31 de octubre de 2011

Boda en la Fuente de San Esteban

Buscando cosas sobre nuestro paisano don Saturnino Galache me encontre con esta noticia que se publicaba en "La Iberia" un semanario que se editaba en Ciudad Rodrigo a comienzos del siglo XX. La noticia nos refiere algunos datos de una boda celebrada en la cercana localidad de La Fuente de San Esteban el 29 de Octubre de 1910. El sacerdote oficiante fue precisamente don Saturnino, y mira tú por dónde, al final del banquete aparecen unos versos que La Iberia transcribe integramente, sin citar quien es su autor, pero que, casi con toda seguridad, se los podemos atribuir a nuestro sacerdote poeta, el ilustre don Saturnino.

El dia 29 del pasado tuvo lugar en Fuente de San Esteban la boda de la señorita Victoria Consuelo del Corral con el bizarro capitán de Infantería don Eugenio González Amador.
Fueron padrinos, el padre de la novia y la madre del novio, quienes en unión de los contrayentes y del Beneficiado de esta S. I. C. don Saturnino Galache Alonso que bendijo la unión, se trasladaron en coche a la parroquia, precedidos de un lucido acompañamiento.

Vestía la novia con la señorial gentileza que es en ella connatural, valiosísimo traje blanco, regalo del novio, y flamante uniforme éste, regalo a su vez de la novia. Bien probó el pueblo de Fuente de San Esteban el interés con que había esperado la ceremonia de ese día, llenando materialmente el templo. Fueron testigos don Pedro H. de la Torre, párroco de dicho pueblo; don José Alvarez, médico titular del mismo; don Alberto Casar, teniente de la Guardia civil, y dos ricos hacendados cuyos nombres sentimos no recordar.

El servicio de mesa estuvo a cargo del fondista de la estación de aquel pueblo don José Martínez, el que recibió muchas felicitaciones por lo bien servido que lo tuvo y el variado menú que presentó en las dos comidas. Y por si alguien pudiera echar de menos algún atractivo más, un fonógrafo particular distrajo a los comensales con un buen surtido de discos y su correspondiente "Babilonio que marea" coronando la fiesta el típico y tradicional presente, cantado a botón quitado por toda la gente de rompe y rasga, al que se añadió

Un presente de alusión
que escribió entre plato y plato
un lapicero guasón
con pujos de literato.

I
Esforzado capitán.
De prestigiosa carrera,
que luchante en Celuán
al lado de tu bandera.

II
Este campo de Castilla
hoy te da en botín de guerra
la paloma más hermosa
que ha anidado en esta tierra.

III
Es riquísimo rubí
con florescencias de armiño
que atesora para ti
millonadas de cariño.

IV
Y mientras tu suerte sube
con tan acertada ficha
que no empañe ni una nube
ese cielo de tu dicha.

V
Una nube te he cantado;
pues cualquiera se percata
que si es una catarata
esa la quita Alvarado.

VI
Novia de preciosa alma,
extraordinaria Consuelo,
que llevas henchida el alma
de felicísimo anhelo.

VII
Que vas vestida de flores;
porque triunfaste gloriosa
en hermosa liz de amores,
que Dios te haga venturosa.

VIII
Ya que tendiste en la arena
con las armas del amor
a tan bravo lidiador,
Que te sea enhorabuena.

IX.
Padres de los contrayentes,
cuya emoción trasparento;
demostrad vuestro contento
ante todos los presentes.

X
Que es grande felicidad
en la tierra y alta prez,
el tener un hijo más
para amparo en la vejez.

XI
Ya nuestra musa agotamos;
que les asiente la miel,
esta noche nos marchamos;
que no haiga degún aquel.


La Iberia, Ciudad Rodrigo 5 de noviembre de 1910

30 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XXVIII)

Calle Pozo Serrano
Fotografía del 17 de julio de 2011

29 de octubre de 2011

Misacantano

El 18 de septiembre de 1915, el semanario mirobrigense Avante se hacía eco de la celebración de la primera Misa del sacerdote villaviejense, don Ángel Alonso Manzanera, que más tarde desempeñaría su labor como capellán de la Armada.

En la Iglesia Parroquial de Villavieja, celebrará por primera vez el Santo Sacrificio de la Misa, el día 27 del corriente, el Presbítero don Ángel Alonso Manzanera, ocupando la Sagrada Cátedra el M. I. Sr. D. Serafín Tella Gallego, Fiscal eclesiástico de la Diócesis, siendo Padrino eclesiástico, don Saturnino Galache Alonso, Beneficiado de la S. I C; y Padrinos seglares. don Gonzalo y doña Estrella, hermanos del celebrante.
También recogió la noticia "El Adelanto" en una crónica de su corresponsal publicada el 23 de Octubre de dicho año.


En el mes pasado se ordenó de presbítero el joven de esta villa Angel Alonso Manzanera, y el día 27 celebró su primera misa con toda solemnidad; grande fué el júbilo entonces para la familia que se deshizo en obsequiar á los numerosísimos invitados estando entre ellos sus próximos parientes don Saturnino Galache y don Serafín Tello, padrino el uno y predicador el otro en la ceremonia, profesores ambos del Seminario de Ciudad Rodrigo y beneficiado además el primero de aquella CatedraL
Los estudiantes de la localidad, amigos todos del misacantano quisieron honrarse y honrarle recibiendo de su mano la comunión aquel día, haciendo lo mismo por vez primera una sobrinita, la única que tenía en edad educada, y hasta los padres, achacosa y enferma ella desde años atrás, y apoyándose él en una muleta para vencer la impotencia de andar producida por una fuerte contusión de la cadera sufrida un mes antes, fueron alegres y gozosos a la parroquia para presenciar el acto sublime en el que iba a ser su hijo el principal protagonista. Después, comida, refrescos, fiestas y algazara.
¿Y cómo estaría la madre? La emoción la dió fuerzas, porque resistió todo el día recibiendo visitas y enhorabuenas; pero al siguiente ya se quedó en cama para no volver a levantarse más. El 9 falleció, pero llevó siquiera al sepulcro la alegría de ver a su Angel ordenado de sacerdote y la esperanza de que iba a alcanzar una beca para ampliar sus estudios en Salamanca, como efectivamente sucedió. Anteayer se supo la noticia, y al paso que el padre salía para los baños de Retortillo, a fin de consolidar su curación, marchaba el hijo también a Ciudad Rodrigo, a impetrar del Prelado el permiso de traslación.
Pésame grande les doy porque la muerte de una madre y esposa no admite consuelo más que el proviniente de la religión; pero ya que así sea, reciban también dos enhorabuenas, que les neutralicen en parte el pésame; contra uno, dos....

Seis años más tarde, concretamente el 23 de Agosto de 1921, El Adelanto publicaba también la noticia de la marcha de don Ángel a Cádiz como capellán de la Armada. Lo hacía en estos términos:


En breve saldrá para Cádiz, a posesionarse de su destino de capellán de la Armada, nuestro paisano D. Angel Alonso Manzanera, quien en oposiciones terminadas hace pocos días, obtuvo una honrosa puntuación, digna de la que ya llevaba en sus carreras, sacerdotal y de Letras, de cuya última se preparaba ahora para el doctorado en Madrid y con vistas al profesorado de Institutos o Colegios. Pero salió antes este puesto y a él se lanzó,.. Vaya con Dios, y reciban él y sus hermanos nuestra enhorabuena.


28 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XXVII)

Calle Pozo Serrano
Fotografía del 17 de Julio de 2011

27 de octubre de 2011

Salmantina

Iglesia de Cabrillas
El 22 de octubre de 1910, el semanario mirobrigense "La Iberia" publicaba un poena titulado "Salmantina" firmado por Rufino Sáez Gómez en la localidad de Medina del Campo. Ignoro si Rufino era salmantino o no. Una pequeña búsqueda muy superficial por Internet nos indica que era maestro, poeta, que tenía una librería en dicha ciudad y que fue colaborador, editor y en algún caso fundador de varios periódicos de la mencionada localidad vallisoletana. Esta era la poesía.


Yendo por Tamames
de paso por Cabrillas,
en una pradera
que el verde tapiza
recogiendo flores
me encontré una niña,
mientras sus ovejas
pacían tranquilas.
Era tan risueña,
era tan bonita,
que estoy bien seguro
no se encontraría
otra tan hermosa
por la serranía.
Mirando sus ojos
de negras pupilas,
¿Quieres indicarme
con señales fijas
cuales el camino
que lleva a Cabrillas?
Y alzando la mano
me dijo enseguida:
- Esa comba senda
va alia derechita.
- Gracias, respondíle
Eres la más linda
que he visto en los montes
y en las alquerías.
No contestó ella
pero una sonrisa
brotó de sus labios,
de esas sin malicia...
de esas de las charras,
de esas de Castilla.
La pedi unas flores,
y al punto la niña
corrió a la cabaña
donde las tenia.
Y volvió diciendo
con voz expresiva:
—Si no lleva prisa
le haré una guirnalda
de ñores tan lindas
que cría este valle,
que cause la envidia
de todas las mozas
que tiene Cabrillas
—Yo prisa, ninguna,
zagala garrida;
me esporo gustoso.
Y mientras tejía
con flores el ramo,
contóme entre risas
sus charlas de amores
con José María,
otro zagalillo
de la Malpartída.
Pero de repente
quedó pensativa;
y como no hablaba
dije a la chiquilla:
—¿Qué es lo que te pasa?
¿Sobre qué meditas?
Y eneso una flauta.
Sus notas vertía
lanzando a los aires
dulces melodías.
Y cuándo las notas
más fuertes se oían,
muy ruborizada
me dijo la chica:
—Oiga caballero,
a mal no tendría
que yo le dijera,
que es José María
quien la flauta toca,
que está ya cerquita
y si a usted le viera
no sé loqué baria.
—Basta, basta, entiendo;
Adiós zagalita.
'Y tomé el camino
que lleva a Cabrillas,
guardando en mi alma
la imagen querida
de aquella pastora
de la serranía.

Rufino Sáez Gómez
Medina del Campo, y octubre de 1910.

26 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XXVI)

Calle Caño
Imagen del 17 de Julio de 2011

25 de octubre de 2011

La Chata en Ciudad Rodrigo

Ya recogimos en una entrada anterior otra visita de la infanta Isabel de Borbón, apodada cariñosamente como La Chata, a la provincia de Salamanca. En aquella ocasión (1888) visitó el recién inaugurado ferrocarril de Boadilla a Barça d' Alba, almorzando en Olmedo de Camaces. En esta ocasión (1916) visitó Ciudad Rodrigo. Nos ha llamado la atención porque uno de los regalos que el pueblo de Cuiudad Rodrigo le ofreció a su Alteza Real, fue el libro de poemas "Charras" del villaviejense don Saturnino Galache. Así lo contaba el semanario "La Iberia" del 22 de septiembre de 1916.

Después de infinidad de contradicciones, y hasta asegurarse que nuestro pueblo no figuraba en el itinerario de los que había de visitar la augusta dama, ayer se supo oficialmente, que hoy tendríamos los habitantes de la antigua Miróbriga, el alto honor de saludar a Su Alteza Real, la Infanta más popular y más querida de los españoles, por sn sencillez y el cariño que en todo tiempo ha demostrado al pueblo, como madrileña neta, en cuya capital vio la luz primera el 20 de diciembre de 1851.

Salieron a recibir a S. A., el Alcalde don Anacleto Sánchez-Villares, Gobernador Militar, Diputado a Cortes, Senador vitalicio, Diputados provinciales, Juez de Instrucción y Municipal, un delegado del señor Obispo y una docena de bellas señoritas luciendo preciosos trajes de charra y la clásica mantilla blanca, que la acompañaron durante las pocas horas que estuvo en esta ciudad.

A la una y media, llegó a esta plaza la egregia dama que fue aclamada con delirantes vivas por iodo el vecindario, que la esperaba en la Puerta del Conde, donde estaba formada una Compañía del Regimiento de Toledo, al mando del Capitán .don Luis Blanco, para tributarle los honores-que corresponden a su alta .jerarquía. Su Alteza revistó dicha fuerza, que desfiló después con esa marcialidad que no ha podido imitar ningún Ejercito, por ser patrimonio de exclusivo los españoles.
Seguidamente se dirigió a la Catedral, en donde fue recibida por nuestro Ilustrísimo Prelado y el, Cabildo, entrando en el templo bajo palio, visitando el Sagrario y dirigiéndose después al altar mayor, donde, en un reclinatorio, rezó una salve, que fue cantada con toda solemnidad, y terminada, visitó el coro y el claustro, preciosas obras de arte, de-inestimable mérito.

Por las Amayuelas subió a la muralla, descendiendo por la rambla del Campo del Pozo, dirigiéndose en carruaje al Palacio Episcopal, donde fue retratada con el señor Obispo y las señoritas que la acompañaban, por el fotógrafo señor Pazos.

Terminada la visita, se dirigió a la casa consistorial, donde tuvo lugar una recepción popular, que de no tener prisa Su Alteza, hubiera durado toda la tarde. Una vez terminada la ceremonia oficial, pasó Su Alteza a la habitación que le tenían preparada, por si deseaba descansar, y otras en que, en mesas artísticamente adornadas, se tenía dispuesto el servicio para un lunch conque la obsequiaba el Ayuntamiento, no debiendo hacer uso de los fiambres y dulces, pues al poco tiempo se asomó a la galería, despidiéndose del pueblo, que no dejó de aclamarle un momento, y de seguirla en todas las visitas.

Con sumo gusto hacemos constar que al terminarse la salve, se dirigió a la sepultura del inolvidable Obispo señor de Mazarrasa, en donde nuestro Prelado rezo un responso.

A fin de que Su Alteza Real conserve un recuerdo de esta noble ciudad, el Alcalde, en nombre del pueblo que representa, regaló a la Regia visitante. un collar de oro afiligranado, con una cruz y unos pendientes del mismo metal y de igual trabajo que el collar; joyas que generalmente se usan en las personas bien acomodadas del país. No aprecie Su Alteza el regalo por el valor que representa, y si por la gran voluntad con que se lo ofrece este noble pueblo, digno de mejor suerte. También le fue entregado un ejemplar de la obrita de poesías originales publicados por nuestro amigo, el Presbítero, don Saturnino Galache, tituladas «Charras».

El Cuerpo de Bomberos Voluntarios, dio guardia en el edificio, y tanto su Banda, como la Municipal, amenizaron el acto durante la recepción.

24 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XXV)

Calle Juan Ignacio García Barco (Pardal)
Jardín situado en la antigua calle del Pardal. Imagen del día 17 de julio de 2011.

23 de octubre de 2011

Al General Pintos

Hace unos días nos referíamos en nuestra entrada diaria a la dolorosa derrota del Ejército español en la campaña de Melilla de 1909 en lo que se suele conocer como el desastre del Barranco del Lobo. Murieron 153 hombres en dicha acción resultando también 600 heridos. Uno de los fallecidos fue el general Pintos, que había llegado a Melilla el 23 de julio de 1909, pereciendo en combate seis días más tarde.


En el semanario "La Iberia" de Ciudad Rodrigo del 22 de Octubre de 1910 se publica un pequeño poema dedicado al general Guillermo Pintos. Lo firma nuestro paisano, el sacerdote y poeta don Saturnino Galache, de quien desgraciadamente solo conocemos los poemas recogidos en su libro "Charras". Esa es la principal razón de que tenga cabida en nuestro sitio. En próximas fechas publicaremos también otros poemas "inéditos" principalmente de corte religioso.


Al General Pintos

Como el girón de niebla se levanta
desde el hondo rincón de la espesura,
y al crecer y agrandarse, la llanura
abandona y altivo se levanta
obscureciendo al sol que lo abrillanta;

Así el alma de Pintos suigió pura
del solar andaluz, buscó la altura
y de marte la cumbre holló su planta.
En Melilla cayó, y cegó mi mente
espantado al leer sobre.una peña:
"Aquí Pintos murió gloriosamente"
con sangre lo escribió el cariño ardiente,
y así por siempre el África norteña
su gloria anunciará de gente en gente.


Saturnino Galache.

22 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XXIV)

Calle Juan Ignacio García Barco (Pardal)

Imagen tomada el 17 de julio de 2011 de otra de las callejas laterales de la calle Juan Ignacio García Barco, antiguamente denominada Calle Pardal.

21 de octubre de 2011

La Guerra de Marruecos


A comienzos del siglo XX España se vio envuelta en una serie de conflictos de tipo colonial en el Norte de África que culminarían (1912) con el establecimiento en Marruecos de dos protectorados: uno al sur, de mayor extensión y riqueza, adjudicado a Francia; y otro al norte, en las montañas del Rif, más pobre y reducido, adjudicado a España. El dominio de la zona que correspondió a España no fue nada fácil ni desde luego rentable económicamente. Las rebeldes cabilas del Rif se sublevaron e involucraron al ejército español en una difícil guerra.

La ocupación de la zona fue para España un verdadero "via crucis" que le costó un montón de soldados muertos y heridos y un elevado coste económico. Aparte, claro está, de un movimiento antibélico interno, que se tradujo en protestas, revueltas y disturbios, como la denominada "Semana Trágica" de Barcelona (1909).
.
En 1911, año del que tratamos en esta entrada, la gente recordaba con dolor diversos episodios (Monte Gurugú, El Barranco del Lobo",...) de la guerra de Melilla (1909) en la que el ejército español sufrió una tremena derrota. Ya entonces se cantaba la conocida canción:

En el Barranco del Lobo
hay una fuente que mana
sangre de los españoles
que murieron por España.

¡Pobrecitas madres,
cuánto llorarán,
al ver que sus hijos
a la guerra van!

Ni me lavo ni me peino
ni me pongo la mantilla,
hasta que venga mi novio
de la guerra de Melilla.

Melilla ya no es Melilla,
Melilla es un matadero
donde van los españoles
a morir como corderos.

No es de extrañar, por tanto, que la gente de Villavieja y de otros pueblos sea suspicaz cuando se produce un llamamiento a filas en septiembre de 1911 y más teniendo en cuenta el auge de la Agrupación Socialista de la localidad por aquellas fechas. Así recogía El Adelanto del día 19 de Septiembre de 1911 la noticia de la llamada urgente para su incorporación al regimiento de dos jóvenes villaviejenses:


Vuelve a inquietarse un poco la gente por aquí con respecto a los asuntos de Marruecos, por el hecho de haber sido llamados a escape dos individuos, que saldrán hoy para Melilla, a donde dicen que ha ido estos días el regimiento a que estaban afectos, hallándose, apenas hace ahora dos meses, con licencia.

La propaganda antibélica de los elementos avanzados llega también hasta los pueblos, pero no ha de ser óbice para que en los de esta clase haya disturbios como casi los hubo la vez pasada cuando la llamada de los reservistas.

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20 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XXIII)

Calle Juan Ignacio García Barco (Pardal)
Fotografía del17 de Julio de 2011. Se trata de una calleja lateral de la antigua calle del Pardal.

19 de octubre de 2011

De pura raza

Nuestra Señora de la Peña de Francia
Traemos hoy unos versos de nuestro ilustre  poeta villaviejense "Saturnino Galache" que se forman parte del  libro titulado "Charras" editado y publicado en Ciudad Rodrigo en 1915.
DE PURA RAZA

En una casa ni vieja
ni nueva, frente a mi reja,
vive la familia charra
que tiene la hija bizarra
más linda de Villavieja.
La noche de San Antón
cayó con el sarampión,
y su madre doña Pía
hizo voto, si salía,
de ir en peregrinación
para septiembre, a la Peña
de Francia, con un ex-voto.
Y su espíritu devoto,
como sanó la pequeña,
la obligó a cumplir el voto.
Ni la montaña riscosa.
ni el esplendor de la fiesta
de la Virgen milagrosa
alegró a la niña hermosa
que con duda manifiesta
preguntó con arrogancia:
¿Por qué esa Peña es de Francia?
Y a un viejo oyó contestar
-"Asín la oímos llamar
siempre todos desde la infancia "
Luisa, sintió los ardores
de la sangre castellana
luchando con dos amores:
el solar de sus mayores
y la Virgen soberana.
Pasó un año, (que fue aquel
en que España celebró
el Centenario francés
de la invasión que sufrió
la patria de Hernán Cortés)
Por tal circunstancia Luisa
cobró a la nación francesa
una aversión llana y lisa,
y un horror que daba risa
al hablar de aquella empresa.
La aldeana en fecha fija,
por puro agradecimiento,
y ante el claro valimiento
de la Virgen por su hija,
repitió el ofrecimiento.
Y al llegar el día elegido,
para cumplir lo ofrecido,
se negó Luisa a volver
a la Peña, por no ver
lo que había aborrecido.
Tal negativa al oir
la madre, dijo: ¡Has de ir
a cumplir el voto hecho!
Y la niña con despecho,
contestó al verla sufrir,
roja como una amapola:
Si que iré, si usted se empeña.
Con una condición sola:
"Que quiten aquella peña
y pongan otra española".

18 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XXII)

Calle Caballeros

Fotografía del 17 de julio de 2011. Eran las primeras horas de la mañana. Los rayos del sol inciden ya en la parte superior del edificio del Ayuntamiento así como también en la Capilla Mayor de la Iglesia y en el estilizado ciprés del jardín de esta casa tan bonita de la Calle Caballeros.  Destaca asimismo el intenso color azulado del cielo surcado por las estelas dejadas por los aviones que circulan por la aerovía G-52.

17 de octubre de 2011

La Feria de mozos


Con ese nombre era como tradicionalmente se conocía en Salamanca la feria anual que se celebraba el 24 de Junio, festividad de San Juan, y en la que se contrataban los mozos y mozas para realizar principalmente las tareas agrícolas de la recolección. Se ubicaba entre las puertas de Villamayor y San Bernardo. En el resto de poblaciones salmantinas ocurría algo similar, si bien generalmente en la señalada fecha del 29 de Junio fiesta de San Pedro.

Un redactor de "El Adelanto" la describía en estos términos (año 1906):

El cuadro es de una variedad extraordinaria. Gallegos con el aspecto de resignación y de mansedumbre que parece hereditario en los pobres de Galicia. Charros de pantalón de pana, blusa de tela y enormes garrotas. Serranos desarrapados, luciendo forzudos miembros y con algo de bohemios que les despega de los tipos charrunos. Gitanos de los tan conocidos de pañuelo de puntas al cuello y vara en la mano. Muchachos que miran a los amos que los ajustan como queriendo averiguar por la facha si serán peores que aquellos a quien llaman padres. Mozas forzudas, de amplias caderas, seno abultado y cara terrosa. De vez en cuando un viejo vestido de charro o de señor que siempre descubre el charro, ya sea por su cara totalmente afeitada o por un bigote cerdoso que se ha afeitado mucho tiempo. Todos hablan despacio con lentitud desesperante y frase concisa....

Tres años más tarde, la misma publicación relataba también alguna que otra escena de esta tradicional -y en la prensa madrileña, vilipendiada- feria de mozos y mozas:
....
A las diez de la mañana di una vueltecita por la feria, que ayer, como todos los años se celebraba en la puerta de Villamayor.
En el paseo habría hasta media docena de temporeros: en la carretera dos ó tres charros, con el ganado que pensaban vender, y al lado del convento de las Carmelitas, dos o tres corros de gallegos, con dos otres burros y una mísera muleta, también de venta.
Acercándose al grupo de temporeros, se les oía hablar de la feria, pero como si fuera de cosa pasada, no como si la estuvieran esperando.
- ¿De dónde vi nes tú?
- De aquí siete leguas.
- ¿Montas en el tren?
- Los mis pies que las andan. Y en tá puedo andar otro poco. E l año pasao me cogí pa bien lejos de aquí y no me dió miedo dir No soy como otros que no saben salir de la puerta Zamora.

Un charro de pantalón, viejo y socarronete como un demonio, está ajustando una burra a un gallego que habla maravillosamente el castellano y que, sin dejarse achicar por la socarronería del charro, pondera su rumbo y su esplendidez.
- ¿Cuánto quieres por la borrica?
- ¿Cuánto piensa usted dar?
- Cuatro duros.
- Me sobra a mí alma para coger una navaja y matarla ahora mismo. Usted ¿qué cree que son cuatro duros?
- Hombre, pa lo que tú me has pedido, me parece que te he mandao bastante. ¿Cuánto quieres tú?
- Veinticinco duros.
El charro hace con que se asusta, y con que se marcha. Se separa unos metros, y después vuelve y ajusta la muleta, echando por delante lo de que es burreña, y que no hay una que no sea falsa. El trato se eterniza. A pesar de que el gallego se encalabrina a cada palabra del charro, éste sigue hablando y riéndose, sin hacerle caso. Parece que ha venido a la feria a divertirse.

Ahí los tienen ustedes; la gracia, la animación, el jaleo. Llegan los gitanos montados en sus caballos: ahora puede decirse que hay feria, por lo menos de ganado. Entran en el ferial como dueños y señores, reúnen las "bestias", las atan a las vectanas del convento, y ya no descansan hasta que se vayan para casa. ¿Que hay un charro que se acerca a ver un borriquilio de los que ellos tienen a la venta? En seguida hay un gitano que saca al animal a la carretera y le hace pasear con mil monerías. Después se va donde está el charro.
- ¿Me va a comprar el borrico? Fíjate en la pieza que es; mejores patas no entran en Salamanca.
- Es muy chico.
- Bien chicas son las monedas de cinco duros, y tienen mucho mérito.
El charro se muestra poco decidido, pero los gitanos empiezan a darle coba hasta que lo marean.

En el ferial hay mucha gente, pero muy poca animación. Los amos parecen no tener prisa, y los temporeros parecen darse cuenta de que no deben tenerla. Aún queda el día de San Pedro, y después el de Santa Isabel. Los mozos grandes piden 1.800 reales por el año; les mandan 1.200, y se están dos horas regateando. Por la temporada piden 28 duros, y les mandan 24. Los trilliques están baratos; por regla general á cinco duros. Esto es lo que por allí se oía. ¿Qué resultaba? No es fácil saberlo. Ayer, al contrario de otros años, nadie hablaba con prisa, y todos los amos parecía que estaban ajustando criados, no para este año, sino para el venidero. La verdad es que no parece que estamos en época de recolección.

El Adelanto, 25 de Junio de 1909

16 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XXI)

Travesía Corral del Concejo

Fotografía tomada el 17 de julio de 2011 en una finca situada en la Travesía del Corral del Concejo. Me llamaron particularmente la atención las plantas de "avena silvestre" que contrastan con las manchas oscuras de las sombras de los árboles del interior.

15 de octubre de 2011

La charra

Hoy traemos a este blog unos versos del poeta Gregorio Hernández Matías, aparecidos en el bisemanario ilustrado "El Charro" que se publicaron en Salamanca el 12 de febrero de 1914. Llevaban por título "La charra". ¡Que sirvan de homenaje a todas las mujeres salmantinas! ¡Las de antes y las de ahora!

La charra

Humildad, belleza y calma,
arte, sentimiento y ciencia,
caridad, amor, clemencia;
todo virtud en su alma,
todo paz en su conciencia.

La del dengue rameado,
la del zapato escotado,
la de la media calada,
la del crucero bordado
y chaquetilla ajustada.

La robusta, la sincera,
la del típico manteo
de vuelta y con faltriquera,
y mandil de floreteo
y trenzada cabellera.

La flor del campo escondida
que siempre se satisfizo
a Naturaleza unida,
sin soñar con falso hechizo
de la cortesana vida.

La santa mujer que pasa
la vida entre llano v loma
del ruido mundano escasa,
sin dejar su blanca casa
como tímida paloma.

La cristiana y la sencilla,
la trigueña y la discreta;
ni pálida, ni coqueta,
ni endeble, se maravilla
en los bailes de etiqueta.

La del vivir sosegado
por su sabor envidiado
de reyes, duques, marqueses;
la que aspira aliento honrado
de las enceradas mieses.

La que en los sueños de santa
escucha tiernos rumores
de brisas y ruiseñores
y al labriego que la canta
sencillas coplas de amores.

La que Dios mismo embelesa
en los amplios horizontes
del río que al prado besa,
y en las cimas de los montes
que circundan a la dehesa.

La que en los campos labora,
plancha y cose, guisa y ora;
la que amasa con orgullo
pan del pobre cuando el suyo.
¡La criada y la señora!

Gregorio H. Matías

14 de octubre de 2011

Estampas villaviejeses (XX)

Calle Fuente Abajo

Imagen de la portada y verja de un jardín en la calle Fuente Abajo tomada a mediados del mes de julio del pasado verano. Resultaban especiamente llamativos los rosales cuajados de flores en esa época.

13 de octubre de 2011

Robo ingenioso

 Los amigos de lo ajeno, no han descansado nunca, ni descansarán. Y los hay verdaderamente ingeniosos, como para ir adecuando sus métodos a los nuevos tiempos. Para el que sufre el robo, la cosa, desde luego, no tiene ninguna gracia, pero, no me negaréis, que en ciertas ocasiones -sobre todo en el caso de los timos y estafas- algunos resultan harto habilidosos. Y aquí estamos frente a uno de ellos. Dos compinches que roban con un curioso procedimiento en Alba de Tormes. A uno lo pillan y lo juzgan, pero el otro,.... ¡si te he visto, no me acuerdo!  Vean como lo relata el periodista encargado de Tribunales -que frma "El Licenciado Salvadera" - en el Adelanto el 17 de Octubre de 1911, hace ahora unos cien años.
Alba de Tormes. Foto Luidger (Wikimedia Commons)

ROBO INGENIOSO

Los criminales vulgares conciben el delito y lo realizan sin poner en su ejecución ingenio de ninguna clase; pero en cambio, los más avisados emplean medios que, además de asegurar su plan, buscan con ellos la impunidad.

Uno de los vivos es el que ocupó ayer el banquillo de los acusados en la sección primera, para ser juzgado por el Jurado del partido de Alba de Tormes.

El hecho origen de la causa, que en el período oportuno del juicio confirmó el Jurado, de conformidad con las conclusiones del ministerio público, es el contenido en el siguiente veredicto:

José Eulogio García y García, ¿es culpable de haberse puesto de acuerdo con otras personas para apoderarse con ánimo de lucro de varias cosas muebles, ajenas, cuando pudieran realizarlo, y llevando a efecto su criminal propósito en ocasión de dirigirse el 14 de Junio de 1910 Vicente Vegas García, en unión de un sujeto para este desconocido, desde Alba de Tormes al ferial de ganados que se celebraba extramuros de dicha población, al pasar frente a la plaza de Toros, el José Eulogio García, que caminaba delante de ellos en la misma dirección, retrocedió y les preguntó si habían encontrado un papel que se le había caído que contenía 3.500 pesetas. El citado desconocido, al propio tiempo que le enseñaba un legajo de billetes, le dice: “Mira a ver si son éstos” operación que también realizó Vicente Vegas, sacando de una cartera que contenía 600 pesetas en billetes del Banco de España, en cuyo momento García y García cubrió la cara de Vegas con un pañuelo narcotizado, que le privó del conocimiento, apoderándose entonces García y García de la cartera con los expresados billetes y la cédula personal, dándose en seguida a la fuga con el repetido sujeto desconocido? Sí.

José Eulogio García y García, ¿carece de toda clase de bienes de fortuna, ni ejerce profesión, oficio ó industria alguna que le facilite medios para atender á su subsistencia? Sí.

En vista de la resolución de los jueces de hecho, la sala dictó sentencia, en la que condenó á José Eulogio García a la pena de seis años, diez meses y un día de presidio mayor, accesorias, indemnización de 600 pesetas al perjudicado Vicente Vegas y pago de costas. Para el cumplimiento de esta pena, se le abonó la mitad del tiempo de prisión provisional sufrida. El José Eulogio ha liquidado sus cuentas con un déficit digno de la astucia que empleó al cometer el delito, no obstante estar negativo; pero en cambio, Manuel Martín González, declarado rebelde en la causa, deja pendiente su liquidación, dando así pruebas de ser más listo que su compañero, burlando la acción de la justicia. La voz de la acusación pública la llevó en este juicio el teniente fiscal señor Hebrero; defendió los derechos del procesado el letrado señor Cáceres, en sustitución del señor No, y dirigió los debates el presidente señor Casas. Se invirtieron en la sesión las horas de la mañana y tarde, hasta las siete y media de la noche

El Adelanto, 17 de Octubre de 1911

12 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XIX)

Calle Fuente Abajo

Imagen de un jardín situado en la calle Fuente Abajo. No es infrecuente ver alguna que otra palmera en Villavieja. Algunas bien frondosas como la que vemos en la fotografía. destacan también las manchas coloreadas de los tiestos colocados en su base.

11 de octubre de 2011

Diputados provinciales en 1913

Tras las elecciones celebradas, así quedó constituida la Diputación Provincial según publicaba el semanario Avante de Ciudad Rodrigo el 15 de Marzo de 1913

Proclamados diputados provinciales, en el día 13 del corriente, los candidatos recientemente triunfantes, la Diputación provincial de Salamanca queda constituida en la siguiente forma:
  • Distrito de Salamanca
    Don Tomás Márcos Brozas y don Antonio Diez, liberales; don Filiberto Villalobos, republicano, y don Jesús Sánchez, conservador.
  • Ledesma - Vitigudino
    Don Manuel Sánchez y don Rogelio Miguel del Corral, conservadores; don Ulpiano Trilla, liberal; don Marcial Viota, independiente.
  • Peñaranda - Alba
    Don Fernando García Sánchez y don Rafael González Cobos, conservadores; don José Avila y don Francisco G. de Liaño Méndez, liberales. 
  • Ciudad Rodrigo
    Don Nicanor Gallo y Gallo, don Angel Rodríguez Hernández, don Antonio Sánchez Villares y don Jesús Méndez Risueño, liberales. 
  • Béjar - Sequeros
    Don Leopoldo Alonso, don Estéban Jiménez y don Isidoro Martín Mendoza, conservadores, don José Méndez, liberal.

Total: liberales, diez; conservadores, ocho; republicanos, uno; independiente, uno

Tras la constitución de la Diputación fue elegido como presidente de la misma don Tomás Marcos Brozas, liberal, a quien vemos en la foto que ilustra esta entrada. El Vicepresidente sería don Rogelio Miguel del Corral, conservador.

10 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XVIII)

Calle Caballeros

Imagen matinal tomada el pasado 18 de julio de la portada de lo que desde hace ya muchos años los villaviejenses conocemos popularmente como "el chalet". Los que ya vamos teniendo un buen puñado de añitos a la espalda aún recordamos la huerta que había en este lugar.

9 de octubre de 2011

El doctor Calvo y Román

Iglesia de Bogajo
Publicamos a continuación un pequeño artículo aparecido en el periódico provincial "El Adelanto" hace ahora unos cien años, concretamente el 12 de Octubre de 1911. En él se nos expone una sucinta biografía de un ilustre sacerdote, natural de la vecina localidad de Bogajo y que ejerció su ministerio sacerdotal durante treinta y tres años en Barruecopardo.

El doctor Calvo y Román

Si hubiésemos tenido el honor de ser visitados por la eminencia cardenalicia que cita en su Centenario de Aldeamojada el ilustre don Luis Maldonado, al ser objeto de su habitual pregunta sobre lo más notable de esta villa, sin dilación y sin titubeos hubiésemos contestado al unísono: lo más notable de Barruecopardo es su venerable párroco, el sabio y virtuoso sacerdote doctor don Juan José Calvo y Román.

No es extraño, pues, que Barrueco llore su muerte, acaecida en estos días, ya que al perderle, ha desaparecido lo más notable del pueblo, sumergiéndole en una especie de orfandad moral, pues con él llenábamos muy cumplidamente nuestro natural deseo de que el forastero intelectual encontrara en éste apartado rincón, algo que no fuera la incultura natural de la aldea, algo que saliera del ordinario marco rural y, remontándose sobre el pardo barbecho y empinadas crestas de nuestros campos, se internase en disquisiciones históricas y filosóficas con la firmeza del cirujano que, conociendo a perfección el humano organismo, hunde en él su habilísimo escalpelo.

No es posible en una crónica periodística, ni de ello sería yo capaz, dar completa idea de la laboriosa vida de este esclarecido varón, consagrado a un estudio incesante, no interrumpido jamás por otros terrenales menesteres: trazaremos rápido bosquejo de su historia.

Nació el doctor don Juan José Calvo y Román de humildísimos padres en Bogajo, allá por el año 1836, y su precoz inteligencia y desusada aplicación le llevaron al seminario de Ciudad Rodrigo, donde sirviendo de fámulo, cursó sus estudios con grandísimo aprovechamiento. Bien pronto destacose con marcado relieve sobre los demás, ganando en buena lid el calificado de pozo sin hondón con que se le designaba.

Aprobó, con notas superiores, siete años de Latín, Humanidades y Filosofía, y siete de Sagrada Teología, recibiendo por gracia en el mismo Seminario el grado de Bachiller en Teología, por unanimidad de votos. En el Seminario de Salamanca obtuvo los grados de licenciado y doctor en la citada Facultad de Teología némine discrepante; y en su Universidad literaria el grado y título de profesor de Latinidad y Humanidades. Fué en el Seminario de Ciudad Rodrigo mayordomo interior, secretario de estudios y catedrático, explicando sucesivamente hebreo, francés, latín, historia profana y sagrada, geografía, literatura, perfección de latín y oratoria sagrada.

Representó a la diócesis como teólogo consultor en un concilio celebrado en Valladolid. Hizo varias oposiciones a dignidades eclesiásticas, distinguiéndose en todas y dejando honda huella en el ánimo de los tribunales que le juzgaron, no obteniendo resultado práctico en parte por sus maneras un tanto ordinarias y acaso por fiar demasiado en sus conocimientos, olvidando que para los tentáculos de la influencia son ligera malla hasta los gruesos muros de los templos. De haber seguido indicaciones del malogrado obispo, señor Izquierdo, seguramente hubieran variado las cosas, pero, ya escéptico, las desoyó y vino a este arciprestazgo, donde llevaba al morir treinta y tres años.

Ha hecho distintas traducciones, algunas de gran mérito, como la del San Pío V, y ha puesto comentarios a cuantas obras han llegado a su alcance. Ha publicado varios folletos sobre distintos temas y asuntos, alguno sobre la legitimidad de los reyes, é inéditas ha de conservar cosas interesantísimas. Sus oraciones, repletas de doctrina y salpicadas de luminosas citas, no eran debidamente apreciadas por su excesiva llaneza, pero en cambio era su conversación amenísima y abundosa.

Era una autoridad dentro y fuera de la diócesis, y hay mil rasgos de su talento y de su aplicación, pero haciéndose esto largo, termino diciendo que la muerte de este preclaro sacerdote se ha de sentir en esta comarca, al igual que se siente la desaparición de una biblioteca; pues tal era para todos, y ello ha de mover seguramente al ilustradísimo prelado de Ciudad Rodrigo, a meditar sobre su sucesión, ya que un descenso brusco sería penoso y expuesto, sí bien hay virtudes que en gran parte compensan el desnivel científico.
Descanse en paz el venerable sacerdote y, conociendo el general sentimiento de esta villa, me complazco en transmitirlo a sus hermanos y sobrinos, que ven con razón en su muerte el moral derrumbamiento del solar de sus mayores.

FÉLIX GONZÁLEZ.
Barruecopardo, Octubre de 1911.

8 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XVII)

Iglesia de San Pedro Ad-vincula


Tomé está instantánea a mediados del mes de julio del presente año. Hacía una media hora que había salido el sol y los que en esta tierra denominamos "gorriones" -es decir, los vencejos-, realizaban sus clásicos "carruseles" alrededor de la plaza llenando el ambiente con sus típicos y caraterísticos chillidos. La escena me hizo recordar otras de mi infancia. Un vencejo caído en la plaza, Dios sabe por qué. Sus pequeñas patas y grandes alas le impiden alzar el vuelo. Es recogido por mi abuelo que me lo entrega con una cuerda atada a una de sus extremidades. ¡Lo contento que estaba yo con mi "gorrión"! Lo lanzaba a volar en el corral y las gallinas con los pollitos se alborotaban pensando sin duda alguna en el temible milano. Fue un dia agradable para mi y malo para el vencejo. Por la noche mi padre me hizo razonar... y al despuntar el alba le quitamos la cuerda de su patita y lo lancé al aire.... Al cabo de unos segundos se unió al "carrusel" de la plaza...

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7 de octubre de 2011

Fiestas en Bogajo

Traemos hoy a estas páginas, un cartel de las Fiestas de San Juan en Bogajo del año 1950, año en el que se inauguró el actual edificio del Ayuntamiento (por las trazas, debió ser realizado con toda probabilidad por canteros y albañiles de Villavieja, que habián terminado un año antes el de nuestro pueblo).


El documento se encuentra en el Archivo Municipal de Villavieja de Yeltes.

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6 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XVI)

Calle La Luz


Es de admirar y agradecer la labor de aquellas personas que se preocupan y cuidan de estos pequeños espacios ajardinados públicos., como, por ejemplo, este bello rincón de la calle de La Luz.
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5 de octubre de 2011

La emigración y el problema del campo

Así se titulaba un artículo escrito por José Sánchez Rojas y publicado en el semanario "La Actualidad" de Barcelona. Dicho texto fue recogido por un periódico ilustrado salmantino de la época, titulado "La Ciudad" y publicado en su edición del 22 de Marzo de 1913. Casi cien años más tarde seguimos hablando de la despoblación de nuestra provincia.

Castilla se despuebla lentamente: de mi provincia de Salamanca llegan continuamente a las redacciones de los periódicos noticias de que han emigrado ochenta vecinos de tal aldea, cuarenta y cinco de tal otra.

El éxodo de los pobres gañanes es continuo y desesperado. Los partidos de Ciudad Rodrigo, Ledesma y Vitigudino son los que dan mayor contingente a la emigración.

Castilla se despuebla lentamente.

Y no se van los gañanes a las Américas; los echan. Hay un pueblo, Boa-dilla, que tendrá que emigrar enmasa, si Dios no lo remedia.

Los vecinos del pueblo—todos los vecinos,—son renteros de una dehesa. El señor único ha ido doblando las rentas, sin que la producción haya doblado, sino menguado, a fuerza de esquilmar y apurar el jugo de la tierra cansada y anémica. La cosecha del año último ha sido muy mala. Es difícil, si no imposible, que se llegue a una transacción entre el dueño, el señor Duque de Valencia, y los vecinos de Boadilla. No es este el único caso agudo del problema agrario en mi provincia de Salamanca. Un pueblo — el de Campocerrado—desapareció también; el dueño lo convirtió en un coto cerrado; en otros sitios los conejos y las perdices echan a los hombres.

Y en todas las aldeas, el mismo apuro. Fueron primero los gañanes los que se hicieron la competencia; con tal de explotar una dehesa o una yugada, ellos mismos subieron el valor de las rentas y el dueño, naturalmente, aceptaba la proposición más ventajosa que le ofrecían los solicitantes, Es muy castellano el refrán de «quédeme yo tuerto con tal que se quede ciego el vecino». Los labradores que se perdieron de tan peregrino modo no tienen número en los anales curialescos de la provincia. Como la tierra disminuye de valor, como el mundo produce más trigo del que se consume, como en el mercado hay alzas y depresiones artificiales cuyo secreto no conocen los gañanes, unos años con otros, los de la buena y la mala cosecha, ha ido acentuándose visiblemente la crisis

Y luego, el absentismo de contera. Y de contera también el administrador, de peor entraña que el amo, y el abogado del amo, de peor entraña que el administrador. Y un Parlamento, como el nuestro, formado como sagazmente me dice el querido maestro Unamuno en una carta, «de ricos, que son los menos malos, de administradores de ricos que son ya peores, y de abogados de ricos que son los peores de todos»; un Parlamento que no se entera de nada, que legisla para la Puerta del Sol, que evitó -en su contextura espiriutual- que Canalejas llevara adelante sus reformas sociales, cuando Canalejas podía haber sido -lo dice también Unamuno- el Lloyd George español.

Y una opinión muerta, preocupada solo de si Romanones sigue tirando en el poder unos cuantos meses, de si la Gova canta mejor el «Ven y ven» que la Paquita Escribano, de si Azcárate vuelve o no vuelve a Palacio. Y de contera también -esto no lo dejo en el tintero- un socialismo obrerista como el nuestro, hermético, cerrado a toda renovación, que se cuida del problema del taller y de la fabrica, pero que no conoce el del campo; que tolera que en el partido de Vitigudino, provincia de Salamanra, gane el obrero agrícola ¡treinta y cinco céntimos! por varear la aceituna desde el alba hasta la una de la tarde:

Por ganar siete perras
con la aceituna
te pones con el alba
y hasta la una!

que permite que en Andalucía coman los obreros ese gazpacho negruzco, duro como la piedra, que exhibió el señor Salillas en el Congreso.., ¿Donde, dónde estará la salvación de mis gañanes de la provincia de Salamanca, de los pobres gañanes de las provincias castellanas, extremeñas y andaluzas—que yo hablo concretamente de mi barrio que es lo que mejor conozco?

Como reacción, como defensa, asoma y apunta ya un socialismo agrario, que comienza tímidamente, pero mucho me temo que parará en una expansión anárquica.

Observo con atención los primeros balbuceos de este sentir del campo. Es resignado y sombrío el gañán; tiene algo del fatalismo del árabe; cree que ha nacido para bestia de carga y soporta todos los golpes sin exhalar una sola queja. ÍNo veáis, amigos míos, en mis frases, sino amargura. Esta amargura rezuma en las pastorales del señor Obispo de Ciudad Rodrigo, diócesis agrícola, cuando trata valientemente de estos problemas; el Obispo, nacido en tierras catalanas, el doctor Barbera y Boada, es un santo varón, cristiano y docto, que advierte todos los peligros que empiezan a amenazar.

Los obreros se asocian y se federan; nada tienen que ver estas asociaciones con la organización socialista oficial: sacerdotes, profesores, escritores y periodistas -entre los que tengo la dicha de contarme- hemos sido los primeros en dar la voz de alarma, en evitar que la unión aldeana sea síntoma de violencia, en encauzar y dirigir estas defensas naturales, para bien de todos. Pero no nos hacen caso. Es más; nos motejan de disolventes y enredadores. Y cuando estalle, por excesiva presión, la caldera, se nos dirá que hemos sido nosotros los que hemos atizado el fuego.

Bien esta: no nos importe. La conciencia del deber cumplido indemniza de todos los malos ratos. Pero me place trasladar a la noble y austera Cataluña estos ecos de dolor, estos aullidos de protesta sorda, de mi tierra castellana. Fuera de la metrópoli, los emigrantes engrosarán las filas de los descontentos y de los fracasados. Y ellos se sumarán, después, a esas torpes expansiones antiesnañolas de todos los majaderos que no nos conocen.

Del favor oficial... ¿que cabe esperar? El señor Gasset -uno de los ministros más ruidosos que hemos tenido, el que asistió a más banquetes, el que colocó más primeras piedras,- resolvió una vez la crisis de un pueblo salmantino, de Boada, que quería marchar en masa, con el médico y el cura a la cabeza, a la República Aruentina, cediendo a los gañanes que querían irse campos para experimentación agrícola. No necesitaban experimentaciones los pobres labriegos, sino tierras, que es otro cantar.

De aquel pueblo que quiso marcharse, no se enteró el publico hasta que Ramiro de Maeztu, desde Londres, denunció el caso a la vergüenza pública. El señor Gasset, que habló de la emigración careliana el año pasado en la Cámara de Comercio de Madrid, equivocando, en lo que a Salamanca se refiere, todos los datos, hasta el punto de considerar como despoblado y solitario uno de los pueblos que gozan de mayor pujanza, Gallegos de Argañan, del partído de Ciudad Rodrigo, resolvió de tal suerte el pleito. Y yo no supe qué hacer, si reírme o llorar, ante solución tan estupenda. Solución que era, además, simbólica.

José Sánchez Rojas.

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4 de octubre de 2011

Estampas villaviejenses (XV)

Calle La Luz

Moderna casa construida en los solares donde se ubicaron los antiguos locales de la Fundación Benéfica Mariano Galán, que entre otras cosas se utilizó generalmente como salón de cine. Allí vimos muchos de los villaviejenses nuestras primeras películas.

3 de octubre de 2011

Pregón de Fiestas de Villavieja de Yeltes



PEDRO MERCHÁN HERRERO
PREGÓN DE FIESTAS DE VILLAVIEJA DE YELTES

22 de Agosto de 2.011

ANTECEDENTES.
Sábado, 23 de julio de 2011, cuatro y media de la tarde; hace un mes. Después de degustar una de sus insuperables paellas y de compartir una botella de vino de Rueda, Paloma, mi compañera del alma, me pregunta acerca de cómo llevo el pregón de las fiestas de Villavieja. En ese momento, con la euforia que te proporciona una razonable dosis de marisco y de alcohol, le contesto que ya lo tengo más o menos claro, que pienso decir algo así: “Señor alcalde, señoras y señores concejales, familiares y vecinos, amigos todos. Como exclamaría mi admirado José Antonio Labordeta, ¡A la mierda!; vamos a dejarnos de palabrería y a beber que la Fiesta ya ha comenzado”. No voy a contar nada más, le dije. Creo que sin duda será este un discurso breve y conciso, sin grandes florituras, a la par que efectivo; el mensaje se entenderá perfectamente. Ella, estupefacta en un primer momento, suelta enseguida una gran carcajada a la que me uno mientras pensamos:”estaría bien; sería cuando menos algo innovador, distinto”. Paloma pone en práctica el deporte nacional, la siesta; yo termino de recoger la cocina. Hoy no puedo disfrutar de ese pequeño descanso tan español, tengo algo más importante que hacer. Este fin de semana coincide con el puente de Santiago y es el elegido por mí para tener definitivamente “el parto”, es decir, escribir el pregón de las fiestas de mi querido pueblo. Decido acabar la comida con un estupendo café bombón, ya sabéis, café y leche condensada. Que este discurso que hoy os presento sea al final un poco más largo, deberéis agradecérselo precisamente a ese café. Saboreándolo, me convenzo de que tal vez un pregón tan escueto, tan impactante y directo, por mucho homenaje que suponga a Labordeta, no va a ser bien entendido por todos. Haceros venir hasta aquí para soltaros esta sola frase parece cuando menos osado; me ganaría alguna crítica o aún peor, algún tomatazo.
Con estos condicionantes, un segundo café bombón me ayuda a desechar esta repentina ocurrencia, tan sumamente radical, fruto de los calores veraniegos y de las influencias de Baco. Sentado delante del ordenador retomo la senda que desde hacía algunas semanas rondaba por mi cabeza. Llevo muchos días dándole vueltas, buscando el modo mejor de enfrentarme a un acontecimiento tan especial como este, ser el pregonero de las fiestas de Villavieja. Trato de encontrar la idea fuerza que inspire esta alocución y que debe cumplir a mi entender dos requisitos: hablar de algún asunto conocido por todos, pero que al mismo tiempo aporte un punto original o diferente. Como suele ocurrir cuando te enfrentas a este tipo de retos, la solución se encuentra donde menos te la esperas, la inspiración te llega en los momentos más insospechados y en cosas que no guardan en principio ninguna relación con lo que estás buscando. Esto es precisamente lo que me sucedió con Spencer Tunick. Enfrascado en lograr esa idea genial, con la que conseguir un texto un poco serio y coherente, fue precisamente él quien me dio la clave. Luego os explico quien es este caballero y qué fue lo que me iluminó. Ahora vamos a empezar como Dios manda, por el principio.
Lunes, 6 de Junio de 2011, tres menos cuarto de la tarde, mes y medio antes de la insuperable paella. En mi trabajo, terminando de comer, junto a Paloma, recibo una llamada. Es Jorge Rodríguez, quien a punto de ser nombrado nuevo alcalde de Villavieja, me propone algo sorprendente para mí:”Pedro, queremos que seas el pregonero de este año”. Tras un primer momento de incredulidad, le trasmito mis dudas y temores; existen vecinos más cualificados que yo, y con mayores méritos para tal fin. Él, sin embargo, se muestra convencido de lo contrario y me insta a que lo piense con calma, que según su opinión doy el perfil adecuado. Está viajando hacia el pueblo y, cosas de la técnica o de la maravillosa cobertura que tenemos por aquí, se corta la comunicación. Paloma me pregunta que quién era y yo le resumo la conversación de apenas tres o cuatro minutos. Es ella la primera que me empuja a aceptar este desafío, a asumir esta gran responsabilidad, disipando mis miedos iniciales (luego han sido muchos más, amigos y allegados los que me han animado a disfrutar de este momento). Al cuarto de hora, Jorge ya ha llegado a nuestra localidad y vuelve a darme, como decimos por aquí, un telefonazo. En esta segunda conversación acepto el encargo y al colgar, empiezo a pensar cómo debería ser el gran momento.

PREGÓN.
Lunes, 22 de Agosto de 2.011, hoy, día del pregón, un mes después de la insuperable paella. No os podéis hacer una idea del enorme honor que supone para mí estar aquí y ahora ante todos vosotros. Sin dilación entremos en materia; valor y al toro, allá vamos.

Señor alcalde, señoras y señores concejales, familiares y vecinos, amigos todos. Parafraseando al genial Luis García Berlanga en su inolvidable película “Bienvenido, Mister Marshall”, quiero deciros que al haberme elegido este año como vuestro pregonero, os debo un pregón, y este pregón que os debo, os lo voy a pagar. Espero no defraudaros y que ni la Comisión ni el Ayuntamiento se arrepientan de la decisión de que sea hoy yo, el que ocupe esta tribuna.
Estoy seguro que la gran mayoría de vosotros habéis ojeado el programa de fiestas de este año y que posiblemente os ha llamado la atención un pequeño detalle: “Se aconseja asistir al acto con la muda limpia”, reza una nota justo al final de la reseña biográfica del pregonero, refiriéndose a este momento, al del pregón. No se trata ni de un desliz de la Comisión al maquetar y diseñar dicho programa ni de una errata de imprenta, es una petición expresa mía para que así apareciera. Jorge me dio en todo momento libertad para hacer lo que quisiera. Ya le advertí que mi intención era elaborar algo totalmente distinto del formato habitual; “pon lo que quieras, haz lo que te parezca”, me dijo. Que confianza la suya, tratándose de alguien como yo, un chaval (bueno ya menos chaval), que está un poco volado y que encima pertenece a El Chiringuito. En fin, sin duda una bomba de relojería. Os preguntaréis: ¿por dónde nos saldrá éste con lo de la muda limpia? La verdad, poniéndome en vuestro lugar, también estaría un poco mosca.
Intentare tranquilizaros. Tiene una parte de homenaje a nuestros antepasados, a nuestros padres y sobre todo a nuestros abuelos, que ante un acto de cierta relevancia social, como podía ser una boda, o una misa o procesión en honor a nuestra patrona, procuraban ir aseados, dentro de sus limitaciones; pero eso sí, con las prendas íntimas presentables, como si fueran al médico. Hay sin embargo otra parte un poco…, - ¿cómo decirlo para que me entendáis? -, un poco más atrevida. Os conozco, sé que sois educados y obedientes, que habréis hecho caso a mi advertencia y que vendréis todos impecables; por eso espero que no exista ningún problema ante lo que quiero proponeros.
Vuelve a entrar en escena el tipo del que antes os hablé, Spencer Tunick. Seguramente no os sonará de nada. A mí me pasaba lo mismo hasta que se me ocurrió la idea de cómo afrontar este pregón. No lo conocía por su nombre, pero, como muchos de vosotros, sí por su trabajo, que ha sido varias veces portada en prensa y televisión. Este señor es un fotógrafo estadounidense nacido en 1.967 y conocido por retratar a miles de personas juntas por ciudades de todo el mundo. Su trabajo se ha localizado en escenarios urbanos de Nueva York, Londres o Montreal, entre otras capitales. En Barcelona en el año 2.003, reunió a unos 7.000 hombres y mujeres. En San Sebastián, en 2.006, cerca de 1.200 vascos posaron para él en el Palacio del Kursaal. De alguna manera podemos decir que intenta en esas instalaciones humanas captar cual es la esencia del alma, reflejar lo fundamental del hombre. Y esta es la idea fuerza que me ha inspirado para construir el armazón, la estructura de este discurso: pretendo averiguar donde reside lo sustancial de ser villaviejense, llegar hasta lo más íntimo de nosotros mismos y poder concretar qué nos define mejor, desvestir de alguna manera nuestra alma. Para ello voy a emplear el mismo método que este artista norteamericano. Miembros de La Comisión nos fotografiaran ahora y después veremos cuáles son los resultados y quizás alcancemos a descubrir nuestra esencia.
Es esta la parte que anteriormente os presenté como más arriesgada, más atrevida sin duda y que explica el porqué de acudir hoy con la muda limpia. Para que este experimento tenga éxito deberemos seguir los pasos de Spencer Tunick. Y es que hay una circunstancia menor, creo que sin demasiada importancia y que aún no os he comentado acerca de su trabajo, detallitos al fin y al cabo. Este hombre, y es por eso por lo que saltó a la fama internacional, tiene la manía de realizar sus fotografías a masas de gente pero que están… como Dios las trajo al mundo, totalmente desnudos; vamos, en pelotas, permítaseme la expresión. Ahora comprenderéis la importancia de haber atendido mi recomendación y acudir aquí hoy en perfecto estado de revista. Si os parece podemos empezar a desvestirnos; será solo un ratito mientras hacemos las fotos, acabaremos pronto. No es obligatorio, el que no quiera no tiene por qué hacerlo.
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Por las caras que puedo observar parece que os he pillado un poco desprevenidos. Pero si al fin y al cabo nos conocemos todos desde hace años y somos lo bastante adultos como para que ahora nos invada un ataque de pudor. ¿Nadie se atreve?... Quizás nuestro alcalde está empezando a arrepentirse en este mismo instante de la llamada que me hizo a principios de junio para proponerme el pregón; puede que no calibrara bien el peligro de que fuera alguien de El Chiringuito quien hoy subiera a este estrado. Algunos incluso veréis confirmados vuestros temores y estaréis pensando: “estos montan cualquier cosa, si lo sabía yo”. Son los riesgos del directo. Bueno, lo mejor es predicar con el ejemplo; con vuestro permiso comenzaré yo mismo… [ -se quita la chaqueta- ]
Tranquilos, no hay que desnudarse, esto es solo una broma. Son técnicas de marketing. Es una manera de captar vuestra atención, de intentar pasar unos momentos divertidos y además me ha servido de excusa para quitarme la chaqueta, que hace un poco de calor. Bien es verdad que esta sería una buena manera de hacernos notar y de abrir los telediarios. Nos convertiríamos en el primer pueblo de España donde el pregón de fiestas tiene lugar con todos en cueros. Lanzo este proyecto para futuras ocasiones, nunca se sabe.
Pongámonos un poquito serios. De todo este numerito que os he montado, lo que sí es verdad es mi pretensión de encontrar esta noche nuestra esencia, de averiguar cuál es la sustancia de aquellos que nos sentimos de Villavieja, sea de nacimiento o de adopción. Para ello mientras os sentabais y esperabais el comienzo de este acto, hemos sacado una serie de instantáneas que el ordenador está ya procesando. Mediante un complejo programa que está todavía en fase de desarrollo y experimentación y que me ha proporcionado un antiguo colega de mi etapa universitaria, estas imágenes van a ser analizadas. El objetivo: captar las energías que desprendemos y que están fluyendo ahora mismo en este salón. Como digo es algo bastante novedoso y lo que se intenta es que una vez tratados los datos, tengamos una imagen final más o menos reconocible de cómo puede ser nuestro karma, en definitiva conseguir de alguna manera un retrato de nuestra alma villaviejense. La verdad es que no siempre funciona, en muchos casos el resultado último no es fácil de interpretar; por si acaso vamos a probar y veremos que nos sale. Tardará todavía unos minutos en finalizar el estudio. Mientras tanto me gustaría ser yo quien ahora se desnude ante vosotros, metafóricamente hablando claro.

Me centraré en tres capítulos concretos:

CAPÍTULO I: Mi infancia.
(Dedicado a Manoli, mi hermana)

Vengo a este mundo un 7 de noviembre de 1.967, hace 43 años, en pleno corazón del barrio de la Fuente Abajo. Tengo la inmensa fortuna de nacer aún en el pueblo; no mucho después ya los villaviejenses lo hacen en el hospital de Salamanca. Soy el quinto hijo de la familia Merchán Herrero, que forman mi padre, Antonio (Toño Ramiro) y mi madre, Pilar. Son capaces de sacar adelante a seis vástagos. Para que nos hagamos una idea de cómo era la vida en esos días y de cuánto y cuán rápido han cambiado los tiempos en apenas 35 ó 40 años, voy a relataros algunos recuerdos a modo de álbum fotográfico. Rápidamente advertiremos que lo que ahora nos parece tan normal, tan corriente, no hace mucho no lo era.
Me veo con dos o tres años en casa de nuestros vecinos, Nazaret y Cebrián, matrimonio sin hijos, y que tanto ayudó a mi madre con mis cuatro hermanos mayores, Mariana, José Antonio, Manoli y Javi, de los que me separa más de una década y que fueron naciendo con sólo un año de diferencia entre ellos. Cebrián está ordeñando a una de sus vacas, Mariposa creo que se llamaba. Justo antes de sentarse en su tajuelo de madera, junto al animal, siempre se cambiaba la boina que llevaba puesta por otra que tenía colgada en el establo. El motivo no era otro que, al extraerle la leche a Mariposa, Cebrián apoyaba la cabeza en el vientre del bovino y la gorra acababa hecha unos zorros. Cosas de niños, me llamaba mucho la atención la permuta de dichas prendas, no por la sustitución en sí misma, sino porque la realizaba invariablemente como si se tratara de todo un ritual sagrado, igual que quien pasa por delante del altar en una iglesia y hace una genuflexión.
Recuerdo los duros inviernos y veo a mi madre enchufando la calefacción. Me explico; la recuerdo al salir de casa hacia la escuela, en la calle, en una fría mañana de enero o febrero, intentando prender el brasero de cisco que luego calentaría la minúscula cocina de la casa, que era la estancia en la que se hacía la vida. En el comedor raras ve se entraba; para recibir alguna visita o para coger el teléfono, el número 20 teníamos. Aunque esto no lo llegué a conocer, sí sé que mi madre, ponía la lavadora, por así decirlo, en las pozas de la Fuente Abajo, rompiendo el hielo que se había formado en esos gélidos días a los que antes me refería, para poder hacer la colada. Imaginaros la cantidad de ropa que tendría que limpiar juntándose en cuatro años con otros tantos churumbeles. Yo ya disfrute de las ventajas que supuso el que mi padre instalara en el único aseo existente, una pila de lavar la ropa. Para Pilar, era mucho más cómodo y ante todo menos helador. Además se utilizaba también a modo de moderno hidromasaje. Mi madre me bañaba en esa pila una o dos veces por semana, principalmente en fiestas y domingos antes de ir a misa. La nevera era de lo más ecológica y casi no consumía nada; el gasto de la bombilla que encendíamos para bajar a la bodega en la que los alimentos se conservaban frescos. Lo que no ha cambiado tanto es la celebración de las matanzas, se siguen haciendo de forma parecida, pero muchísimas menos claro. De ellas me queda el ajetreo de familiares y vecinos, ayudándose unos a otros, las hogueras que hacíamos por las noches y el vino caliente y dulce que, un poco a hurtadillas, o con la connivencia de algún adulto, conseguíamos beber acompañándolo de perrunillas.
Los veranos eran mucho más alegres y lúdicos. No debíamos ir a la escuela y nos pasábamos todo el día en la calle, con los pocos juguetes que entonces poseíamos. Mi abuelo Ramiro, carpintero, fabricó un carretillo de madera a medida de un niño, que yo heredé de mis hermanos mayores y que para mí era la joya de la corona. También usábamos alguna caja de zapatos o galletas con una cuerda, para transportar arena; era el último grito en la mecánica de los camiones infantiles. Las calurosas noches de julio o agosto transcurrían entre juegos como el escondite, civiles o ladrones o escuchando las conversaciones de los mayores que se reunían al fresco, en torno a los poyos de piedra que había a la entrada de muchas casas del barrio. Recuerdo el olor inconfundible de la tortilla de patatas para merendar cuando volvíamos de alguna tarde en el río. Mientras la degustábamos suena de fondo una cantinela que viene a mi mente cada vez que recorro en la actualidad las calles del barrio: “Vamos a ver parroquiana, que ha llegado el vinatero de Aldeadávila de la Ribera, con vino muy rico”. Era un hombre que con su camión vendía vino de Las Arribes y de este modo anunciaba la llegada del servicio casi a domicilio del fruto de la vid. Las parroquianas, las mujeres, acudían a los puntos de parada habitual para comprarlo. Con el pescadero o el frutero sucedía algo parecido, pero en el caso del vinatero el mensaje era mucho más elaborado, los otros se limitaban a tocar la bocina.
A la falta de todos los electrodomésticos a los que ya me he referido, debemos sumar la televisión. Hasta que nos trasladamos a la nueva casa, cerca del Ayuntamiento, no disfrutamos de ninguno de ellos. Por esto el contacto con la “caja tonta” fue escaso en mis primeros años de vida. Sin embargo con siete u ocho, poco antes de mudarnos de barrio, obtuve el permiso de mis padres para ir los viernes por la noche, a casa de la tía Socorro y su marido, Santiago (padres de Castor), y poder ver en la tele que tenían en blanco y negro mi programa favorito, El hombre y la Tierra. Me fascinaba ver semana a semana cada capítulo de esta mítica serie de Félix Rodríguez de la Fuente y sobre todo la manera única en que narraba las aventuras de la zorra, el lobo o el lirón careto. Me recordaba mucho a los cuentos que, siendo un poco más pequeño, mi padre se inventaba en las noches de verano y relataba antes de irnos a la cama.
En el año 1.975 nace mi hermano pequeño, Jesús, completando de esta forma los ocho miembros de mi familia. A partir de ese momento, debido al reducido tamaño de la casa y a sus evidentes carencias, se empieza a hacer prioritario el mudarse a otra mayor. Es por el invierno de 1.976 cuando definitivamente abandonamos la Fuente Abajo y nos trasladamos a la casa actual, en la calle Caballeros, entre la iglesia y la ermita, para regocijo y descanso de mi madre.

No quiero extenderme demasiado. Permitidme para ir finalizando el capítulo de mi infancia, que haga un sencillo homenaje a la figura de mi padre, Toño Ramiro. Muchos de los aquí presentes lo conocisteis, incluso algunos habitáis casas que él construyo. Siempre se dedicó a su oficio, albañil o maestro de obras, que se decía por entonces. Pero es que por otra parte fue un miembro activo de su comunidad, de su querido pueblo, Villavieja. Varias veces formó parte del Ayuntamiento como concejal, participó decididamente en hacer realidad el utópico sueño de la residencia de mayores Virgen de los Caballeros (siendo miembro del patronato fundador), impulsó y presidió el club de los jubilados Los Charros, y muchos años ocupó el puesto de Juez de Paz (de ahí que mis amigos de El Chiringuito me llamen “El Juez”). Puedo afirmar con rotundidad que la mayor enseñanza que me han dado mis padres es la siguiente: ellos me han inculcado que lo realmente importante de esta vida es ser buena persona, ser honrado; trato de cumplir este mandato cada mañana cuando despierto.

Guardo un especial cariño a mi primer barrio, en él tuve una infancia feliz y gracias a sus moradores mis raíces se asentaron firmemente en Villavieja. Me resulta imposible citarlos a todos. Al igual sucede con la familia de mi padre, muy amplia; muchos de esos vecinos eran precisamente parientes cercanos. Pero no puedo despedirme de la Fuente Abajo sin hacer mención a los primos carnales. Moisés y Ramiro, con edades más cercanas a las de mis hermanos mayores, o Venancio y Francisco. Es con estos dos últimos con los que comparto muchos ratos de mi infancia, sobre todo con “Tivito”. Junto a él, unos meses menor que yo, he disfrutado de peripecias que no tengo tiempo material para relatar aquí, pero que lograron que nuestra relación sea como la de auténticos hermanos.

Podéis imaginaros que toda esta serie de vivencias marcaron con huella indeleble mi forma de ser, los pasos en la vida y el modo en que me enfrento a ella, en definitiva condicionaron mi carácter.


CAPÍTULO II: El Chiringuito.
(Dedicado a Alfre, mi amigo, mi hermano)

¿Qué decir de este grupo de amigos, de esta panda de locos descerebrados, que allá por 1.981, siendo aún incipientes adolescentes, incluso algunos prácticamente niños, inicia su andadura imitando a los mozos mayores que ya tenían su peña? ¿Qué podría yo relataros de esta singular cuadrilla, de estos sujetos que crecieron a la sombra del Perlado, si la gran mayoría de vosotros ha sido testigo de sus andanzas o, en el peor de los casos, ha sufrido alguna de sus múltiples barrabasadas? Es tal la profusión de sucesos, peripecias, andanzas, aventuras y desventuras que se agolpan en mi memoria, que me resulta del todo imposible ordenarlas o resumirlas de un modo medianamente coherente dentro de este pregón. Necesitaría dos o tres libros para redactar la ingente cantidad de historietas que hemos protagonizado a lo largo de estos ya treinta años de Chiringuito.
No me resisto a contaros brevemente una anécdota de mis primeros años dentro de la peña. Yo participé directamente en su formación y fundación, por tanto era por así decirlo miembro de pleno derecho, pero no tanto de hecho. Me explico. Desde mi infancia se me consideró una especie de niño modelo, y seguí siéndolo durante mi adolescencia. Por ello, en los primeros tres o cuatro años de El Chiringuito, yo no estaba habitualmente en la primera línea de fuego. A la hora de acometer la serie de tropelías características de nuestras épocas iniciales, me mantenía al margen en numerosas ocasiones. Hasta que un buen día, con 16 ó 17 años, decidí que era el momento de pasar a la acción, participando de lleno en las rondas de vinos, cánticos, desmanes y demás. Este cambio a peor, no pasó inadvertido para alguien como Atilano, que trabajó varios lustros con mi padre y que me conocía muy bien. Muchas veces, en algún bar, cuando nos hallábamos en plena jarana, entre la exaltación de la amistad y los cánticos populares, coincidíamos con él. Al contemplar la escena se acercaba y me recriminaba:” ¿pero no te das cuenta que hasta hace dos días estabas en las faldillas de tu madre y que ahora eres de los peores y encima de los que más canta?”. Como podéis imaginar la carcajada y la guasa era general en la cuadrilla y durante un tiempo continuaron estos reproches, ya casi a modo de tradición; tanto que acabamos por incorporar la expresión a nuestro particular vocabulario. Aún hoy, cuando alguien no acude a una comida, reunión, festejo, etc. seguimos diciendo: “se ha quedado en casa, a las faldillas”.
En fin, dejaré las historietas para otra ocasión en la que disponga de más tiempo y espacio. Voy a centrarme en otro aspecto. Quiero hablaros de cómo es la relación entre los integrantes de esta peña. Es obvio que somos amigos, pero nuestra amistad con el paso de los años se ha transformado en verdadera hermandad. Nos hemos convertido en una gran familia y como tal nos comportamos, asumiendo cada uno su papel. Al igual que en todo grupo tan numeroso, tenemos nuestras discusiones, pero siempre con el máximo de los respetos. El verdadero secreto de El Chiringuito está en el conocimiento profundo que atesoramos los unos de los otros, logrado a base de muchos años de trato sincero y desinteresado. Sabemos de las virtudes y de los defectos de cada cual. Congeniamos tanto y tan bien, que cada uno tiene muy claro qué puede esperar del otro o qué le puede aportar.
Pero quienes verdaderamente tienen merito dentro de esta numerosa camarilla son las mujeres. Nuestras esposas, compañeras o novias, sí que se merecen un monumento. Primero por aguantarnos cuando nos reunimos, que no siempre es fácil y según a qué horas. Y segundo y principal, porque a pesar de no conocerse entre ellas, de que cada una se ha ido incorporando a este tren en marcha en diferentes momentos y a no tener la mayoría vínculo ninguno con nuestro pueblo, ha surgido también entre ellas una genuina y profunda amistad. Sabedoras de la importancia de Villavieja en la vida de sus maridos o novios y de la especial relación que los une, han respetado en todo momento esos lazos tan fuertes y no han hecho sino remar a favor, integrándose perfectamente en la idiosincrasia de esta nuestra villa. Mi afecto, admiración y sincero homenaje a todas ellas.

Supongo que recordaréis la magnífica carta, que apareció en el boletín Río Yeltes, en la que de manera concisa y genial, mi querido amigo Alfre refería la historia de El Chiringuito. Allí apuntaba él algo que creo que es de justicia subrayar: “siempre deberemos gratitud a las gentes de Villavieja por el cariño que en todo momento han demostrado hacia nosotros, a pesar de los pesares”. Y es que por nuestra forma de ser, podíamos liarlas por la noche hasta las tantas y a la mañana siguiente, estar los primeros para bajar la plaza de toros o desenvolver alguna tarea de La Comisión de Festejos. Guardo especial recuerdo de la colaboración con sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, en el reparto de presentes a los niños de la localidad. Una noche nos lo propusieron algunas mujeres de la Asociación de Padres de Alumnos y no vacilamos en aceptar. Solo pusimos una condición: que mientras nos vestíamos con las ropas reales, no faltara una botellita de vino para combatir el frío y aplacar la vergüenza. La botellita estuvo invariablemente presente cada uno de los diez años que ayudamos a sus Majestades. Gracias vecinos por comprendernos y aguantarnos.

Parece también meridianamente claro que la relación que hay entre los propios integrantes de El Chiringuito y al tiempo, de esta peña con el pueblo de Villavieja, determina la manera de ser de cada uno de nosotros, determina nuestro carácter.

CAPÍTULO III: La Comisión de Festejos.

Organizar unas fiestas como las que comienzan oficialmente con el pregón de hoy, es una labor difícil y callada, titánica. Para diseñar, coordinar y llevar a buen término tantas actividades y acontecimientos que se desarrollan en unos pocos días, se precisan semanas y meses de preocupaciones y desvelos. Nada de esto sería posible sin la Comisión de Festejos, un grupo de villaviejenses que se ocupan de preparar nuestras fiestas y que tienen una única meta: sacarlas adelante cada año del mejor modo posible. Sé muy bien de que os hablo, tuve el inmenso placer de pertenecer a La Comisión durante cerca de diez años. Cuatro de ellos, del 91 al 95, estuve junto a José Antonio Morota al frente de la misma y os aseguro que ha sido una de las experiencias más enriquecedoras que he tenido en mi vida a nivel humano. Es impresionante comprobar cómo esos vecinos anónimos, se vuelcan con su pueblo y sacrifican parte de su tiempo de ocio e incluso parte de sus fiestas, para que el resto podamos divertirnos. Mi reconocimiento a todos aquellos que han participado y que lo siguen haciendo de este maravilloso invento que un día decimos denominar Comisión de Festejos, que lleva desempeñando su tarea desde hace aproximadamente 35 años. Especialmente a Paco y Manolo, a los que nunca acabaremos de agradecer su desinteresado esfuerzo y dedicación, siempre al pie del cañón y siempre en un segundo plano, sin querer salir en la foto.

De mi etapa dentro de La Comisión guardo grato recuerdo del año que celebramos “los Cenizos”, un día añadido de fiesta, el 31 de Agosto, al coincidir en fin de semana. Estoy especialmente orgulloso de su resultado, teniendo en cuenta que fue en la tarde-noche del 30, cuando organizamos ese postre festivo. Pero de lo que estoy infinitamente satisfecho es de pelear sin descanso para que las orquestas que contratábamos, tocasen en la plaza, bajándolas de aquel palomar un poco tercermundista al que las subíamos. La ubicación final en la plazuela del Ayuntamiento, a mi modesto entender, fue un gran acierto. Se ha logrado con este cambio que los espectáculos luzcan en toda su dimensión y sin duda hemos aumentado en muchos enteros el caché de las fiestas de Villavieja.
¿La decisión que más nos costó tomar en uno de esos años? Traer un grupo de fuera para el baile del cordón. Resultó del todo imposible conseguir el número mínimo de vecinos necesario para tan relevante ocasión. En fin, no siempre todo es fácil ni de color de rosa.
Desde esta tribuna quiero animaros a seguir participando en los trabajos de La Comisión, especialmente a los jóvenes, aprovechando vuestra energía y vitalidad. Pero no sólo a ellos. Somos todos, cada uno en la medida de sus posibilidades, los que debemos empujar para que este espíritu permanezca vivo. Sinceramente creo que ha sido nuestro carácter lo que nos ha permitido en las últimas décadas lograr objetivos que a priori parecían lejanos e incluso inalcanzables.

EPÍLOGO.

Antes no os he dicho toda la verdad. Cuando os comenté que he escrito este texto con total libertad, no es del todo cierto. Sí que he tenido un condicionante a la hora de redactarlo, casi una imposición, pero que cumplo con agrado. Como bien sabéis, no soy especialmente creyente ni practicante. Por eso mi madre, Pilar, me encargó encarecidamente que mencionara a la Virgen de Caballeros. Para su alegría y tranquilidad así lo hago en este instante. No me supone un gran esfuerzo, al contrario, aprovecho para revelaros un pequeño secreto. Para mí, alguien agnóstico, el momento de mayor emoción de todas las Fiestas, es el baile del cordón ante nuestra patrona, seguido del himno de Villavieja. No puedo evitar que un escalofrío recorra mi cuerpo cada vez que rememoro esos instantes, con toda la plaza en respetuoso silencio delante de la Virgen y los charros y luego cantando al unísono el “Villavieja de mi amor”. Pienso que en ese momento la energía que proyectamos es tal que podríamos detener el mundo si fuera preciso.
Si preguntásemos a los forasteros que nos visitan unos días, que comparten con nosotros alguna cerveza, tertulia o paseo, algunas Ferias, qué es lo que más les ha llamado la atención de Villavieja y cuál podría ser la razón que les animaría a volver a nuestro pueblo, estoy convencido que la respuesta sería casi unánime: sus gentes. Sí amigos, sí, nosotros mismos. No pretendo ser vanidoso, es una comprobación empírica a lo largo de muchos años y varias charlas con foráneos que han disfrutado junto a todos nosotros de nuestra villa. Son esas personas que vienen de fuera quienes mejor pueden atestiguarlo. La gran mayoría repite, regresa, incluso forma ya parte de nuestra comunidad. ¿Verdad Begoña y Blanca, queridas primas? Por tanto lo que identifica a Villavieja, lo que la hace distinta, son sus propios habitantes. Villavieja marca, Villavieja engancha, Villavieja imprime carácter. Aquí está la respuesta a la pregunta que me hacía al principio de este pregón: ¿cual es la esencia, la sustancia de aquellos que nos sentimos de Villavieja? Precisamente es nuestro CARÁCTER. El mismo al que me he referido al final de los tres capítulos anteriores, desde la infancia, pasando por los amigos, hasta llegar a todos vosotros. Es el mayor y más preciado de nuestros tesoros, lo que debemos conservar a toda costa puesto que constituye nuestra seña de identidad. Si mantenemos intacto ese espíritu, nuestro carácter, Villavieja seguirá adelante pese a las dificultades del camino.

Finalmente nos queda por desvelar si ha habido suerte con el programa informático y comprobar si ya tenemos un retrato de nuestra alma villaviejense. Por la música que suena de fondo, deduzco que el ordenador empezará a lanzar imágenes. Vamos a prestar atención a la pantalla y observar los resultados. – [comienza a sonar Así habló Zarathustra, de Richard Strauss] –
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¡Es una encina! ¡La imagen, el icono de nuestra esencia, de nuestro carácter, es una encina! Sin lugar a dudas constituye la mejor representación, el mejor reflejo de nuestra alma, de nuestro espíritu, este árbol tan nuestro, que dibuja el paisaje de Villavieja. A mi modo de entender, la encina, resume perfectamente nuestra forma de ser: sin grandes florituras, serena, tranquila, paciente y… al tiempo firme, a veces con un poco de aspereza pero siempre noble y leal, profundamente arraigada en nuestra tierra.
Si como hemos hecho esta noche, el día 27 de Agosto, junto a la Virgen de Caballeros, con toda la plaza rebosante de gente, sacásemos unas fotos (todos vestidos, eso sí, por Dios) y analizásemos las energías existentes, el resultado sería un enorme y frondoso bosque de encinas, una imagen maravillosa de nuestro Campo Charro.

Señor alcalde, con su permiso: “Que empiece la Fiesta y la sana diversión. ¡Viva la Virgen de Caballeros! ¡Viva el carácter de Villavieja! ¡Viva Villavieja!”.

Muchas gracias.

PEDRO MERCHÁN HERRERO