo esto se haya perdido, si aún queda intacto el escenario con la fisonomía propia de las épocas caballerescas, aquellas murallas relatando luchas encarnizadas, aquellas puertas que dan acceso a la villa y que os recitan esfuerzos desesperados para impedir el paso al enemigo, la gritería de sarracenos que entran victoriosos, el despecho reprimido de cristianos que salen vencidos, las nuevas alegrías de éstos, que triunfan, y la expulsión para siempre de los árabes; si aún queda el ojival puente, pasado el cual se ve escrito el derecho, que a percibir portazgo, tenían los condes de Ledesma; si aún queda la románica iglesia de Santa Elena, sencilla y sólida como la fe de los que en ella oraron; si aún queda la esbelta iglesia de Santa María, que os habla de muchas generaciones, desde la que conoció el arco de peraltada ojiva, que en el primer cuerpo de la torre se abre acusando haber conocido a los ledesmines del siglo XIII, hasta el retablo de la capilla mayor, que vio las pelucas empolvadas del siglo XVIII; si aún duerme bajo sus góticas naves aquel D. Sancho, nieto de D. Alfonso el Sabio, "Señor de esta villa é de otros muchos pueblos", fallecido en 1312, cuya figura evoca la interesante de su viuda, tímida, enamorada o ambiciosa, que hace pasar por hijo suyo al que no lo era llegando hasta prometer agarrar un hierro candente para ser creída (promesa que no cumplió, porque el hijo no era suyo, y sobre todo, porque aun siéndolo, estaba segura de quemarse), y confesando por ultimo ante la varonil Dª Maria de Molina su pecado, disculpándole con el miedo a que D. Sancho la matase o se divorciara y aún subsiste el sepulcro de aquel honrado caballero, Gonzalo Rodriguez de Ledesma, fundador de una de las capillas; y aún quería, en fin, aquel silencio del ayer que duerme, el espíritu del pasado flotando en el ambiente.

Yo quisiera vivir en estos pueblos donde la calma reina. Una dulce modorra se va apoderando de nosotros. Dejamos de recordar el mundo que no es Ledesma; en cambio la partida de tresillo nos interesa cada vez más.

El paseo lento, higiénico, dado por las tardes alrededor de la muralla, viendo como se doran sus almenas, y sus sillares con la rojiza luz del sol poniente, mientras nos acompañan el amable juez, y los buenos sacerdotes nos resulta plácidamente delicioso.

Ya conocemos a muchos vecinos, y podemos murmurar un rato, sabemos cómo viven, lo que tienen, lo que deben, no nos es desconocida su historia ni la de sus antepasados; ellos nos corresponden amablemente con igual conocimiento de nosotros y con idéntica murmuración.

La historia de la población se nos olvida para reemplazarla por la de sus habitantes, de aquel terrible D. Sancho y de su tímida viuda, ya no nos acordamos; otros Sanchos y otras viudas nos interesan más.

Los domingos se nos antojan días extraordinarios, la ropa de vestir que sólo usamos en esos días nos molesta. Vamos a misa, a una misa muy larga; acaso esta longitud se halla en razón inversa de nuestra devoción, pero si no vamos a ella, ¿donde veremos a las chicas y dónde podrán enseñarnos sus vestiditos nuevos? ¡Ah!, sí, en el paseo, en aquel honesto paseo donde rige la separación de sexos, donde cometemos la locura de mirar con el rabillo del ojo a una hermosa joven, produciéndonos a ella y a nosotros, una emoción que saboreamos durante ocho días, hasta el otro domingo, porque no hay otra que la reemplace. ¡Dichosos los pueblos donde las emociones duran ocho días!

Descansamos, murmuramos, rezamos; ya poseemos el espíritu nuevo de los pueblos viejos.

L. ALONSO

 

14 de julio de 2012

Brezo

Ejemplar de Erica australis, brezo colorado, la especie de brezo más frecuente en Villavieja de Yeltes. La fotografía está tomada en un "brezal" situado a la izquierda del Sierro.

 

13 de julio de 2012

El palacio de Garcigrande

Traemos hoy a estas páginas un precioso artículo del prolífico escritor y periodista José Sánchez Rojas publicado en La Esfera el 22 de marzo de 1930. Trata sobre el Palacio de Garcigrande, otro de los edificios platerescos de nuestra capital, ocupado en la actualidad por las oficinas centrales de la que fuera Caja de Ahorros de Salamanca (Caja Duero) y que con esto de las fusiones bancarias por mor de la crisis económica actual ha terminado en brazos de la andaluza Unicaja.

 

 

SALAMANCA EL PALACIO DE LOS GARCIGRANDES

Cuenta Bell en su preciosa monografía sobre la historia del Renacimiento español, que cuando el Padre Francisco Vitoria explica sus lecciones de derecho de gentes en la Escuela, y Fray Luis de León profesa de agustino y acude á las aulas en los primeros cursos, se inicia el arte plateresco en la roja ciudad del Tormes. Se labran entonces las fachadas de Sancti Spiritus, de San Esteban y de la Catedral nueva; acaban de decorar Monterrey y se construye esta casa de los García Grandes, llamada después de los Garcigrandes por haberla adquirido los Espinosas, que llevan aún en nuestros días el vizcondado de este nombre, en plena calle de Zamora, á la vera del corazón de la ciudad.

Esta preciosa casa plateresca, con sus escudos, sus ventanales, su portal y sus graciosos medallones, coge ya á Salamanca en pleno Renacimiento. Sería curioso estudiar, siguiendo las indicaciones del notable investigador de la vida y obras de Fray Luis de León, estudiar si en Salamanca fue el cuadro antes que el marco ó éste primero que aquél. Se plantearía así el curioso problema de si el ambiente de la Escuela forjó el de la urbe, ó el de la urbe el de su estudio. Posiblemente, las dos transformaciones son coetáneas y paralelas, y obedecen al mismo ritmo espiritual de las gentes. El precioso balcón esquinado de este palacio y la ventanita del plano inferior, situadas en el lienzo lateral, hoy profanado por canalones y palomillas, sus hermanos gemelos deotros huecos de casas contemporáneas. El gótico se va asalmantinando, hasta que asoma el plateresco en toda su pujanza. Y el plateresco es el comentario que hace la piedra, obediente y roja, á las inquietudes renacentistas de la ciudad. Solamente ante estos primores pueden escribirse la oda á Salinas sobre la música y las páginas admirables de La perfecta casada. Se adivina que, fatalmente, necesita de este escenario el agustino para forjar los jalones de su severidad espiritual.Y hasta que estos palacios no se levantan por todos los barrios de la ciudad, hasta que no se termina el artesonado de Sancti-Spiritus, hasta que los dominicos —enemigos naturales en la Escuela de los agustinos— no acaban su solemne morada de San Esteban, hasta que los arquitectos y decoradores no dan fisonomía á las portadas de la Catedral y á los dragones y quimeras de las cornisas de Monterrey, Salamanca no sabe comenzar una vida intensa é inquieta en su estudio.

Salamanca cuenta ya con diez mil escolares y toda la ciudad es una prolongación de su Academia. Estos palacios se construyen para que los habiten estudiantes ricos, seguidos de su corte de capigorrones hambrientos que tapan con sus capas cortas la parvedad y sotileza de sus vestidos y muestran en la cuchara del chapeo la necesidad de comer caliente antes de filosofar despacio, Y en Salamanca pudo el lazarillo engañar al ciego, hurtándole vino de la bota, tapando con bolitas de ceralos remiendos de la bota. De un lugar cercano á Salamanca hace proceder Cervantes a Cortadillo, rey de la tahurería y príncipe del robo y de la martingala. La Escuela es también refugio de la picaresca, y sus estatutos son tan democráticos y tan tolerantes, que todo el mundo tiene derecho á penetrar en las aulas, á contender con los maestros y hasta á fingirse escolar, oficio que tiene más privilegios que obligaciones.

El que sabe tañer una vihuela ó soplar en una gaita zamorana, instrumentos que tanto temía aquella tía fingida de la donosa Esperancita, no necesita de otras habilidades para justificar su oficio. Estas casas grandes, como los Colegios, como los Conventos, habitados también por estudiantes de mejor condición, sin su cocina al aire libre en los días inciertos. No se consume más carne que la de carnero en la ciudad, y las truchas del ríoTormes y las alubias de Arévalo, y no digamos nada de las famosas empanadas del figón ó tasca del Humilladero son manjar reservado para los titulares de los Colegios Mayores y para los hijos de los magnates.

El sol de Salamanca, que dora y enrojece la piedra de la casa de los Garcigrandes, es el mejor remedio para tantos males. Muchas veces es una mujer, la que por oír en buen romance una sátira de Marcial ó un canto suave del cisne de Mantua, socorre al necesitado.

La casa de los Garcigrandes aparece en Salamanca cuando su Estudio vierte su espíritu renacentista é inquieto por toda la ciudad. Se alza en una preciosa Plazuela salmantinísima y traza las elegancias platerescas al barrio de los labradores y forzados de la tierra.

Este palacio, como casi todos sus hermanos, se ha ido plegando de mal humor a las necesidades de los tiempos. Abandonado de sus dueños, fue casa de banca y hoy sirve de abrigo á varios vecinos á la vez, pero no ha logrado perder su prestancia y su alegría y desde la mañana á la noche recibe los besos y Ias caricias del sol, que lo ha dorado y enrojecido.

Caminando hacia el centro de la ciudad, hacia la Plaza, súmanse ya la zona barroca y churrigueresca de la ciudad, que tiene también su encanto. En la ciudad del Tormes, los arquitectos de las postrimerías del siglo XVII y del siglo XVIII no saben estar ociosos, y sus labores detallistas, cargadas y opulentas, conciertan con el tono burlón de don Diego de Torres Villarroel, y con las trovas artificiales de los Arcades bobos que debaten en el zaguán endiablados diálogos de amor libresco y de galantería forzada con sus Cloris fingidas y sus Batilos no menos fingidos y engañosos.

JOSÉ SÁNCHEZ ROJAS

 

12 de julio de 2012

Sol y nubes

Al atardecer del primero de mayo del presente año, en las cercanías de la antigua estación de ferrocarril de Villavieja de Yeltes.

 

 

11 de julio de 2012

Exámenes

Cuando se publicó en El Adelanto la "medio huelga" de los segadores portugueses en Villavieja, el corresponsal de dicho medio informativo mandaba también otra crónica acerca de los exámenes que se habían realizado en las Escuelas privadas del Ave María. Aquí la tenemos:

En la escuela del Ave María se celebraron los exámenes de fin de curso el 3 de este mes. Renovándose como está cada año el personal de alumnas y admitiéndose muchas que van un año ó menos para imponerse algo, era natural que este año no se vieran en él cosas tan sorprendentes como otros. Son de poca edad las mayores, y, sin embargo, las que de entre éstas deben sólo a esta escuela su instrucción, descuellan mucho. No es que hayan adquirido tan solo los conocimientos que se las enseñan, sino que han aprendido a raciocinar y juzgar por sí mismas, a sacarle la médula a los conocimientos, a darse cuenta de las cosas que leen ó se las dicen. Y lo mismo las medianas y parvulitas que han empezado bajo este plan, y hasta las otras, las que muy bien podrían llamarse temporeras. Todas demuestran progresos evidentes en todas las materias y en cantidad y calidad. Grande fue el número este año, puesto que las examinadas, con inclusión de cinco forasteras, pasaron de 40; pero no son ricas en su mayor parte, y algunas hasta casi indigentes. Y aunque sea un bien grandísimo este porque conviven las ricas con las pobres y se extienden los beneficios de la instrucción hasta la clase ínfima, con todo, un establecimiento como este que vive de sí propio y que no tiene ayuda de nadie más que la muy honorífica que le presta el insigne Manjón, necesitaría para desenvolver sus planes de fondos más cuantiosos que aún regatean los padres de las alumnas menos pobres... Pero la escuela lleva de vida ya doce años oyendo siempre elogios, y en este hay que darlos también, como yo se los doy a las dignas maestras doña Margarita Pérez y doña Inés Egido, discípula ésta que fue de aquella y de la escuela, por todo lo que se han desvelado en pro de las alumnas, y por la hermosa colección de escritos, dibujos, pinturas y labores de aguja y de bolillos que han ejecutado bajo su dirección, y que colocadas artísticamente en habitación contigua a la escuela, estuvieron expuestas al público.

El corresponsal.

El Adelanto, 22 de julio de 1912

 

10 de julio de 2012

Convento de San Esteban

 

Imagen de la portada del Convento de San Esteban de Salamanca vista desde los jardines existentes en la confluencia de las calles San Pablo y San Buenaventura. Tomada el 21 de Abril del presente año.

... La portada de la iglesia es uno de los más bellos ejemplos de plateresco. Está concebida como portada-retablo formando un arco de triunfo bajo cuya bóveda de medio cañón se despliega la abundante decoración carcterística del estilo. En su centro se representa el martirio de San Esteban y por encima un Calvario, relieves ambos ejecutados por Juan Antonio Ceroni a comienzos del siglo XVII.El pórtico, compuesto por arcos de medio punto, está inspirado en las logias renacentistas italianas, contrastando su escueta ornamentación con la exuberancia decorativa de la fachada de la iglesia. Fue realizado por Juan Ribero de Rada entre 1590 y 1592, pero los medallones de las enjutas son obra del escultor Martín Rodríguez....

(Wikipedia)

 

9 de julio de 2012

Segadores portugueses

En 1910 se produjo la abolición de la monarquía portuguesa, instaurándose la república. La situación política y económica que había propiciado ese cambio no mejoró las cosas. Siguieron varios años de gran inestabilidad con luchas de trabajadores, tumultos, levantamientos, homicidios políticos y crisis financieras, que terminarían en 1926 con la dictadura de Antonio Oliveira de Salazar. En 1912 las relaciones hispanolusas eran bastante tirantes. Desde la frontera española, donde se habían refugiado los monárquicos portugueses, se amagaba una invasión del territorio del país vecino que contaba, más o menos, con la anuencia tácita de varios gobiernos europeos, entre ellos España. En el otro lado de la frontera tampoco estaban de brazos caídos..., así que la situación era bastante tensa. De hecho, pequeños destacamentos de la guarnición militar de Ciudad Rodrigo se habían desplazado hasta Fuentes de Oñoro y Lumbrales. A pesar de este embrollo político, las relaciones entre las poblaciones a ambos lados de la "raya" seguían su curso normal. Era muy frecuente que en la época de la siega, grandes cuadrillas de portugueses se trasladasen a territorio español para realizar esta faena. Bastantes de ellos llegaban a Villavieja. En ese contexto, se produjo un conato de "huelga" en plena campaña. El corresponsal de El Adelanto lo achaca a la infiltración de elementos socialistas entre los trabajadores portugueses. Se nos dice que intervinieron las autoridades -lean ustedes la Guardia Civil- con lo que los cabecillas de la rebelión salarial tuvieron que salir pitando. No sabemos a ciencia cierta las causas de esa "media huelga" pero mucho nos tememos que desde el lado español, y ante las desesperadas condiciones económicas imperantes en Portugal, se habían llevado los jornales a la baja. Sea como fuere, aquí os dejo el relato de la huelga que hacía El Adelanto en su edición del 22 de Julio de 1912, precisamente el día del centenario de la batalla de Arapiles.

Con motivo de la siega de cereales que va ya casi tocando á su término, han sido muchos los obreros de campo que han venido á ocuparse en esa faena, y sobre todo portugueses. Y por cierto que serviles y humildes, como son por lo general los que solemos ver aquí, han venido este año un poco levantiscos y con ganas de armar camorra, como si los aires de insubordinación que corren por su nación, se les hubiesen infiltrado en el alma. No todos, claro es, ni tampoco la mayoría; pero han debido de venir entre ellos algunos socialistas ó afines en ideas que quisieron imponer se á todos, y recorriendo cuadrilla por cuadrilla en el campo, atravesando los sembrados sin reparo, burlándose de los dueños, amenazan do á alguno de éstos y contestando á sus insinuaciones con vivas á la República, pretendieron hacer que se elevasen los precios dé los jornales y que no se respetasen los pactos y contratos que varios habían hecho antes de su venida. Fue preciso que interviniese la autoridad y todo terminó con la marcha precipitada dé los promotores, que eran por lo visto pocos, y con la vuelta al trabajo de los demás después de haber perdido medio día. Estos ahora continúan tranquilos segando y sin preocuparse gran cosa de los sucesos que ocurren en su tierra. Preguntan, sí, á quien lee periódicos, cómo van las cosas; pero dicen que es sólo por saber y que lo mismo se les da que triunfe la Monarquía que la República. Ni la una ni la otra, dicen, nos relevan de la necesidad de "trabalhar".

El Adelanto, 22 de julio de 1912.

Completamos la entrada anterior con un pequeño texto publicado en "La Esfera" el 30 de enero de 1915. La foto que acompaña a este "post" formaba tambié parte de dicha publicación.

Muchas tardes, desde la ventanilla del vagón, atravesando la reseca llanura castellana,los vimos encorvados bajo su sombrerón de palma, en mangas de camisa, derribando conla hoz, á golpes rítmicos, la gracia—oro y susurro- de la mies.Ardía la tierra; abrasaba el aire; enervante y tenaz sonaba el estridor de las cigarras. El campo, ondulando suavemente, dilatábase inmenso, sin un árbol, sin un arroyuelo, sin una clemencia.Algún pajarillo borracho de luz, deslumbrado por el resistero, volaba con torpeza de murciélago. De entre las péndulas espigas brotaba una canturía monótona, bronca y sin jugo; y el cielo, blancor de ascua tenía, y la tierra, amarillenta, agrietada y dura, hálito de horno exhalaba.Aquello, que en el sembrado era tortura, desde el tren no pasaba de colorido espectáculo. La cuadrilla de segadores, anegada en Ia áurea opulencia del trigal, retuvo durante varios minutos la atención del viajero.

Y el orondo señor que se dirigía a una playa cualquiera, encendió el cigarro, esparció perezoso la mirada, y dilatando el abdomen se digno emitir cierto comentario sentimental:

—¡Pobres'. ¡Con el calor que hace!

Sin perjuicio de que, á continuación, el descontento que sistemáticamente corroe á todoslos nacidos le arrancase otra reflexión harto discreta:

—Y, no obstante, ahí los tiene usted. Con un cacho de pan y un trago de vino, son felices.Viven como bestias, pero son felices. Ni conocen el dolor de discurrir ni les envenena la rabia de «llegar»...

 

8 de julio de 2012

Palacio de Monterrey

El Palacio de Monterrey de Salamanca (España) es uno de los edificios más representativos del estilo artístico plateresco en España. Es propiedad de la Casa de Alba.

El Palacio de Monterrey, situado en el centro de la ciudad de Salamanca, lo hizo edificar -en estilo del renacimiento italiano- don Alonso de Zúñiga y Acevedo, III conde de Monterrey. Rodrigo Gil de Hontañón y Fray Martín de Santiago esbozaron los planos del palacio, y Pedro de Ibarra y Pedro de Miguel y Aguirre empezaron la construcción el 18 de enero de 1539. Desde entonces se convertiría en una de las obras más representativas del renacimiento español, si bien es un edificio inacabado pues su proyecto completo era mucho mayor. Su imagen (con torres y decoración suntuosa) simboliza la gran nobleza del Siglo de Oro español.El proyecto preveía un edificio de planta cuadrangular y un patio central, con torres en cada esquina y en el centro de cada ala. Al cabo no se construyó más que una de las alas, la del sur. En las esquinas, leones y animales oníricos sostienen escudos con las armas de los Zúñiga, Acevedo, Ulloa y Fonseca.Siendo una de las propiedades principales de la Casa de Alba, este edificio alberga valiosas obras de arte. En él se identificaron dos cuadros de paisaje como originales del pintor valenciano José de Ribera; están fechados en 1639 y son los únicos ejemplos de paisaje independiente de toda su producción. También se hallan aquí el cuadro Jasón con el dragón, de Salvatore Rosa, y otra obra atribuida a Annibale Carracci. De todas formas, el grueso de las colecciones ducales se custodia en el Palacio de Liria de Madrid.El Palacio de Monterrey ha influido notablemente en múltiples edificios españoles de los siglos XIX y XX, como las torres del Palacio de la Diputación de Palencia, obra de Jerónimo Arroyo de 1916.En la actualidad no se encuentra abierto al público.

Wikipedia

 

7 de julio de 2012

Excursión a Villavieja

Ya hace algún tiempo publiqué en este mismo blog el relato de una gira campestre a Villavieja y que se publicó en el periódico "El Salmantino" en junio de 1912. Contento debió de quedar el viajero, porque volvió a comienzos del mes siguiente a realizar otra excursión a nuestro pueblo, desplazándose también a Villar de Rey y Hernandinos. Este es el relato, publicado también en el mismo diario el 10 de julio de 1912.

Villavieja, Villavieja,

tienes buenos entraderos,

tienes mozas como rosas

y mozos, como luceros.

Así reza, la canción popular, que a toda orquesta y con su rico sabor charro, oía el cronista en los días felices que ha pasado en tan simpático pueblo. ¡Y cómo se retrata en ella, lector amable, lo que es Villavieja! Si tienes un poco de paciencia (que si que la necesitas), sigue leyendo esta mal hilada crónica que un incipiente en el arte te ofrece.

Era la del alba, la hora del jueves, cuando este servidor se presentaba en la estación de Salamanca y con su cara, aun soñolienta, se acercaba a la taquilla pidiendo un módico tercera (billete), que decía "Salamanca Villavieja".

Me rellené en los ricos almohadones de mi vagón, después de poner en orden mi equipaje, (lo formaba un gabán y un bastón). Después de tres horas y media de viaje, durante el cual el relente matutinal acarició mi faz con algo que se parecía a frío, llegué al punto de mi destino.

Saludo a mis cariñosos y buenos amigos con fuertes apretones de manos, y una vez que nos ponemos al tanto de nuestras respectivas familias, se comienza a preparar el programa de nuestras giras.

Como donde hay buena voluntad hay pocos obstáculos, en cinco minutos quedó hecho el reparto del tiempo, correspondiendo a Villar de Rey muestro primer asalto.

No he de reseñar la historia que de esta hermosa finca me contaron: fuera en tiempos pueblo árabe ó ibero nada nos interesa en esta reseña, y sí sólo el decir que es una señora dehesa, propiedad de nuestro buen amigo don Salustiano Galache que nos obsequiaron como a cuerpos de reyes, y en donde lo pasamos mejor que los susodichos señores. Y aquí viene lo que yo quería contarte, simpático lector, para que te formaras idea de lo encantador de aquellos paisajes que con deleite inmenso recorrió este mortal.

Pero es el caso que sólo te voy a poder decir que es hermoso, muy hermoso todo aquello: extensiones inmensas, llenas de una vegetación ideal, donde las escabrosidades del terreno se combinan con el rico colorido que da la flor silvestre del valle. Nunca olvidaré aquella preciosidad de Hemandinos, donde en los sitios denominados la Balsa y Berrocalejas, gozaba el alma viendo tanta belleza y de donde daba pena el separarse.Y al hablar de Hernandinos he de hacer mención de la distinguida Señora doña Caridad Cobaleda, que con toda solicitud obsequió a la comitiva con ricas onces.

Durante el camino, que fue hecho con toda alegría, ocurrieron las peripecias propias de esta clase de excursiones y de nuestros años: una turista que grita porque pica algún guasón la burra que monta, y ésta coge un mal trote que amenaza ponerla en tierra; otra, que cuando quiere obsequiarnos con ricas galletas Olivet, viene al suelo con la ofrenda; aquél que sale por las orejas de su rocinante, no obstante ser militar.No tengo por qué decir que se pasó a las mil maravillas, que se derrochó buen humor y que lo mismo era para nosotros la ópera que la zarzuela, el género grande que el chico, y con la misma familiaridad plagiábamos a Campoamor que al alfarero de Villavieja, Cuadrado, de todos tomábamos algo y todos nos proporcionaron lo que deseábamos: divertirnos. Durante la comida, que fue al estilo de las de su clase en Villavieja, los chascarrillos, colmos y parecidos tuvieron sus fervorosos partidarios; por cierto que hubo uno que no dejó de llamarme la atención. Preguntaba una linda morena: Diga usted, ¿por qué la gallina tiene mas de dos patas y menos de cuatro? Indecisión en toda la mesa... Pues porque tiene dos y pico. ¡Bravol

El domingo se jiró al molino de los Junarios, en cuyo sitio la naturaleza ofrece nuevos encantos. Aún me parece estar viendo aquella ribera del río Yeltes, con aquellas moles graníticas de formas caprichosísimas y que parecían querer venirse sobre nuestras cabezas. Entre las grietas de aquellas montañas, arbustos que al azar nacieron y que son digno coronamiento de la obra realizada por la madre Naturaleza.

No te extrañará pues paciente lector, que entre aquellos paisajes y las preciosidades que tenía por compañeras, la vida me sonriera. ¡Que si eran bonitas aquellas muchachas! Morenas casi todas; pero ¡qué morenas! Tal vez sus nombres te suenen, y por eso te los digo: Felisa, Loreto y María Francisca García, Jerónima y Agustina Galache, Magdalena García, Manuela Barco y Marcelina Sánchez: todo un ramillete de lo más escogidito y ante quienes tú y yo sentimos admiración.

El sexo feo no estuvo menos representado. De jóvenes (todos ellos gente de trueno), los simpáticos Pepe Fernandez Galache, Claudio Cilleros, Agustín García, Santos García, Ignacio Barco y este abogadicho.

De la gente seria, pero no menos divertida, don Dionisio García, don Pablo Moreno, don Tomás Minuesa, don José María Martín, don Andrés Romero y el nuevo doctor en Derecho Canónico don José Manuel Moro.Y aquí se acabó lo que daban.

Un millón de gracias al señor Galache y en especial a su simpática hija Jerónima, que hizo los honores de la casa tan admirablemente, que no faltó detalle alguno.

El mismo agradecimiento para la distinguida familia del señor García Alonso, por las atenciones que me prodigaron y que nunca merecí; y hasta que la suerte vuelva adepararme otro ratito en compañía de gente tan amable y simpática como la de Villavieja, se despide este cronista.

A. S. F.

Y mientras ocurría esta preciosa excursión, los segadores portugueses en Villavieja montaban una "media jornada de huelga" –para reivindicar mejores salarios–, que las autoridades cortaron de raiz. ¡Contrastes de la vida!

 

6 de julio de 2012

Amapolas

Flor sencilla donde las haya. ¡Y bonita! Sobre todo cuando forma agrupaciones más o menos extensas como ocurre en este caso. Cuando saqué la foto ni me enteré del gorrión (nuestro conocido y cosmopolita pardal) que en aquel instante sobrevolaba el macizo de flores. ¡Una casualidad!

 

5 de julio de 2012

Charras de La Alberca

Continuamos con la serie de fotografías de Kurt Hielscher. En esta ocasión ponemos un par de imágenes que nos muestran el traje festivo de las charras de la localidad serrana de La Alberca.

 

 

4 de julio de 2012

El árbol del amor

Ya en otra entrada os comenté algo sobre el parque mirobrigense de La Florida y los recuerdos que me hacían revivir mi época de estudiante. Pero también los guardo muy gratos, gratísimos diría yo, de los ratos que pasamos en el parque con nuestra hija. Y como hoy es su "cumple", a ella va dedicada esta foto de uno de los muchos ejemplares del "árbol del amor" que existe en dicho parque.

 

3 de julio de 2012

La trilla

Vamos hoy con unos versos aparecidos en el semanario Tierra Charra y publicados el 14 de julio de 1929. Trata precisamente de las faenas agrícolas que se desarrollaban a lo largo del verano, en particular, la trilla. Ese es, precisamente, el título de la composición.

La trilla


El sol, colgado del cénit, señala
la Hora de la siesta
de uno de Julio bochornoso día,
que lentamente rueda
sobre la calva superficie ardiente
de la extendida castellana estepa,
ayer verdes trigales aromosos,
hoy áridos rastrojos que blanquean...
La hoz del segador por ellos,
la mies madura abarrotó las eras
en gigantes montones hacinada,
que, Dios bendito, la cosecha es buena.
Mas, ¡cuan duro y penoso es el trabajo,
qué rudas las faenas,
y cuántos los sudores que se vierten
en las candentes eras!
Con ellos comparada, siempre es chica,
por muy grande que sea, la cosecha.
En amplio redondel está la parva
tendida por la era.
El sol no es luz, es fuego derretido
que deslumbrando quema
al caer aplastante sobre el ruedo
de la parva reseca.
La luz ciega los ojos,
el calor amodorra las cabezas,
crepitan las espigas,
se duermen las parejas
arrastrando los trillos perezosas,
los ojos rojos y la lengua fuera.
El viento se ha dormido
al frescor de la próxima alameda:
no se mueve una hoja de la encina
del medio de la era,
en cuyas ramas la chicharra entona
su canción soñolienta;
zumba el tábano hambriento
en torno a las parejas;
las moscas importunas
ante los ojos sin cesar revuelan.
Les trilliques, de pie sobre los trillos,
canturreando, la modorra ahuyentan;
el viejo aperador, que se ha sentado,
rendido por el sueño, cabecea.
Empuñan los gañanes
las horcas de madera
para tornar la parva, levantando
nubes de tamo que los ojos ciega,
reseca las gargantas,
y al cuerpo río de sudor se pega...
¡Cómo pesan las horas,
qué largas y qué lentas
para los pobres que al trabajo rudo
unció la vida con coyunda negra!
El sol, al resurgir cada mañana,
los halla en el trabajo, y cuando llega
la hora del ocaso
aún dura la faena.
De sus manos callosas, fuente viva,
fluye el grano de oro que no deja
otra cosa en sus manos que los callos...
Lo mismo que resbala por la piedra
el agua del regato, igual resbala
por sus manos el río de riqueza
que ellos crearon, y que va a perderse
en el mar de codicias de la tierra.
¡Pobres esclavos! La Ambición los puso
al nivel de sus yuntas; igual que ellas
viven para el trabajo; y el trabajo
que siempre y para todos ser debiera
fuente de bienestar, es para ellos
tiempo perdido, porque nunca llega
la hora del descanso; para otros
trabajan, cual trabajan las parejas.
Redención y descanso, bien ganados.
llegarán para ellos cuando mueran.
¡Vivir! Y, ¿para qué? Cuanto más vivan
más larga es la faena.
Ha mediado la tarde;
un poco de descanso; la merienda.
Pero el aire gallego
se ha levantado fresco de la siesta
y hay que abreviar y aprovechar el aire...
¡Poco dura la tregua!
que el viento sólo sopla cuando quiere;
si se le deja ir, tal vez no vuelva.
Con el pan en la boca se encaraman
en la parva apañada; la tarea
durará lo que el viento; si es preciso
se limpiará a la luz de las estrellas,
aunque el cuerpo se rinda y de las manos
se caiga el frágil bieldo de madera.
¿Descansar...? Cuando el viento,
si es piadoso con ellos y se acuesta.
Mas también suele despertar temprano,
y si el viento despierta,
el sol los hallará sobre la parva...
¿Cuántas noches como esta,
cortas como un relámpago,
cuántas trillas y limpias y acarreas,
han pasado por ti lentas y largas,
oh, viejo aperador? Tú no las cuentas;
mas tu cuerpo encorvado,
tus huesos retorcidos, la torpeza
de tus miembros cansinos
llevan por ti la cuenta.
Los maltrató el trabajo;
los deformó y entorpeció la brega,
que ya, viejo y caduco, aun te persigue
sin compasión ni tregua...
Ya está fuera de paja
el muelo, que al sol muestra
la gloria de oro del precioso grano.
Dura fue la faena;
pero llegó el almuerzo...
y, ¿quién se acuerda de ella
ante el trago de vino y la tajada
de longaniza añeja?
SANGIRALDO.

 

2 de julio de 2012

Flores naturales

Solemos llenar a veces los cementerios con flores artificiales y cuando las naturales florecen por si solas sobre la tierra de las tumbas, las arrancamos como maleza. Cuando saqué esta imagen, algunas de las sepulturas -muy pocas, la verdad- que aún conservan su antiguo aspecto con la tierra como última cubierta, presentaban un aspecto realmente bello con el intenso color rojo de las amapolas.

 

1 de julio de 2012

La Alberca

Una foto más de Kurt Hielscher, publicada en su libro titulado "España Incógnita" (Das unbekannte Spanien,1922). El título de la foto "Traje de La Alberca".